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Así se expulsa a un europeo de la UE

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Protesta en Bruselas contra la secretaria de Estado de Inmigración. / FRANÇOIS LENOIR (REUTERS)

  • Bélgica fuerza la salida de comunitarios considerados una “carga excesiva” para el Estado

Lucía Abellán / Ignacio Fariza Somolinos Bruselas 12 ENE 2014 - 21:40 CET

El sueño europeo de establecerse libremente en cualquier país miembro sin dar explicaciones se ha topado con la realidad de la crisis. Las estrecheces económicas han llevado a algunos Estados comunitarios a reforzar un derecho reconocido de manera muy ambigua por la legislación de la UE: expulsar a los ciudadanos de otros países miembros que representen una “carga excesiva” para el sistema. Se trata de una medida más efectista que eficaz que contemplan en sus leyes casi la mitad de los Estados miembros. Pero en la práctica es imposible certificar la expulsión de un comunitario y, sobre todo, impedirle que vuelva.

Bélgica es uno de los países que ha regulado —y endurecido— esa posibilidad. Este país, reconocido por la Comisión Europea como uno de los más generosos en las políticas de asilo para refugiados de terceros países, ha acelerado la práctica, hasta hace poco residual, de expulsar a ciudadanos comunitarios. Aunque los datos iniciales apuntaban a un número menor, las autoridades belgas expidieron la orden de salida a 4.812 ciudadanos de la UE el año pasado, según datos suministrados por la Oficina de Extranjería del Ejecutivo belga.

La cifra de afectados con pasaporte europeo duplica la del año anterior y representa algo más del 9% del total de extranjeros que tuvieron que abandonar el territorio por no disponer de medios suficientes para mantenerse. Un porcentaje nada despreciable para una práctica que bordea la legalidad comunitaria.

Los españoles ocupan un lugar destacado en esta clasificación. En 2013 fueron la quinta comunidad más expulsada, por detrás de rumanos, búlgaros, holandeses y franceses. En total, 291 personas de nacionalidad española recibieron la orden de abandonar Bélgica.

Pero mostrar la puerta de salida a un europeo de pleno derecho no es lo mismo que hacerlo a cualquier otro extranjero. Una portavoz de la Oficina de Extranjería explica las diferencias. Cuando las autoridades demuestran que el afectado representa “una carga excesiva” para el sistema social (por ejemplo, si no ha trabajado durante mucho tiempo y, en cambio, consume ayudas sociales), emiten una orden de expulsión, que puede ser aceptada o no. En caso de resistencia, Bélgica no ejerce el recurso a la fuerza; no mete al ciudadano en un avión ni lo priva de su libertad. Simplemente le cierra todos los cauces oficiales en un país en el que es fundamental disponer de un contrato de arrendamiento (o de adquisición de vivienda) para darse de alta en el Ayuntamiento y acceder a la sanidad, a la educación y a todas las prestaciones sociales que ofrece el territorio.

“No se les expulsa por la fuerza. Simplemente se les borra del registro oficial”, explica la portavoz, que subraya que estas personas quedan condenadas a vivir en la clandestinidad si no vuelven a su país de origen. Pero nada les impide quedarse en el territorio, emigrar a otro país comunitario e incluso ingresar de nuevo en Bélgica. Además, siempre tienen derecho a recurrir y retrasar de ese modo el proceso.

Tanto en Bélgica como en el resto de los Estados miembros, el ciudadano está completamente protegido durante los tres primeros meses de estancia en el país de acogida. A partir de ese periodo, debe acreditar alguna de estas cuatro condiciones: que trabaja (o que busca activamente empleo en el caso de haber quedado en paro), que tiene suficientes medios para vivir —así como un seguro de salud—, que está estudiando o que va a reunirse con algún otro familiar que cumple las condiciones mínimas. En ninguno de estos supuestos puede el Estado objetar la residencia. Y, transcurridos cinco años, tampoco podrá retirarla aunque no cumpla los requisitos, porque se considera que el ciudadano ya tiene arraigo en el país. Además, las comprobaciones que hacen las autoridades no pueden ser sistemáticas, sino limitadas a un calendario establecido.

