Los españoles suspenden a Zapatero en su presidencia de la Unión Europea

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El «acontecimiento planetario» que esperaba el PSOE terminó en una gestión con pocas luces.

En junio de 2009, Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, vaticinaba que la presidencia española de la Unión Europea sería «un acontecimiento histórico» de proporciones planetarias. Sin embargo, exactamente un año después, los españoles se muestran muy poco satisfechos con los resultados cosechados durante el mandato europeo de José Luis Rodríguez Zapatero. Según el barómetro político de DYM correspondiente a junio, el 48% de los entrevistados desaprueba el trabajo hecho por el presidente del Gobierno y un 13% ha preferido abstenerse. Casi el 30% de ese grupo disconforme había votado a Zapatero en las últimas elecciones generales, una señal del creciente malestar entre sus propios simpatizantes.

Respecto a la contribución de la presidencia española al cumplimiento de objetivos concretos de política europea, los resultados son aún más desalentadores. El 51% expresa que España hizo poco o nada por el fortalecimiento de las instituciones europeas, mientras que el 54% cree que Zapatero tampoco ha hecho mucho para reforzar la política exterior de la Unión (solo un 14% considera que ha contribuido mucho o bastante).

Mal paso en exteriores

El sonado «plantón» del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que echó por tierra la cumbre UE-EE.UU. y la postergación de la cumbre de la Unión por el Mediterráneo explican la opinión negativa en lo que respecta al desempeño internacional. A ello se sumó una bochornosa cumbre con América Latina en la que Cuba tildó a Europa de «colonialista», Argentina pidió el fin de una presunta discriminación contra los inmigrantes y Bolivia acusó al PP de haber apoyado un intento de golpe de Estado en ese país. Vale recordar también el «tirón de orejas» del secretario de Estado adjunto estadounidense para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, cuando anunció que su país no veía «positivo» un cambio de la política europea hacia el régimen de Cuba, una causa que España intentó imponer en este semestre.

Más dramática ha sido la respuesta del millar de entrevistados por el Instituto DYM a la pregunta de si creen que esta presidencia colaboró a estabilizar la economía europea: el 72% respondió que poco o nada. Y en esta opinión posiblemente hayan influido fuertemente los numerosos análisis de la prensa internacional que desde hace meses insisten en señalar a España como una «bomba de tiempo» para la subsistencia del euro. En mayo pasado, el «Wall Street Journal» sugirió que el «tijeretazo» español era «austeridad gestual» y que las medidas anunciadas por Zapatero, pese a que son impresionantes en su tamaño, no hacen nada para reducir la totalidad de la deuda que pesa en las economías de la eurozona.

Poca agua para su molino

Hace seis meses, el 47% de los consultados por DYM creía que la presidencia de la UE sería positiva para España, y un 33% decía que no sería ni positiva ni negativa. Ahora las cifras se han invertido: solo un 16% cree que las repercusiones han sido positivas para el país, y un 25% las tachó de negativas. 
La profundización de la crisis económica durante este semestre y la pérdida de credibilidad frente a los mercados externos —con las rebajas de calificación de Standard&Poor y Fitch— han exhibido a un Zapatero torpe a la hora de defender a España ante sus socios e inversores, una impresión que se acentuó con su nulo interés por imponer en la agenda europea temas de gran interés para los españoles, como la reforma agraria y la política presupuestaria, asuntos sobre los que Bruselas tomará decisiones en los próximos meses.

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