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El rescate de Chipre provoca el primer corralito en la Eurozona

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  • Nicosia impedirá retirar parte del dinero de los bancos para asegurar que los depositantes paguen un nuevo impuesto
  • Anastasiades cree que el rescate era la "única solución" para evitar la bancarrota

Luis Doncel Bruselas 16 MAR 2013 - 18:28 CET

 
El comisario Olli Rehn, con el ministro chipriota de Finanzas. / GEORGES GOBET (AFP)


Europa cerró anoche el acuerdo para rescatar a Chipre, pero a costa de imponer una tasa a los ahorradores que empuja a las autoridades a decretar un corralito parcial. El acuerdo alcanzado en la madrugada del sábado incluye un impuesto que se parece como una gota de agua a una quita en los depósitos chipriotas. Todas las cuentas de la pequeña isla del Mediterráneo —tanto de residentes como de no residentes— quedarán sujetas a una tasa, que se pagará solo una vez, del 9,99% para los que superen los 100.000 euros, y del 6,75% para los que no lleguen a esa cantidad.

Con esta medida, la Eurozona da un paso más allá al permitir por primera vez que los depositantes tengan que pagar parte del rescate, incluso los que tienen menos de 100.000 euros, la cantidad asegurada por las normas europeas. Jörg Asmussen, miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo, aseguró que las autoridades ya han tomado las medidas necesarias para que la parte correspondiente a la tasa se quede “congelada” en las cuentas bancarias para garantizar que pueda ser recaudada. El Gobierno del conservador Nikos Anastasiadis aprobará este fin de semana una ley para permitir esta operación. Se sabrán entonces los detalles de un bloqueo que, en principio, no tendría por qué durar más que el tiempo necesario para recaudar el impuesto. Pero mientras tanto, los ahorradores chipriotas verán bloqueados parte de su dinero en los bancos. Las sucursales estarán cerradas el lunes por ser festivo, pero el mismo sábado, muchos chipriotas se han lanzado a los cajeros a poner a salvo lo que puedan de sus ahorros.

El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades, ha declarado que el rescate aprobado esta madrugada "era la única solución para evitar la bancarrota en el país". De haber fracasado, ha añadido, uno de los principales bancos del país habría quebrado.

Decisión difícil

El ministro de Finanzas de Chipre, Michael Sarris, admitió que esta decisión “ha sido muy difícil”, pero que las consecuencias de una bancarrota habrían sido peores. Sarris explicó que los ahorradores recibirán acciones de los bancos por un valor equivalente a lo que pierdan en sus depósitos. “El tamaño del sector bancario es tan grande [en Chipre] que hemos tenido que diseñar un programa específico en el que estaba justificado involucrar a los ahorradores”, aseguró el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que estima que el nuevo impuesto sobre los depósitos recaudará 5.800 millones de euros. Con esta decisión, se supera el último escollo para aprobar un programa de ayudas de 10.000 millones de euros acordado tras diez horas de discusiones entre los ministros de la zona euro y los líderes del FMI y del BCE.

El Fondo Monetario Internacional ha logrado su objetivo de reducir el monto de un rescate que hace meses se calculaba en torno a 17.000 millones de euros, una cifra reducida en comparación con las ayudas concedidas a otros países, pero que equivale a todo el PIB chipriota. El organismo que encabeza Christine Lagarde, apoyado por Alemania, se ha empeñado en evitar a toda costa que la deuda pública del país se disparara hasta niveles insostenibles.

Pero si querían reducir el programa de asistencia financiera, el dinero había que buscarlo en otros sitios. Y sobre esas fuentes adicionales de ingresos es sobre lo que los ministros europeos han estado discutiendo hasta bien entrada la madrugada. Además de la tasa sobre los depósitos bancarios y otra sobre los intereses, se aprobará una quita para sus bonistas júnior, una subida del impuesto de sociedades al 12,5%, un ambicioso plan de privatizaciones y un ajuste presupuestario del 4,25% del PIB. Además, se redactará una evaluación independiente sobre el lavado de dinero en la banca y las autoridades de Nicosia se comprometen a reducir el tamaño de su sector financiero hasta alcanzar la media europea. “El Eurogrupo confía en que estas iniciativas permitan que la deuda pública de Chipre, que se prevé que llegue al 100% del PIB en 2020, permanezca en una senda sostenible e impulse el potencial de crecimiento de la economía”, asegura el comunicado.

Una de las obsesiones de países como Alemania era que el FMI participara en el programa de ayudas a la economía chipriota. Lagarde confirmó que propondrá al consejo de la institución que contribuya a financiar el rescate financiero, aunque no especificó con qué cantidad.

La mayor parte de la ayuda se destinará a recapitalizar a un sector financiero hipertrofiado que había quedado herido de muerte tras la quita de la deuda aprobada por sus vecinos griegos. El dinero que Europa va a prestar Chipre, cuya economía supone tan solo el 0,2% del PIB de la Eurozona, es muy inferior al inyectado en Grecia, Irlanda o Portugal —los otros tres países que han necesitado un rescate total—; o incluso en España, que recibió ayudas para su sector financiero. Pero muchos dirigentes temían que una quita entre los ahorradores chipriotas generara un pánico bancario que se extendiera al resto de la Eurozona.

Anastasiades cree que el rescate era la "única solución"

El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades, ha declarado que el rescate aprobado esta madrugada "era la única solución para evitar la bancarrota en el país" y se dirigirá mañana a la nación para explicar el procedimiento.

"La decisión que hemos elegido puede ser dolorosa, pero es la única que nos permitirá seguir con nuestras vidas. Es una decisión que lleva al histórico y definitivo rescate de nuestra economía", explicó a través de un comunicado recogido por el diario 'Cyprus Mail'. "Era la única solución que teníamos sobre la mesa si queríamos evitar una bancarrota de nuestro sistema bancario o, de hecho, del país", añadió.

