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El Eurogrupo descarta dar a España la flexibilidad en el déficit que pide Rajoy

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, este jueves en Bruselas. THIERRY MONASSE AFP
  • Dijsselbloem: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme"

Un sonoro 'no' en 12 palabras. El presidente español Mariano Rajoy ha abierto hoy la puerta a negociar en Bruselas una nueva flexibilización de las metas de déficit público, a la vista de que España no ha cumplido en toda la pasada legislatura, ni cumplirá en 2016 a la vista de las previsiones de la Comisión Europea. Sin una prórroga para el déficit, el próximo Gobierno tendría que recortar casi 9.000 millones de euros. Ni el PSOE ni Podemos ni Ciudadanos están por la labor. Y hoy, por primera vez, Rajoy ha dejado entrever que ampliar los plazos para cumplir las reglas fiscales podría ser una opción. La respuesta del jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, ha sido tajante: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme". "España tiene que cumplir con sus obligaciones", explicó, "y para ello el nuevo Gobierno tendrá que actualizar el presupuesto y aplicar nuevas medidas [de ajuste]".

Dijsselbloem, el comisario Pierre Moscovici y el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis han venido avisando en las últimas semanas de que no hay apetito en Bruselas para una nueva ronda de flexibilidad en el caso español. Moscovici ha dejado claro, en la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, que España debe cumplir el Pacto de Estabilidad, y con déficits superiores al 3% del PIB no le queda otra que "cumplir con las recomendaciones de la Comisión". Esas recomendaciones no dejan lugar a dudas: hay que hacer recortes, a pesar de que los partidos españoles insisten en que si presentan una batería de reformas Bruselas debería aplicar las reglas con flexibilidad, como ha hecho otras veces.

Hay una diferencia: esta vez España crece a una velocidad del 3% del PIB, y ni así cumple los objetivos. Rajoy ha desvelado hoy que el déficit de España cerró 2015 en el 4,5% del PIB. El objetivo era el 4,2%; Bruselas auguraba el 4,8%. Es el cuarto incumplimiento en cuatro años de Gobierno del PP. Y en un momento en el que vuelven las dudas a Europa por el estado de sus bancos, por los flecos de la crisis que aún colea en Grecia y Portugal, y también --aunque en menor medida-- por las vulnerabilidades fiscales de España. "El presidente del BCE, Mario Draghi, suele decir que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el ancla de la confianza en Europa. Y está en lo cierto. Por eso España debe cumplir", ha explicado Dijsselbloem, más metido en el papel de halcón de la ortodoxia germánica que en el de socialdemócrata holandés. 
 
El otro socialdemócrata presente en la sala de prensa de Bruselas, el francés Moscovici, ha secundado las palabras del jefe del Eurogrupo. Moscovici protagonizó a finales del año pasado un sainete con el presupuesto español: se precipitó al anunciar los riesgos de incumplimiento del déficit y se ganó una reprimenda del colegio de comisarios, en el que algunas voces señalan que puede estar utilizando España como ariete para su propia agenda. Moscovici ha negado ese extremo una y otra vez. Pero el aire está de lo más enrarecido como para que España saque algo bueno de una negociación que promete ser muy dura.

FUENTE: El País. 

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Rajoy debate con Merkel el reparto de poder en la UE

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  • Atenderán a los medios tras la reunión, y visitarán la Catedral de Santiago.
  • El día 30 se abordará en Bruselas la distribución de cargos tras las europeas.
  • El ministro de Economía, Luis de Guindos, es favorito para la presidencia del Eurogrupo.

Los jefes del Ejecutivo español y alemán, Mariano Rajoy, y Angela Merkel, mantienen desde las 09.00 horas una reunión de trabajo privada, tras la que tendrá lugar la única conferencia de prensa con los medios de comunicación españoles y alemanes.

Después de atender a los medios, realizarán una visita a la Catedral de Santiago y también está programada una comida en el Hostal de los Reyes Católicos. Esta reunión de trabajo bilateral hispano-alemana tiene lugar una semana antes de la celebración del Consejo Europeo de Bruselas del día 30, en la que se abordará el reparto de cargos en la Unión Europea tras las europeas.

