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Polonia amenaza con bloquear la cumbre europea si Tusk es reelegido

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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, este jueves, en Bruselas. Geert Vanden Wijngaert AP

  • El resto de socios europeos apoya unánimemente un nuevo mandato del presidente del Consejo.

Polonia emprende una huida hacia adelante contra la reelección de su compatriota Donald Tusk al frente del Consejo Europeo. El Gobierno polaco, dirigido por el ultraconservador Ley y Justicia (PiS), ha amenazado con bloquear las conclusiones de la cumbre europea que comienza este jueves en Bruselas para impedir que Tusk siga al mando de la UE otros dos años y medio. El político polaco, cuyo mandato expira el próximo 31 de mayo, cuenta con un apoyo unánime para su continuidad en el cargo, por lo que el movimiento del Ejecutivo de su país para despojar de su puesto a uno de sus nacionales —un hecho inédito que ha enrarecido el ambiente previo al encuentro de jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho— parece destinado al fracaso.

Los motivos del desencuentro son variados. El Ejecutivo polaco no solo achaca al que fuera primer ministro de su país entre 2007 y 2014 una propensión molesta a inmiscuirse en asuntos internos de Polonia rompiendo así la neutralidad que se le supone al presidente del Consejo Europeo. También lo considera "el candidato de Alemania" y responsabiliza a Tusk, en su papel de primer ministro polaco, de la tragedia aérea que costó la vida hace siete años al entonces presidente polaco, Lech Kaczynski, junto a otras 95 personas en la ciudad rusa de Smolensk. Como alternativa para ocupar su puesto propone al eurodiputado Jacek Saryusz-Wolsk, que ha sido expulsado del Grupo Popular Europeo por haber aceptado el propósito de desbancar a Tusk, al que los populares apoyan.

A su llegada a la cumbre, los dirigentes europeos han expresado en voz alta su adhesión a Tusk. "Un país no puede bloquear la decisión", ha dicho contundente el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, que ocupa la presidencia de turno de la UE. "Creo que ha hecho un buen trabajo y que Europa necesita estabilidad, no estar con cambios que no conducen a ninguna parte", ha defendido el presidente español Mariano Rajoy. Incluso Hungría, tradicionalmente cercana a las tesis polacas, ha mostrado su respaldo a Tusk. "La política europea se basa en los partidos y el PPE tiene un candidato", ha recalcado el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. La soledad en su enconada oposición a Tusk no ha debilitado el tono del Gobierno polaco, que tratará de retrasar la decisión sobre su elección para ganar tiempo. "Lo repito. Nada [debe decidirse] sin nosotros y sin nuestro acuerdo", ha insistido este mediodía en Bruselas la primera ministra del país, Beata Szydlo.

El conflicto ha venido a romper la parsimonia de una cumbre en la que los líderes europeos pretendían escenificar su unidad de cara al futuro en el último Consejo Europeo previo a que Reino Unido invoque el artículo 50 con el que iniciará su proceso de desconexión de la UE. El futuro postBrexit será objeto de examen el viernes, ya sin Reino Unido, en la reunión informal a 27 Estados. En ella los socios europeos abordarán la declaración que llevarán a Roma a finales de este mes con motivo de la celebración en la capital italiana del 60º aniversario del club comunitario, una fecha cargada de simbolismo en la que se espera un mensaje solemne sobre el futuro común.

Antes, en la agenda de este jueves están también conversaciones sobre el futuro económico de la Unión, migración, seguridad y defensa. La sombra de Trump solo estará presente en la discusión sobre política comercial. Los Veintiocho quieren diferenciarse del proteccionismo de la Administración Trump, y apenas unos días después de que el Parlamento Europeo diera su aprobación al acuerdo comercial con Canadá, buscan lanzar el mensaje de que son una potencia abierta al libre cambio esgrimiendo el avanzado estado de las negociaciones comerciales con Japón, que esperan cerrar este mismo año.

FUENTE: Álvaro Sánchez. El País. 

El jefe del Consejo Europeo define a Trump como una “amenaza exterior”

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Donald Tusk, este martes en Estonia. MARKO MUMM (AFP) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

  • Los Veintiocho discuten este viernes cómo afrontar la nueva relación trasatlántica

Lucía Abellán. Bruselas 31 ENE 2017

Europa se prepara para un escenario sombrío por la llegada al poder de Donald Trump. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, considera el cambio de escenario en Washington como una amenaza externa a la que se enfrenta la UE. Junto a la asertividad china, la agresividad rusa y el islamismo radical, el representante de los jefes de Estado y de Gobierno europeos cita “las preocupantes declaraciones de la nueva Administración americana” en una carta dirigida a los Veintiocho. Tusk añade: “Particularmente el cambio en Washington pone a la UE en una situación difícil; parece que la nueva Administración cuestiona los últimos 70 años de política exterior americana”.

