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El G7 se reúne en Holanda sin Rusia para abordar la anexión de Crimea

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El 'World Forum' de La Haya, en el que se celebra este lunes la La Cumbre de Seguridad Nuclear / EFE

  • Arranca en La Haya la Cumbre de Seguridad Nuclear
  • El presidente de Estados Unidos, Obama, y su homólogo chino, Xi Jinping, buscarán junto con otros 56 líderes mundiales formas de evitar el terrorismo nuclear

Isabel Ferrer La Haya 24 MAR 2014 - 08:29 CET


La Cumbre de Seguridad Nuclear se abre este lunes en Holanda bajo la sombra de la crisis de Crimea. Celebrada por tercera vez desde que, en 2010, el presidente de EE UU, Barak Obama, propusiera un encuentro periódico para evitar el terrorismo nuclear, reúne en La Haya a 58 líderes mundiales de 53 países, aunque no participarán Irán y Corea del Norte. Entre ellos, figura el propio Obama, y su homólogo chino, Xi Jinping. La cita es crucial para lograr la reducción progresiva del material nuclear almacenado en el mundo, y mejorar su vigilancia. Sin embargo, la anexión de la península de Ucrania por parte de Moscú, ha forzado una reunión paralela del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá). Rusia, que formaba parte del grupo desde 1998, llamado entonces G8, ha sido apartada temporalmente del club de los países más industrializados del mundo.

Hace cuatro años, durante la primera Cumbre, celebrada en Washington (la segunda fue en 2012 en Seúl, Corea del Sur), el Gobierno de Ucrania anunció la destrucción de todas sus reservas de uranio enriquecido. El país conserva gran cantidad de material radiactivo heredado de su época como república de la Unión Soviética, y decidió que solo utilizaría el de poca potencia para la investigación. El resto sería llevado a territorio estadounidense para su desintegración. Su actitud es la buscada en un encuentro que no tratará de armas nucleares, sino del uranio y plutonio utilizado con fines legítimos, ya sea como combustible en reactores nucleares o en medicina. En manos terroristas, de todos modos, ambos elementos pueden ser aprovechados para fabricar explosivos. En particular, las denominadas “bombas sucias”, que liberan radiactividad a la atmósfera con consecuencias letales. Las bombas limpias, más fáciles de obtener y menos codiciadas, no diseminan radiactividad.

La Comisión Europea, el Consejo de Europa, Interpol y el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, en sus siglas en inglés) estarán también representados en Holanda. Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, tiene prevista su asistencia, puesto que la IAEA promueve el uso pacífico de la energía nuclear e informa al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General.

La vigilancia del material nuclear es el otro punto esencial de la agenda de la Cumbre. Entre 1993 y 2012, la IAEA registró 2.331 alarmas por culpa del transporte, o desecho, sin garantías, de material radiactivo legal. Una veintena de los incidentes registrados sí se referían al tráfico ilegal de uranio enriquecido y plutonio. Nada acabó en manos de extremistas, pero los acuerdos internacionales mejorarían la supervisión de los elementos químicos barajados. A pesar de que el comunicado final de la Cumbre no será vinculante, el compromiso político que supone puede mejorar la seguridad nuclear en el mundo. Organizaciones ecologistas como Greenpeace, por el contrario, sostienen que el mayor peligro son las armas nucleares, que no figuran en el programa.

Fuente: El País.

Lagarde reprocha a Estados su retraso en aprobar la reforma del FMI

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 La directora del FMI, Christine Lagarde. / HANDOUT (REUTERS)

  • La directora del Fondo afirma que está "decepcionada" por el rechazo del Congreso de EE UU
  • Insta a la Casa Blanca a impulsar la votación sobre el sistema de cuotas, pendiente de 2010

El País Madrid 14 ENE 2014 - 12:27 CET

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha reprochado a Estados Unidos su retraso en aprobar la reforma de cuotas del organismo, pendiente de 2010. El hecho de que el Congreso estadounidense todavía no haya votado la medida, bloquea toda la reforma del FMI y está enervando a los emergentes, los más perjudicados por el aplazamiento.

"Estoy muy decepcionada porque los pasos necesarios no se pueden tomar para llevar a cabo esta importante reforma", afirma Lagarde en un comunicado hecho público a última hora de este lunes. "El mundo está evolucionando y estamos plenamente comprometidos en ayudar a nuestros miembros a concluir lo acordado en 2010". Con ello, añade la exministra francesa, "se asegura que el Fondo sigue el paso de los cambios globales y ayuda a los emergentes".