El pasado 17 de julio, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho decidieron aplazar hasta esa fecha, en una nueva cumbre extraordinaria, el reparto de altos cargos de la Unión Europea -entre ellos la presidencia del Eurogrupo, para la que es favorito el ministro de Economía, Luis de Guindos- ante la fuerte división que ha enfrentado especialmente a los países del este contra Italia.

A este respecto, Rajoy dijo que espera que Luis de Guindos, cuente con apoyos suficientes entre los líderes europeos para presidir el Eurogrupo, pero precisó que la cuestión no se abordó en el Consejo Europeo.

Además, el Gobierno mantiene al ex ministro Miguel Arias Cañete, cabeza de lista del PP en las últimas europeas, como su único candidato a ocupar esa plaza de comisario que corresponde a España.

La primera jornada de la canciller alemana en Santiago de Compostela concluyó el domingo con una cena a la carta en un restaurante del casco histórico ubicado en la capital gallega, conocido por sus mariscos y carnes rojas.

Merkel, recién llegada de Kiev por la crisis que vive Ucrania, y Rajoy, que disfruta de unos días de vacaciones en las Rías Baixas, celebran una mini-cumbre de carácter informal pero en la que abordarán importantes asuntos para el futuro de Europa. Como preludio a las reuniones de trabajo ambos mandatarios recorrieron un tramo del Camino de Santiago.

FUENTE: El Mundo.

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La cumbre europea consagra la alianza de Rajoy con Hollande

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España y Francia buscan mejorar la financiación de la política agraria
Claudi Pérez / Miguel González Bruselas 24 NOV 2012 - 17:41 CET

Mariano Rajoy y François Hollande, durante una reunión bilateral que en Bruselas. / Bernal Revert (EFE)

Mariano Rajoy durmió cinco horas el jueves por la noche. Se lo dijo, en su incipiente inglés, a los primeros ministros británico y holandés, David Cameron y Mark Rutte, con quienes se reunió antes del plenario del Consejo Europeo que concluyó el viernes sin lograr un acuerdo sobre los presupuestos de la Unión para el periodo 2014-2020.

A las once de la noche del jueves la delegación española recibió por escrito la propuesta Van Rompuy II, que modificaba la presentada por el propio presidente del Consejo diez días antes, y que Rajoy tachó de “inaceptable”. Se mantenía el techo de gasto —inferior en 80.000 millones al proyecto de la Comisión y en 20.000 al presupuesto vigente para el septenio 2007-2013—, pero se mejoraban los dos capítulos que más preocupaban a España: las ayudas a la agricultura y los fondos de cohesión.

Cuando Rajoy le dijo a Angela Merkel que España era uno de los países más perjudicados por la propuesta inicial de Van Rompuy, la canciller alemana le interrumpió: “Ya lo sé”. La mayoría de los socios hacen simulaciones sobre cómo les afectan las propuestas que se van poniendo sobre la mesa, pero Alemania realiza dicho ejercicio para todos los demás, así que Rajoy no tenía que convencerla. Pese a ello, se esforzó: “Mi país atraviesa una situación muy difícil, con medidas de ajuste muy duras, y el pueblo español no entendería esta bofetada”.

La propuesta Van Rompuy II corregía el drástico recorte de los fondos de cohesión y las subvenciones agrícolas —en torno al 13% cada una— con un incremento de 11.000 y 7.700 millones, respectivamente. España recibía un regalo especial: un sobre de 2.750 millones, para que la pérdida de las ayudas europeas por parte de aquellas regiones que han superado el 75% por ciento de la renta media comunitaria no sea brusca sino gradual.

Su montante se desglosa en 200 millones para Extremadura, la única que sigue siendo prioritaria; 1.500 para las regiones en transición (Andalucia, galicia, Castilla-La Mancha y Murcia) y 1.000 millones para las desarrolladas, pero que no llegan aún a la media europea (Ceuta, Valencia y Castilla y León). Además, se mejoraba el trato a Canarias (30 euros por habitante, cinco menos que ahora, pero diez más que en la propuesta inicial) y se mantenía una asignación específica de 50 millones para las dos plazas norteafricanas.

