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Los líderes europeos piden unidad y arremeten contra los nacionalismos

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Los líderes europeos se colocan para hacerse la foto de familia durante la cumbre por el 60 aniversario del Tratado de Roma. Vídeo: Rajoy, tras el evento. TONY GENTILE REUTERS / ATLAS


  • Los 27 instan en la Declaración de Roma a trabajar en “una Europa segura y protegida”, con “fronteras exteriores protegidas y una política migratoria eficaz” y “fuerte en la escena mundial”

Desde la caída del Muro, el centro geográfico de Europa se ha situado en los lugares más variopintos: un mercado lituano, una granja francesa, un pequeño pueblo belga, la campiña bávara. Hoy, el centro de la Unión Europea vuelve a Roma: los líderes europeos han elegido la misma sala del bellísimo Palacio de los Conservadores, en el Campidoglio, en la que se firmó el Tratado fundacional de la UE para conmemorar el 60º aniversario. Los hechos son siempre menos fascinantes que las expectativas: los fastos incluyen discursos sentidos –y largos—, alguna que otra saeta de primera magnitud y mucha, mucha pompa. Los Veintisiete jefes de Estado y primeros ministros, ya sin el díscolo Reino Unido, han firmado una declaración solemne que termina exactamente igual que se cerraba la declaración en la que celebraron los 50 años: “Europa es nuestro futuro común”. En medio, una década de crisis que ha fracturado la Unión de Este a Oeste (por la crisis de refugiados), de Norte a Sur (con la crisis del euro) y sobre todo ha alargado la distancia entre ambos lados del Canal. Reino Unido se va, y su primera ministra, Theresa May, no ha asistido al acto.

Los líderes han hecho un llamamiento a la unidad de la Europa de los Veintisiete. Han alertado del "desapego" de la ciudadanía con Europa, según el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani. Y han arremetido contra las “tensiones nacionalistas”, según el anfitrión, el primer ministro italiano Paolo Gentiloni; contra los riesgos de una Europa cada vez más dividida en asuntos como la migración, la economía, el terrorismo y con el desafío que genera el auge de partidos populistas, ha añadido en un brillante discurso el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

No ha habido referencias al Brexit, el elefante en la habitación que marcará los próximos pasos de la Unión, decidida a avanzar en seguridad y defensa –lo único para lo que hay consenso—, y con grandes planes (tan grandes como quizá poco realistas) en el resto de agendas, en las que se ven más las diferencias que los acuerdos. La Declaración de Roma subraya ese acento en la defensa: los 27 quieren “una Europa segura y protegida”, con “fronteras exteriores protegidas y una política migratoria eficaz”, “fuerte en la escena mundial”, dispuesta incluso a “asumir más responsabilidades” en los conflictos globales.

Para ello, los líderes lanzan el citado mensaje de unidad, más necesaria que nunca después del divorcio británico. Pero a la vez dejan abierta la puerta a “avanzar a diferentes ritmos e intensidad donde sea necesario”, en un mensaje cifrado para la Europa del Este que ha levantado ampollas durante las últimas semanas. A la salida de la ceremonia, la canciller alemana Angela Merkel quiso resaltar además que los líderes que presentes en Campidoglio se han comprometido además a "luchar decididamente contra el desempleo juvenil".

En Roma ha habido varias flechas por ese flanco. La más dura, la del polaco Tusk, presidente del Consejo, que ha recordado que en 1957 “nadie pensaba en una Europa de dos velocidades”, en lo que parece un ataque a esa propuesta francoalemana. Inmediatamente después, ha atacado a Polonia, el país que más claramente se opone a las geometrías variables: “No basta con llamar a la unidad y protestar contra las múltiples velocidades: es más importante respetar nuestras reglas, nuestros valores, nuestras libertades”, ha espetado Tusk. Polonia tiene varios expedientes abiertos por sus recientes cambios legales relativos a libertades como la de prensa.

La ceremonia y la declaración son la reacción europea a un revuelo electoral sin precedentes, que pone a prueba a la Unión: los Farage, Le Pen, Wilders, Petry, Salvio son un desafío para la construcción europea, aunque las recientes elecciones en Holanda han roto la dinámica iniciada con el Brexit y, al otro lado del Atlántico, Donald Trum. Francia prolonga el suspense del riesgo ultra: el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha hecho un llamamiento a los franceses para que den “una gran respuesta” en las presidenciales de mayo y piensen dos veces antes de votar. "Francia es Francia", ha dicho. “El papel de Francia en la UE es clave, y va a seguir siéndolo” a pesar de los mensajes antieuropeos y nacionalistas de Le Pen, le ha secundado Gentiloni.

