Mostrando entradas con la etiqueta privacidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta privacidad. Mostrar todas las entradas

La UE elude blindarse ante el espionaje

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

  • Los Veintiocho retrasan la aprobación de medidas que refuerzan la protección de la privacidad.
  • Pese a la indignación verbal por el espionaje, Berlín frena el proyecto.

Lucía Abellán Bruselas 30 OCT 2013 - 21:04 CET


A la izquierda, la sede de la UE en Bruselas. / V. MAYO (AP)


La UE tiene dificultades para traducir en acciones concretas la indignación que dicen sentir sus dirigentes ante el espionaje estadounidense. Los Estados miembros acaban de renunciar a uno de los compromisos que adquirieron nada más conocerse los primeros episodios de vigilancia electrónica: agilizar la reforma de las normas europeas de protección de datos como respuesta a esas revelaciones. Los reparos alemanes al proyecto, unidos al permanente bloqueo británico, han acabado por aplazar sine die una legislación que pretende reforzar el derecho de los ciudadanos a la privacidad y que debía estar lista antes de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

La última cumbre de la UE evidenció la doble vara de medir que emplean los líderes políticos en este asunto. Por un lado, expresaron su “honda preocupación” por una vigilancia que supuestamente ha afectado a la propia canciller alemana, Angela Merkel. Pero, al mismo tiempo, han desplazado a 2015 la fecha límite para adoptar las nuevas reglas comunitarias de protección de datos. Y, por primera vez, Alemania y otros Estados renuncian a esgrimir esta herramienta como una respuesta política a las escuchas estadounidenses. Ese nuevo enfoque aleja definitivamente la posibilidad de contar con una regulación en los próximos meses.

Consciente de este giro político, la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, se rebela contra los recelos de los países e intenta convencer estos días en Washington a las autoridades estadounidenses de que los datos personales de los europeos “son un derecho fundamental no negociable”. Nuevas revelaciones periodísticas extraídas de los documentos de Edward Snowden evidenciaban ayer que muchas empresas han cooperado en esa vigilancia, lo que obligaría a Europa a armarse contra esas cesiones no autorizadas de datos por parte de las compañías.

“Los alemanes han puesto muchas objeciones. La Comisión les ha pedido reiteradamente que identificaran elementos concretos que les desagradaban del texto propuesto, pero no lo aclaran”, se quejan fuentes comunitarias. Más allá de cuestiones técnicas que disgustan a Alemania, la primera economía europea no concede ya utilidad a este instrumento como escudo frente a intromisiones en la privacidad. El Gobierno cree que existen otros foros (las negociaciones con Estados Unidos, los grupos de trabajo, la idea de recurrir a la ONU…) en los que resolver este conflicto. “Cualquier otra iniciativa es mejor que la regulación de protección de datos”, explican fuentes diplomáticas.

Aunque ninguna ley puede impedir el acceso de las agencias de inteligencia a las comunicaciones de los ciudadanos, como ha sucedido en el caso de la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, por sus siglas en inglés), el refuerzo de la norma en medio de esta marea de espionaje habría enviado una fuerte señal política a Estados Unidos y una advertencia frente a futuros episodios de este tipo. La norma, según la propuesta que presentó la Comisión hace casi dos años, refuerza el consentimiento explícito que el usuario debe dar para que se procesen sus datos, obliga a las empresas a contar con un responsable que los gestione y establece, por primera vez, el derecho al olvido para personas o entidades cuya reputación se haya visto dañada en Internet.

La necesidad de acelerar esas medidas fue transmitida por Francia y Alemania, hace poco más de tres meses, en una carta que firmaron sus titulares de Interior y Justicia. Los ministros aseguraban que la interceptación de comunicaciones hacía más pertinente un nuevo marco de protección de datos y se comprometían a elaborarlo. Una promesa que ha quedado ahora enterrada.

Francia sigue siendo partidaria de acelerar los trabajos —y así lo defendió junto con Italia y Polonia en el último consejo europeo—, pero su postura se ha visto arrinconada frente a las reticencias alemanas y, por motivos muy distintos, de Reino Unido.

Otras fuentes diplomáticas argumentan que el texto nunca se concibió como respuesta a una vigilancia secreta y que la complejidad técnica que entraña justifica los retrasos. Como ejemplo, citan que la actual directiva, en vigor desde 1995, antes de que Internet revolucionara el tráfico de datos, tardó cinco años en cerrarse.

