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Europa enferma por contaminación

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  • El 90% de la población urbana respira aire dañino para la salud.
  • Los expertos presionan a Bruselas para que endurezca la legislación.

Elena G. Sevillano Madrid 15 OCT 2013 - 22:03 CET

Puede que Europa disfrute de mejor calidad del aire que muchas megalópolis asiáticas o latinoamericanas, pero no por ganar en esa comparación sus ciudadanos se libran de respirar contaminación dañina para la salud. La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés) emitió ayer una contundente voz de alerta sobre este problema sanitario del que cada vez se tiene más conciencia: en torno al 90% de la población urbana de la UE está expuesta a concentraciones de contaminantes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera perjudiciales para la salud.

La agencia, que maneja datos oficiales de 2011 remitidos por los Estados miembros, recuerda que pese al descenso de emisiones de las últimas décadas —acelerado por la crisis de los últimos años— hay contaminantes, como las partículas y el ozono troposférico, que “siguen provocando problemas respiratorios y enfermedades cardiovasculares y reduciendo la esperanza de vida”. El toque de atención del informe anual de la EEA llega en un momento decisivo. Hace solo unos meses la OMS actualizó su guía de 2005 sobre los efectos negativos en la salud de los contaminantes. Sus conclusiones fueron reveladoras: la ciencia los ha demostrado sobradamente y son mucho peores de lo que se creía ocho años atrás. Con ese análisis sobre la mesa, a la Comisión Europea le toca mover ficha y revisar su legislación.

¿La endurecerá o solo modificará levemente alguna directiva sin efecto práctico? La comunidad científica, poco dada al lobbying, empieza a presionar a Bruselas para que sea más estricta. Los investigadores lo escriben en sus papers (estudios publicados en revistas) e incluso hay academias, como la de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), que se dirigen a la Comisión para hacerle llegar los datos y recomendar las medidas más efectivas. Los resultados científicos son cada vez más abrumadores y no dejan de crecer con cada nueva publicación especializada. Un día es la relación de las partículas finas (PM2,5) con el bajo peso de los bebés al nacer; otro, los casos de asma en niños que viven cerca de vías con mucho tráfico; enfermedades cardiovasculares; problemas respiratorios...

“Las evidencias científicas están encima de la mesa, y Bruselas debería tenerlas en cuenta. Como investigadores, nuestra obligación es decir lo que estamos encontrando”, señala Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III que lleva más de una década estudiando la asociación entre las partículas PM2,5, procedentes en gran medida de los motores diésel, y los efectos adversos en la salud. Sus trabajos han demostrado relación entre contaminación e ingresos hospitalarios, mortalidad en mayores de 75 años, por causas circulatorias, respiratorias... “Comprobamos que, incluso para niveles que según la UE eran seguros, se observaban efectos en salud”, afirma.

Los límites que pone Bruselas a la exposición a contaminantes generan controversia. La legislación comunitaria es mucho más laxa de lo que recomienda la OMS o incluso dispone la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. Un ejemplo claro son las partículas PM2,5. Europa permite una media anual de 25 microgramos por metro cúbico; la OMS dice que solo se protege la salud por debajo de 10. “Los límites de la OMS son los que debemos perseguir”, asegura Xavier Querol, investigador del CSIC. “En muchos informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente o de la Comisión se usan estos valores para ver qué porcentaje de la población está expuesta a valores por encima de lo que se considera perjudicial para la salud”, añade. “La OMS se ocupa de la salud. La UE legisla utilizando criterios de coste-efectividad en los que la salud compite con el coste-beneficio económico y social”, abunda Jordi Sunyer, epidemiólogo del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) en Barcelona.

El informe de la EEA constata que, entre 2009 y 2011, hasta el 96% de la población urbana estuvo expuesta a concentraciones de PM2,5 superiores a las directrices de la OMS. En el caso del ozono, el 98%. El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, recordó ayer que la contaminación explica la muerte prematura de 400.000 personas en 2010 en Europa. “¡Más de 10 veces las muertes por accidentes de tráfico!”, exclamó. Su discurso se tituló: “Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”. Y añadió datos sobre el coste de la contaminación: entre 330 y 940 miles de millones al año (pérdida de jornadas laborales, menor productividad, gasto sanitario...).

