Convocatoria de emergencia del G-7 para hablar de España y la crisis en Europa

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  • Las crecientes dudas sobre Europa y la volatilidad de los mercados fuerzan la teleconferencia
  • Las grandes potencias temen las consecuencias de una posible fuga de capitales en España

El País / Reuters Toronto 4 JUN 2012 - 23:47 CET

Los ministros de Economía de los países del G-7 celebrarán este martes una reunión de urgencia por vídeoconferencia para debatir sobre la delicada situación que atraviesa la zona euro con España y Grecia como principales focos de tensión. La convocatoria extraordinaria, que no es algo habitual y que, en todo caso, no se publicitan, pone de relieve las crecientes dudas que despierta la crisis europea a nivel internacional y el temor a que sus problemas acaben afectando al resto de la economía mundial. Tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, la alarma está ahora en la crisis bancaria española y en las próximas elecciones griegas, que se celebrarán el 17 de junio y que podrían derivar en la salida de Atenas de la moneda única.

"La preocupación real en estos momentos es Europa, por supuesto, ha reconocido el ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, quien ha confirmado el encuentro pero no ha querido concretar cuál será el contenido del mismo. Aunque están claras las fugas por las que se desestabilizan los mercados: "La debilidad en algunos de los bancos en Europa, el hecho de que están subcapitalizados, el hecho de que otros países de la zona euro no han tomado suficientes acciones para abordar esos problemas de subcapitalización de sus entidades y la necesidad de construir un cortafuegos adecuado", ha resumido el responsable canadiense.

Una fuente del G-7, que no ha revelado su identidad, ha asegurado a Reuters que hay mucha preocupación por la situación bancaria en España tras las dudas que ha suscitado la nacionalización de Bankia. Asimismo, ha admitido que se ha disparado el temor ante una posible fuga de depósitos, lo que podría "tener repercusiones más allá de la zona euro", ha añadido.

En la teleconferencia, las grandes potencias que componen este grupo —Estados Unidos, Canadá, Japón, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia— discutirán sobre la situación con vistas a preparar la próxima cumbre del G-20 que se celebrará en la ciudad mexicana de Los Caños el 18 y el 19 de este mes, tras los comicios en Grecia. También tiene lugar antes del consejo europeo del 28 y 29 de junio y que, una vez más, se anuncia clave para avanzar en la solución de la crisis. En concreto, por el deseo de la Comisión Europea de hablar de la opción de que la banca reciba ayuda directa de los fondos de rescate, algo vital para España pero que sigue sin contar con el visto bueno de Alemania. En todo caso, el cambio necesario para que sea posible llevará unos meses y podría no llegar a tiempo si no hay una clara decisión política para poner la medida en marcha.

Pero también los países del G-7 llegan con posturas diferentes a la teleconferencia de hoy con Alemania aislada y un buen número del resto pugnando por presionar a Europa para que tome medidas, pero con sus propios recursos. Según Reuters, la reunión tendrá lugar a última hora de la noche en el horario asiático. De hecho, la misma fuente ha reconocido que hay pocas posibilidades de que todas las potencias actúen unidas para contener la crisis.

Por un lado están Estados Unidos, que lleva tiempo presionando a los países del euro para que hagan frente a la crisis con más fuerza, y Japón. Ambos países abogan por tomar ya las decisiones necesarias para estabilizar los mercados. "Los mercados son escépticos porque las medidas adoptadas hasta la fecha no parecen suficientes para asegurar la recuperación de Europa. Hay que dar más pasos en ese sentido", ha dicho el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, cuyo país ocupa la presidencia de turno del G-7 y que ya acojó a mediados de mayo una reunión de los líderes del G-8 (que suma a Rusia) en Camp David.

Precisamente, en una reunión previa a la cumbre celebrada en el rancho de Tejas, el presidente francés, François Hollande, abogó junto a su homólogo estadounidense, Barack Obama, por estimular el crecimiento. No obstante, la primera potencia mundial se niega a utilizar más dinero del Fondo Monetario Internacional para apoyar a la zona euro, lo que junto al inmovilismo de Alemania también explica el escepticismo ante una respuesta común para contener la crisis.

Quien también pide acción es Japón, que teme que la recuperación de su economía se frene por la fortaleza del yen, que se ha visto revalorizada frente a otras divisas por su condición de valor refugio ante la crisis del euro. "El problema es que todo el mundo, en estos momentos, tiene que esperar a las decisiones políticas", declaró ayer desde Tokio el ministro nipón de Economía, Jun Azumi.

A favor de dar el salto que deje atrás la crisis y la parálisis europea Reino Unido hizo recientemente un llamamiento a través de su primer ministro, David Cameron, en pos de una mayor unión fiscal europea. Sin embargo, para ello, Berlín exige a sus socios rigor presupuestario máximo y que acepten ceder soberanía fiscal.

Para los mercados financieros, lo positivo del encuentro es que confirma que hay vías abiertas de comunicación entre las grandes potencias y que mantienen capacidad de reacción ante los cambios. "Pero lo que realmente es importante para los mercados es si están lo suficientemente preparados para tomar pasos concretos y actuar", ha resumido a Bloomberg Todd Eimer, analista de Citigroup. Desde España, José Luis Martínez Campuzano, de esta misma firma, ha matizado que hoy por hoy los únicos que tienen la capacidad de adoptar las medidas necesarias para frenar las turbulencias son los bancos centrales. En especial, el BCE y el Banco de Inglaterra. En su opinión, "no es momento solo de palabras y gestos de confianza en el futuro".

Dentro de dos semanas, en la cumbre del G-20 que se celebrará en México y donde también participarán los emergentes, se da por hecho que seguirá la presión para que Europa mueva ficha, lo que supone señalar directamente a Alemania para que abra la mano. "Insistimos en nuestra propuesta de que los países europeos que tengan espacio suficiente para estimular la economía (...) lo hagan ahora", ha comentado a este respecto un funcionario de alto nivel del Gobierno brasileño.

Fuente: El País.

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