Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998
- Guindos prepara todo para pedir la ayuda, pero Rajoy quiere retrasarla lo que pueda.
- La clave radica no solo en pasar las gallegas, sino en esquivarlo o rebajar condiciones.
Carlos E.
Cué Madrid 16 SEP 2012 - 23:13 CET
Mariano Rajoy y Luis de Guindos, en la inauguración de la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). / ÁLVARO GARCÍA
Por primera
vez en cinco meses, la prima de riesgo bajó esta semana, por poco,
de los 400 puntos. Y aunque sigue siendo altísima, Mariano Rajoy
parece algo más aliviado. Pero en ese contexto de aparente calma, en
La Moncloa se fragua una decisión clave de su mandato: pedir o no el
segundo rescate, en forma de compra de deuda española por parte del
fondo de rescate. La división de opiniones entre el Ejecutivo y sus
asesores parece evidente.
Luis de
Guindos, ministro de Economía, es, según diversas fuentes del
Ejecutivo, el más favorable a pedir cuanto antes la ayuda. Cree,
explican, que así España podría beneficiarse de un mecanismo nunca
ensayado hasta ahora, que implicaría una gran inyección del BCE y
podría bajar muchísimo la prima de riesgo. Los mensajes del BCE,
que claramente empujan a España a acudir a ese mecanismo, también
ayudan.
Pero Rajoy
le ha dado una orden clara, a la que Guindos se dedica desde
entonces: negociar hasta el último detalle, tener todo preparado por
si hay que pedirlo, pero también buscar por todos los medios una
estrategia alternativa. Guindos está pues preparando todo para pedir
el rescate pero con la idea de que el presidente no lo desea. “Lo
ideal sería no pedirlo”, insisten en La Moncloa.
En la
decisión, o más bien la indecisión, influyen muchos elementos. En
la política española se ha instalado la idea de que Rajoy pedirá
el rescate después de las gallegas, como presentó los Presupuestos
después de las andaluzas. Eso puede influir, admiten fuentes del
Ejecutivo, pero hay otros factores. Varios países no quieren que
España lo pida —el presidente finlandés, Jyrki Katanien, fue muy
claro en Madrid— y si Rajoy se precipita estos exigirían
condiciones más duras. Y hay países clave, como Alemania, que pese
a ofrecer mensajes contradictorios, parecen no quererlo de forma
inmediata. Merkel huiría así de otra votación en el Parlamento
alemán sobre otro rescate a España. Esto, sumado a la tregua de los
mercados, daría a Rajoy tiempo para negociar mejor. Francia, por el
contrario, presiona a favor del rescate como cortafuegos. Si el BCE
usara el mecanismo con España, seguramente todas las primas se
beneficiarían, en especial la de Italia, que también quiere que
España vaya primero.
Rajoy quiere
por tanto alargarlo todo lo posible e incluso intentar evitarlo.
Aunque pocos en el Gobierno lo ven posible. Porque esta tregua de los
mercados podría romperse por cualquier cosa: una nueva crisis
griega, malos datos de la economía española, la evidencia de que no
cumple el déficit, nuevos problemas de las autonomías o de algún
banco... Por eso se prepara todo para pedirlo rápidamente si se
complica la situación. No hay que olvidar el precedente del rescate
financiero de junio: un día se negaba tras el Consejo de Ministros y
al día siguiente se pactaba en una videoconferencia del Eurogrupo.
El Gobierno ha cambiado de estrategia y ya no niega la evidencia,
como hacía en junio. Pero es que esta vez le beneficia hablar: la
idea de que está a punto de pedirlo le ayuda a calmar a los
mercados. El 27 de septiembre, con la presentación de unos
Presupuestos muy duros y un plan de reformas para liberalizar
sectores, el Gobierno tratará de contentar tanto a los socios más
duros como a los mercados. Si funciona, habrá algo más de tiempo.
Si no, el rescate estará muy cercano.
El dilema de
Rajoy es complejo. Empresas y bancos le presionan para que lo pida
porque tienen muchos problemas para financiarse. Esta semana, varias
de ellas han aprovechado el pequeño respiro para salir a endeudarse,
lo que muestra su angustia. Pero el rescate no es una bicoca.
Rajoy no
quiere pedirlo porque sería un estigma político y tendría que
plantearse una crisis de Gobierno para frenar el desgaste, señalan
varios dirigentes. Pero no solo eso. España, explican, puede lograr
en esta negociación que no haya condiciones añadidas, y eso podría
venderse como un éxito. Pero, ¿qué pasa si no se cumple el
objetivo de déficit, como temen muchos de los consultados? Entonces
sí que estás en manos de la troika, explican: incumples la
condición básica y te pueden poner cualquier extra. Y si no,
amenazan con retirarte un dinero del que ya te has hecho dependiente.
Rajoy
deshoja así la margarita. Sobre el rescate se habla poco en el
Ejecutivo. En la Comisión Delegada de Asuntos Económicos y en el
Consejo de Ministros, Rajoy y Guindos dan algunos detalles. Pocos. El
análisis realmente de fondo, estratégico, se realiza con mucha
mayor opacidad, en reuniones fuera de agenda, muchas en fin de
semana, del núcleo clave del Ejecutivo: el presidente, la
vicepresidenta, Guindos, Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal. Pero ni
siquiera ahí se dice todo. “Rajoy habla con muchísima gente fuera
del Gobierno, escucha mucho y a cada uno le dice cosas distintas, es
casi imposible saber qué va a decidir”, sentencia una persona que
le conoce bien.
Aun así, el
que más información tiene, después de Guindos, es Nadal, desde que
llegó al Gobierno siempre en la sombra y muy criticado en el mundo
empresarial y político. Nadal es el sherpa de Rajoy en las grandes
negociaciones. Y es de confianza máxima. Baste un dato: está en
todas las reuniones clave del presidente y fue uno de los pocos a los
que se les permitió asistir al almuerzo entre Rajoy y Merkel en La
Moncloa.
Fuente: El País.
Fuente: El País.
No hay comentarios:
Publicar un comentario