Mostrando entradas con la etiqueta Dinamarca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dinamarca. Mostrar todas las entradas

Por qué Turquía solo da asilo a europeos y otras ironías sobre los refugiados

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 522 788


Naiara Galarraga 
Madrid 17 MAR 2016 - 10:11 CET

  
 Bodega de un barco con refugiados de Vietnam rechazado por Malasia en 1978. Alain Dejean Corbis

La excepción turca que prima a los europeos

Turquía solo reconoce el derecho de asilo a los europeos. Es el único país del mundo que, al ratificar la convención de los refugiados, incluyó una cláusula que estipula que solo los europeos que huyan de la guerra o que sean perseguidos por su etnia, religión, etcétera recibirán el estatuto de asilado en Turquía. Y es que esta ley de 1951 –que con el tiempo se ha visto salpicada de paradojas-- se creó pensando en aquellos europeos que lo perdieron casi todo en la Segunda Guerra Mundial. 

 
Un grupo de húngaros llega a Linchenbach (Austria) en abril de 1956 tras huir de la invasión soviética. Bettmann CORBIS

Esa cláusula turca es ahora uno de los muchos obstáculos legales del acuerdo que la UE busca con Ankara para devolver allí a todo el que cruce el Mediterráneo para entrar ilegalmente. Turquía ofrece a los que buscan asilo, incluidos los sirios, una protección descafeinada que da derecho a sanidad y educación (dos de cada tres críos sirios están sin escolarizar porque faltan profesores que sepan árabe). Las autoridades han anunciado que los adultos sirios podrán trabajar pronto legalmente. 

Hungría, la primera en pedir ayuda, apuesta por las vallas

Un derecho -poder trabajar legalmente- que estrenaron ciudadanos de Hungría, el primer país europeo que en esta crisis selló su frontera. Cuando en otoño de noviembre de 1956 entraron los tanques soviéticos en Budapest miles de húngaros huyeron al otro lado del telón de acero, a Austria.

Ellos estrenaron los derechos reconocidos cinco años antes en la Convención de los Refugiados, suscrita hoy por 146 países, el último Nauru. A principios de los cincuenta aún había 400.000 europeos malviviendo en precarios campamentos por el continente y buscarles protección era un desafío descomunal. Hoy refugiados e inmigrantes se hacinan en lugares como Idomeni, en la clausurada frontera entre Grecia y Macedonia. Y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, sostiene que no son refugiados sino una amenaza: “Lo que amenaza al continente es un éxodo” de millones de personas que traerán terrorismo y delincuencia”, dijo este lunes. 

Dinamarca, de dar el primer paso a confiscar bienes

Dinamarca fue el primer país en suscribir la convención de los refugiados que protege a este colectivo. En enero pasado saltó a los titulares porque aprobó en el Parlamento la confiscación de bienes a los refugiados para costear su atención e integración.

Los que arriban a Europa huyendo de conflictos armados o persecución son una fracción de un colectivo en constante aumento. En 1975 eran 4,5 millones en todo el mundo, en 1985 sumaban 12 millones, en 1995 rondaban los 15 millones, en 2005 disminuyeron a casi nueve millones y hoy se estima que han aumentado hasta los 15 millones. Y si se suman los desplazados internos, personas que abandonaron su hogar pero no han cruzado la frontera de su país, rondan los 60 millones. Nunca jamás fueron tantos. A los motivos clásicos para pedir asilo (raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, opiniones políticas), algunos países (como España en 2009) han sumado otros como identidad y orientación sexual. No todos los que suscribieron la convención la cumplen. 

Cómo se resolvió la gran crisis de los 'boat people' en Asia

A finales de los setenta, terminada la guerra de Vietnam contra el avance comunista sus efectos aún se notaban en la región. Vietnam invadió Camboya; Y China invadió Vietnam. Miles de personas se echaron al mar en frágiles barcos en un éxodo con similitudes al actual en el Mediterráneo. Los llamaron boat people (la gente de los barcos). Como los países vecinos no querían aceptarlos --los rechazaban sin miramientos— la diplomacia se puso en marcha, la comunidad internacional celebró una cumbre y pactó una solución para aquellas 400.000 personas que incluyó inmensos campamentos de procesamiento de solicitudes en los países de la región, un pacto con Vietnam para que frenara las salidas y el compromiso de países ricos de acogerlos. Fueron reasentados sobre todo en Estados Unidos, Francia, Canadá y Australia. 

