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- El diferencial entre la deuda española y la alemana aumenta hasta los 435 puntos básicos
- La incertidumbre sobre la petición de ayuda a los fondos de rescate condiciona a los inversores
- El Ibex abre la jornada con nuevas caídas por la recogida de beneficios
Álvaro Romero Madrid 18 SEP 2012 - 09:25 CET
Las ventas sobre la deuda española se han prolongado esta mañana a la espera de la subasta del Tesoro, que acude al mercado por primera vez tras el anuncio del Banco Central Europeo de que tiene un plan contundente para ayudar a los países en apuros. La salida de inversores de los bonos de España, que en cualquier caso ha sido moderada, ha dado continuidad al descenso en el precio de sus títulos, lo que se ha traducido en una subida de su interés sobre el 6% y en la ampliación del diferencial con la deuda alemana, la conocida como prima de riesgo.
En la apertura, este indicador, considerado como el mejor termómetro de la confianza de los inversores en las finanzas de un país, ha aumentado en cinco puntos básicos, hasta los 435 después de subir el lunes en unos 20. A primera hora ha llegado a tocar los 440.
Aunque el diferencial acumula dos días consecutivos de subidas tras llegar a bajar de los 400 puntos la pasada semana, mejora que los analistas atribuyen al anuncio del BCE, el origen de este movimiento defensivo está más en la decisión de los inversores de recoger beneficios y prepararse para la subasta del jueves que en un regreso de la desconfianza, según José Luis Martínez Campuzano, analista de Citigroup.
Dentro de dos días, el Tesoro volverá al mercado. En este caso, a vender deuda a tres y 10 años. Esta segunda emisión es, sin embargo, la verdadera prueba de choque para evaluar las posibilidades de España de seguir financiándose con vistas al exigente calendario que le espera hasta final de año. En los próximos meses debe vender deuda por 75.000 millones para cubrir vencimientos y financiar el déficit público. Ya solo en octubre debe devolver a sus acreedores 29.000 millones de euros.
Para garantizar su liquidez espera poder aprovechar la tregua que ha venido de la mano del BCE, que se ha comprometido a intervenir en los mercados para ayudar a los países en apuros con vistas a garantizar la estabilidad del euro a cambio de una serie de condiciones. Sin embargo, antes deben ser los propios Estados los que pidan ayuda a los fondos de rescate europeos, algo que el Gobierno de Mariano Rajoy ni confirma ni rechaza. Pese a la mejora registrada en los mercados, la incertidumbre de España, tal y como advirtió ayer el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, o el consejero francés del BCE, Luc Coene, es negativa, ya que aumenta el riesgo de un rápido deterioro a la mínima de cambio.
Si los mercados entienden que el Gobierno no pedirá ayuda, “los diferenciales (de la deuda) no tardarán mucho en volver a subir, y entonces España se verá obligada a echar marcha atrás en su decisión y asumir un rescate completo”, afirmó ayer Coene en una intervención en Londres recogida por Bloomberg. Además, empieza a haber signos de que los efectos beneficiosos provocados por el anuncio del presidente del BCE, Mario Draghi, empiezan a diluirse. Según justifica José Carlos Díez, analista jefe de Intermoney, las operaciones registradas con deuda española en el mercado secundario —donde se intercambian los bonos una vez emitidos por los Estados— han caído con fuerza en el arranque de esta semana.
En las Bolsas, los inversores también han seguido con la recogida de beneficios tras los avances registrados en las últimas jornadas. Así, el español Ibex 35 ha abierto en rojo y, a la media hora de negociaciones, se ha dejado un 1%, con lo que se movía sobre los 8.050 puntos. En el resto de Europa, la tónica general también eran los descensos. En los mercados de divisas, el euro cedía levemente posiciones frente al dólar y se cambiaba por 1,30 unidades del billete verde.
Por nombres propios, todos los pesos pesados del Ibex sufrían pérdidas con la excepción de Inditex, que cotizaba prácticamente en tablas. Al frente de las caídas se han vuelto a situar los bancos. Telefónica, que ayer anunció la remodelación de su cúpula con la sustitución de julio Linares por José María Álvarez-Pallete como nuevo consejero delegado, perdía un 0,65%.
A nivel europeo, el BCE alertó el lunes de que el proceso de desendeudamiento de las entidades no avanza al ritmo que se marcó cuando puso en marcha la barra libre de liquidez con el cambio de año.
Fuente: El País.
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