Tras varios días de prudencia verbal, Europa asume que Trump no será un presidente más en la historia estadounidense. Las palabras de Tusk sirven como preludio para una discusión más amplia que mantendrán los jefes de Estado y de Gobierno el próximo viernes en una cumbre que celebrarán en Malta. En la misiva enviada este martes, el responsable del Consejo insta a “defender con claridad la dignidad de la Europa unida”. Por su parte, la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, trata de fijar una cita con el nuevo secretario de Estado, Rex Tillerson, en las próximas semanas.

Más allá de esas incipientes llamadas de atención, un informe del Parlamento Europeo alerta extensamente de todo lo que los líderes comunitarios han evitado decir hasta ahora en público: que la UE afronta “graves consecuencias” para su seguridad, particularmente un mayor riesgo de atentados terroristas. Porque el previsible antiamericanismo que puede darse en el mundo musulmán tras las andanadas de Trump puede traducirse en un mayor rechazo a todo lo occidental y también a la UE como parte de ese mundo. “Imaginar lo peor es fácil porque nunca en la historia moderna de Estados Unidos ha habido un presidente con menos cualificaciones y experiencia ni una personalidad tan controvertida”, constata el documento, elaborado por la Dirección General para Políticas Exteriores y fechado apenas tres días antes de que el nuevo líder estadounidense tomara posesión. 

Tensión entre socios

El texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, analiza los efectos de la victoria de Trump en la estrecha relación entre la UE y Estados Unidos, su principal socio exterior. La política de seguridad es una de las más amenazadas. Aunque la Eurocámara no espera cambios a corto plazo en materia de cooperación antiterrorista, las declaraciones del presidente sobre el uso de la tortura, su posición sobre la vigilancia y algunos de sus nombramientos “podrían conducir a una renovada tensión trasatlántica”.

El movimiento más arriesgado es el giro estadounidense hacia Rusia. El documento augura que Washington dejará de hablar de la expansión de la OTAN hacia el Este (muy criticada por Moscú, que la ve como una intromisión en su área de influencia) e incluso que podría acabar con el amplio despliegue militar estadounidense en el flanco oriental de la UE. Otra de las consecuencias de ese hermanamiento con Putin afecta a la guerra siria. Un recrudecimiento de ese conflicto provocaría “un empeoramiento del flujo de refugiados” hacia Europa.

El documento interno del Parlamento advierte de un posible intento estadounidense de dividir a la UE tratando de forjar vínculos bilaterales con algunos de sus socios. E insta a resistir los intentos de la Administración Trump. Una primera pista de esa nueva actitud la dio el mandatario norteamericano al convertir a la primera ministra británica, Theresa May, en la primera dirigente extranjera que lo visitó en la Casa Blanca el pasado viernes.

FUENTE. El País.

Todas las claves del Cameron VS Tusk

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David Cameron, en una conferencia de prensa en Bruselas. REUTERS

  • El premier promete celebrar, antes del final de 2017, un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea
  • Para hacer campaña activa a favor de seguir dentro, el primer ministro británico ha exigido cambios profundos en la UE

PABLO R. SUANZES Corresponsal Bruselas

18/02/2016 03:07

David Cameron ha prometido celebrar, antes del final de 2017, un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea. Para hacer campaña activa a favor de seguir dentro, el primer ministro británico ha exigido cambios profundos en la UE y en las condiciones para su país. Sobre gobernanza económica, competitividad, no discriminación para los países que no tienen el euro y, sobre todo, para poder limitar las prestaciones sociales de los trabajadores de otros países comunitarios que se muden a Reino Unido.

¿Qué ocurre el jueves y el viernes?

Desde el final del verano, técnicos de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Gobierno británico están negociando. Hace unas semanas, Donald Tusk hizo público el documento base de ese acuerdo, legalmente vinculante, con cambios legislativos para acomodar las demandas de Cameron. Desde entonces se sigue discutiendo los detalles y el jueves y el viernes, en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno negociarán a nivel político el texto final. El objetivo es lograr algo similar a lo alcanzado en 1992 en Edimburgo con Maastricht y la participación danesa: una interpretación de los tratados, pero no una modificación.

¿Habrá acuerdo el jueves?

