El discurso pronunciado por el presidente iraní constituye "un llamado intolerable al odio racista" y "escarnece los ideales y los valores inscritos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos", declaró Sarkozy en un comunicado.
El mandatario francés "que ya había rechazado declaraciones inaceptables en otras circunstancias del presidente iraní, condena totalmente este discurso de odio", añadió el comunicado del Elíseo.
Sarkozy "llama a una reacción de extrema firmeza de parte de la UE", agregó el texto.
De su lado, el canciller francés Bernard Kouchner afirmó que "ningún compromiso es posible" frente a las declaraciones anti-israelíes del presidente iraní.
Ahmadinejad denunció la fundación de "un gobierno totalmente racista en Palestina ocupada" en 1948, llamándolo "el régimen más cruel y racista", en su discurso en Ginebra, por lo que los representantes de los países europeos abandonaron la sala.
"He indicado muy claramente que Francia no toleraría que alguien tome la conferencia como rehén y que se sirva de ella como tribuna para sostener declaraciones odiosas", destacó Kouchner.
"Conforme a mis instrucciones, nuestro embajador ante Naciones Unidas en Ginebra (Jean-Baptiste Mattei, ndlr), que dirige la delegación francesa, abandonó la sala con sus colegas europeos y numerosas otras delegaciones", prosiguió el ministro.
"Deseo que este gesto de protesta provoque una toma de conciencia en el seno de la comunidad internacional: la protección de los derechos humanos y la lucha contra todas las formas de racismo son demasiado importantes para que las naciones no se unan contra todos los discursos de odio (...)", dijo
Bernard Kouchner.
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