“La política de calidad del aire de la Unión Europea debe estar basada en las últimas evidencias científicas”, sentenció Potocnik en enero, cuando presentó el estudio de la OMS. El informe, en el que participaron decenas de expertos de todo el mundo, recoge los estudios recientes que asocian la exposición a distintos contaminantes con problemas de salud como la ateroesclerosis, enfermedades respiratorias, diabetes, dificultades en la función cognitiva, partos prematuros... El texto recomendaba explícitamente “revisar el valor límite de las partículas finas”, recuerda Querol, uno de los ocho científicos asesores.

La Comisión también cree necesario revisar los del dióxido de nitrógeno (NO2), el gas tóxico procedente de los tubos de escape que tiene en vilo a ciudades como Madrid y Barcelona, que incumplen la legislación europea y, como otras capitales, podrían ser sancionadas. “Estudios recientes han asociado la exposición al NO2 con la mortalidad, ingresos hospitalarios y síntomas respiratorios en concentraciones iguales o inferiores a las que permiten los límites actuales”, aseguró la Comisión en enero pasado, en una frase que parecía anunciar el endurecimiento de sus políticas.

Desde la Agencia Europea de Medio Ambiente deslizan que, por más pruebas científicas que haya sobre la mesa, “la Comisión también tiene que tener en cuenta aspectos económicos y la opinión de los 28 Estados miembros”. Aunque Potocnik esté decidido ser más estricto, deberá llegar a acuerdos. La Comisión ha abierto consultas públicas y declaró 2013 Año del Aire para concienciar a la ciudadanía. Un Eurobarómetro reciente afirmaba que casi cuatro de cada cinco encuestados creen que la UE debe proponer medidas adicionales para hacer frente a la contaminación. También desveló que los españoles eran los europeos peor informados sobre calidad del aire y los segundos más convencidos de que sus autoridades no hacen nada para combatir la polución.

El epidemiólogo Sunyer recuerda el abismo que hay entre lo que saben los expertos y la percepción de la población. “Para los expertos, la contaminación atmosférica es uno de los factores más peligrosos para la salud, y sin duda el primero entre los ambientales”, señala. No así para los ciudadanos, que podrían haberse acostumbrado a ver de vez en cuando la boina negra sobre Madrid —”falta de novedad”, dice— o, como sus efectos son invisibles o a muy largo plazo, le restan importancia. “Muchas sociedades europeas están más concienciadas que la nuestra de la necesidad de mejorar la calidad del aire”, añade Querol.

Fuente: El País.

La UE aplaza hasta 2020 su objetivo de detener la pérdida de biodiversidad

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Bruselas apoya a España en el impulso de una norma europea para la protección de los suelos a pesar de oposición de seis países

BRUSELAS, 15 Mar. (EUROPA PRESS) 

Los ministros europeos de Medio Ambiente se comprometieron a detener la pérdida de biodiversidad en la Unión Europea en 2020, lo que supone aplazar en diez años el objetivo que los Veintisiete se marcaron para frenar ya en 2010 la extinción de especies naturales.

La ministra de Medio Ambiente y presidenta de turno de la UE, Elena Espinosa, destacó en rueda de prensa la "unanimidad" de los Veintisiete respecto a la necesidad de trabajar con una visión "a largo plazo" y de que la protección de la biodiversidad quede "reflejada" en todas las políticas "transversales" comunitarias.

El texto de conclusiones adoptado este lunes por los ministros prevé ese horizonte a más largo plazo para proteger y recuperar la biodiversidad y los servicios que cubren los ecosistemas de aquí a 2050.

Estos objetivos son necesarios por la situación "crítica" de la biodiversidad, pero también por su relevancia socioeconómica, su papel en la lucha contra el hambre y su impacto en el cambio climático.

Si no se hace nada para proteger la biodiversidad, la pérdida anual de servicios ecosistémicos podría elevarse a 50.000 millones de euros y, para 2050, las pérdidas acumuladas en términos de bienestar supondrán el 7% del PIB, de acuerdo con diversos estudios.