No lo sabemos, pero es probable que sí. Se han logrado avances importantes en los puntos de fricción y aunque hay discrepancias fuertes los diplomáticos europeos esperan que tras una larga noche, el viernes se logre consensuar un texto satisfactorio para todos. Que dije el marco para una relación todavía más especial del Reino Unido y básicamente sólo para el Reino Unido, que les permita en caso de "emergencia" ante una situación de insostenibilidad para las cuentas de la Seguridad Social suspender prestaciones sociales laborales (no todas, no de desempleo) a los nuevos trabajadores que lleguen al país, pero en ningún caso a los que ya están allí.

¿Qué diferencias hay entre las partes?

En realidad, bastantes. Francia o España, por ejemplo, tienen serias dudas en los asuntos económicos. No quieren que Reino Unido pueda acabar casi vetando la mayor integración de la Eurozona sólo por el hecho de no querer incorporarse a la moneda única. Y quieren un texto mucho más claro para no poner en peligro la Unión Bancaria y los asuntos financieros, puesto que Londres aboga por un sistema que al final podría acabar suponiendo condiciones diferentes de supervisión y regulación para entidades de un país u otro en función de la divisa que utilizaran. Por otro lado, muchos gobiernos, empezando por los del Este (República Checa, Polonia, Eslovaquia, etc) no quieren aceptar la cuestión de las prestaciones sociales y las limitaciones a la libre circulación tal y como están ahora planteadas, y buscan cambios en el lenguaje y el alcance de los puntos más críticos.

¿Qué pasa si no hay acuerdo?

Si no se lograra un acuerdo, esta semana o en el futuro en otro Consejo Europeo, Cameron haría campaña a favor de dejar la Unión Europea y el referéndum, que podría celebrarse tan pronto como en junio, seguramente se saldaría con un "no" a la pertenencia

¿Y qué ocurre si logran un acuerdo esta semana?

Entonces empieza la parte técnica. Si hubiera un acuerdo, legalmente vinculante, estaría en todo caso condicionado al resultado del referéndum. Si se celebra el plebiscito y sale un "no" a la UE, el documento del acuerdo sería papel mojado y se olvidaría inmediatamente. Si salieron un "sí", Reino Unido tendría que informar oficialmente a la Comisión Europea y al Consejo y se iniciarían el proceso para la tramitación legal de toda la legislación secundaria que es necesario cambiar para dar acomodo a los cambios. Un proceso que en el mejor de los casos, viendo los precedentes, podría llevar entre seis y nueve meses. Es decir, que hasta mínimo 2017 Londres no podría empezar a restringir los derechos sociales de los trabajadores extranjeros

¿Qué papel juega el Parlamento Europeo en todo esto?

Hasta el día de hoy, escaso. Pero no está claro el proceso a partir de ahora. Si el jueves y el viernes los primeros ministros logran un acuerdo y se redacta un texto legal, muchas fuerzas políticas de la Eurocámara (los euroescépticos, las fuerzas de izquierda) es casi seguro que pedirían poder votar en el Pleno una resolución ad hoc. Pronunciarse, debatir. David Cameron, que visitó a los líderes de varios partidos esta misma semana, ha logrado un acuerdo verbal para que los populares, socialistas y liberales, con la ayuda del presidente Martin Schulz, eviten ese tipo de resolución. En ese caso, el Parlamento Europeo tendría que esperar hasta que, acabado el Referéndum, se inicien los trámites legales para el cambio de la legislación europea. Y en ese momento participaría como se hace normalmente en las discusiones, con su papel habitual en el proceso colegislador.

¿Qué posiciones hay en la Eurocámara?

Si los jefes de Estado y de Gobierno logran un acuerdo en el Consejo lo más probable es que el grupo 'tory', los populares y los socialistas votaran a favor de los cambios legislativos, con pequeños cambios quizás. Los liberales de Alde podrían dividirse, según el federalismo de cada movimiento interno. Y los euroescépticos y la izquierda votarían en contra, pero probablemente no tuviera fuerzas suficientes para frenar el cambio en las normas.

¿El acuerdo se logra por mayoría simple?

No, en el Consejo Europeo los líderes deben aprobarlo por unanimidad. Eso lo hace "irreversible", pues haría falta, para poder cambiarlo en el futuro, otra vez un acuerdo de los 28, sin fisuras. Eso daría garantías a Reino Unido, al menos en ese punto. Cameron pidió algo parecido a los líderes del Europarlamento esta semana, y le dijeron que aunque cuenta con el apoyo de los principales partidos, nadie puede adelantar lo que ocurrirá en un proceso democrático.

¿Cuándo se sabrá algo seguro?