El proceso es muy diferente para los inmigrantes ajenos a la UE. Los funcionarios de Extranjería certifican que el ciudadano con orden de expulsión haya abandonado el país y, en casos extremos, se les lleva a centros de detención donde esperan a ser deportados.

Esa posibilidad es impensable en ciudadanos comunitarios, aunque la ambigüedad de la directiva que regula sus derechos de residencia hace que al menos 13 países de la Unión —entre ellos, además de Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Austria e Irlanda— practiquen expulsiones. El texto explicita que los ciudadanos europeos podrán vivir libremente en otro país de la UE siempre que no se conviertan en “una carga excesiva para la asistencia social del Estado de acogida”. Sin embargo, cuando alude a los motivos que podrían propiciar la expulsión, únicamente se refiere a asuntos sanitarios —una enfermedad contagiosa, por ejemplo—, de seguridad o relativos al orden público y cierra la puerta a la expulsión automática en caso de que el ciudadano recurra a la asistencia social.

Isabel Villar, profesora de Derecho Procesal en la Universidad de Cádiz, explica que lo que se produce en Bélgica y en otros Estados es una incorrecta interpretación de la expresión “excesiva carga para el país”. Villar argumenta que, en caso de expulsión, las autoridades deben detallar “exhaustivamente” las razones en las que basan su decisión y deben aplicar el criterio de proporcionalidad, sobre todo si se trata de una familia con hijos pequeños.

En cualquier caso, esta experta aclara que el hecho de acceder a los servicios sociales en el país de acogida “no puede conllevar la expulsión inmediata de ningún ciudadano; al menos no de forma automática”.

Más tajante se muestra Pablo González, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, que considera estas expulsiones como una posibilidad “expresamente prevista” en la norma comunitaria, aunque pide analizar “escrupulosamente” los abusos que se puedan estar produciendo.

Un portavoz comunitario respaldaba esta semana esa versión al asegurar que las expulsiones en Bélgica están amparadas por el derecho comunitario.


La Comisión intenta frenar el fenómeno

L. A. / I. F.

Bruselas lleva meses recordando a los Estados miembros lo que debería ser obvio: que la libre circulación de ciudadanos es un pilar básico de la UE y que, con cifras en la mano, la movilidad ha generado muchos más beneficios que perjuicios al proyecto comunitario. Pero el populismo que monopoliza el debate público en algunos países prende tan deprisa que la Comisión Europea se ve obligada a aplacar las inquietudes de algunos gobernantes.

Con esa intención, el comisario de Empleo y Asuntos Sociales, László Andor, presenta hoy una guía práctica para discernir a qué Estado corresponde, en cada caso, proveer la seguridad social al ciudadano residente en un país miembro. Bruselas intenta definir mejor el concepto de residencia habitual y acotar los derechos que lleva asociados.

La publicación ilustrará sobre casos prácticos para acallar el malestar creado en países como Reino Unido, Alemania y Holanda acerca del mal llamado turismo de prestaciones, que supuestamente realizan los europeos más pobres. Invirtiendo los términos del caso típico, la Comisión aclara, en un adelanto del documento que se hace público hoy, que si un británico se retira a Portugal y pasa la mayor parte de su tiempo allí, su residencia habitual será ya portuguesa, aunque mantenga inmuebles y otros lazos en Reino Unido.

Fuente: El País.

España sigue a la cabeza en paro masculino y juvenil en toda la UE

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  • En el caso del desempleo entre hombres, Grecia está dos puntos por debajo nuestra. 
  • Los menores de 25 años sin trabajo en España representan casi un tercio del total de la Unión, según Eurostat

EUROPA PRESS Luxemburgo 08/01/2014 11:28 Actualizado: 08/01/2014 11:37


La tasa de paro de la zona euro se situó el pasado mes de noviembre en el 12,1%, nivel récord en el que se mantiene estable desde abril del año pasado, pero tres décimas por encima del dato de noviembre de 2012, según ha informado la oficina comunitaria de estadística, Eurostat, que vuelve a situar a Grecia y a España a la cabeza de la destrucción de empleo, con tasas de paro del 27,4% y el 26,7%, respectivamente. En el conjunto de la Unión Europea, la tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en el 10,9%, donde permanece estable desde mayo de 2013, mientras que respecto a noviembre de 2012 el desempleo en la UE aumentó una décima.