Durante toda la noche, un equipo de la Dirección General de Fondos Comunitarios del Ministerio de Hacienda estuvo de guardia en Madrid analizando las consecuencias para España de la última propuesta de Van Rompuy. A los ocho de la mañana, el director general, José María Piñeiro, que se había desplazado a Bruselas con Rajoy, le entregó sus conclusiones.Días antes de la cumbre, la representación española ente la UE había estimado que el recorte de los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) supondría para España la pérdida de hasta 20.000 millones en siete años. En cambio, Rajoy apeló el viernes a la prudencia para no revelar el saldo para España de los últimos ajustes. No obstante, se mostró “razonablemente satisfecho” con el resultado del capítulo de cohesión y mucho menos con el agrícola.

De los dos bloques que se formaron ante la cumbre europea —los Amigos de la Cohesión y los de Gastar Mejor; es decir, gastar menos—, España se encuadraba en el primero, junto a Portugal, Grecia y los países del Este de Europa. Pese a ello, Rajoy no se reunió en Bruselas, como estaba previsto, con Donald Tusk, primer ministro de Polonia, el país que ha sucedido a España como principal receptor de fondos estructurales, y delegó en el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, para que lo representara ante los mandatarios de los países de la cohesión.

De manera casi imperceptible, España empieza a cambiar de amigos. Y no por voluntad política, sino porque la realidad se impone. En 2014 (si no en 2013), España se convertirá, por vez primera, en contribuyente neto y empezará a mirar más lo que aporta que lo que recibe.

Además, con unos fondos de cohesión menguantes, el compromiso de que las regiones españolas en transición reciban el 60% de lo que percibían hasta ahora solo puede lograrse en detrimento de otros países.

Respecto a las subvenciones agrícolas, el Gobierno estima que los 7.700 millones agregados a última hora por Van Rompuy supondrán 975 millones para España a lo largo del septenio. Muy poco comparado con los mil millones anuales de pérdidas que estimaron los sindicatos agrarios con su primera propuesta.

Por eso, François Hollande fue el único mandatario con quien Rajoy se reunió dos veces en Bruselas. “¿Crees que habrá acuerdo?”, le preguntó el viernes por la mañana. “La política agrícola es lo más importante. Todos debemos estar unidos”, le respondió el presidente francés. Rajoy respaldó sin reservas su petición de que se incrementen en 6.000 millones las ayudas directas a los agricultores. Y a la demanda se sumó un tercer y valioso aliado: el primer ministro irlandés, Enda Kenny, que a partir del 1 de enero será presidente de turno de la UE y dirigirá la fase final de la negociación.

La reunión con Cameron y Rutte, los dos adalides de entrar con la tijera en el presupuesto comunitario, se preveía la más dura, pero resultó la más plácida. Cameron aseguró a Rajoy que no es en los fondos de cohesión o las ayudas al campo donde pretende recortar, sino en otras partidas que a él le preocupan menos, como la política exterior o la burocracia europea. Rutte no daba crédito a su olfato. “Alguien ha fumado aquí”, exclamó. Rajoy ya podía fumarse un puro.

Fuente: El País.

El rescate a España planea sobre la UE

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Alemania insiste en retrasar la ayuda, redobla la presión para estrechar el control sobre la disciplina fiscal e impone una desnaturalización de la unión bancaria

Claudi Pérez Bruselas 19 OCT 2012 - 04:34 CET


François Hollande a su llegada a la cumbre de Bruselas. / JOHN THYS (AFP)

La alta política europea avanza en círculos. El segundo rescate español sobrevoló la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas de principio a fin, desde las declaraciones iniciales en la alfombra roja a las conversaciones de pasillo. Oficialmente no estaba en la agenda, y el apagón informativo fue general: se habló de unión bancaria, del por ahora inexistente pacto europeo por el crecimiento, del ambicioso proyecto para restañar las grietas del edificio institucional de la Unión a largo plazo, pero no de España. Al menos, públicamente.