De haber fracasado el acuerdo, aseguró, uno de los principales bancos de Chipre habría desaparecido el próximo martes, porque el Banco Central Europeo le habría cortado la liquidez. Otros bancos habrían seguido después el mismo rumbo y, como consecuencia, más de 8.000 familias se habrían sumado a la cola del paro, por no mencionar la pérdida de confianza de los inversores extranjeros.

Fuente: El País.

Grecia amenaza con la bancarrota

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Una mujer ante la sede de Hellenic Postbank, la caja postal griega, durante una protesta convocada contra su privatización.- ORESTIS PANAGIOTOU (EFE)

El Gobierno heleno suspenderá pagos si las ayudas no llegan a finales de junio - Moody's advierte que la reestructuración afectará a la solvencia de otros países


C. PÉREZ / AGENCIAS - Madrid / Atenas - 25/05/2011

Por arriba, los ricos se llevan el dinero a Suiza. Por abajo se avecina una nueva huelga general en junio, la tensión social sube de temperatura, van ya 15 paros en apenas un año. El incendio fiscal sigue devastando Grecia: el Parlamento tiene que aprobar en breve el enésimo plan de ajuste, que incluye una nueva oleada de medidas de austeridad y una ronda masiva de privatizaciones, recibidas por la ciudadanía entre el disgusto y algo parecido a la humillación. Y los fondos procedentes de la UE y del FMI no van a llegar si Grecia no hace esos deberes, que junto a las ventas de activos -todo menos la Acrópolis y las islas, satiriza la prensa sensacionalista alemana- supondrán más despidos de funcionarios, subidas de impuestos y un nuevo tijeretazo a las pensiones. El Gobierno griego amenazó ayer con medidas drásticas si no llegan las ayudas: "Si no recibimos el dinero el 26 de junio nos veremos obligados a cerrar la tienda y declarar la imposibilidad de pagar nuestras obligaciones", dijo ayer el ministro de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu.

Mientras Europa sigue buscando excusas para retrasar una más que probable reestructuración de la deuda griega -los burócratas han llegado a hablar de reperfilar la deuda, en un espasmo lingüístico en busca de un eufemismo menos violento-, el Gobierno helénico habla ya claramente de bancarrota: amaga con suspender pagos si la ayuda internacional no llega a tiempo para hacer frente al calendario de vencimientos de la deuda.

Se trata de un mensaje con dos destinatarios. Por un lado la troika: los representantes de la UE, el FMI y el BCE llevan varios días en Atenas, en una misión que concluye la semana próxima. Y se resisten a liberar los fondos -12.000 millones de euros, de los 110.000 millones aprobados en mayo de 2010- con objeto de presionar a Grecia para que acepte el draconiano plan de austeridad. Pero hay también un aviso en clave interna: esas medidas no gustan en la calle y tampoco en el Parlamento, ni siquiera entre las filas del partido socialista del primer ministro, Yorgos Papandreu. Las amenazas buscan así vencer esa resistencia.

Las portadas de los diarios griegos resumen bien el malestar: "Receta de extenuación"; "Conmoción y terror", incluso "Tierra y sangre" podía leerse ayer en grandes titulares ante la decisión del Ejecutivo de acelerar la aprobación de las medidas que pretenden ahorrar 28.000 millones hasta 2015, además de los 50.000 millones que ingresarán las arcas públicas con las privatizaciones. Las autoridades europeas presionaban ayer para que esa venta de activos se encomiende a una agencia externa, ante el escepticismo sobre la capacidad del Ejecutivo para acometer con éxito las privatizaciones.

Los expertos consideran que, a pesar de toda la austeridad y de las ayudas internacionales, Grecia no puede pagar todas sus deudas. "La cuenta atrás para la reestructuración va a ser lenta y dolorosa, porque las autoridades europeas quieren evitar el contagio a otros países y al sistema financiero, y eso requiere ganar tiempo. Pero Grecia no puede pagar y la única discusión es cuándo se va a anunciar la reestructuración, cómo va a hacerse y, sobre todo, cuál va a ser la factura: qué quita se va a aplicar, porque no basta con ampliar los plazos de la deuda y reducir los tipos de interés", explicó Antonio García Pascual, de Barclays Capital. "Grecia tiene un agujero de 30.000 millones para 2012 y otros 30.000 millones en 2013: a pesar de los planes iniciales, el país no va a poder volver a financiarse en los mercados hasta dentro de al menos cinco o 10 años", dijo a Bloomberg el economista Nouriel Roubini.

Moody's no ha tardado en poner el grito en el cielo. La agencia estadounidense aseguró que una posible reestructuración en Grecia tendrá consecuencias negativas para las notas de solvencia de otros países de la zona euro con problemas, aunque subrayó que en ese caso "España no está al mismo nivel que Portugal e Irlanda". "El efecto en los mercados de capitales de Europa es difícil de predecir y más aún de controlar", dijo la agencia en clara alusión a la posibilidad de un escenario caótico, parecido al posterior a la quiebra de Lehman Brothers. 
 
Esa es la advertencia que hace desde hace semanas el BCE y que ayer se encargó de enfatizar Christian Noyer, gobernador del Banco de Francia y consejero del Eurobanco. Noyer aseguró que una reestructuración en Grecia supondría "el hundimiento de la economía griega" y generaría "un escenario de horror". La escalada verbal solo puede seguir subiendo mientras el incendio fiscal no se sofoque. "Hace falta que Europa hable alto y claro de una vez por todas. Pero de momento lo único que hacen las instituciones europeas es tratar de comprar tiempo", cerró García Pascual.

Fuente: El País.