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Schäuble propone limitar el poder de la Comisión Europea

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Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, el 22 de julio. / FRANCOIS LENOIR (REUTERS)

  • El ministro alemán cree que Juncker da un giro demasiado político a la institución

Enrique Müller / Belén Domínguez Cebrián Berlín / Bruselas 30 JUL 2015 - 15:35 CEST

Wolfgang Schäuble, el poderoso ministro de Finanzas de Alemania, distinguido con el raro privilegio de ser el político más cuestionado de Europa a causa de su papel de duro en las negociaciones para resolver la crisis de Grecia, está camino de provocar un nuevo seísmo en el seno de la Unión Europea. El ministro propuso hace dos semanas a sus homólogos de la eurozona la reducción y el reordenamiento de las competencias de la Comisión Europea.

En una reunión del Eurogrupo (los ministros de Finanzas y Economía), Schäuble sugirió que la frenética actividad de la Comisión, presidida por Jean Claude Juncker, en las negociaciones para resolver la crisis griega habían sobrepasado su función original de guardiana de los tratados y supervisora del mercado común. Durante el encuentro Schäuble se opuso a la idea de crear una Comisión más política, tal como defiende Juncker, y destacó que ésta no sería compatible con las funciones originales del organismo.

El ministro alemán planteó la necesidad de trasladar las competencias iniciales de la Comisión a un organismo independiente calcado a la Oficina Federal Antimonopolios de Alemania. Schäuble asegura que su propuesta no está destinada a debilitar a la Comisión, sino a salvaguardar la independencia regulatoria del organismo en un momento en que la Unión Europea adquiere cada vez más una función política. "Es verdad que esta Comisión es más política, lo cual no quiere decir partidista", reconoció Andreeva quien justificó este giro argumentando que ahora Bruselas "está más atenta en lo que ocurre en los Estados miembros y las necesidades de sus ciudadanos". Y puso como ejemplo la recién estrenada estrategia de Inmigración y la del Mercado Único Digital.

La propuesta llega en un momento en que los ministros de Finanzas de la zona euro critican el papel desempeñado por la Comisión durante las negociaciones con Grecia. Varias veces, Juncker negoció directamente con Alexis Tsipras condiciones del paquete de rescate y apoyó el deseo de Tsipras de obtener un acuerdo para la concesión de nuevos créditos y una quita sobre parte de la deuda. Por eso, de acuerdo con el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung, el ministro holandés y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, aceptó incluir la redifinición de atribuciones de la Comisión en la agenda comunitaria durante la presidencia holandesa que se inicia a comienzos de 2016.

La propuesta del ministro alemán coincide con los deseos del primer ministro británico, David Cameron, de introducir reformas en los tratados para restarle poderes a la Comisión para impedir la salida del Reino Unido de la UE.

Aunque Schäuble siempre ha defendido la legitimidad democrática de la Comisión y se mostró a favor de la elección del presidente, el ministro cree que una Comisión más política perdería legitimidad para seguir ejerciendo de protectora de los tratados europeos.

La Comisión Europea ha preferido restar credibilidad a las filtraciones de la prensa alemana y "no comentar sobre los ecos de rumores de otros", declaró la mañana del jueves Mina Andreeva, una de las portavoces del presidente del Ejecutuvo de la UE, Jean-Claude Juncker. "No hay ninguna declaración oficial [de Wolfgang Schäuble] al respecto y por tanto no sabemos lo que él piensa", añadió.

Bruselas quitó de un plumazo importancia a las supuestas declaraciones del polémico ministro de Finanzas alemán defendiendo que es un "europeísta convencido" y puso en duda, por tanto, dichas informaciones. "El presidente Juncker lo conoce [a Schäuble] desde hace décadas", sentenció la portavoz.

Andreeva agregó ayer que esta Comisión -creada en noviembre de 2014- tiene el claro mandato de poner en marcha "en profundidad" la unión económica y monetaria, algo que se puso ya de manifiesto el pasado 22 de junio en el informe de los cinco presidentes: el del Parlamento europeo, Martin Schultz, el del Consejo Europeo, Donald Tusk, el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, el del Banco Central Europeo, Mario Draghi y el de la Comisión Europea, el propio Juncker.

FUENTE: El País. 
 
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Berlín y París ciegan las vías de nueva financiación al plan inversor de Juncker

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  • Draghi: “Sin inversiones se debilitará la economía europea a corto plazo”

Claudi Pérez Bruselas 12 SEP 2014


La trinidad de Mario Draghi para salir de la crisis (reformas, política monetaria y estímulos fiscales) tiene, de momento, pocos fieles. El ministro alemán Wolfgang Schäuble ya ha dicho no a la flexibilización de las reglas presupuestarias y a las compras de activos del BCE. Alemania insiste en las reformas y la austeridad, pese a los magros resultados cosechados. Y reconoce que falta inversión —que ha caído un 15% desde los niveles precrisis—, pero pone palos en las ruedas a los planes del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, para activar un paquete inversor de 300.000 millones en tres años. 
 