La Declaración de Roma, suscrita finalmente por los 27 líderes que siguen a bordo de la UE –a pesar de ciertas presiones de Grecia y Roma—, es un juego de equilibrios, diplomático y medido hasta el extremo. Y en el que cada cual ha defendido sus intereses: el texto hace una referencia ambigua al “Estado de derecho”, que la mayoría de los países vinculan a ciertas actitudes en el Este. España ha presionado de lo lindo para incluir esa referencia, aunque más en el sentido de la importancia de cumplir las leyes: en relación a Cataluña. El presidente Mariano Rajoy admitido hoy que esa referencia es demasiado indirecta como para sacar conclusiones. Pero ha sido muy directo ante la prensa: “La alternativa al cumplimiento de la ley es la nada, por no decir la selva. A nadie se le ocurre pensar que Europa vaya a dar su apoyo a nadie que no vaya a cumplir la ley”, ha dicho en una rueda de prensa en la Embajada de España, en relación a un eventual referéndum no pactado. Nadie más, en la ceremonia, ha hecho la más mínima referencia a ese asunto.

FUENTE: Claudi Pérez. El País.

La UE celebrará la cumbre sobre el Brexit el 29 de abril

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De derecha a izquierda, Shinzo Abe, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker en la rueda de prensa en Bruselas. AFP

  • Los 27 líderes de la UE se reunirán un mes después de la activación oficial por parte del Londres del artículo 50 del Tratado de Lisboa

El Consejo Europeo celebrará una sesión extraordinaria sin el Reino Unido el próximo 29 de abril para adoptar las directrices de la negociación de la salida de ese país de la Unión Europea (UE), ha informado este martes el presidente de esa institución, Donald Tusk. "Convocaré un Consejo Europeo el sábado 29 de abril para adoptar las directrices de las conversaciones del 'brexit", ha indicado este martes Tusk en una declaración ante la prensa junto al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

De este modo, los 27 líderes de la UE se reunirán para aprobar las bases de la negociación del "brexit" un mes después de la activación oficial por parte de Londres del artículo 50 del Tratado de Lisboa, que la primera ministra británica, Theresa May, indicó este lunes que se producirá el próximo 29 de marzo. El político polaco ha destacado que, "personalmente, desearía que el Reino Unido no hubiera escogido marcharse de la UE. Pero la mayoría de los votantes británicos lo decidieron de otro modo". "Así, debemos hacer todo lo que podamos para que el proceso de divorcio sea lo menos doloroso posible para la UE", ha puntualizado Tusk, en una declaración a cuyo término hubo posibilidad de preguntas.

Según ha dicho, "nuestra principal prioridad para las negociaciones debe ser crear toda la certidumbre y claridad posible para todos los ciudadanos, empresas y Estados miembros que se vean afectados negativamente por el 'brexit', así como nuestros importantes socios y amigos en todo el mundo, como Japón". La Comisión Europea aseguró este lunes que "todo está preparado" para la activación del artículo 50 sobre la salida de un Estado miembro de la Unión, un proceso que durará hasta dos años pero que puede ser ampliado por unanimidad de los países.

Tras la adopción de las directrices de la negociación por parte de los líderes, la Comisión deberá emitir una recomendación para abrir las negociaciones que tendrá que adoptar el Consejo. Entonces, se dará el mandato al ex comisario y ex ministro francés Michel Barnier como jefe negociador para la salida del Reino Unido de la UE.

FUENTE: El Mundo. 

Polonia amenaza con bloquear la cumbre europea si Tusk es reelegido

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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, este jueves, en Bruselas. Geert Vanden Wijngaert AP

  • El resto de socios europeos apoya unánimemente un nuevo mandato del presidente del Consejo.

Polonia emprende una huida hacia adelante contra la reelección de su compatriota Donald Tusk al frente del Consejo Europeo. El Gobierno polaco, dirigido por el ultraconservador Ley y Justicia (PiS), ha amenazado con bloquear las conclusiones de la cumbre europea que comienza este jueves en Bruselas para impedir que Tusk siga al mando de la UE otros dos años y medio. El político polaco, cuyo mandato expira el próximo 31 de mayo, cuenta con un apoyo unánime para su continuidad en el cargo, por lo que el movimiento del Ejecutivo de su país para despojar de su puesto a uno de sus nacionales —un hecho inédito que ha enrarecido el ambiente previo al encuentro de jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho— parece destinado al fracaso.