Las prácticas de espionaje son competencia de cada Estado y exceden el ámbito de la propuesta europea de protección de datos, más centrada en la gestión que hacen las empresas de la información de los usuarios y, por otro lado, en el uso que hacen policía y jueces de los datos de los ciudadanos. Pero ayer se conoció que la interceptación de datos en Alemania se apoyó al menos en 90 empresas norteamericanas para lograrlo, según el semanario alemán Stern. Y el diario The Washington Post divulgó que la NSA ha accedido a los enlaces que conectaban los centros de datos de gigantes como Yahoo y Google en el mundo para captar sus datos.

Es en esa necesaria colaboración empresarial para acceder a las comunicaciones de forma indiscriminada donde encaja la norma europea. La Eurocámara, que ya ha aprobado su propuesta, ha introducido un elemento clave que la Comisión Europea eliminó de los borradores iniciales. Se trata de una cláusula que establece que cualquier cesión de datos de ciudadanos europeos a terceros países debe contar con una autorización previa del regulador nacional de protección de datos, así como un aviso al propio interesado cuyos datos se soliciten.

Más allá del marco excepcional en el que trabajan los servicios de inteligencia, esa cláusula dificulta la cooperación empresarial en estas prácticas. Porque además se arriesgan a recibir multas de hasta el 5% de su facturación anual si incumplen las normas. Hay que recordar, además, que el germen de estos episodios fue el programa Prisma, que permitía a las autoridades estadounidenses acceder por una puerta trasera a datos en poder de gigantes tecnológicos.

En el terreno más concreto, Berlín teme el perjuicio que la norma puede crear en las pequeñas empresas, obligadas a gestionar los datos de sus clientes. Sin embargo, la Eurocámara, con un abanico de opciones políticas, ha podido pactar un texto al que se habían presentado un récord de casi 4.000 enmiendas. Un trabajo que ahora quedará postergado hasta que decidan los Estados.

Fuente: El País.

EE UU presiona en la sombra para frenar la normativa de privacidad europea

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

  • La presión estadounidense empantana la norma de protección de datos europea

Lucía Abellán Bruselas 21 JUL 2013 - 17:35 CET


Un hombre consulta su ordenador sobre un fondo del código binario. / KACPER PEMPEL (REUTERS)

La Unión Europea y Estados Unidos libran una batalla incruenta por el control de la privacidad. Conscientes de que el manejo de datos personales constituye la mayor fuente de riqueza y poder en estos días, autoridades y empresas estadounidenses llevan casi dos años presionando contra la regulación europea de protección de datos. El proceso, la mayor campaña de lobby que se recuerda en Bruselas, ha cobrado una nueva dimensión tras conocerse que, además de intentar persuadirlos, EE UU ha espiado a sus socios europeos. Una afrenta a la que Europa ha respondido tímidamente. EL PAÍS reconstruye las presiones secretas ejercidas y revela la capacidad de influencia sobre un dossier que, pese a considerarse prioritario, corre el riesgo de no ver la luz en esta legislatura europea.

EE UU decidió apostar fuerte ante los primeros indicios de que la nueva regulación europea de protección de datos podía dañar sus intereses. A finales de 2011, poco después de que la Dirección General de Justicia remitiera un borrador al resto de departamentos de la Comisión Europea, el texto llegó misteriosamente a manos del Gobierno estadounidense. En apenas unos días inundaron los despachos de la Comisión con una detallada respuesta a ese intento por proteger la privacidad de los ciudadanos europeos.

“Se espera que estos comentarios les sean útiles cuando consideren la revisión de la directiva europea de protección de datos. Gracias por tenerlos en cuenta”. Esta impersonal pero persuasiva frase pone fin a la carta reservada de nueve folios que la Comisión Federal de Comercio, el organismo estadounidense que vela por la competencia y los derechos del consumidor, hizo circular en los despachos de los directores generales de la Comisión en diciembre de 2011. Faltaba un mes para que el Ejecutivo comunitario anunciara su propuesta y los representantes estadounidenses decidieron trasladar sus cuitas a sabiendas de que los número dos de los comisarios debían pronunciarse en el plazo de 15 días. Conscientes de que el tono empleado excedía los usos oficiales, la misiva —bajo el nombre de “nota informal”— se presentó sin membrete oficial.