En Bruselas trabajan ya varios equipos con ese objetivo. Juncker ha emplazado a todos sus comisarios a hacer propuestas en esa línea y de forma urgente. Pero difícilmente habrá fondos nuevos sin el plácet de Berlín: Schäuble firmó el pasado martes una carta dirigida al Ecofin en la que básicamente cierra la puerta a que haya dinero fresco en ese plan. Su homólogo francés, el ortodoxo Michel Sapin, firma también la misiva.

Draghi, saltó ayer detrás de esa liebre y aseguró en Milán que sin inversiones “la economía europea se debilitará a corto plazo y reducirá sus perspectivas a largo plazo”. Reiteró que la situación económica es preocupante. Y que para que funcione su plan triangular —reformas, estímulos monetario y fiscales— “cada uno de los actores tiene que hacer su parte”. En plata: Francia e Italia deben acometer las reformas; Bruselas y Berlín, flexibilizar las reglas fiscales y abrir las puertas a las inversiones; y el BCE ir un paso más allá en su política monetaria.

Todo eso está en el alero, con unas capitales desconfiando de otras y Bruselas en medio, con la Comisión en tiempo de mudanza. Y sin ayudas para concretar el paquete de inversiones prometido. “La eurozona se ha estabilizado. La estrategia de consolidación fiscal favorable al crecimiento empieza a dar frutos. Vuelve la confianza: bajan los intereses de la deuda, aunque el legado de la crisis hace que el nivel de deuda siga alto y que el crecimiento sea débil y vulnerable”, aseguran Schäuble y Sapin. Ante esa mejoría— que contrasta con el diagnóstico pesimista de Draghi—, Europa “debe continuar con las reformas y la consolidación favorable al crecimiento”. Berlín y París sí admiten que “revivir las inversiones” es fundamental; al cabo, la recuperación se ha estancado “y no es descartable una tercera recesión”, informan fuentes del Eurogrupo.

Para evitarla hace falta demanda. Pero eso ni siquiera está en los radares de los dos grandes países del euro. “La inversión pública tiene un rol esencial en las infraestructuras, la atracción de inversión privada y la mejora del crecimiento potencial”, apuntan Schäuble y Sapin, y en el paquete propuesto por Juncker “la inversión debe jugar un elemento central”. Pero el rastro del dinero nuevo que permita apuntalar la débil demanda continental no se ve por ningún lado. El plan Juncker, según Berlín y París, debe centrarse en la palanca que ofrecen los instrumentos financieros complejos y en los fondos comunitarios ya existentes, y en un papel más activo del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Nada más.

Todo se fía al apalancamiento (el uso de instrumentos financieros para multiplicar el impacto del capital invertido) a través del BEI, que debe asumir “una mayor toma de riesgos” con “señales políticas claras dirigidas a su presidente”, el alemán Werner Hoyer. Fuentes del Gobierno español explican que lo esencial “siguen siendo las reformas y los estímulos fiscales y monetarios”, y que, en todo caso, el plan inversor de Juncker “no es la variable fundamental”. Aun así, “España es partidaria de inversiones bien orientadas, para mejorar la interconexión energética y de transportes. Pero no va a haber dinero nuevo más allá del papel más activo del BEI”, según el Ejecutivo. 
 
Esa es una vieja historia: cada vez que Europa habla de estímulos acaba girando la vista hacia los fondos ya presupuestados y el BEI, convertido “en una especie de plan de pensiones obsesionado con su triple A”, según fuentes europeas. Ante el escaso apetito por una nueva inyección de capital en el BEI, la carta de Schäuble y Sapin deja un solo resquicio para ver algo nuevo. Apuesta por crear “un fondo de garantías financiado con el presupuesto de la UE”, cuando este se revise. Eso será allá por 2016. 
 
FUENTE: El País. 

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Berlín amenaza con vetar el mecanismo de resolución si la Eurocámara lo retoca

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El ministro alemán, Wolfgang Schauble. / DANIEL ROLAND (AFP)

  • Schäuble viaja a Bruselas para advertir al Parlamento, que pide a la Comisión que defienda las instituciones europeas a solo cuatro meses de las elecciones

Claudi Pérez Bruselas 22 ENE 2014 - 09:17 CET

Batalla institucional por la unión bancaria, el que iba a ser el gran proyecto para mejorar la arquitectura institucional de la eurozona. Y a solo cuatro meses de las elecciones. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, viajó el lunes a Bruselas ante la amenaza de veto del Parlamento Europeo a la propuesta de mecanismo único de resolución bancaria aprobado a finales de diciembre por el Ecofin y ratificado. Schäuble se reunió con el equipo negociador del Parlamento, según fuentes presentes en esa cita y según confirmó el Ejecutivo alemán, y a su vez profirió una amenaza: Berlín vetará la puesta en marcha del mecanismo único de resolución –para cerrar bancos—si se toca una sola coma del acuerdo alcanzado a finales de año.