Los motivos del desencuentro son variados. El Ejecutivo polaco no solo achaca al que fuera primer ministro de su país entre 2007 y 2014 una propensión molesta a inmiscuirse en asuntos internos de Polonia rompiendo así la neutralidad que se le supone al presidente del Consejo Europeo. También lo considera "el candidato de Alemania" y responsabiliza a Tusk, en su papel de primer ministro polaco, de la tragedia aérea que costó la vida hace siete años al entonces presidente polaco, Lech Kaczynski, junto a otras 95 personas en la ciudad rusa de Smolensk. Como alternativa para ocupar su puesto propone al eurodiputado Jacek Saryusz-Wolsk, que ha sido expulsado del Grupo Popular Europeo por haber aceptado el propósito de desbancar a Tusk, al que los populares apoyan.

A su llegada a la cumbre, los dirigentes europeos han expresado en voz alta su adhesión a Tusk. "Un país no puede bloquear la decisión", ha dicho contundente el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, que ocupa la presidencia de turno de la UE. "Creo que ha hecho un buen trabajo y que Europa necesita estabilidad, no estar con cambios que no conducen a ninguna parte", ha defendido el presidente español Mariano Rajoy. Incluso Hungría, tradicionalmente cercana a las tesis polacas, ha mostrado su respaldo a Tusk. "La política europea se basa en los partidos y el PPE tiene un candidato", ha recalcado el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. La soledad en su enconada oposición a Tusk no ha debilitado el tono del Gobierno polaco, que tratará de retrasar la decisión sobre su elección para ganar tiempo. "Lo repito. Nada [debe decidirse] sin nosotros y sin nuestro acuerdo", ha insistido este mediodía en Bruselas la primera ministra del país, Beata Szydlo.

El conflicto ha venido a romper la parsimonia de una cumbre en la que los líderes europeos pretendían escenificar su unidad de cara al futuro en el último Consejo Europeo previo a que Reino Unido invoque el artículo 50 con el que iniciará su proceso de desconexión de la UE. El futuro postBrexit será objeto de examen el viernes, ya sin Reino Unido, en la reunión informal a 27 Estados. En ella los socios europeos abordarán la declaración que llevarán a Roma a finales de este mes con motivo de la celebración en la capital italiana del 60º aniversario del club comunitario, una fecha cargada de simbolismo en la que se espera un mensaje solemne sobre el futuro común.

Antes, en la agenda de este jueves están también conversaciones sobre el futuro económico de la Unión, migración, seguridad y defensa. La sombra de Trump solo estará presente en la discusión sobre política comercial. Los Veintiocho quieren diferenciarse del proteccionismo de la Administración Trump, y apenas unos días después de que el Parlamento Europeo diera su aprobación al acuerdo comercial con Canadá, buscan lanzar el mensaje de que son una potencia abierta al libre cambio esgrimiendo el avanzado estado de las negociaciones comerciales con Japón, que esperan cerrar este mismo año.

FUENTE: Álvaro Sánchez. El País. 

Rajoy debate con Merkel el reparto de poder en la UE

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  • Atenderán a los medios tras la reunión, y visitarán la Catedral de Santiago.
  • El día 30 se abordará en Bruselas la distribución de cargos tras las europeas.
  • El ministro de Economía, Luis de Guindos, es favorito para la presidencia del Eurogrupo.

Los jefes del Ejecutivo español y alemán, Mariano Rajoy, y Angela Merkel, mantienen desde las 09.00 horas una reunión de trabajo privada, tras la que tendrá lugar la única conferencia de prensa con los medios de comunicación españoles y alemanes.

Después de atender a los medios, realizarán una visita a la Catedral de Santiago y también está programada una comida en el Hostal de los Reyes Católicos. Esta reunión de trabajo bilateral hispano-alemana tiene lugar una semana antes de la celebración del Consejo Europeo de Bruselas del día 30, en la que se abordará el reparto de cargos en la Unión Europea tras las europeas.

El pasado 17 de julio, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho decidieron aplazar hasta esa fecha, en una nueva cumbre extraordinaria, el reparto de altos cargos de la Unión Europea -entre ellos la presidencia del Eurogrupo, para la que es favorito el ministro de Economía, Luis de Guindos- ante la fuerte división que ha enfrentado especialmente a los países del este contra Italia.

A este respecto, Rajoy dijo que espera que Luis de Guindos, cuente con apoyos suficientes entre los líderes europeos para presidir el Eurogrupo, pero precisó que la cuestión no se abordó en el Consejo Europeo.

Además, el Gobierno mantiene al ex ministro Miguel Arias Cañete, cabeza de lista del PP en las últimas europeas, como su único candidato a ocupar esa plaza de comisario que corresponde a España.

La primera jornada de la canciller alemana en Santiago de Compostela concluyó el domingo con una cena a la carta en un restaurante del casco histórico ubicado en la capital gallega, conocido por sus mariscos y carnes rojas.