 
Ban Ki-moon. REUTERS

Tampoco era esa la primera vez que miles de personas eran trasladadas de un país a otro en poco tiempo. Unos años antes, en 1973, Reino Unido acogió a casi 30.000 miles de personas desde Uganda en un suspiro. Técnicamente no eran refugiados, sino británicos, británicos de origen indio llevados a África como mano de obra de la colonia británica, los llamados asiáticos ugandeses. El dictador ugandés Idi Amín les había dado un ultimátum a aquellos británicos asiáticos para que salieran del país. India les cerró la puerta; Reino Unido organizó en unas semanas una especie de puente aéreo, su acogida y los repartió por municipios donde, como era de esperar, fueron recibidos con recelo.

¿Qué tienen en común el jefe de la ONU y la primera 'top' transexual?

Que ambos, Ban Ki-moon y Andreja Pejic, la modelo icono mundial de la ambigüedad sexual, fueron refugiados, como Einstein, como los españoles del Sinaia a los que Lázaro Cárdenas recibió en 1939 en México… Tuvieron que dejar todo atrás para salvar el pellejo. Ban y la modelo Andreja Pejic (Andrej, antes de su cambio de sexo) son solo dos ejemplos contemporáneos. El coreano contó al diario Financial Times en septiembre que a los críos en los campos de refugiados les suele decir “No desesperéis. Yo era uno de vosotros”. Ban era un niño cuando tuvo que abandonar su hogar con lo puesto por la guerra que en 1953 dividió la península de Corea en dos mitades. 

 
La modelo Andreja Pejic, a la que Australia dio asilo.

Pejic, que hizo historia en la moda al convertirse en la primera transexual a la que Vogue dedicaba su portada, vivió una experiencia similar. Nació en un pueblito en Bosnia Herzegovina durante la guerra de los noventa. Huyó con su madre y su hermana a Serbia, a un campamento de desplazados. La familia logró ser elegida para ser reasentada en Australia.
FUENTE: El País.  

FORMACIÓN RELACIONADA: 

Dinamarca, el corazón verde de la Unión Europea

Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Subvención a Empresas y Parados
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

Tlf: +0034 981 52 27 88 / 630 327 998

BECA 1.800 € Máster en Gestión y Elaboración de Proyectos y Curso Oposiciones.
Aitor Hernández-Morales | Copenhague (Enviado especial)
Actualizado miércoles 06/07/2011 07:32 horas

¿El planeta está en crisis? Desde el siglo pasado, la temperatura media de la tierra ha aumentado 0,74 grados centígrados, y todo indica que, sin medidas serias, lo seguirá haciendo a un ritmo de 0,2 grados por década.

Parece poco, pero los recientes desastres naturales han hecho saltar la alarma sobre el cambio climático. Aunque la comunidad internacional no ha logrado llegar a un consenso general para enfrentarse al problema, los Estados miembros de la Unión Europea intentar plantar cara a este reto a través de la Estrategia Europa 2020, que contempla -entre otras medidas- reducir las emisiones de dióxido de carbono por al menos un 20% comparado con los niveles de 1990, e incrementar el ahorro energético por un 20% antes del final de esta década.

Muchos países de la UE -entre ellos, España- todavía están lejos de conseguir este objetivo. Criticados, algunos han sugerido que los objetivos planteados son excesivamente ambiciosos y caros para lograr en época de crisis.

Ante ellos, Dinamarca, el pequeño Estado miembro del norte, ha destacado al demostrar que la energía verde no sólo es necesaria para asegurar el bienestar medioambiental, sino también como fuente de inversión y desarrollo en tiempos de dificultad económica.

Unión por la Innovación

Dinamarca es actualmente reconocido como uno de los países líderes de la Unión por la Innovación, iniciativa clave de la Comisión Europea que tiene como objetivo hacer frente tanto a la crisis económica como la del cambio climático a través del fomento de una sociedad más verde y con mejor calidad de vida a través de la investigación y la innovación empresarial.

Aunque el país escandinavo ha sido conocido por ser uno de los Estados miembros más 'autónomos' de la Unión -sus ciudadanos han rechazado adoptar el euro dos veces, y actualmente su Gobierno intenta restablecer las fronteras nacionales en lo que Bruselas interpreta como una posible violación del Tratado de Schengen-, en el ámbito de la eficiencia energética Dinamarca intenta ser uno de los más inclusivos.

"Nuestro país apuesta por liderar al resto de los Estados miembros en este aspecto", explica Kim Jorgensen, subsecretario de Asuntos Europeos del Ministerio de Asuntos Exteriores danés. "Cuando hablamos del clima, hay dos temas. Por supuesto a largo plazo necesitaremos estar libres del petróleo y del gas, y tendremos que utilizar mucho más la energía renovable, pero también seremos mejores al utilizar menos energía".

Thomas Christensen, subsecretario de Retos Globales, explica que su país empezó a tomar mayor conciencia de la necesidad de adoptar la energía renovable durante la crisis del petróleo de 1973. "Literalmente nos quedamos sin combustible. El Gobierno nos prohibió usar los coches los domingos, y la gente los pasó muy mal. Eso nos impactó mucho, y nos hizo apostar por la independencia energética".