Pese al anonimato, el texto no pasó desapercibido. Las opiniones comunitarias recogían en buena medida la inquietud estadounidense, según los documentos a los que ha tenido acceso este diario. Algunos de los departamentos más relevantes (Competencia, Interior, Fiscalidad, Mercado Interior, Comercio y la Oficina contra el Fraude, entre otras) emitieron valoraciones negativas, centradas en la idea de que la nueva regulación entorpecería los intercambios entre Europa y otros países.

Convencido de que esas objeciones favorecían los cambios en el texto definitivo, EE UU contraatacó en enero con otra carta reservada de 15 folios, esta vez emitida por la Embajada estadounidense ante la UE (también sin membrete). “Hemos oído informaciones de que, tras el proceso de interconsultas, [el borrador] puede experimentar una revisión más amplia antes de ser adoptado. Saludaríamos la revisión más amplia y las consultas”, reza, sin ambages, el documento.

La gestación del paquete de protección de datos es la historia de una presión soterrada que ha revolucionado los usos habituales del lobby en Bruselas. Con más o menos matices, la veintena de voces que han accedido a participar en este reportaje —la mayoría con exigencia de anonimato— admiten que las grandes firmas estadounidenses (Google, Microsoft, Facebook, etcétera) maniobran para que la norma europea no cercene su principal negocio: nutrirse de los datos de quienes navegan y explotarlos con fines comerciales. Junto a ellas, la Embajada estadounidense ante la UE y la Cámara de Comercio han llamado a todas las puertas comunitarias para defender sus intereses. Ambas han declinado hablar con este diario.

El resultado de este asedio fue que la propuesta final de la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, suavizaba algunos elementos controvertidos. Más allá de los cambios, la verdadera victoria de EE UU es haber logrado neutralizar hasta el ridículo la indignación europea que emergió al conocerse en junio que el Ejecutivo de Obama había espiado a empresas y ciudadanos extranjeros (entre ellos europeos), así como el corazón mismo de Bruselas y de algunos Estados miembros. La Comisión se arredró y precisamente hoy, un mes después de lo ocurrido, arranca en Bruselas una ronda formal entre los dos bloques para aclararlo.

Las pocas respuestas contundentes que se abrieron paso, como la amenaza francesa de paralizar el acuerdo de libre comercio que negocian ambas potencias, se vieron superadas por la realidad. Varios países, entre ellos la propia Francia, decidieron cerrar su espacio aéreo al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, ante la sospecha de que el gran revelador del espionaje, Edward Snowden, viajaba dentro. La voz de alarma resultó falsa y los países tuvieron que disculparse.

“La Embajada estadounidense en Bruselas es muy activa, canaliza muchos intereses comerciales”, asegura un alto cargo de la UE. Otra fuente europea recuerda que el embajador, William Kennard, proclamó el dossier de protección de datos como su prioridad número uno. “No es muy diferente de lo que los diplomáticos europeos hacen en Washington cuando hay una legislación que afecta a Europa. Hablan con miembros del Congreso y de la Administración. Eso es lo que hacen los diplomáticos y es algo bueno”, se defiende Kennard en un comunicado enviado por sus responsables de prensa.

Más allá de las misivas, lo que la diplomacia estadounidense considera habitual incluye, en este caso, otros contactos (llamadas directas a miembros de la Comisión o desayunos organizados en la Embajada estadounidense), según fuentes implicadas en el proceso. La mayoría no dejan rastro, pues el personal de la Comisión no tiene obligación —como sí tienen los europarlamentarios— de consignar con quién se reúne.

Pasada la primera criba del Ejecutivo comunitario, a principios de año, el lobby se desplazó hacia el Parlamento y los Estados miembros, que deben pactar ahora un texto común. En la Eurocámara la presión se vuelve más transparente porque las enmiendas de los diputados son públicas.