Merkel, recién llegada de Kiev por la crisis que vive Ucrania, y Rajoy, que disfruta de unos días de vacaciones en las Rías Baixas, celebran una mini-cumbre de carácter informal pero en la que abordarán importantes asuntos para el futuro de Europa. Como preludio a las reuniones de trabajo ambos mandatarios recorrieron un tramo del Camino de Santiago.

FUENTE: El Mundo.

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La UE lucha por reconquistar a Ucrania en la cumbre de Vilna

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  • La cita se convierte en un campo de batalla diplomático para rebajar la influencia de Rusia sobre las antiguas repúblicas soviéticas.

Andrea Rizzi Vilna 28 NOV 2013 - 11:27 CET


La Unión Europea luchará este jueves y viernes en la cumbre de Vilna para recuperar el terreno perdido ante Rusia en la pugna por atraer a Ucrania en su órbita. La cumbre de Asociación Oriental entre la UE y seis países del antiguo perímetro soviético convocada en la capital lituana ha adquirido tintes de drama geopolítico después de que, la semana pasada, el presidente ucranio, Víctor Yanukovich, anunciara repentinamente su decisión de congelar la negociación para la firma del acuerdo de asociación con la UE, que estaba prevista para el encuentro lituano, y que habría vigorosamente anclado Kiev al Oeste.

Rusia ha aplicado una creciente presión sobre los países que pretende retener en su órbita en forma de trabas al comercio, endureciendo su posición en materia de suministros energético o haciendo valer su condición de socio en el sector armamentístico/militar. Moldavia ha resistido a la presión, y se prevé que firmará, junto a Georgia, un preacuerdo de asociación que se convertirá en definitivo en 2014. Armenia, en cambio, sucumbió. Ucrania capituló en vísperas de la cumbre. Los acuerdos de asociación prevén integración económica en forma de libre comercio y un acercamiento político que sin embargo no promete la adhesión a la UE.

El presidente polaco, Bronislaw Komorowski, no se anduvo con rodeos al calificar de “chantaje” las presiones del Kremlin. La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró en declaraciones en vísperas de la cumbre que la mano seguirá tendida hacia Ucrania pese al poco diplomático plantón a pocos metros del altar, e invitó a Rusia a superar las lógicas excluyentes de la guerra fría. Los dirigentes de la UE se expresaron de manera bastante contundente acerca del asunto; desde Italia, donde se halla de visita, Vladímir Putin les invitó a que rebajen el tono.

Los dirigentes ucranios parecen embarcados en un complicado contorsionismo político, entre el temor a las posibles represalias rusas, por un lado, y el malestar de los dirigentes europeos y de grandes cantidades de ciudadanos ucranios que se están manifestando estos días en contra de la congelación del acuerdo con la UE.

Rusia es el primer destino exportador de Ucrania, por encima de la UE. Las represalias comerciales contra sus productos podrían hacer mucho daño a Kiev, que además depende energéticamente de Moscú, con la que está profundamente endeudada.

Por el otro lado, la UE promete estimular un camino de desarrollo institucional y cívico pero, en tiempos de vacas flacas, el paquete de ayuda financiera sobre la mesa es muy exiguo.

El primer ministro ucranio, Mykola Azarov, ha afirmado que las razones de la decisión de Kiev son “puramente económicas” y que no cuestionan la voluntad de Ucrania de acercarse a Europa. Pese a la "congelación" declarada por su presidente, Azarov ha llegado a decir ayer que el diálogo para la asociación no se ha parado nunca.

El presidente Yanukóvich adoptó sin embargo ayer un tono resentido, en el que insta a la UE a no inmiscuirse en la gestión del asunto Timoshenko, la exprimera ministra que se halla encarcelada. La UE considera que se trata de una condena con motivaciones políticas y reclama que se la deje salir del país.

En una muestra de la extrema volatilidad de la situación, la bronca con Europa no excluyó que, ayer, la italiana ENI y la francesa EDF se adjudicaran la exploración de un importante yacimiento en el Mar Negro. Un proyecto que se calcula conllevará inversiones por un valor de 4.000 millones de dólares.

Los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión europea, José Manuel Barroso, representarán a la UE en la cumbre. Se prevé la asistencia de jefes de Estado o de Gobierno de los Veintiocho y de los Seis del Este (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania).

El programa de Asociación Oriental empezó en 2009. El objetivo es contribuir al desarrollo político y económico de esos países con la perspectiva de una paulatina convergencia económica y cooperación política. El programa prevé proyectos para la coordinación energética e infraestructural, la lucha a la corrupción, la adaptación a las leyes del mercado único y para el desarrollo de la sociedad civil. La adhesión a la UE no está contemplada.

Fuente: El País.