La cifra de desempleados registrada en la Eurozona en noviembre alcanzó un total de 19,241 millones de personas, lo que supone un incremento de 4.000 parados respecto a octubre, mientras que en el conjunto de la UE la cifra de personas sin empleo alcanzó los 26,553 millones, una aumento de 19.000 parados respecto al mes anterior. No obstante, respecto a noviembre de 2012, el número de desempleados de la zona euro se incrementó en 452.000 personas, mientras que entre los Veintiocho aumentó en 278.000 desempleados.

Entre los estados miembros de la UE, las menores tasas de paro se registraron en Austria (4,8%), Alemania (5,2%) y Luxemburgo (6,1%), mientras las más elevadas correspondieron a Grecia (27,4% en septiembre) y España (26,7%).

Por otro lado, Eurostat informó de que la tasa de paro masculino en la Eurozona alcanzó en noviembre el 12,1%, estable por cuarto mes consecutivo, mientras que en la UE repitió en el 10,9%. Entre las mujeres, la tasa de paro de la zona euro también se mantuvo estable en el 12,1%, mientras que en la UE repitió en el 10,9%.

En el caso de los menores de 25 años, Eurostat informó de que la tasa de paro de la Eurozona en noviembre se situó en el 24,2%, en línea con el dato de octubre, hasta un total de 3,57 millones de jóvenes desempleados, mientras que en el conjunto de la UE, la tasa de paro juvenil subió una décima, hasta el 23,6%, con un total de 5,66 millones de jóvenes desempleados.

A la cabeza en desempleo

En el caso de España, durante el pasado mes de noviembre la tasa de paro masculino volvió a ser la más alta entre los países de la UE, con un nivel del 26,3%, en línea con el dato de octubre, por delante de Grecia, que en septiembre alcanzó el 24,5%. Respecto al desempleo femenino, Grecia registró una tasa de paro del 31,4% en septiembre, una décima más que el mes anterior, mientras que en España alcanzó en noviembre el 27,1%, igual que en octubre.

En el caso de los menores de 25 años, los datos de Eurostat sitúan de nuevo a España como el país con peores cifras de empleo, ya que la tasa de paro entre los jóvenes subió en noviembre al 57,7%, tres décimas más que en octubre, mientras que en Grecia, cuyo dato corresponde a septiembre, el paro juvenil se situó en el 54,8%. De este modo, la cifra de menores de 25 años desempleados en España alcanzó un total de 983.000 personas, frente a las 973.000 de octubre, lo que representa el 27,4% del paro juvenil en la Eurozona en noviembre.

Fuente: Público.

Europa enferma por contaminación

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  • El 90% de la población urbana respira aire dañino para la salud.
  • Los expertos presionan a Bruselas para que endurezca la legislación.

Elena G. Sevillano Madrid 15 OCT 2013 - 22:03 CET

Puede que Europa disfrute de mejor calidad del aire que muchas megalópolis asiáticas o latinoamericanas, pero no por ganar en esa comparación sus ciudadanos se libran de respirar contaminación dañina para la salud. La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés) emitió ayer una contundente voz de alerta sobre este problema sanitario del que cada vez se tiene más conciencia: en torno al 90% de la población urbana de la UE está expuesta a concentraciones de contaminantes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera perjudiciales para la salud.

La agencia, que maneja datos oficiales de 2011 remitidos por los Estados miembros, recuerda que pese al descenso de emisiones de las últimas décadas —acelerado por la crisis de los últimos años— hay contaminantes, como las partículas y el ozono troposférico, que “siguen provocando problemas respiratorios y enfermedades cardiovasculares y reduciendo la esperanza de vida”. El toque de atención del informe anual de la EEA llega en un momento decisivo. Hace solo unos meses la OMS actualizó su guía de 2005 sobre los efectos negativos en la salud de los contaminantes. Sus conclusiones fueron reveladoras: la ciencia los ha demostrado sobradamente y son mucho peores de lo que se creía ocho años atrás. Con ese análisis sobre la mesa, a la Comisión Europea le toca mover ficha y revisar su legislación.