La biodiversidad se encuentra "gravemente amenazada" en todo el mundo, con pérdidas entre 100 y 1000 veces superiores al ritmo normal, según la Comisión. Más de un tercio de las especies están al borde de la extinción, y se calcula que el 60% de los ecosistemas del planeta se han degradado en los últimos 50 años.

En la cumbre de Gotemburgo de 2001, la UE se fijó como objetivo frenar el deterioro de la biodiversidad en 2010. No obstante, el propio Ejecutivo comunitario ha reconocido que "es muy improbable que la UE pueda cumplir su objetivo" pese a la extensión de la red de zonas protegidas Natura 2000 y las fuertes inversiones realizadas en biodiversidad.

Por ello, los Veintisiete deciden ahora retrasar diez años este objetivo, eso sí, complementándolo con el compromiso de hacer lo posible por restaurar los ecosistemas dañados y por contribuir a frenar la extinción de especies en el resto del mundo.

PROTECCIÓN DE LOS SUELOS.

La presidencia española presentó en la reunión un informe sobre el estado de las negociaciones de una nueva norma comunitaria para reforzar la protección de los suelos, que se encuentra bloqueada por la oposición de seis países (Alemania, Francia, Reino Unido, Austria, Países Bajos y Malta). Espinosa admitió "dificultades" por parte de algunos países pero afirmó su voluntad de "avanzar" en esta tarea.

El grupo de países que forman la minoría de bloqueo mantuvieron sus reticencias durante el debate del informe y argumentaron que una directiva marco afectaría al principio de subsidiariedad de los Estados miembros y que las ventajas que ofrecen son menores a los costes y cargas administrativas adicionales que supondría su implantación.

El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, sin embargo, agradeció a la ministra Espinosa que recuperara una discusión que lleva "estancada tanto tiempo" y se comprometió a trabajar en los próximos meses para reducir las reticencias de los contrarios a una norma europea.

Tras la discusión que los ministros tuvieron este lunes, Potocnik destacó que el nivel de ambición de la mayoría de los gobiernos europeos es "muy alto" y no vio razón para "rebajar" las ambiciones que recoge el texto actual. El principio de subsidiariedad "no debe servir para huir de las propias obligaciones, sino para trabajar juntos" para un consenso, recalcó el comisario antes de prometer "esfuerzos" para acercar las posturas de los Veintisiete.
 

UE estudia la estrategia que seguirá en las negociaciones para Copenhague

Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea estudiarán mañana y pasado en Praga la estrategia que seguirán en las negociaciones de cara a la Convención de la ONU para el Cambio Climático, que se celebrará en Copenhague en diciembre.

Los Veintisiete analizarán los resultados del encuentro de Naciones Unidas sobre cambio climático en Bonn (Alemania), que concluyó el pasado miércoles, según la agenda del encuentro facilitada por la Presidencia checa de turno de la UE.

El congreso de Bonn fue una de las citas preparatorias de la Convención de la ONU para el Cambio Climático, que se celebrará en Copenhague en diciembre y que busca sellar un acuerdo internacional de reducción de emisiones contaminantes más allá de 2012, año en que expira el actual Protocolo de Kioto.

La UE sigue dispuesta a elevar su compromiso de reducción de emisiones del 20 al 30 por ciento en 2020 si se logra cerrar un acuerdo internacional en Copenhague.

En el encuentro de esta semana, al que asiste la ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, los países abordarán también cuestiones como la adaptación al cambio climático y la financiación de medidas de lucha contra este fenómeno.

En materia de adaptación al cambio climático, los países analizarán la comunicación que la Comisión Europea presentó el pasado 1 de abril, en la que proponía medidas para combatir su impacto en la salud humana y animal, la economía y el medio ambiente.

El objetivo de esta nueva estrategia de la CE es completar los esfuerzos de mitigación o recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero, con medidas como la creación de un mecanismo de intercambio de información entre países de la Unión Europea (UE) para poner en común posibles soluciones.

Los ministros discutirán sobre otras cuestiones destacadas relacionadas a la adaptación al cambio climático sobre la base de un documento -'La UE se adapta al cambio climático'- elaborado por la Presidencia checa para el encuentro.