El responsable del informe sobre la regulación de protección de datos, Jan Philipp Albrecht, detalla las sutiles estrategias del lobby: contactan con los eurodiputados (o con sus asistentes), los invitan a desayunos, almuerzos de trabajo o jornadas informativas donde expresan sus puntos de vista sobre la regulación. Este eurodiputado asegura haber recibido a unas 200 personas en el último año, entre empresas, despachos de abogados y otros representantes. “Apple, Amazon… toda la industria es muy activa”, asegura. Albrecht lamenta que ese sector se haga oír mucho más que los consumidores. Otra fuente europea asegura haber recibido quejas de la industria por las trabas que la regulación impone a trazar perfiles del consumidor con fines publicitarios.

La huella corporativa se detecta fácilmente en la página web de Lobbyplag, un proyecto independiente que reclama transparencia en este proceso. La organización aporta las propuestas de enmiendas presentadas por 43 organizaciones (Amazon, Facebook, Microsoft, la Federación Europea de Banca y hasta Telefónica) a los eurodiputados. Y compara esos textos con las enmiendas finalmente introducidas. Hay casi 200 coincidencias probadas. No es casualidad que el reglamento de protección de datos haya cosechado un récord de enmiendas en la Eurocámara: 4.000.

Los dos únicos españoles que aparecen en la lista son Antonio López-Istúriz y Pilar del Castillo, ambos del Partido Popular Europeo. López-Istúriz, algunas de cuyas enmiendas coinciden con las de la Federación Europea de Banca o la empresa Ebay, niega haberse reunido con nadie de la industria —“se puede comprobar en los registros”— y asegura que las propuestas que ha recibido proceden de la Embajada española ante la UE. “Estamos aquí para defender los intereses españoles”, argumenta.

Menos evidentes —y probablemente más eficaces— resultan otras influencias. La baronesa Sarah Ludford, representante británica del grupo de los liberales, almorzó a mediados de junio en Estrasburgo con el embajador estadounidense William Kennard. “No fue un encuentro secreto, sino un almuerzo informal y amistoso que me ofreció como despedida [Kennard ha dejado Bruselas]”, se defiende Ludford, a la que muchos de sus compañeros atribuyen dilaciones en el proceso y recelos con esta legislación. La baronesa admite los retrasos, pero los atribuye a que no existe “un buen clima de confianza entre los grupos políticos”.

El resultado es que, 18 meses después de que Reding hiciera público su plan, la norma de protección de datos está lejos de ver la luz. Cada institución responsabiliza a las demás, con un sorprendente doble discurso. Al final, la victoria del lobby puede traducirse en la inacción: si el Consejo y el Parlamento no se apresuran, la normativa quedará pospuesta hasta después de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

 
Retratos perfectos
 
L. A.

Una foto de trabajo, un vídeo personal, los detalles de una transferencia bancaria o los resultados de un examen médico. Bajo el epígrafe datos, la norma europea que se gesta desde hace casi dos años abarca un conjunto amplísimo de información de los ciudadanos. El fenómeno de Internet ha convertido esa masa ingente de datos en algo fácilmente accesible y almacenable, un cambio radical en el tratamiento de los datos.

El beneficio que obtienen empresas y poderes públicos de ese acceso es directamente proporcional al riesgo que entraña para los ciudadanos. Las empresas desean explotar esa información para sacarle el máximo rendimiento publicitario y vender a cada usuario lo que más se ajusta a sus intereses. Para las fuerzas de seguridad, resulta ventajoso disponer de detalles clave (páginas web visitadas, viajes en avión, aficiones, etcétera) que les permitan retratar a los ciudadanos. Y estos pueden ver, sin saberlo, su intimidad comprometida.

La disparidad de fuentes y colectivos afectados por esta norma europea explica en buena medida el lobby tan intenso ejercido sobre ella. Como ejemplo de la diversidad baste citar a la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea como una de las entidades que presentó propuestas de enmiendas a los eurodiputados.

Las claves de la nueva regulación

L. A.
  • Ciberespacio. El paquete europeo de protección de datos pretende adaptar a la era de Internet la actual directiva, vigente desde 1995.
  • Dos piezas. Consta de dos partes, un reglamento para las empresas y una directiva que regula el tratamiento de datos en el sector público (organismos, fuerzas de seguridad...). La diferencia es que el reglamento se aplica directamente, mientras la directiva requiere trasposición (y, por tanto, más margen de maniobra en su interpretación).
  • Consentimiento. El reglamento limita mucho el acceso que tienen las empresas a los datos personales y refuerza el consentimiento que debe dar el usuario para que esos datos sean tratados con fines comerciales.
  • Sanciones. Las empresas que incumplan las normas deberán hacer frente a multas que pueden alcanzar hasta el 2% de la facturación anual.
  • Menos burocracia. Se establecerá un conjunto único de normas que supondrá un ahorro de 2.300 millones de euros anuales para las empresas, según cálculos de la Comisión.
  • Derecho al olvido. Bruselas se propone regular este novedoso derecho de forma que los usuarios puedan eliminar el rastro de informaciones que consideren lesivas o difamatorias.