La madeja se enreda cada vez más. El presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha enviado este martes una carta a José Manuel Durao Barroso en la que reclama que la Comisión Europea actúe para que el Parlamento no se quede fuera del acuerdo. “La decisión tomada por el Consejo en diciembre es más que dudosa”, según Schulz, que sustancia la advertencia de no dar luz verde al mecanismo de resolución en los plazos previstos, antes del final de la legislatura. Eso retrasaría todos los plazos de la unión bancaria y pondría aún más presión sobre los exámenes al sector financiero que debe hacer el Banco Central Europeo (BCE), erigido ya como supervisor bancario único. Sin el cortafuegos de ese mecanismo y el consiguiente fondo de resolución, el BCE puede tener problemas para hacer un análisis riguroso del estado del sistema financiero europeo.

Tras ese litigio hay una batalla jurídica y otra con mucha más enjundia, por el diseño de ese instrumento. Alemania presionó hace un mes para aprobar el mecanismo de resolución a través de un pacto intergubernamental —y no a través del tradicional método comunitario—, lo que deja fuera al Parlamento de esa jugada, sin demasiada capacidad de maniobra para peinar el acuerdo en busca de un mecanismo más ambicioso, menos del gusto de Berlín. Alemania sostiene, contra el criterio de los servicios jurídicos del Consejo, la Comisión y la Eurocámara, que los Tratados no permiten el impuesto a los bancos con el que el sector debe financiar el mecanismo de cierre de entidades.

Con esa premisa, Schäuble convenció a los ministros de Finanzas del Eurogrupo con el objetivo de buscar un encaje a través de un acuerdo intergubernamental, que evitara un cambio de tratados. Además, el Parlamento tiene serias objeciones sobre el mecanismo en sí, tanto por la toma de decisiones —muy compleja y dominada, una vez más, por los Estados miembros, con la Comisión en un papel testimonial— como por el diseño fondo de resolución, que durante 10 años sería apenas un fondo coordinado con compartimentos estanco para cada país, y que deja la mutualización ( si es que eso llega a producirse) para dentro de una década.

Reunión en Bruselas

Schäuble fue claro y directo en su reunión con el equipo negociador del Parlamento, encabezado por la eurodiputada portuguesa Elisa Ferreira: “La decisión es suya”, dijo, según fuentes de la reunión, “pero si el acuerdo de diciembre se modifica no habrá mecanismo de resolución”.

El ministro de Finanzas del gabinete de Angela Merkel logró a finales de diciembre que prevalecieran las tesis alemanas, con un FROB continental del que se reservaba la llave: a falta de la redacción final y de la luz verde del Parlamento, ese pacto otorgaba a las capitales de la zona euro la última palabra sobre la intervención de una entidad financiera en dificultades, y supeditaba la inyección de capital a un sistema de voto que reconoce el mayor peso de Alemania en la contribución al fondo, de unos 56.000 millones de euros en un plazo de 10 años. El sistema de voto ponderado se aplica siempre que el consumo del fondo supere los 5.000 millones de euros en un año, una cantidad insignificante que apenas llegaría para rescatar a la banca de Eslovenia, y que es apenas la quinta parte del rescate de Bankia.

“La decisión tomada en su día por el Consejo pone en peligro el método comunitario y tiene implicaciones que van más allá de la propuesta o incluso de la unión bancaria”, según la dura carta de Schulz. “Contradice completamente el principio de cooperación sincera entre instituciones”, dice la misiva, a la que ha tenido acceso este diario. Ante el disgusto evidente de la Eurocámara —“su legalidad es más que dudosa”—, Schulz avisa de que el acuerdo acerca del mecanismo de resolución antes del final de la legislatura es ahora mismo bastante difícil. “El resultado de las negociaciones es en este momento incierto”, según el presidente del Parlamento.

Fuentes del Parlamento indicaron que el acuerdo es imperfecto y criticaron el mecanismo intergubernamental aprobado con la presión alemana. Pero explicaron que al menos sienta el precedente de que es un primer paso hacia la mutualización –en un plazo de 10 años--, un paso de gigante en comparación con el habitual liderazgo diletante de Alemania. “El Parlamento puede sacar pecho si veta, con Schulz al frente en plena campaña electoral, pero quizá en ese caso Alemania salga ganando porque no habría mutualización si ese mecanismo no acaba aprobándose. De ahí que Schäuble pueda permitirse esas amenazas”, según esas fuentes.

Fuente: El País.