Por eso, insta a la Casa Blanca a impulsar la adopción de los cambios para desbloquear la reforma. "Entendemos que la Administración estadounidense continuará trabajando para asegurar la necesaria autorización legislativa y confiamos en que esto suceda", afirma Lagarde.

El FMI, concluye, "sigue estando plenamente comprometido en la implementación de las reformas en su órganos de gobierno que han sido acordadas para hacer del Fondo una institución más efectiva y representativa".

Estados Unidos es el principal contribuyente de la institución dirigida por Lagarde, y como tal cuenta con el mayor porcentaje de voto. No obstante, requiere de la aprobación del Congreso para modificar su participación en el organismo internacional, acordada en 2010, que iría acompañada de un aumento en la capacidad de voto de economías emergentes como China o Brasil, así como de los recursos del organismo internacional.

La incapacidad de Washington para aprobar esta reforma desde entonces ha bloqueado la reestructuración del FMI, y ha generado un creciente malestar por parte de los emergentes, que consideran que EE UU no quiere reconocer la nueva realidad económica mundial.

Fuente: El País.

El espionaje ensombrece el acuerdo comercial entre la UE y EE UU

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  • Bruselas retoma esta semana las negociaciones en un clima de desconfianza.

Lucía Abellán Bruselas 11 NOV 2013 - 19:39 CET


El escándalo del espionaje ha contaminado uno de los escasos éxitos económicos que la Comisión Europea de Barroso pretendía dejar como legado. La desconfianza hacia Estados Unidos dificulta el acuerdo de comercio que ambas partes negocian esta semana en Bruselas. Aunque los responsables comunitarios se esfuerzan por mantener el perfil técnico de las discusiones, el ruido político las condiciona enormemente. Un nuevo escollo contribuyó la semana pasada a enrarecer el ambiente, al saberse que el máximo responsable de la negociación por parte de la UE, el comisario de Comercio Karel de Gucht, está acusado de haber ocultado a la Hacienda belga 1,2 millones de euros.

El acuerdo entre Europa y Estados Unidos está llamado a ser el mayor tratado comercial del mundo, pero su futuro pende de un hilo. Poco después de que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, lo lanzara como un incentivo a la alicaída UE, con capacidad para generar un crecimiento adicional del 0,5% del PIB anual, las primeras revelaciones a mediados de año del espionaje masivo crisparon el arranque de euforia. Francia y otros Estados pidieron que se suspendiera el proceso hasta que Washington diera explicaciones, pero la mayoría, con Alemania a la cabeza, lo rechazó y las conversaciones se iniciaron formalmente en julio. París, además, temía que el tratado pusiera en peligro la protección pública que ese país otorga a su sector audiovisual.

Varios meses después, y pese a que las acusaciones de vigilancia electrónica han subido de tono, la postura más generalizada de los países miembros sigue siendo similar. "Es contraproducente vincular las dos cosas [el espionaje y el tratado comercial]. Saldrá en algún momento de la negociación, pero las competencias en materia de espionaje son de los Estados miembros", subrayan fuentes diplomáticas.

Pero ese pragmatismo de los países choca con algunas inquietudes en el seno de la Comisión —por ejemplo, de la vicepresidenta y responsable de Justicia, Viviane Reding— y, sobre todo, con el enfado del Parlamento Europeo ante el control que han ejercido los servicios de inteligencia estadounidenses sobre los datos de ciudadanos y líderes europeos. El presidente de este organismo, Martin Schulz, pidió antes de la última cumbre comunitaria, celebrada a finales de octubre, que se suspendieran los encuentros. Unos días antes, la Eurocámara había respaldado una resolución en la que advertía de que podría vetar el acuerdo por los numerosos episodios de espionaje atribuidos a Washington.

En este contexto, una delegación de técnicos de ambos bloques comerciales se reúne desde ayer y hasta el viernes en Bruselas para hablar de elementos tan aparentemente lejanos a ese debate como la forma de liberalizar la inversión y el comercio entre ambos lados del Atlántico. Esta segunda ronda de discusiones estaba prevista para la segunda semana de octubre, pero otro imprevisto —en este caso, el cierre de servicios públicos en Washington por la falta de acuerdo para ampliar el techo de deuda estadounidense— retrasó la misión.

Entretanto, los papeles del analista de la agencia de seguridad estadounidense Edward Snowden han revelado la interceptación con más trascendencia política para la UE: la que supuestamente ha afectado al móvil de la canciller alemana, Angela Merkel. El nerviosismo y la convicción de que la nueva regulación europea sobre protección de datos personales no estará lista en un futuro próximo llevaron a Alemania a plantearse incluir el intercambio de datos en la negociación comercial. "Nosotros no negociamos derechos fundamentales en un acuerdo comercial", rechazan de plano fuentes comunitarias ligadas al tratado.