Rajoy echó balones fuera. "Del rescate, nada de nada. Nadie ha hablado del rescate ni me ha preguntado. No hagan mucho caso de lo que vean publicado por ahí. Hasta que yo lo comunique no habrá nada de nada", dijo al final de la cumbre. Cabe recordar que el Gobierno negó que iba a solicitar el rescate bancario la misma mañana que lo pidió.

Y sin embargo, el rescate está ahí, a la vuelta de la esquina, según varias fuentes consultadas, casi completamente pactado y solo a expensas del calendario electoral en algunos países (las autonómicas gallegas y vascas, por supuesto, pero también unos comicios locales en Finlandia el 28 de octubre, y el ciclo preelectoral alemán). Todo está preparado para cuando el presidente Mariano Rajoy considere que la solicitud está lo suficientemente madura como para que no haya sorpresas de última hora. Rajoy, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y compañía trataron ese asunto en los aledaños de la reunión e intentaron hacer el menor ruido posible para prolongar la relativa tranquilidad en los mercados y esperar a que los últimos flecos se aclaren, según las fuentes consultadas. Pero España se resiste a dar el paso porque Berlín sigue siendo el gran miedo de Rajoy.

El Ejecutivo alemán quiere reservarse una última baza en lo relativo a las condiciones, en función de un último examen sobre el estado de la economía española y de la profundidad de las reformas y los ajustes comprometidos, para apretar las tuercas o ceder y dar algo más de laxitud, como reclama Madrid. La Comisión Europea, el Consejo y todos los líderes explicaron que ese paso solo puede darlo España, y en concreto fuentes de Berlín se agarraron al discurso oficial en las últimas semanas: "España es quien debe decidir si pide ayuda o no

Pero a la vista de los últimos acontecimientos, es difícil defender que puede quedarse fuera de los mercados". Alemania, con ese argumento, sigue retrasando el rescate. Francia lo quiere de inmediato: Hollande acusó a Merkel de actuar "por intereses electorales" en los principales debates europeos, que ahora se centran precisamente en España y en la unión bancaria, que afecta también directamente a los intereses españoles.

El supervisor bancario único y la recapitalización directa de los bancos europeos fue el otro caballo de batalla de la cumbre, que al cierre de esta edición estaba lejos de terminar, pero de la que no se esperaban ni grandes avances ni diferencias insalvables: el método de Gobierno de la UE se basa en acuerdos que permitan salvar la cara a todo el mundo. El paréntesis en los mercados es demasiado importante para aclarar tanto el horizonte del rescate español como el otro gran elefante en la habitación: la solución a la crisis griega.
En medio de las protestas en las calles de Atenas por el acuerdo entre el Gobierno helénico y la Troika -ajustes por importe de 11.500 millones más para liberar un nuevo tramo de las ayudas por valor de 31.000 millones-, los socios de la UE tuvieron palabras de aliento para Grecia. Pero fuentes europeas explicaron a este diario que, una vez descartada la salida de Grecia del euro, la solución se retrasará hasta el próximo Eurogrupo: dos años más para cumplir con los objetivos de déficit (para evitar que la austeridad estrangule aún más una economía que lleva un lustro en recesión) y un balón de oxígeno para evitar que la losa del endeudamiento griego (un 160% del PIB, el doble que España) aplaste cualquier posibilidad de salida de la crisis.

Paradójicamente, tampoco Grecia figuraba en la agenda oficial de la cumbre, como ocurrió con España. De lo que sí se habló fue de unión bancaria y de un mayor control de los presupuestos nacionales: en ambos asuntos Francia y Alemania mostraron sus diferencias, aunque Merkel y Hollande, que tuvieron una reunión bilateral, avanzaron en una posición común. París y Berlín acordaron completar el trabajo legal para final de año y poner en marcha el supervisor único "en el transcurso de 2013", según fuentes europeas.

Esa no es la rápida decisión que Francia quería: finalmente, como se esperaba, se imponen los argumentos de Alemania, que lleva unas semanas presionando para ralentizar el calendario. La única concesión de Merkel es que, al cabo, habrá supervisor único (y será el BCE) el año próximo: en algún momento llegó a dudarse de que eso fuera posible. Pero eso, muy probablemente, retrasará la recapitalización directa de bancos hasta bien entrado 2014, tal y como avanzó en Tokio hace unos días el presidente del BCE, Mario Draghi.

