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Strauss-Kahn se declara "no culpable" de delitos sexuales

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El exdirector gerente del FMI podría ser condenado hasta a 74 años de prisión por delitos relacionados con abusos sexuales e intento de violación de una mujer


EFE Nueva York 06/06/2011 15:33

El exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn se declaró hoy "no culpable" de los cargos presentados contra él por delitos relacionados con abusos sexuales e intento de violación de una mujer, informó la fiscalía neoyorquina.

El juez que presidió la audiencia en el Tribunal Supremo de Manhattan, Michael Obus, decidió que la próxima vista a la que deberá acudir el político y economista francés, de 62 años, será el 18 de julio, ya que la defensa alegó que necesitaba seis semanas para su preparación.

Strauss-Kahn, quien acudió a esta primera vista del caso vestido con traje y corbata oscuros y acompañado de su esposa, Anne Sinclair, permaneció en la sala de audiencias pocos minutos, apenas el tiempo de declarase "no culpable" de los delitos que la fiscalía y un gran jurado le han imputado. Primero se le informó de los cargos y a continuación el acusado declaró su no culpabilidad.

El juicio podría alargarse meses
La defensa de Strauss-Kahn, que fue detenido el 14 de mayo en el aeropuerto internacional John F. Kennedy cuando iba a viajar a París, está en manos de Benjamin Brafman y otros abogados que intentarán probar su inocencia. En la próxima vista del 18 de julio se establecerá la agenda del proceso y las pruebas que la defensa y la fiscalía presentarán durante ese juicio, que podría alargarse varios meses.

A su llegada al tribunal del sur de Manhattan, el político y economista francés tuvo que escuchar los gritos de "avergüénzate" por parte de varias mujeres vestidas de empleadas de hotel, como su presunta víctima. Una inmigrante guineana, de 32 años, denunció a Strauss-Kahn el pasado 14 de mayo por supuesto abuso sexual e intento de violación cuando acudió a hacer la limpieza de la habitación que ocupaba en un lujoso hotel de Nueva York.

La fiscalía le ha acusado de dos delitos por supuesta comisión de un acto criminal sexual, otro por tentativa de violación, los tres en primer grado y de tipo violento, además de otro de presunto abuso sexual en primer grado y de tipo violento y tres delitos menores más: privación ilegal de libertad en segundo grado, detención forzosa y abuso sexual en tercer grado.

74 años de prisión

De ser hallado culpable de todos, DSK podría llegar a ser condenado a 74 años de prisión, aunque lo habitual es que sólo tenga que cumplir la pena del delito más castigado (25 años).

DSK está bajo arresto domiciliario tras haber pagado un millón de dólares en efectivo y depositado un aval bancario por otros cinco millones, y vive en una lujosa casa adosada del sur de la ciudad, valorada en 14 millones de dólares por la que paga un alquiler de más de 50.000 dólares mensuales.

El acusado está obligado a llevar una pulsera electrónica y es vigilado las 24 horas del día por guardias armados y por un sistema de televisión que tiene que pagar de su propio bolsillo y cuyos costes se cifran en más de 200.000 dólares al mes.

Fuente: Público.

No, he Kahn't

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Dominique Strauss-Khan, junto a su mujer Anne Sinclair- EFE

Strauss-Kahn ha revitalizado el FMI otorgándole un papel decisivo en la respuesta a la crisis internacional. Su legado queda ahora en el aire


CLAUDI PÉREZ - Madrid - 15/05/2011

Genio y figura; tal vez demasiado figura. Dominique Strauss-Kahn, detenido anoche por una supuesta agresión sexual, ha conseguido en los últimos años revitalizar un Fondo Monetario Internacional que languidecía -en el mejor de los casos- en su papel de bombero económico del mundo, ignorados sus consejos tras unos años en los que el FMI imponía a los países con problemas (latinoamericanos y asiáticos, durante los ochenta y los noventa) una severa cura de adelgazamiento con el sesgo neoliberal -y hoy totalmente desfasado- del Consenso de Washington.

En estas llegó el huracán financiero internacional. Y el FMI, con Strauss-Kahn a la cabeza -socialista y francés, para más señas, en una institución acusada de ser el patio trasero de EE UU y el epítome de su política económica de desregulación y capitalismo de casino-, resucitó entonces a Keynes. Pidió estímulos fiscales en todo el mundo, consiguió que los emergentes -China, India y Brasil- contribuyeran a las arcas del FMI para volver a ejercer el papel de bombero en los países con problemas, fue uno de los ideólogos de sustituir el G-7 por el G-20 y, en fin, se le considera uno de los personajes capitales a la hora de impedir que la Gran Recesión fuera aún peor: una Gran Depresión en toda regla, al estilo de los años treinta del siglo pasado.

El FMI se ha quitado con Strauss-Kahn buena parte del marchamo de ultraortodoxo. Últimamente acepta incluso controles de capital en los países emergentes para evitar la formación de burbujas: algo que hace 20 años era motivo de excomunión en la sede del Fondo, en la calle 19 de Washington, junto al Banco Mundial -su institución gemela-, a dos pasos de la Casa Blanca y del Tesoro de Estados Unidos, en lo que tal vez supone la mayor concentración de poder en el Atlántico Norte. Porque el FMI venía de un buen puñado de annus horribilis seguidos. Si de 1994 a 2002 tuvo mucho trabajo -crisis latinoamericanas, crisis asiáticas, tequilazos, efectos tango y un largo etcétera-, después las crisis acabaron y el Fondo fue acusado de irrelevancia. O de algo más: no vio venir la crisis por ningún lado durante la etapa del español Rodrigo Rato, cuya extraña salida del FMI, aún sin explicar, hizo mucho daño al prestigio de la institución.

Su sucesor ha conseguido poner el FMI de nuevo en el mapa. Con algún borrón: ya se vio involucrado en un escándalo sexual en 2008, del que salió de rositas: una investigación interna lo calificó de "serio error de juicio", de ser algo "lamentable", pero no de acoso, favoritismo o abuso de autoridad (el lance fue con la directora de uno de los departamentos de la organización) y Strauss-Kahn consiguió salir sin cargos, pese a las sospechas.

Strauss-Kahn despliega una energía arrolladora en Washington y en el G-20. Tiene un magnetismo indudable: en sus ruedas de prensa hay siempre respuestas ágiles, risas, ingenio y también enjundia y buenos argumentos. Hábil con la prensa y en los despachos, el director gerente le ha dado más voz a los emergentes, convencido de que el epicentro de poder del mundo está virando de Occidente a Oriente. 2011 tenía que ser su año: no había comparecencia ante la prensa en la que no se le preguntara por su vuelta a Francia, que él se encargaba de no desmentir con un requiebro hábil. Había conseguido incluso darle una pátina social al Fondo, atrayendo para sí a la Organización Internacional del Trabajo, organizando cumbres sobre el empleo, dedicándole al paro una atención sobresaliente en sus discursos.

No hace tanto se vendían como churros en Washington (y en París) camisetas con el lema Yes, he Kahn (un juego de palabras con el lema de Obama). El último episodio sexual del director gerente, incluso aunque no se demuestre, pone en cuestión su regreso a la política francesa e incluso la parte final de su mandato en el FMI, que ha revitalizado y en pleno proceso de cambio para dar más peso a los emergentes -en detrimento de Europa-, incluso en el consejo ejecutivo. Es probable que los miembros de ese consejo ejecutivo tengan un buen número de intensas reuniones en adelante. Lo seguro es que los vendedores de camisetas van a plantearse un cambio en el estampado. ¿Tal vez No, he Kahn't?

Fuente: El País.