Fuente: El País.

Merkel pide leyes más duras en la UE contra el espionaje en Internet

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

  • El Gobierno espera la llegada de documentos sobre el alcance del espionaje en suelo alemán

Juan Gómez Berlín 15 JUL 2013 - 19:24 CET

 

La canciller alemana Angela Merkel ha asegurado este lunes que el esclarecimiento del escándalo de espionaje a Alemania y al resto de Europa por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense "aún está en sus comienzos" y tendrá que "prolongarse". Su portavoz Steffen Seibert ha demandado "un compromiso de Estados Unidos para que sus servicios secretos se atengan a la legislación alemana" de protección de datos. Merkel lo había pedido ya en ocasiones anteriores, lo cual permite inferir que Washington no se ha comprometido por ahora. El Gobierno alemán espera la llegada de documentos sobre el alcance de los programas de espionaje en suelo alemán. El domingo por la tarde, la canciller propuso que Europa armonice y endurezca sus leyes de privacidad y protección de los usuarios de internet, para evitar que una empresa estadounidense como Facebook, que tiene su sede europea en Irlanda, ignore impunemente las leyes de otros países.

La Oposición de socialdemócratas y Verdes acusa a Merkel de "hipocresía", después de que el diario conservador Bild informara de la connivencia del servicio de espionaje exterior alemán (BND) con la NSA y sus actividades en Europa. Según informa el rotativo citando fuentes de Washington, el BND "está informado desde hace mucho" sobre la amplitud del fisgoneo estadounidense en las comunicaciones europeas. Tanto Los Verdes como el partido La Izquierda (Die Linke) han solicitado este lunes una comisión parlamentaria de investigación que aclare hasta dónde han colaborado el BND y la NSA en el espionaje de ciudadanos, instituciones y empresas alemanas. La ministra de Consumo, Ilse Aigner (CSU), denunció el domingo que la NSA llegó a escuchar a personas de "círculos del Gobierno". Merkel aseguró ese mismo día que a ella no le "consta haber sido espiada".

El ministro de Interior, el socialcristiano bávaro Hans-Peter Friedrich (CSU), dijo la semana pasada durante una visita a Washington que la NSA solo "indaga selectivamente contenidos sobre terrorismo, criminalidad organizada o tráfico de armas". Ocultaba el ministro, de acuerdo con estas informaciones, que la NSA guarda indefinidamente los datos de conexión de todas las comunicaciones por internet efectuadas fuera de Estados Unidos. También almacenan durante seis meses buena parte de sus contenidos. El BND ha "recurrido en diversas ocasiones" a la NSA para esclarecer secuestros de alemanes en varias partes del mundo.

A dos meses de las elecciones generales, la estrategia del Gobierno alemán es presentarse como sorprendidos por las revelaciones del exempleado de la NSA Edward Snowden, que ha explicado con detalle y presentando documentos que Estados Unidos espía las comunicaciones mundiales a gran escala. Alemania es, según los documentos presentados por Snowden al semanario de Hamburgo Der Spiegel, uno de los objetivos prioritarios de la red de escuchas y control informático de la NSA y los servicios secretos británicos. El responsable de estas y otras filtraciones sobre la NSA sigue refugiado en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú. Washington pide su extradición.

Fuente: El País.

La UE advierte a EEUU: 'La privacidad de los ciudadanos no es negociable'

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

Javier G. Gallego (Corresponsal) | Bruselas

La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, ha advertido al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, de que "los derechos fundamentales de los europeos no son negociables". Además, le ha recordado que, incluso cuando se trata de asuntos de Seguridad Nacional, "un ciudadano europeo puede ir a la Justicia comunitaria si siente que sus derechos de privacidad han sido violados".