Demasiado tarde para España. Además, ni siquiera hay calendario para el fondo de garantía de depósitos común y para el mecanismo de resolución de bancos, los dos aspectos más ambiciosos de la unión bancaria. El Eurogrupo debatirá próximamente quién se come finalmente los activos tóxicos que han depositado algunos países en los bancos malos. Fuentes europeas explicaron que las primeras pérdidas corresponderán a cada país, pero hay una posibilidad de que una parte del importe caiga bajo el paraguas del mecanismo de rescate europeo. Eso aliviaría la presión del agujero bancario sobre la deuda pública: permitiría deshacer, al menos mínimamente, el círculo vicioso entre los problemas financieros y los de deuda soberana en casos como el español.

Por lo demás, lo de siempre: Alemania sigue insistiendo en que el problema de la UE es la indisciplina fiscal y llevó a Bruselas una propuesta para crear la figura de un supercomisario europeo que tenga derecho de veto sobre los presupuestos nacionales. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, venía con un ambicioso plan que pasa por crear un presupuesto para la eurozona con capacidad para actuar en momentos de crisis, y a la vez obligar a los países a firmar un contrato que les comprometa a la hora de poner en marcha reformas. Merkel aplaudió "los progresos que ha hecho la Unión en la disciplina fiscal", pero afirmó que los socios deberían ir un paso más allá, "dar a Europa verdaderos poderes de intervención sobre las cuentas públicas nacionales".

Fuente: El País.

El BCE urge a España a pedir el rescate total

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Es mejor que España lleve la iniciativa y que no espere a pedir el rescate cuando lo dicten los mercados a través de una presión mucho mayor. Ese es el argumento con el que el consejero del BCE, Josef Bonnici, ha defendido esta madrugada en Tokio la necesidad de que España solicite cuanto antes la ayuda total.

"Lo más prudente es que Madrid explore ya esta vía y no espere a que los mercados pongan de nuevo a prueba su resistencia", ha dicho Bonnici en una entrevista con 'The Wall Street Journal', en la que reconoce que las condiciones más benignas pueden causar espejismos sobre la necesidad de urgencia.

Según ha filtrado el Gobierno español a medios de comunicación, la negociación con Frankfurt se centra en estos momentos en la posibilidad de garantizar un nivel razonable en la prima de riesgo a cambio de una solicitud oficial de rescate.

Concretamente, Madrid estaría exigiendo un compromiso por parte del BCE de mantener el diferencial del bono español en la frontera de los 200 puntos y la negativa de Mario Draghi y la falta de estas garantías está en el origen de las dudas de Mariano Rajoy.

Fuentes del BCE, sin embargo, insisten en que el motivo de la demora española es político y apuntan veladamente a que el Gobierno no desea pedir el rescate antes de las elecciones vascas y gallegas, y quizá catalanas.

Según este calendario, la petición sería gestionada junto con el nuevo préstamo a Grecia y el rescate de Chipre para configurar un gran paquete. En Frankfurt parecen convencidos de que, si Rajoy no pide el rescate, lo precipitará Moody,s con una nueva degradación de la deuda.

La semana pasada, el presidente del BCE dijo que tenía todo listo para que España solicitase la ayuda.

Esta tensión será trasladada al Consejo Europeo del 18 y 19 de octubre, en el que España juega la carta de una Angela Merkel entrando en año electoral que no desea disgustos adicionales y Alemania confía en las tremendas y urgentes necesidades de refinanciación para los próximos meses. Sólo el Tesoro, 270.000 millones en los próximos dos años.

La intervención ilimitada del BCE, previa solicitud por parte de España y supeditada a un memorándum de condiciones, pondría posiblemente punto final a la crisis de la deuda, pero haría perder a Berlín su instrumento más poderoso de disciplina: la prima de riesgo ajena. Por eso cabe esperar que Merkel apriete un poco más a España e Italia en el próximo Consejo.
Fuente: El Mundo.