La cumbre europea consagra la alianza de Rajoy con Hollande

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España y Francia buscan mejorar la financiación de la política agraria
Claudi Pérez / Miguel González Bruselas 24 NOV 2012 - 17:41 CET

Mariano Rajoy y François Hollande, durante una reunión bilateral que en Bruselas. / Bernal Revert (EFE)

Mariano Rajoy durmió cinco horas el jueves por la noche. Se lo dijo, en su incipiente inglés, a los primeros ministros británico y holandés, David Cameron y Mark Rutte, con quienes se reunió antes del plenario del Consejo Europeo que concluyó el viernes sin lograr un acuerdo sobre los presupuestos de la Unión para el periodo 2014-2020.

A las once de la noche del jueves la delegación española recibió por escrito la propuesta Van Rompuy II, que modificaba la presentada por el propio presidente del Consejo diez días antes, y que Rajoy tachó de “inaceptable”. Se mantenía el techo de gasto —inferior en 80.000 millones al proyecto de la Comisión y en 20.000 al presupuesto vigente para el septenio 2007-2013—, pero se mejoraban los dos capítulos que más preocupaban a España: las ayudas a la agricultura y los fondos de cohesión.

Cuando Rajoy le dijo a Angela Merkel que España era uno de los países más perjudicados por la propuesta inicial de Van Rompuy, la canciller alemana le interrumpió: “Ya lo sé”. La mayoría de los socios hacen simulaciones sobre cómo les afectan las propuestas que se van poniendo sobre la mesa, pero Alemania realiza dicho ejercicio para todos los demás, así que Rajoy no tenía que convencerla. Pese a ello, se esforzó: “Mi país atraviesa una situación muy difícil, con medidas de ajuste muy duras, y el pueblo español no entendería esta bofetada”.

La propuesta Van Rompuy II corregía el drástico recorte de los fondos de cohesión y las subvenciones agrícolas —en torno al 13% cada una— con un incremento de 11.000 y 7.700 millones, respectivamente. España recibía un regalo especial: un sobre de 2.750 millones, para que la pérdida de las ayudas europeas por parte de aquellas regiones que han superado el 75% por ciento de la renta media comunitaria no sea brusca sino gradual.

Su montante se desglosa en 200 millones para Extremadura, la única que sigue siendo prioritaria; 1.500 para las regiones en transición (Andalucia, galicia, Castilla-La Mancha y Murcia) y 1.000 millones para las desarrolladas, pero que no llegan aún a la media europea (Ceuta, Valencia y Castilla y León). Además, se mejoraba el trato a Canarias (30 euros por habitante, cinco menos que ahora, pero diez más que en la propuesta inicial) y se mantenía una asignación específica de 50 millones para las dos plazas norteafricanas.

Durante toda la noche, un equipo de la Dirección General de Fondos Comunitarios del Ministerio de Hacienda estuvo de guardia en Madrid analizando las consecuencias para España de la última propuesta de Van Rompuy. A los ocho de la mañana, el director general, José María Piñeiro, que se había desplazado a Bruselas con Rajoy, le entregó sus conclusiones.Días antes de la cumbre, la representación española ente la UE había estimado que el recorte de los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) supondría para España la pérdida de hasta 20.000 millones en siete años. En cambio, Rajoy apeló el viernes a la prudencia para no revelar el saldo para España de los últimos ajustes. No obstante, se mostró “razonablemente satisfecho” con el resultado del capítulo de cohesión y mucho menos con el agrícola.

De los dos bloques que se formaron ante la cumbre europea —los Amigos de la Cohesión y los de Gastar Mejor; es decir, gastar menos—, España se encuadraba en el primero, junto a Portugal, Grecia y los países del Este de Europa. Pese a ello, Rajoy no se reunió en Bruselas, como estaba previsto, con Donald Tusk, primer ministro de Polonia, el país que ha sucedido a España como principal receptor de fondos estructurales, y delegó en el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, para que lo representara ante los mandatarios de los países de la cohesión.

De manera casi imperceptible, España empieza a cambiar de amigos. Y no por voluntad política, sino porque la realidad se impone. En 2014 (si no en 2013), España se convertirá, por vez primera, en contribuyente neto y empezará a mirar más lo que aporta que lo que recibe.

Además, con unos fondos de cohesión menguantes, el compromiso de que las regiones españolas en transición reciban el 60% de lo que percibían hasta ahora solo puede lograrse en detrimento de otros países.

Respecto a las subvenciones agrícolas, el Gobierno estima que los 7.700 millones agregados a última hora por Van Rompuy supondrán 975 millones para España a lo largo del septenio. Muy poco comparado con los mil millones anuales de pérdidas que estimaron los sindicatos agrarios con su primera propuesta.