¿La endurecerá o solo modificará levemente alguna directiva sin efecto práctico? La comunidad científica, poco dada al lobbying, empieza a presionar a Bruselas para que sea más estricta. Los investigadores lo escriben en sus papers (estudios publicados en revistas) e incluso hay academias, como la de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), que se dirigen a la Comisión para hacerle llegar los datos y recomendar las medidas más efectivas. Los resultados científicos son cada vez más abrumadores y no dejan de crecer con cada nueva publicación especializada. Un día es la relación de las partículas finas (PM2,5) con el bajo peso de los bebés al nacer; otro, los casos de asma en niños que viven cerca de vías con mucho tráfico; enfermedades cardiovasculares; problemas respiratorios...

“Las evidencias científicas están encima de la mesa, y Bruselas debería tenerlas en cuenta. Como investigadores, nuestra obligación es decir lo que estamos encontrando”, señala Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III que lleva más de una década estudiando la asociación entre las partículas PM2,5, procedentes en gran medida de los motores diésel, y los efectos adversos en la salud. Sus trabajos han demostrado relación entre contaminación e ingresos hospitalarios, mortalidad en mayores de 75 años, por causas circulatorias, respiratorias... “Comprobamos que, incluso para niveles que según la UE eran seguros, se observaban efectos en salud”, afirma.

Los límites que pone Bruselas a la exposición a contaminantes generan controversia. La legislación comunitaria es mucho más laxa de lo que recomienda la OMS o incluso dispone la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. Un ejemplo claro son las partículas PM2,5. Europa permite una media anual de 25 microgramos por metro cúbico; la OMS dice que solo se protege la salud por debajo de 10. “Los límites de la OMS son los que debemos perseguir”, asegura Xavier Querol, investigador del CSIC. “En muchos informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente o de la Comisión se usan estos valores para ver qué porcentaje de la población está expuesta a valores por encima de lo que se considera perjudicial para la salud”, añade. “La OMS se ocupa de la salud. La UE legisla utilizando criterios de coste-efectividad en los que la salud compite con el coste-beneficio económico y social”, abunda Jordi Sunyer, epidemiólogo del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) en Barcelona.

El informe de la EEA constata que, entre 2009 y 2011, hasta el 96% de la población urbana estuvo expuesta a concentraciones de PM2,5 superiores a las directrices de la OMS. En el caso del ozono, el 98%. El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, recordó ayer que la contaminación explica la muerte prematura de 400.000 personas en 2010 en Europa. “¡Más de 10 veces las muertes por accidentes de tráfico!”, exclamó. Su discurso se tituló: “Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”. Y añadió datos sobre el coste de la contaminación: entre 330 y 940 miles de millones al año (pérdida de jornadas laborales, menor productividad, gasto sanitario...).

“La política de calidad del aire de la Unión Europea debe estar basada en las últimas evidencias científicas”, sentenció Potocnik en enero, cuando presentó el estudio de la OMS. El informe, en el que participaron decenas de expertos de todo el mundo, recoge los estudios recientes que asocian la exposición a distintos contaminantes con problemas de salud como la ateroesclerosis, enfermedades respiratorias, diabetes, dificultades en la función cognitiva, partos prematuros... El texto recomendaba explícitamente “revisar el valor límite de las partículas finas”, recuerda Querol, uno de los ocho científicos asesores.

La Comisión también cree necesario revisar los del dióxido de nitrógeno (NO2), el gas tóxico procedente de los tubos de escape que tiene en vilo a ciudades como Madrid y Barcelona, que incumplen la legislación europea y, como otras capitales, podrían ser sancionadas. “Estudios recientes han asociado la exposición al NO2 con la mortalidad, ingresos hospitalarios y síntomas respiratorios en concentraciones iguales o inferiores a las que permiten los límites actuales”, aseguró la Comisión en enero pasado, en una frase que parecía anunciar el endurecimiento de sus políticas.

Desde la Agencia Europea de Medio Ambiente deslizan que, por más pruebas científicas que haya sobre la mesa, “la Comisión también tiene que tener en cuenta aspectos económicos y la opinión de los 28 Estados miembros”. Aunque Potocnik esté decidido ser más estricto, deberá llegar a acuerdos. La Comisión ha abierto consultas públicas y declaró 2013 Año del Aire para concienciar a la ciudadanía. Un Eurobarómetro reciente afirmaba que casi cuatro de cada cinco encuestados creen que la UE debe proponer medidas adicionales para hacer frente a la contaminación. También desveló que los españoles eran los europeos peor informados sobre calidad del aire y los segundos más convencidos de que sus autoridades no hacen nada para combatir la polución.