"Hoy en día creo que ha sido una decisión acertada, ya que vemos que situaciones políticas difíciles, como las que actualmente se viven en el mundo árabe, pueden volver a poner en peligro el acceso a esas fuentes energéticas", añade Christensen.

Por su parte, Jorgesen insiste en que, aunque esté muy bien que Dinamarca sea líder en energías renovables, a la larga su país perderá la lucha contra el cambio climático si las iniciativas verdes no son adoptadas por el resto de los Estados miembros de la Unión. "Nos tenemos que implicar todos. Sea en el Consejo o la Eurocámara, Dinamarca siempre ha insistido en poner mayor énfasis en la energía verde, la innovación, la investigación y el desarrollo. Presionamos para que se invierta más en estos ámbitos".

Innovación verde

El año pasado la Comisión Europea destacó la labor de Dinamarca dentro del marco de la Unión por la Innovación, señalando su particular énfasis en la mejora del ámbito educativo para fomentar el desarrollo. Incluso en tiempos de crisis, el país escandinavo ha mantenido las generosas ayudas que concede a los universitarios, factor que ha hecho aumentar el número de estudiantes de doctorados, y realidad que ha favorecido la investigación que permite tantos avances en las tecnologías sostenibles.

El epicentro de la investigación verde en el Estado nórdico es la Universidad Técnica de Dinamarca (UTD), donde muchas de las grandes innovaciones energéticas del país se han descubierto. En la actualidad muchos de sus estudiantes combinan el reto práctico del ahorro energético con el reto competitivo del Decatlón Solar, competición internacional en la que estudiantes de todo el mundo diseñan y construyen casas energéticamente autosuficientes.

"Es tanto un reto de diseño como de función práctica", explica Lotte Bjerregaard, profesora asociada de la UTD que asesora a varios de los competidores. "Son casas de 'energía cero'. No utilizan energía exterior para calentar o enfriar el hogar; todo lo producen ellas mismas".

Pese a los considerables descubrimientos que motivan proyectos como el Decatlón, Bjarne Olesen, director del Departamento de Ingeniería Civil de la UTD, dice que sin un claro impulso político -sea a nivel nacional o comunitario- es muy difícil que muchos de los avances desarrollados en las universidades lleguen a ser adoptados por la sociedad civil. "Sin la investigación no hay avances, pero sin el Gobierno no hay financiación para la investigación, ni obligación para que la sociedad aplique los resultados de la misma".

Olesen considera que, a la larga, el impacto de los logros de su universidad están en manos de Bruselas. "La industria sólo mejora aquello que produce -y la manera en la que lo produce- si se le obliga a hacerlo. Sin normas impuestas por la Unión Europea es poco probable que las casas sostenibles que diseñamos aquí lleguen a verse como alternativas reales en el resto de Europa".

Aplicaciones prácticas


El motivo por el cual las casas sostenibles son un ámbito de investigación tan importante para la DTU es porque gran parte del gasto energético dentro de la Unión tiene lugar en sus hogares. Un 41% de toda la energía producida en la Unión Europea es consumida en los edificios; dentro de ellos, dos tercios de la energía es gastada en calentar y refrigerar estos espacios. Sin embargo, con algunas reformas básicas, el 70% a 90% de este gasto puede ser reducido.

Una de las empresas líder en el ámbito del ahorro energético es Rockwool, grupo danés que se especializa en el aislamiento térmico y la creación de espacios autosostenibles. Con insolación básica se construye una especie de abrigo entre los muros de la casa que permiten que el calor quede dentro durante el invierno y escape en el verano.

Thomas Nordli, portavoz de la empresa, explica que Rockwool tiene como objetivo fundamental el "crear casas sin factura energética". En el pequeño pueblo de Stenløse, Berit Schau es una de las afortunadas que ya vive dentro de esta "casa del futuro".

Incluso con el largo invierno danés, las células fotovoltaicas de la casa de Schau generan la energía suficiente para operar el suelo radiante de la casa; la insolación mantiene una temperatura ideal. Como muchos otros hogares en Dinamarca, la casa de Schau también cuenta con un tanque que recoge agua de lluvia para el uso en los retretes y la lavadora. Todo se ajusta a través de un sólo control que también informa sobre el uso de agua en el hogar y permite compararlo con el de otras familias del pueblo.

"Utilizo los datos del control para explicarle a mis hijos cómo se conserva tanto el agua como la energía, y enseñarles lo importante que es ahorrar -realidad reflejada en nuestras facturas, que son mucho menores a las que teníamos en nuestra antigua casa-. Nuestra factura de electricidad actual es un tercio de lo que pagábamos antes", dice.

Fuente: El Mundo.