Viviane Reding. | Reuters

Reding y Holder han mantenido la primera reunión a alto nivel entre la UE y EEUU tras conocerse el programa de espionaje de la inteligencia norteamericana sobre ciudadanos europeos. "He obtenido respuestas y garantías sobre algunas cuestiones y considero éste el primer paso del inicio del diálogo", ha valorado Reding en una rueda de prensa.

Entre las cuestiones que han quedado "aclaradas" está la garantía de Estados Unidos de que el espionaje se ha llevado a cabo sobre grupos e individuos, pero no sobre la mayoría de la población. "Son importantes las explicaciones que nos ha dado respecto a la necesaria existencia de una orden judicial para investigar de cerca a una persona si hay sospechas fundadas de que representa una amenaza para la seguridad", ha destacado la comisaria.

El fiscal general estadounidense también ha recordado que "el programa no permite al gobierno acceder al contenido de llamadas telefónicas", sino acceder al registro de números marcados para saber con quién establece contacto un sospechoso.

No obstante, aún quedan algunas cuestiones abiertas, especialmente sobre aspectos técnicos del programa. La UE y EEUU han acordado crear un grupo de trabajo que resuelva estos asuntos y Estados Unidos enviará expertos en inteligencia para clarificarlos.

"Para la UE es esencial la protección de los derechos básicos, incluso si es un asunto de seguridad nacional. Aquí la confianza mutua juega un papel decisivo", ha destacado Reding. El fiscal general estadounidense ha admitido que la de hoy ha sido "una discusión honesta" sobre cómo combinar ambos asuntos.

La reunión mantenida en Dublín ha estado moderada por el ministro de Justicia irlandés, Alan Shatter, quien ha advertido del peligro de que la vigilancia antiterrorista acabe convirtiendo a la UE en un "Gran Hermano". "Todos estos asuntos nos preocupan mucho a los europeos, debe haber una confianza plena", ha pedido Shatter.

Fuente: El Mundo.

La Unión Europea teme por la privacidad de sus datos

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

  • La Comisión pedirá explicaciones a EE UU sobre el espionaje
  • Los países negocian desde hace meses cómo cerrar las lagunas de privacidad

Lucía Abellán Bruselas 11 JUN 2013 - 21:22 CET



La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding. / NICOLAS BOUVY (EFE)

El espionaje informático en Estados Unidos ha colocado en primer plano un problema que inquieta a Europa desde hace meses: la desprotección de los datos personales. Apenas unas horas más de conversación les faltaron a los ministros europeos de Justicia del pasado jueves para que la revelación del programa estadounidense centrara la reunión en la que los mandatarios trataban de reforzar las normas comunitarias de protección de datos. La Comisión Europea constató con pesar que hay Estados dispuestos a bloquear esa regulación poco antes de que The Guardian revelara con sus informaciones la urgencia de pactar ese nuevo marco.

Las normas comunitarias sobre esta materia datan de 1995. Pese a figurar todavía entre las más garantistas del mundo, la irrupción de Internet en la vida diaria de los europeos —y especialmente la llegada de las redes sociales— ha convertido en obsoleta la regulación. El Ejecutivo comunitario lanzó hace ya año y medio una propuesta para restringir el acceso que compañías y poderes públicos tienen a datos sensibles de los usuarios y regular cuestiones tan novedosas como el derecho al olvido.

Desde entonces, los Estados miembros se resisten a ponerse de acuerdo en elementos fundamentales de la regulación. Pero la irrupción del espionaje estadounidense ha desatado el nerviosismo de algunos miembros de la Comisión Europea. “Este caso demuestra que un marco legal para la protección de datos personales no es un lujo, sino un derecho fundamental. Ya es hora de que el Consejo Europeo demuestre que puede actuar rápidamente para reforzar los derechos de los ciudadanos”, reclamó la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, tras conocerse el espionaje.

A la hora de evaluar el grado de desprotección de los ciudadanos en la red, tan importante resulta la regulación europea como la que detalla los intercambios de datos entre Europa y Estados Unidos. Ninguna de las dos acaba de concretarse. Pero el escándalo de la vigilancia ha llegado a tiempo para centrar la reunión que mantendrán a partir del miércoles en Dublín los responsables europeos con las autoridades estadounidenses. La casualidad ha querido que este encuentro anual se dedique en esta ocasión a la protección de datos.