El epidemiólogo Sunyer recuerda el abismo que hay entre lo que saben los expertos y la percepción de la población. “Para los expertos, la contaminación atmosférica es uno de los factores más peligrosos para la salud, y sin duda el primero entre los ambientales”, señala. No así para los ciudadanos, que podrían haberse acostumbrado a ver de vez en cuando la boina negra sobre Madrid —”falta de novedad”, dice— o, como sus efectos son invisibles o a muy largo plazo, le restan importancia. “Muchas sociedades europeas están más concienciadas que la nuestra de la necesidad de mejorar la calidad del aire”, añade Querol.

Fuente: El País.

ENTREVISTA | David Stuckler 'Los recortes son peligrosos para la salud'

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David Stuckler es autor de casi 100 artículos científicos.
David Stuckler es autor de casi 100 artículos científicos.

Amparo, una mujer de 45 años, decidió quitarse la vida el pasado lunes. Con seis hijos y dos nietos a su cargo, iba a ser desahuciada por un impago de alquiler de su vivienda situada en el madrileño barrio de Carabanchel. Su muerte, que ha sido denunciada por la plataforma 'Stop Desahucios', es el reflejo de la situación crítica en la que viven muchas personas en nuestro país a consecuencia de la crisis económica. Un estudio, publicado por la revista 'British Medical Journal', evidencia ese efecto negativo de la recesión económica en la tasa de suicidios. Uno de sus autores, el investigador David Stuckler, ha concedido una entrevista a ELMUNDO.es para hablar de este tema.

Profesor de Sociología en la Universidad de Oxford y autor del libro 'Por qué la austeridad mata. El coste humano de las políticas de recorte', (editorial Taurus) del que es coautor junto con el epidemiólogo Sanjay Basau, Stuckler considera que es necesario hablar de cómo los recortes están mermando la salud de los ciudadanos. "Este libro es un mensaje duro, es un aviso", reconoce cuando se le pregunta cuál es su objetivo con esta publicación.

En las páginas de este libro hace un repaso de cómo algunos países se han enfrentado a la crisis económica y su efecto en la salud de los ciudadanos. Uno de ellos es Grecia en donde tan sólo en 2009, el presupuesto de salud pública se redujo de 24.000 a 16.000 millones de euros. Sin fondos para el control de infecciones, los casos por VIH han aumentado un 200% y se han generado brotes de malaria al no contar con políticas para erradicar los mosquitos. Además, se produjo un incremento de la mortalidad infantil del 40% y la tasa de suicidio aumentó un 17%.

Ante la pregunta de si puede España vivir una situación similar a la griega, Stuckler sentencia que "hay un verdadero peligro" si se siguen reduciendo los presupuestos destinados al sistema de salud. "Los recortes que está haciendo Mariano Rajoy, tanto en salarios como en el sistema sanitario, no están mejorando la recuperación y además son peligrosos para la salud". Esta afirmación la hace con los datos en la mano de un estudio, realizado junto con investigadores de la Universidad de Baleares, en el que se analizó la situación de más de 7.900 pacientes que acudieron a un centro de atención primaria entre 2006 y 2010. Se constató que, además del aumento de las tasas de suicidio, también se habían incrementado los casos de dependencia del alcohol y los de ansiedad.

Dos caras de la misma moneda

Stuckler señala que crisis económica no siempre va unida a un mayor aumento de suicidios: "En Suecia la crisis bancaria ha generado un aumento del 10% del desempleo, pero su tasa de suicidios sigue cayendo. Depende de las decisiones políticas que se tomen". Otro ejemplo de esto es Islandia, que en mitad de sus crisis bancaria y tras haber hecho un recorte en sanidad del 30% –que derivó en la dimisión de su ministro– decidió por referéndum aumentar el presupuesto sanitario un 20%. "Allí no ha habido un aumento significativo de suicidios ni de depresiones. Esto demuestra que una crisis económica no tiene por qué aumentar la tasa de mortalidad".