En cuanto a la financiación de medidas de lucha contra este fenómeno, la Presidencia checa pedirá a los ministros que respondan tres preguntas -cuánto, dónde y cuándo- para intentar entender las necesidades económicas y lograr definir un mecanismo de apoyo lo más efectivo posible.

Extraído de http://actualidad.terra.es/ciencia/articulo/ue-copenhague-estudia-estrategia-seguira-3183625.htm

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El Consejo de Medio Ambiente de la UE se aleja de sus propios compromisos de ayuda a los países en desarrollo


Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea discutieron ayer las propuestas europeas sobre la cumbre del clima de Copenhague, que tendrá lugar en diciembre. Una de las iniciativas anunciadas es que únicamente proveerán de ayuda a los países más desfavorecidos.

WWF considera que la UE se están alejando de los objetivos marcados en el acuerdo de las Naciones Unidas, según el cual los países desarrollados tienen que adoptar una postura de liderazgo en la acción contra el cambio climático.

El Consejo de Medio Ambiente de la UE, en lugar de reforzar sus propios objetivos de disminución de emisiones, ha pedido a los países en desarrollo que adopten límites obligatorios en las suyas. En concreto, los ministros solicitaron ayer que para 2020 se sitúen entre un 15 y un 30%, respecto a los niveles esperados. En este sentido, la Unión Europea ha fijado un objetivo de reducción del 20% con relación a 1990, para el conjunto de los países que la integran, cifra que debería aumentar al 30% si se adoptara un acuerdo global.

Los países no industrializados deberían, asimismo, elaborar planes nacionales de crecimiento bajo en carbono en 2012, pero el Consejo ha anunciado que proveerá de ayuda únicamente a los países más desfavorecidos, en lugar de incluir a todos los estados en desarrollo.

Según Mar Asunción, Responsable del Programa de Cambio Climático de WWF España, “Parece que la UE está ignorando el espíritu de Bali, donde los países desarrollados acordaron adoptar una posición de liderazgo respecto a un acuerdo global para mantener al cambio climático bajo control” Y añade: “La UE había decidido apoyar a los países no industrializados para reducir sus emisiones, pero su propuesta actual se basa en obtener mucho y dar poco”.
Los ministros europeos han reconocido que el nivel de inversión global necesario para las políticas de cambio climático puede ascender a 175.000 millones de euros al año en 2020, pero no han llegado a un acuerdo sobre cómo se debería generar esta cuantía. Tampoco han ofrecido un paquete concreto para facilitar el despliegue de tecnologías limpias en los países en desarrollo, mostrando una confianza excesiva en la capacidad de los mercados de proveer estos fondos. Para alcanzar un acuerdo exitoso en Copenhague es necesario contar con financiación y tecnología adecuadas.

Las propuestas realizadas ayer tienen que aprobarse a finales de marzo por el Consejo de jefes de estado y de gobierno. No obstante, hasta la fecha, no incluyen las medidas necesarias para que Europa cumpla con el nivel de ambición requerido, para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC, y así evitar unos riesgos catastróficos del cambio climático.

“La UE acordó el objetivo de los 2ºC en 1996, basándose en la mejor información disponible entonces sobre los impactos del cambio climático. Ahora, ya sabemos que se predicen impactos con temperaturas aún menores a las que se esperaban anteriormente” afirma Asunción. Y concluye: “Los objetivos que expone la UE, a pesar de ser una de las mejores propuestas sobre la mesa, muestran un vacío enorme respecto a la realidad, lo que llevará a la pérdida de vidas a no ser que se realice una acción más contundente”.
WWF pide que Europa aumente su objetivo de reducción de emisiones del 20%, propuesto para 2020 (una cifra que además se debilita mediante el uso de mecanismo de compensación), a un 45%. Dicho objetivo se conseguiría con una reducción interna del 30%, y el equivalente financiero del adicional 15% mediante el apoyo de acciones en países en desarrollo.