Reding tendrá la oportunidad de preguntar a Estados Unidos los detalles del espionaje, a cuántos europeos ha afectado y cómo piensa garantizar la seguridad de las comunicaciones, según explica una portavoz de la comisaria. La preocupación no es nueva. La Unión Europea entrega ya numerosos datos de sus ciudadanos a Estados Unidos (de los pasajeros aéreos, de las transferencias bancarias...), pero no tiene garantías de que el tratamiento de esos datos respete los estándares europeos. Por eso la comisaria de Justicia explora desde 2011 un acuerdo de protección de datos vinculado a la cooperación policial y judicial. Porque en la práctica, por muchas regulaciones que se aprueben al respecto, tanto los poderes públicos como los privados tienen acceso a información clave del ciudadano que puede ser utilizada en su contra.

Varios elementos bloquean desde hace tiempo esa colaboración entre las dos potencias. Entre ellos, que un ciudadano estadounidense que considere violada su privacidad puede reclamar ante las autoridades europeas, mientras un europeo no puede hacer lo mismo frente la administración estadounidense. La Comisión quiere, además, clarificar si esos intercambios implicarían una cesión indiscriminada de datos o se trataría de peticiones cuando existan “sospechas concretas”, explican fuentes comunitarias. “Cuando un ciudadano europeo manda mensajes o llama por teléfono a alguien en Estados Unidos no espera que sus datos personales sean interceptados o transmitidos a terceras personas”, describen.

Otras fuentes comunitarias consideran que las posibilidades de aproximación en este acuerdo de intercambio de datos son ahora más limitadas que antes de conocerse la revelación del cerco a las comunicaciones privadas. Aunque algunos Estados miembros son menos beligerantes en este terreno, la mayoría recela del uso que Estados Unidos pueda dar a esas bases de datos, mucho más ahora. La propia canciller alemana, Angela Merkel, aprovechará la cita que mantendrá con el presidente estadounidense, Barack Obama, el próximo 18 de junio para pedirle explicaciones sobre este caso.

El control de las comunicaciones indigna especialmente al Parlamento Europeo, muy celoso de la privacidad de los ciudadanos. “¿Cómo podemos hablar de relación especial entre la Unión Europea y Estados Unidos cuando Obama dice explícitamente que solo han espiado a extranjeros?”, se pregunta la diputada holandesa liberal Sophie in 't Veld, gran defensora de las libertades civiles.

Fuente: El País.

La CE pedirá explicaciones a EEUU por el espionaje a ciudadanos europeos

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998



Europa Press | Bruselas

La Comisión Europea mantiene su "preocupación" por el programa secreto de Estados Unidos de recogida de datos de ciudadanos extranjeros a través de empresas de Internet como Google o Facebook, por lo que pedirá explicaciones a las autoridades de este país el próximo jueves, en el marco de un encuentro bilateral en Dublín.

"La Comisión se preocupa por las posibles consecuencias en la vida privada de los ciudadanos de la Unión Europea e intentará obtener más información y detalles de las autoridades americanas sobre ello", ha dicho en rueda de prensa la portavoz comunitaria de Justicia, Mina Andreeva.

La portavoz ha asegurado que la preocupación por la protección de los derechos de los europeos en sus relaciones con Estados Unidos es un asunto que Bruselas aborda "sistemáticamente" en su diálogo con las autoridades estadounidenses, y que volverá a hacerlo a finales de esta semana en la reunión ministerial UE-EEUU que albergará Irlanda, como presidencia de turno de la UE.

Andreeva ha insistido en que este asunto "no es una novedad" en los contactos entre las dos partes y que será planteado de nuevo en Dublín por la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, y por la comisaria de Interior, Cecilia Malmström. "Esta cuestión se tratará ahí una vez más", ha recalcado la portavoz.

Con todo, Andreeva ha advertido de que la seguridad nacional es competencia plena de los Estados miembros y que por ello Bruselas no puede incluirlo en la regulación sobre protección de datos.

"Cuando se trata de los derechos de un ciudadano europeo en un Estado miembro, corresponde a los jueces nacionales decidir si los datos pueden ser legalmente transferidos, en conformidad a las exigencias legales, ya sean nacionales, europeas o internacionales", ha explicado.

Fuente: El Mundo.