"Los políticos han hablado mucho sobre qué hacer cuando hay deudas y déficit sin tener en cuenta el coste humano. [Con este libro] hemos querido arrojar luz sobre el impacto de esas decisiones políticas sobre la salud de la población. Para que funcionen nuestras democracias esa información es esencial. Hay que saber que se puede provocar una recuperación económica a través de unas inversiones inteligentes en programas de sanidad".

Según los datos que ha recogido este experto, parece que esas decisiones inteligentes no se están tomando en España. Un ejemplo es Cataluña, la comunidad donde primero empezaron las medidas de ajuste, "Convergència i Unió aumentó los recortes y se generó un incremento del 43% en las listas de espera entre 2010 y 2011 y el número de operaciones cayó un 15%".

El copago es otro punto con el que Stuckler no está de acuerdo. "Aquí los pensionistas tienen que pagar parte de sus fármacos y las personas que ganan menos de 18.000 euros al año están asumiendo el 40% del precio de sus medicamentos. Pero existen estudios randomizados (aleatorios) que han comprobado que estos copagos disuaden la atención sanitaria no necesaria pero también la necesaria".

En cuanto a la medida implantada por decreto de dejar sin atención sanitaria a los inmigrantes sin papeles (salvo embarazadas, niños y urgencias), este sociólogo señala que en EEUU "se comprobó que sacar a los inmigrantes del sistema sanitario pospone y aumenta el gasto. Si la política no ahorra dinero, es una cuestión de ideología".

Para concluir insiste en que "esta crisis es una oportunidad para replantearnos nuestras prioridades como sociedad para volver a encaminar nuestras economías. Es una oportunidad y la podemos perder".

Cien estudios

David Stuckler ha publicado casi 100 artículos científicos en los últimos cuatro años, muchos de ellos en prestigiosas revistas médicas como 'The Lance't o 'British Medical Journal' en los que analiza el impacto de la política en la salud. También es coautor de los libros 'Por qué la auteridad mata y Sociedades Enfermas'. En sus escritos, este profesor de la Universidad de Oxford y Honorary Research Fellow en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres analiza los determinantes de salud a nivel macro social, al igual que las políticas económicas de salud global. "Utilizo datos y modelos para responder cuestiones complejas como: ¿La crisis financiera nos enferma? ¿Están llegando las ayudas de salud global a los más pobres? ¿Cómo pueden los sistemas de salud proporcionar atención al alcance de todos?"

Fuente: El Mundo.

La CE pedirá explicaciones a EEUU por el espionaje a ciudadanos europeos

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Europa Press | Bruselas

La Comisión Europea mantiene su "preocupación" por el programa secreto de Estados Unidos de recogida de datos de ciudadanos extranjeros a través de empresas de Internet como Google o Facebook, por lo que pedirá explicaciones a las autoridades de este país el próximo jueves, en el marco de un encuentro bilateral en Dublín.

"La Comisión se preocupa por las posibles consecuencias en la vida privada de los ciudadanos de la Unión Europea e intentará obtener más información y detalles de las autoridades americanas sobre ello", ha dicho en rueda de prensa la portavoz comunitaria de Justicia, Mina Andreeva.

La portavoz ha asegurado que la preocupación por la protección de los derechos de los europeos en sus relaciones con Estados Unidos es un asunto que Bruselas aborda "sistemáticamente" en su diálogo con las autoridades estadounidenses, y que volverá a hacerlo a finales de esta semana en la reunión ministerial UE-EEUU que albergará Irlanda, como presidencia de turno de la UE.

Andreeva ha insistido en que este asunto "no es una novedad" en los contactos entre las dos partes y que será planteado de nuevo en Dublín por la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, y por la comisaria de Interior, Cecilia Malmström. "Esta cuestión se tratará ahí una vez más", ha recalcado la portavoz.

Con todo, Andreeva ha advertido de que la seguridad nacional es competencia plena de los Estados miembros y que por ello Bruselas no puede incluirlo en la regulación sobre protección de datos.

"Cuando se trata de los derechos de un ciudadano europeo en un Estado miembro, corresponde a los jueces nacionales decidir si los datos pueden ser legalmente transferidos, en conformidad a las exigencias legales, ya sean nacionales, europeas o internacionales", ha explicado.

Fuente: El Mundo.