Extraído de http://www.portaldelmedioambiente.com/noticias/4797/el_consejo_de_medio_ambiente_de_la_ue_se_aleja_de_sus_propios_compromisos_de_ayuda_a_los
_paises_en_desarrollo/


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Bruselas presenta sus propuestas para el acuerdo global sobre cambio climático

La Comisión Europea ha presentado sus propuestas para un exhaustivo y ambicioso acuerdo internacional de lucha contra el cambio climático y para su financiación. Ese nuevo acuerdo se firmará en principio durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático que se celebrará en Copenhague en el mes de diciembre. Las propuestas de la Comisión incluyen la creación de un mercado de carbono en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para 2015 y el desarrollo de innovadores sistemas internacionales de financiación basados en los niveles de emisiones de los distintos países y en su capacidad de pago.

El objetivo del nuevo Acuerdo global de lucha contra el cambio climático es mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C sobre la temperatura de la era preindustrial, habida cuenta de las concluyentes pruebas científicas según las cuales, superado ese punto, el cambio climático supondría un grave peligro.

Para alcanzar este objetivo, las emisiones globales deben alcanzar su nivel máximo antes de 2020 y, a partir de ahí, reducirse hasta llegar en 2050 a un valor inferior al 50% de los niveles de 1990. Ello reclamará la actuación tanto de los países desarrollados como de los países en desarrollo:

  • Los países desarrollados deben encabezar la iniciativa y, de aquí a 2020, recortar sus emisiones colectivas en un 30% con respecto a los niveles de 1990. La UE ha dado ejemplo al comprometerse a reducir sus emisiones en un 30% si los demás países desarrollados asumen compromisos de reducción semejantes, y ya ha implantado medidas dirigidas a la reducción de sus emisiones en un 20%.
  • Los países en desarrollo deberán limitar, también de aquí a 2020, el aumento de sus emisiones colectivas entre un 15% y un 30% por debajo de los niveles que se derivarían de la no intervención. Para ello, tendrán que conseguir, entre otras cosas, atajar la pérdida de la cubierta forestal.

PROPUESTAS DE LA COMISIÓN

Financiación de un desarrollo bajo en carbono

Si se pretende reducir las emisiones, es probable que las inversiones adicionales mundiales netas tengan que incrementarse en unos 175.000 millones de euros anuales en 2020, según estimaciones de expertos independientes. Aproximadamente la mitad de ese importe habrá de corresponder a los países en desarrollo. Hasta 2020, el grueso de las medidas adoptadas en esos países tendrá pocos costes (o incluso beneficios), y deberá financiarse internamente. La ayuda financiera internacional destinada a las intervenciones que superen las capacidades nacionales deberá proceder de fuentes como las arcas públicas y los mecanismos internacionales de asignación de créditos de carbono.

Por otro lado, todos los países desarrollados y en desarrollo deberán elaborar estrategias nacionales de adaptación al cambio climático, y deberá dispensarse ayuda para la adaptación de los países menos desarrollados más vulnerables y de los pequeños estados insulares en desarrollo.

Además, la UE debería explorar posibles fuentes innovadoras de financiación internacional basadas en el principio de que quien contamina paga y en la capacidad de pago. Asimismo, para ayudar a los países en desarrollo, los Estados miembros de la UE podrían emplear parte de los futuros ingresos procedentes de la subasta de sus derechos con arreglo al Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (RCCDE).

Mercado global de carbono

Con el objetivo de mitigar las consecuencias del cambio climático y de recabar fondos para combatirlo, la UE debería fijarse el objetivo de implantar, para 2015, un sólido mercado de carbono en la OCDE, fusionando el RCCDE con otros sistemas comparables de limitación y comercio de emisiones. Antes de 2020, ese mercado deberá ampliarse, abarcando a las principales economías emergentes, para crear un mercado global de carbono.

Igualmente, la Comisión considera necesario reformar el Mecanismo para un desarrollo limpio del Protocolo de Kioto. En los países en desarrollo más avanzados y en los sectores económicos altamente competitivos, ese mecanismo deberá sustituirse gradualmente por un mecanismo sectorial de asignación de créditos y por sistemas de limitación y comercio de las emisiones.

Extraído de http://euroalert.net/news.aspx?idn=8395

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