Por eso, François Hollande fue el único mandatario con quien Rajoy se reunió dos veces en Bruselas. “¿Crees que habrá acuerdo?”, le preguntó el viernes por la mañana. “La política agrícola es lo más importante. Todos debemos estar unidos”, le respondió el presidente francés. Rajoy respaldó sin reservas su petición de que se incrementen en 6.000 millones las ayudas directas a los agricultores. Y a la demanda se sumó un tercer y valioso aliado: el primer ministro irlandés, Enda Kenny, que a partir del 1 de enero será presidente de turno de la UE y dirigirá la fase final de la negociación.

La reunión con Cameron y Rutte, los dos adalides de entrar con la tijera en el presupuesto comunitario, se preveía la más dura, pero resultó la más plácida. Cameron aseguró a Rajoy que no es en los fondos de cohesión o las ayudas al campo donde pretende recortar, sino en otras partidas que a él le preocupan menos, como la política exterior o la burocracia europea. Rutte no daba crédito a su olfato. “Alguien ha fumado aquí”, exclamó. Rajoy ya podía fumarse un puro.

Fuente: El País.

Europa ante dos días históricos

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Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea llegan hoy a Bruselas para atender una maratoniana sesión de reuniones que, como poco, se alargará hasta la tarde del viernes.

Sobre la mesa de debate está no sólo el futuro del euro, sino también la estabilidad inmediata de algunas gigantescas economías como la española y la italiana. Los propios líderes europeos han concedido a esta reunión un tratamiento especial debido a la crítica situación económica que sacude al Viejo Continente y, especialmente, a la unión monetaria.

Los Veintisiete ya han recibido el informe elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en colaboración con los presidentes de la Comisión Europea, el BCE y el Eurogrupo. Se trata de un texto de siete páginas que resume, sin demasiada concreción, los pasos que debería dar la eurozona para avanzar hacia una mayor integración bancaria, fiscal y económica.

Lo que sigue es un resumen de esta propuesta y la postura inicial con la que llega cada uno de los estados miembros. El éxito o fracaso de esta cumbre dependerá del grado de acuerdo que se alcance y de la definición lo más detallada posible de los pasos que habrá que seguir a partir de ahora.

La propuesta oficial

El 'informe Van Rompuy' propone una "genuina integración económica y monetaria" durante "la próxima década" para completar lo que la eurozona debía haber hecho antes de introducir la moneda común. El texto señala cuatro modalidades de integración.
  1. Unión bancaria. Propone la creación de un supervisor único que controle y pueda intervenir a las entidades financieras de la zona euro. Esta misión podría recaer en el propio Banco Central Europeo (BCE). Además plantea la necesidad de crear un sistema de garantía de depósitos europeo que evitase el riesgo de fugas de capital de un país a otro así como un fondo de liquidación de entidades. Este fondo estaría dotado con aportaciones de los propios bancos y permitiría liquidar una entidad sin necesidad de utilizar dinero público y evitando un riego de contagio entre entidades. 
  2. Unión presupuestaria. La eurozona crearía un 'superministerio' de Finanzas que podría intervenir los presupuestos de un país si incumplen las normas fijadas en el pacto fiscal. También podría prohibir la emisión de deuda por encima de un nivel establecido de común acuerdo salvo si estuviese justificado y contase con la aprobación del resto de socios. A medio plazo propone la creación de instrumentos de solidaridad en las emisiones de deuda, tales como Eurobonos o un Fondo de Amortización para reducir de forma acelerada los 2,3 billones de euros de deuda que actualmente sobrepasan los límites que marca el Pacto de Estabilidad. 
  3. Integración económica. Se trata de favorecer la convergencia de las políticas económicas de los estados miembros y definir una serie de criterios comunes, como podría ser una fiscalidad común sobre determinados ámbitos.
  4. Integración democrática. Consiste en dar legitimidad democrática a este proceso, que irremediablemente supondrá una pérdida de soberanía para los estados miembros. El texto propone "avanzar hacia un toma de decisiones más integrada que exigirá contar con mecanismos sólidos para una toma de decisiones conjunta que sea legítima y capaz de rendir cuentas".
Se trata sin duda de un programa ambicioso a medio y largo plazo, pero deja a la vista dos errores que pueden disgustar al mercado. Por un lado, no aborda medidas inmediatas de intervención para aliviar la presión sobre la deuda de algunos países como Italia o España. Por otro, no concreta un calendario de actuación, que en el mejor de los casos se prolongará durante años porque algunos cambios implicarán modificaciones en el Tratado de la Unión Europea.