Los servicios, la energía, las materias primas y las diferencias de regulación entre los dos bloques centran las conversaciones de esta semana. El debate se enfrenta también a los recelos de distintas ONG y organizaciones de consumidores, que temen que ese intento de homogeneizar los marcos regulatorios de los dos gigantes para fomentar los intercambios suponga rebajar el nivel de protección europea.

Por si las dificultades fueran escasas, un nuevo escollo irrumpió en el proceso el pasado viernes. Varios diarios publicaron que el comisario de Comercio, el belga Karel de Gucht, irá a juicio por un presunto fraude fiscal por el que las autoridades de su país le reclaman 900.000 euros. Aunque De Gucht no encabeza la negociación —lo hace el español Ignacio García Bercero, alto cargo de ese departamento—, el enredo tributario ensombrece la imagen de la delegación europea. Y aleja un tratado que se presenta clave para la recuperación en la UE.

Fuente: El País.

Bruselas retoma las negociaciones para abrir las puertas de Europa a las multinacionales de EEUU

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  • La Comisión hace oídos sordos a la petición de varios líderes europeos y negocia el Tratado de Libre Comercio con EEUU sin esclarecer el escándalo de espionaje.

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL Madrid 11/11/2013 07:24 Actualizado: 11/11/2013 08:30

Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE
Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE


A pesar de que la Administración Obama no ha despejado una sola incógnita sobre el presunto espionaje a la UE, EEUU y Europa retoman este lunes en Bruselas las conversaciones sobre el Tratado de Libre Comercio que servirá para facilitar las transacciones comerciales entre ambos lados del Atlántico, aunque también podría subordinar aún más la economía de los 28 a la de las empresas norteamericanas.

La UE inicia así la segunda semana de encuentros, inicialmente previstos para mediados de octubre, y pospuestos por la paralización del Gobierno estadounidense, sin que hayan transcendido más que unos pocos datos sobre el Tratado de Libre Comercio que, según fuentes oficiales, supondrá un aumento de 110.000 millones de euros en el PIB de la UE, y de cerca de 95.000 millones en el caso de Estados Unidos.

Un tratado de libre comercio es un acuerdo comercial para eliminar o reducir barreras arancelarias (económicas) y no arancelarias (normativas). Este contrato entre dos o más partes, que pueden ser países o agrupaciones de naciones, se rige por las normas de la Organización Mundial del Comercio o por mutuo acuerdo entre las partes, y teóricamente sirve para favorecer las relaciones comerciales, pero también supone la pérdida del poder de intervención de los estados, el laissez faire económico que podría favorecer a las empresas más grandes en detrimento de las pequeñas y medianas organizaciones.

Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea ya generan cerca de 700.000 millones de euros al año -la balanza está a favor del Viejo Continente, con un excedente comercial de 86.000 millones de euros-, pero de cerrarse este acuerdo esta cifra podría aumentar en más de 200.000 millones, constituyéndose la mayor zona de libre comercio global, concentrando casi el 50% de la actividad económica mundial. La Comisión Europea asegura que puede suponer un incremento de entre el 0,5% y el 1% del PIB, que en las familias repercutiría en una subida del poder adquisitivo de 550 euros anuales.

La trampa, explicó a este diario el eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, es que no "todos saldremos beneficiados", como aseguró el presidente de EEUU, Barack Obama, en el último G-8. "Las zonas de libre comercio sólo benefician a las multinacionales y al sector financiero. Van a acumular capital a una velocidad de vértigo", afirmó el eurodiputado, defendiendo la celebración de un referéndum entre los ciudadanos europeos, como sí se ha hecho en varios países antes de contraer este acuerdo.

Con todo, la firma de tratados de libre comercio comenzó hace más de ciento cincuenta años y es una práctica habitual-la UE ha ratificado cerca de 200-, pero evidentemente no todos tienen la misma repercusión. Por ejemplo, los acuerdos firmados entre EEUU y Chile o Colombia tienen distintas particularidades y limitaciones, como los que hoy negocian México y Panamá, o el contraído por Honduras y Canadá el pasado martes, que aún debe ser ratificado por ambos países, y que regula el intercambio de productos alimentarios o textiles, entre otros.

Escasa información

De momento, apenas ha transcendido información sobre el estado de las negociaciones y los puntos abordados durante las primeras reuniones. En principio, los sectores audiovisual y cultural están fuera de las negociaciones, en las que tampoco se esperan grandes avances en materia bancaria o agricultura.