Rajoy se reúne hoy con Hollande y Monti para tratar la crisis de la zona euro

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  • La reunión, marcada por la incertidumbre sobre un rescate a España
  • Al encuentro se unirá el primer ministro portugués, Passos Coelho

Efe | Madrid

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, analiza hoy la crisis de la zona euro con el primer ministro italiano, Mario Monti, y el presidente de Francia, François Hollande, durante una reunión que se producirá en Malta, donde los tres dirigentes asisten a la cumbre del grupo "Cinco más Cinco".

Al encuentro se unirá el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, según han informado fuentes del Ejecutivo español. La reunión, marcada por la incertidumbre sobre si España pedirá finalmente ayuda financiera a la UE, se celebra durante la cumbre del grupo "Cinco más Cinco", un foro de diálogo en el que participan países de ambas riberas del mar Mediterráneo y que se reúne por vez primera al máximo nivel desde la irrupción de la primavera árabe.

Rajoy, Hollande y Monti tendrán ocasión de analizar el programa de compra de deuda soberana del Banco Central Europeo (BCE), vinculado a una petición previa de rescate, después de que el presidente de esta institución, Mario Draghi, insistiera ayer en que el mecanismo está "preparado" y que son los gobiernos los que tienen que tomar una decisión.

Desde el Ejecutivo español se insiste en que no hay prisa y en que primero es necesario conocer todos los detalles del plan y las consecuencias que tendría pedir esa ayuda.

También analizarán la agenda del próximo Consejo Europeo que se celebrará el 18 y el 19 de octubre en Bruselas, donde el presidente del Gobierno español, como avanzó esta semana en Rabat, insistirá en que "ha llegado el momento de pasar de los discursos a los hechos" y cumplir los acuerdos alcanzados por los Veintisiete.

Al margen de este encuentro, Rajoy intervendrá en el plenario de la cumbre del grupo "Cinco más Cinco" para mostrar personalmente su respaldo a los procesos de transición democrática iniciados en los países del norte de África y expresar su rechazo a los incidentes violentos registrados en las últimas semanas.

Por parte europea estarán presentes en la cumbre los jefes de Estado o de Gobierno de España, Francia, Italia, Portugal y Malta, mientras que desde la ribera sur viajarán a Malta los máximos dirigentes de Libia, Túnez, Argelia, Marruecos y Mauritania.

Fuente: El Mundo.

El Gobierno juega al límite con el rescate

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  • Guindos prepara todo para pedir la ayuda, pero Rajoy quiere retrasarla lo que pueda.
  • La clave radica no solo en pasar las gallegas, sino en esquivarlo o rebajar condiciones.

Carlos E. Cué Madrid 16 SEP 2012 - 23:13 CET




Mariano Rajoy y Luis de Guindos, en la inauguración de la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). / ÁLVARO GARCÍA

Por primera vez en cinco meses, la prima de riesgo bajó esta semana, por poco, de los 400 puntos. Y aunque sigue siendo altísima, Mariano Rajoy parece algo más aliviado. Pero en ese contexto de aparente calma, en La Moncloa se fragua una decisión clave de su mandato: pedir o no el segundo rescate, en forma de compra de deuda española por parte del fondo de rescate. La división de opiniones entre el Ejecutivo y sus asesores parece evidente.

Luis de Guindos, ministro de Economía, es, según diversas fuentes del Ejecutivo, el más favorable a pedir cuanto antes la ayuda. Cree, explican, que así España podría beneficiarse de un mecanismo nunca ensayado hasta ahora, que implicaría una gran inyección del BCE y podría bajar muchísimo la prima de riesgo. Los mensajes del BCE, que claramente empujan a España a acudir a ese mecanismo, también ayudan.

Pero Rajoy le ha dado una orden clara, a la que Guindos se dedica desde entonces: negociar hasta el último detalle, tener todo preparado por si hay que pedirlo, pero también buscar por todos los medios una estrategia alternativa. Guindos está pues preparando todo para pedir el rescate pero con la idea de que el presidente no lo desea. “Lo ideal sería no pedirlo”, insisten en La Moncloa.