Y a partir de aquí, un breve resumen de lo que opinan de estos los principales países europeos.
  1. Alemania. La canciller alemana, Angela Merkel, condiciona cualquier instrumento de solidaridad a que antes haya una completa transferencia del control fiscal y presupuestario a la Unión desde los estados miembros. Alemania propone como punto de partida la creación de un 'superministerio' europeo (¿se imaginan quién podría acabar al frente de este organismo?) y un regulador bancario que tenga capacidad de intervención sobre cualquier entidad, al menos las consideradas sistémicas. A partir de ahí, podría ir cediendo terreno en las cuestiones que ella considera secundarias o al menos propias de una segunda fase. Es decir, la creación de un fondo de garantía de depósitos común o algún tipo de mutualización de deuda pero en la que cada país responda en última instancia por sus emisiones. Los eurobonos, es decir, la solidaridad "total" de la deuda, no lo veremos mientras ella viva, como dijo el martes.
  2. Francia. La segunda mayor economía de la eurozona ha sido tradicionalmente la más reticente a ceder soberanía a la Unión. Ha ocurrido desde que comenzó la construcción europea y esta vez no es una excepción. "Mejor no hablaremos de ceder soberanía, sino de compartirla", dijo hace dos días el ministro de Finanzas, Pierre Moscovici. Al contrario que Alemania, Francia propone comenzar esta nueva etapa del euro por la parte "solidaria", es decir, por la mutualización de deuda y, sobre todo, por políticas comunes de crecimiento. También apuesta, junto con Italia y España por adoptar medidas inmediatas que aseguren la estabilidad de la deuda de países bajo presión que están haciendo los deberes. La gran batalla política durante estos dos días la van a protagonizar Francia y Alemania. Gran parte del éxito -o fracaso- de esta cumbre dependerá de si son o no capaces de llegar a un acuerdo sobre el orden de los pasos a seguir.
  3. España. España comparte en líneas generales la propuesta de Van Rompuy y está dispuesto a dejar algunas partes de la política económica en manos europeas. Pero pone un especial empeño en que a corto plazo (de manera inmediata) se tomen acciones que ayuden a rebajar el coste de financiación de España porque, como dijo Rajoy el miércoles, con estos niveles de rentabilidad de la deuda pública el país no puede aguantar mucho más tiempo. La propuesta de España es que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), el nuevo fondo de rescate de la eurozona que entrará en vigor próximamente, pueda recapitalizar directamente a los bancos. Así se lograría que el capital inyectado en los bancos no compute como deuda pública y se alivie la presión sobre las finanzas del Estado.
  4. Italia.Y en este punto enlaza la propuesta española con la italiana. Ambos países llegan a Bruselas con ideas más o menos compartidas. Italia también es partidaria de seguir la hoja de ruta del ‘informe Van Rompuy’ y complacer a Alemania con un control más estricto y centralizado de las cuentas del país, pero exige con tanto o más ahínco que España que se actúe en el corto plazo para evitar el colapso del país. La propuesta de su primer ministro, Mario Monti, es que el Mede pueda comprar deuda directamente de países que están haciendo los ajustes que exige Bruselas sin que ello conlleve más condiciones de política económica. O en su defecto reclama que el BCE retome su programa de compra de bonos soberanos, que tiene paralizado desde hace meses.
  5. Reino Unido. El gran díscolo de la Unión Europea ya se desligó de la mayoría de países europeos a la hora de firmar el Tratado Fiscal y ahora tiene intención de hacer lo mismo en lo relativo a la Unión Bancaria. Los analistas de Open Europe señalan que el impacto en este país -donde cerca del 30% del PIB depende del sector financiero- de un único supervisor bancario en la eurozona podría ser muy alto, porque introduciría determinadas barreras entre las actividades financieras de la zona euro y el mercado de la libra.
  6. Resto de países. El resto de países mantienen más o menos una posición común dependiendo de si forman o no parte del euro. Aunque con importantes matices, como se ve por ejemplo en la propuesta de introducir una tasa a las transacciones financieras. La imposibilidad de llegar a un acuerdo a nivel de los Veintisiete y, peor aún, dentro de la propia eurozona, ha llevado a 10 países (España, Francia, Italia y Alemania, entre ellos) a seguir por su cuenta para introducir este impuesto bancario. La República Checa, por ejemplo, se ha desligado de algunas de estas propuestas de mayor supervisión. En teoría no sería un inconveniente porque esta propuesta está más pensada para países de la eurozona. Pero, por otro lado, estados como Suecia, que tampoco pertence al euro, sí podrían estar interesados en sumarse a esta mayor integración. El resultado, sea cual sea, apunta a una Europa a dos velocidades con diferencias cada vez más acusadas. La cuestión es si esa distinción se hace en torno a la moneda única o con un esquema más peligroso como va a ocurrir con el impuesto a la banca.

