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España sufre el mayor descenso de la presión fiscal en la zona euro

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  • Los ingresos tributarios se desploman al 32,4% del PIB durante la crisis
  • Solo Bulgaria registra un retroceso superior en la Unión Económica

Lucía Abellán Bruselas 14 ENE 2013 - 01:45 CET

 
Las arcas públicas españolas son las más débiles de la Europa desarrollada. Los años de crisis han deprimido los ingresos fiscales hasta representar un 32,4% sobre el conjunto de la economía en 2011. La evolución que han experimentado estos recursos desde 2007 es la peor de la zona euro y la segunda más adversa después de Bulgaria, según datos de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, relativos a 2011. Las subidas de impuestos aplicadas en los tres últimos años elevarán, previsiblemente, el porcentaje del PIB que va a parar a la Hacienda pública.

España arrancó la crisis con una presión fiscal (el peso de los impuestos y las cotizaciones sociales sobre el PIB) que le pisaba los talones a la media de la zona euro pero los vaivenes de estos últimos años la han situado al nivel de Polonia y de otros países recientemente incorporados al proyecto europeo. Desde el récord del 38% sobre la actividad económica alcanzado en pleno apogeo económico, en 2007, la recaudación fiscal ha caído 5,6 puntos de PIB en 2011. Solo Bulgaria, con una arquitectura fiscal muy alejada de la Europa próspera, registra una evolución más adversa.

El descenso se produce a pesar de que ya en 2010 el Gobierno español, entonces dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, adoptó medidas de gran calado para contener el déficit, en principio más centradas en la reducción del gasto que en la recuperación de los ingresos. Aun así, entre 2010 y 2011 subieron grandes figuras tributarias como el IRPF y el IVA y se recuperó el impuesto sobre el patrimonio. El impacto ha resultado muy limitado, pues la presión fiscal se animó momentáneamente en 2010 pero volvió a retroceder en 2011. 
 
Aunque Eurostat advierte en un informe publicado la semana pasada de que “los cambios en la legislación tienden a retrasar su impacto en los ingresos fiscales”, los datos incluidos en el documento revelan la debilidad del sistema tributario español y la profundidad de la recesión, que deprime los ingresos públicos aunque los tipos impositivos sean más altos.Frente al desplome español, la zona euro ha experimentado un descenso mucho más modesto en el periodo de crisis (del 41,2% al 40,8% del PIB) y aun más leve en el conjunto de la Unión Europea (del 40,6% al 40%). Entre las razones que explican esa mayor vulnerabilidad española figura la elevada porción de los ingresos asociados a la burbuja inmobiliaria, un deterioro del desempleo mayor que en otros países, que deprime el consumo y las cotizaciones sociales, y, en menor medida, el trasvase de actividades a la economía sumergida.



En la comparativa de presión fiscal, la agencia comunitaria destaca que, entre los Estados que se unieron a la Unión Europea antes de 2004, Irlanda, España y Grecia registran, por este orden, las cotas más bajas de presión fiscal. Son precisamente tres de los cinco países sometidos a algún tipo de rescate por parte de la Unión Europea (en el caso español solo para auxiliar al sector bancario). En el otro extremo, Dinamarca, Bélgica y Francia arrojan el mayor volumen de ingresos públicos en relación con el PIB. Más allá del deterioro de estos años, la baja presión fiscal española se explica por un impuesto de sociedades que permite pagar porcentajes reales muy limitados sobre el beneficio global de las empresas (un 11,6% en 2011, según datos de la Agencia Tributaria), por un IVA en el que la mitad de la recaudación se obtiene de los tipos reducidos y por el escaso desarrollo de la fiscalidad medioambiental, más extendida en el resto de la UE.

La sacudida económica y financiera que han sufrido los países comunitarios desde 2008 ha provocado que, por primera vez desde que se registran cifras, en 1995, los ingresos fiscales respecto al PIB hayan caído entre 2008 y 2009. Más de la mitad de los países ha logrado recuperarse en 2011, lo que ha elevado la media de ese año. La mejora obedece “en parte a las activas medidas de incremento de ingresos en algunos Estados miembro, como la subida del IVA y la aparición de nuevos impuestos como los bancarios, las tasas aéreas y los impuestos a la propiedad”, detalla Eurostat.

España se aparta de esa tendencia, con un nuevo descenso en de la presión fiscal en 2011. Es de esperar que con las nuevas subidas de impuestos aplicadas en 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy—IRPF, IVA e IBI, entre otros— se produzca una recuperación.

Por tipos de impuestos, la tendencia mayoritaria a elevar figuras indirectas —se aplican a todos los contribuyentes por igual— como el IVA y a crear nuevas tasas ha dejado la fiscalidad directa —grava según la renta— en su nivel más bajo, hasta representar el 11,9% del PIB de la zona euro. España, en cambio, registra los menores niveles de impuestos indirectos (un 10,2% del PIB). Donde el sistema español supera mínimamente la media del euro es en la parte de las cotizaciones sociales que asume el empresario para pagar las pensiones (un 8,5% del PIB).

Fuente: El País.

Rumanía y Bulgaria entrarán en Schengen en septiembre

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  • Van Rompuy propone una fecha concreta para su adhesión en otoño.
 
Javier G. Gallego (Corresponsal) | Carlos Segovia | Bruselas

El acceso de Rumanía y Bulgaria al Tratado de libre circulación de Schengen ha quedado de nuevo bloqueado tras el veto de Holanda, que sigue considerando que ambos países no han hecho lo suficiente para atajar la corrupción y el crimen organizado.

En una reunión previa a la del Consejo Europeo, el primer ministro holandés, Mark Rutte, ha transmitido esta decisión a los líderes de ambos países en presencia del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Este país es el único que mantiene el veto, condicionado en gran medida por la postura del Partido por la Libertad (PPV) del líder xenófobo Geert Wilders, pieza clave en el gobierno de coalición.

Sin embargo, los Veintisiete han dado un paso que puede resultar clave para que estos dos países se adhieran al Tratado. Van Rompuy ha presentado un propuesta de adhesión concreta, en vez de las anteriores conclusiones que emplazaban a lograr un acuerdo a nivel ministerial. En concreto, el presidente del Consejo Europeo propone una fecha concreta -fijada para septiembre- para la entrada de ambos países.

También pretende que los 26 países miembros aporten una ayuda en su preparación, incluyendo recursos para luchar contra la corrupción y el crimen organizado, los dos motivos que Holanda esgrime para justificar su objeción.

Rumania había reclamado a los países miembros algún gesto para desbloquear otro punto clave en el Consejo Europeo, el nombramiento de Serbia como país candidato. Este paso hacia adelante ha conseguido que ambos países sellen un acuerdo de protección de la minoría rumana en el país balcánico que permitirá a los Veintisiete iniciar el proceso de adhesión.

Fuentes comunitarias confirman que esta propuesta cuenta inicialmente con el apoyo de la mayoría de países y se muestran confiados en que sea aprobado por todos los países.

Llegado este punto, la entrada de ambos países se haría bajo la propuesta polaca, que contempla un proceso gradual en dos fases. En primer lugar se abrirían las fronteras aéreas y marítimas y después, una vez evaluados los resultados, se procedería a abrir los pasos terrestres. España respalda este proceso mientras que la Comisión Europea es partidaria de su acceso inmediato después de haber constatado que ambos países cumplen con todos los requisitos legales.
 
Fuente: El Mundo.