En la decisión, o más bien la indecisión, influyen muchos elementos. En la política española se ha instalado la idea de que Rajoy pedirá el rescate después de las gallegas, como presentó los Presupuestos después de las andaluzas. Eso puede influir, admiten fuentes del Ejecutivo, pero hay otros factores. Varios países no quieren que España lo pida —el presidente finlandés, Jyrki Katanien, fue muy claro en Madrid— y si Rajoy se precipita estos exigirían condiciones más duras. Y hay países clave, como Alemania, que pese a ofrecer mensajes contradictorios, parecen no quererlo de forma inmediata. Merkel huiría así de otra votación en el Parlamento alemán sobre otro rescate a España. Esto, sumado a la tregua de los mercados, daría a Rajoy tiempo para negociar mejor. Francia, por el contrario, presiona a favor del rescate como cortafuegos. Si el BCE usara el mecanismo con España, seguramente todas las primas se beneficiarían, en especial la de Italia, que también quiere que España vaya primero.

Rajoy quiere por tanto alargarlo todo lo posible e incluso intentar evitarlo. Aunque pocos en el Gobierno lo ven posible. Porque esta tregua de los mercados podría romperse por cualquier cosa: una nueva crisis griega, malos datos de la economía española, la evidencia de que no cumple el déficit, nuevos problemas de las autonomías o de algún banco... Por eso se prepara todo para pedirlo rápidamente si se complica la situación. No hay que olvidar el precedente del rescate financiero de junio: un día se negaba tras el Consejo de Ministros y al día siguiente se pactaba en una videoconferencia del Eurogrupo. El Gobierno ha cambiado de estrategia y ya no niega la evidencia, como hacía en junio. Pero es que esta vez le beneficia hablar: la idea de que está a punto de pedirlo le ayuda a calmar a los mercados. El 27 de septiembre, con la presentación de unos Presupuestos muy duros y un plan de reformas para liberalizar sectores, el Gobierno tratará de contentar tanto a los socios más duros como a los mercados. Si funciona, habrá algo más de tiempo. Si no, el rescate estará muy cercano.

El dilema de Rajoy es complejo. Empresas y bancos le presionan para que lo pida porque tienen muchos problemas para financiarse. Esta semana, varias de ellas han aprovechado el pequeño respiro para salir a endeudarse, lo que muestra su angustia. Pero el rescate no es una bicoca.

Rajoy no quiere pedirlo porque sería un estigma político y tendría que plantearse una crisis de Gobierno para frenar el desgaste, señalan varios dirigentes. Pero no solo eso. España, explican, puede lograr en esta negociación que no haya condiciones añadidas, y eso podría venderse como un éxito. Pero, ¿qué pasa si no se cumple el objetivo de déficit, como temen muchos de los consultados? Entonces sí que estás en manos de la troika, explican: incumples la condición básica y te pueden poner cualquier extra. Y si no, amenazan con retirarte un dinero del que ya te has hecho dependiente.

Rajoy deshoja así la margarita. Sobre el rescate se habla poco en el Ejecutivo. En la Comisión Delegada de Asuntos Económicos y en el Consejo de Ministros, Rajoy y Guindos dan algunos detalles. Pocos. El análisis realmente de fondo, estratégico, se realiza con mucha mayor opacidad, en reuniones fuera de agenda, muchas en fin de semana, del núcleo clave del Ejecutivo: el presidente, la vicepresidenta, Guindos, Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal. Pero ni siquiera ahí se dice todo. “Rajoy habla con muchísima gente fuera del Gobierno, escucha mucho y a cada uno le dice cosas distintas, es casi imposible saber qué va a decidir”, sentencia una persona que le conoce bien.

Aun así, el que más información tiene, después de Guindos, es Nadal, desde que llegó al Gobierno siempre en la sombra y muy criticado en el mundo empresarial y político. Nadal es el sherpa de Rajoy en las grandes negociaciones. Y es de confianza máxima. Baste un dato: está en todas las reuniones clave del presidente y fue uno de los pocos a los que se les permitió asistir al almuerzo entre Rajoy y Merkel en La Moncloa.

Fuente: El País.