Los Consejos Europeos se sabe cuándo empieza pero no cuándo terminan. La agenda prevista indica que se debatirá el tema de 'Brexit' el jueves por la tarde, pero que la cena se dedicará al tema de los refugiados y el cierre de fronteras. La noche quedaría así libre, relativamente, para encuentros bilaterales de Cameron con los países más reacios o del resto de delegaciones. Y el viernes por la mañana se retomaría el tema británico hasta que sea necesario .Pero todo puede cambiar en función de lo que vaya ocurriendo. Cameron quiere convocar un Consejo de Ministros el propio viernes en Londres. Según fuentes diplomáticas es más que probable que todo se resuelva a tiempo, pero una larga madrugada no está descartada.

FUENTE:
El País.
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Londres exige a Bruselas más cesiones para evitar el ‘Brexit’

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Resultado de imagen de DAVID CAMERON
  • Tusk anuncia tras reunirse con Cameron que no hay acuerdo pero habrá un "intenso trabajo" para lograrlo en las próximas 24 horas

Lucía Abellán. Pablo Guimón. Bruselas / Londres 1 FEB 2016 - 10:17 CET


La negociación se encuentra en su fase crítica y las dos partes, Londres y Bruselas, se enfrentan a enormes dificultades para lograr el objetivo común: que Reino Unido permanezca en la UE. El primer ministro británico, David Cameron, recibió anoche en Downing Street al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para trasladarle que el freno de emergencia para limitar las ayudas públicas a los trabajadores de otros países europeos, la solución de Bruselas a su petición más controvertida, no basta. Tusk se da 24 horas para decidir si lanza una propuesta firme.

Con los euroescépticos de su partido ridiculizando abiertamente la oferta, Cameron necesita salvar los muebles y ofrecer a los votantes, ante el referéndum que debe celebrar antes del final de 2017, algo que no suene a derrota: el primer ministro exigió, en su propuesta negociadora y en su programa electoral, poder negar determinadas ayudas públicas a los inmigrantes europeos hasta que hayan cotizado cuatro años.
 
Donald Tusk
, sabedor del rechazo frontal que la petición de Cameron genera en la mayoría de los socios, necesita presentar ante los otros 27 algo que no viole la libre circulación de personas y que no siente un peligroso precedente para otros países. Tras una cena en la que se sirvió salmón ahumado, ternera con verduras y crujiente de manzana y pera, Tusk se limitó a informar en su cuenta de Twitter de que no había acuerdo aún y que el trabajo intensivo en las siguientes 24 horas será “crucial”. Una fuente europea añadió que el equipo negociador permanecerá hoy en Londres para tratar de sortear los escollos y que tras esas reuniones Tusk decidirá si lanza una propuesta formal a los Veintiocho.

Más explícitas —y confiadas en el pacto— se muestran las fuentes británicas. Un portavoz de Downing Street aseguró anoche que ha habido grandes progresos en las últimas 48 horas, aunque queda trabajo por hacer. Este portavoz desveló algo que Bruselas no ha confirmado: que la Comisión Europea ha aceptado la petición más controvertida de Cameron, relativa a limitar ayudas a ciudadanos comunitarios afincados en Reino Unido. “La Comisión ha presentado un texto que deja claro que las actuales circunstancias de Reino Unido cumplen los criterios para activar el freno de emergencia”, subrayó esa fuente.

Ese freno de emergencia propuesto el viernes en Bruselas por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, consiste en que cualquier Estado miembro pueda negar ayudas públicas provisionalmente a los trabajadores de otros países europeos, si se demuestra que estas suponen una carga inaceptable para el Estado de bienestar del país y lo apruebe la mayoría de los socios. Cameron indicó el viernes que la propuesta supone un “progreso” pero “no es suficientemente buena”.

El primer ministro, según un alto cargo del Gobierno británico, estaría dispuesto a aceptarlo siempre que pudiera aplicarse inmediatamente después del referéndum y permanecer vigente durante el tiempo suficiente para resolver los problemas que, según el Ejecutivo conservador, derivan de la presión migratoria. Además, según la misma fuente, Cameron busca el compromiso de que la medida sea solo el preámbulo de un mecanismo más duradero.

Tras la reunión de anoche, se espera que Tusk envíe a los Estados miembros a principios de esta semana un borrador sobre la reforma de la relación de Reino Unido con la UE. El objetivo es discutirlo —y eventualmente aprobarlo— en la cumbre que se celebrará los días 18 y 19 de febrero. Si se alcanza un acuerdo, Cameron confía en poder someter a referéndum la permanencia o no del país en la UE tan pronto como el 23 de junio, un mes y medio después de las cruciales elecciones a la alcaldía de Londres y al Parlamento escocés.

FUENTE:
El País.

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