Qué pasará tras la cumbre

El vicepresidente de la Comisión Europea y titular de Asuntos Económicos, Olli Rehn, aseguró ayer que Bruselas está trabajando con los estados para introducir "medidas de estabilización a corto plazo" que permitan reducir el coste de la deuda pública. La consecución de estas medidas va a ser decisiva para que el lunes los inversores muestren una mayor confianza en la eurozona. Pero también lo será el hecho de que se alcance un acuerdo sobre los pasos a seguir en la refundación del euro. Esta vez parece que ésta sí va a ser la madre de todas las cumbres.
  1. Paquete de estímulo. Junto a estos temas trascendentales, los países de la UE debatirán -y aprobarán- un paquete de estímulo económico que rondará los 130.000 millones de euros. Aunque en realidad es más un juego de números que un gran pacto por el crecimiento porque de esa cantidad casi todo el dinero ya está disponible en la UE.
  2. Marco financiero. Por primera vez los jefes de Estado y de Gobierno de la UE debatirán por primera vez el nuevo marco financiero para el periodo 2014-2020, que básicamente consiste en discutir cuánto dinero van a aportar los estados a la UE en los próximos años y a dónde se van a destinar esos fondos. Éste va a ser un debate preliminar en el que, por supuesto, no va a haber acuerdo. Promete ser unos de los temas más interesantes del próximo año si antes los líderes europeos se aseguran de que el proyecto europeo tiene futuro.
 Fuente: El Mundo.

Monti suma a Rajoy a la ‘cumbre del crecimiento’ con Merkel y Hollande

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El presidente español, Mariano Rajoy, y la canciller alemana, Angela Merkel, han mantenido un encuentro crucial a bordo del 'First Lady' por el río Chicago.

España se sumará a la cumbre del crecimiento convocada en Roma el próximo mes. Tras el encuentro del presidente español, Mariano Rajoy, con la canciller alemana, Angela Merkel, en el barco First Lady durante la cumbre de la OTAN en Chicago, el representante español ha sido invitado a la reunión con el anfitrión, el primer ministro italiano Mario Monti, y el nuevo presidente francés, François Hollande.

Rajoy ha llegado a Chicago tras la peor semana de la economía española, que será auditada por inspectores de Bruselas, cuya prima de riesgo entró en zona de intervención y se volvieron a despertar todas las dudas sobre la solvencia del sistema financiero, arrastrado por la crisis de Bankia. El presidente español negó que fuera necesaria la intervención europea para recapitalizar los bancos, aunque Hollande se mostró partidario.

Como final de estas jornadas de máxima tensión, Monti, según fuentes del Gobierno español, comunicó la invitación a Rajoy personalmente tras la foto de todos los asistentes al encuentro de la organización internacional de defensa. España, que se había quedado fuera de la cumbre cuando se anunció el sábado, recuperaba así una importante posición internacional en un momento especialmente delicado por la situación de crisis económica que atraviesa el país.

La reunión es fundamental para España una vez que el encuentro del G8 en Camp David (EEUU) haya culminado con una modificación de la actitud de Alemania, que ahora es partidaria de aplicar políticas de reactivación económica, una de las líneas que defiende Hollande para sacar a Europa de la crisis.

La reunión convocada por Monti, que gana posiciones en el escenario internacional, será previa al Consejo Europeo de Bruselas del 28 y 29 de junio, de las elecciones legislativas francesas, que se celebrarán el 10 y el 17 del próximo mes, y de las nuevas elecciones griegas, también fijadas para el próximo día 17.

Monti ha apostado abiertamente en los últimos meses por políticas de crecimiento en la UE, al igual que el recién elegido presidente francés, mientras que Merkel sigue siendo la abanderada de las políticas de austeridad en Europa con el respaldo del propio Rajoy: “El debate que se plantea entre austeridad y crecimiento no tiene ningún sentido; el crecimiento requiere de hacer reformas estructurales y de no gastar lo que no se tiene”, ha manifestado Rajoy en Chicago.

Hollande, por el contrario, apuesta claramente por una emisión de deuda europea que acabe con la continua amenaza de los mercados sobre las primas de riesgo españolas e italianas.

El secretario general del PSOE y líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha unido esta mañana a estas posiciones y se ha ofrecido a telefonear a Rajoy para defender conjuntamente en la UE la creación de eurobonos.

Rubalcaba ha reclamado también durante una entrevista en la SER un cambio en la posición del Banco Central Europeo (BCE) y un plan de crecimiento para la zona. “Estas medidas ayudarían a crecer a España”, ha dicho Rubalcaba, quien también ha planteado la necesidad de que España pida una ampliación de su plazo de consolidación fiscal.