Si todo marcha según lo previsto, el país norteamericano y los 28 firmarán este acuerdo en un plazo de dos años. Después, el texto deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y por las respectivas cámaras de los Estados miembros, y deberán retomarse las negociaciones si parte de los 28 lo rechazan.

A día de hoy, este es el calendario de reuniones (pasadas, presentes y futuras)

Primera ronda (julio de este año): Curiosamente, la primera semana de negociaciones se celebró entre el 8 y el 12 de julio de este año, durante el estallido de las primeras revelaciones sobre el espionaje de la NSA. En Washington, Europa y EEUU hablaron de la normativa sanitaria y fitosanitaria, el acceso a los mercados y bienes industriales, las adquisiciones públicas de bienes y servicios, el sector automovilístico-según el secretario de Estado de Comercio español, un área clave- los servicios financieros, el comercio electrónico y los productos agrícolas

Segunda ronda (noviembre): Marcada originariamente entre el 7 y el 11 de octubre, pospuesta hasta la semana del 11 al 15 de noviembre por la paralización del Gobierno de EEUU. En Bruselas, los distintos equipos de negociadores de ambas partes discutirán sobre servicios, inversión, energía, materias primas y temas regulatorios, entre otros.

Tercera ronda (diciembre): Washington volverá a ser el escenario de estas reuniones, que se celebrarán entre el 16 y el 20 de diciembre.

En lo que respecta a nuestro país, y según la fundación alemana Bertelsmann, España sería el cuarto país que más puestos de trabajo generaría de concretarse el acuerdo -entre 36.000 y 143.000- y también sería el cuarto de la lista en el que más se incrementaría el PIB a largo plazo.

La CE ignora el espionaje

A pesar del presunto espionaje de EEUU a millones de ciudadanos europeos y a los líderes de decenas de países, la Comisión Europea ha rechazado incluir un capítulo sobre la protección de datos en la negociación comercial, recordando que existe un grupo de expertos estadounidenses y europeos creado en julio, que sólo se ha reunido tres veces y sin que hayan transcendido resultados de sus encuentros.

Del mismo modo, ha decidido hacer oídos sordos a la petición del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y de varios grupos de esta cámara, que abogaban por la paralización del acuerdo hasta recabar más datos sobre las escuchas de la NSA espionaje de la NSA.

Consultados por este diario, los europarlamentarios Willy Meyer (IU) y Juan Fernando López Aguilar se mostraron favorables a la paralización de las negociaciones, en la línea marcada por el presidente del Parlamento Europeo y candidato socialista para las elecciones europeas de 2014.

Por su parte, el presidente François Hollande aseguró en julio que era mejor contar con una evaluación precisa sobre el presunto espionaje antes de seguir con las negociaciones y la propia canciller Angela Merkel, que hoy descarta rotundamente pedir una pausa en estas reuniones, amenazó con que la cuestión del espionaje tendría un "importante papel" en las negociaciones con EEUU.

Al otro lado del ring, el Partido Popular Europeo, los gobiernos de los 28, el Ministerio de José Manuel García-Margallo -por la "importancia vital" de las relaciones con Estados Unidos- y el propio secretario de Estado de EEUU, John Kerry, "Esta es una alianza comercial, algo completamente separado de los otros temas que la gente puede tener en mente. No debería confundirse con las preguntas legítimas que existen respecto a la NSA", defendió en un reciente viaje a Polonia.

Y en vista de los últimos acontecimientos, Kerry se saldrá con la suya: Washington y Bruselas seguirán adelante con la negociación, las reivindicaciones de Schulz caerán en saco roto, y la verdad sobre las escuchas seguirá sin salir a la luz.

Fuente: Público.

La UE elude blindarse ante el espionaje

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  • Los Veintiocho retrasan la aprobación de medidas que refuerzan la protección de la privacidad.
  • Pese a la indignación verbal por el espionaje, Berlín frena el proyecto.

Lucía Abellán Bruselas 30 OCT 2013 - 21:04 CET


A la izquierda, la sede de la UE en Bruselas. / V. MAYO (AP)


La UE tiene dificultades para traducir en acciones concretas la indignación que dicen sentir sus dirigentes ante el espionaje estadounidense. Los Estados miembros acaban de renunciar a uno de los compromisos que adquirieron nada más conocerse los primeros episodios de vigilancia electrónica: agilizar la reforma de las normas europeas de protección de datos como respuesta a esas revelaciones. Los reparos alemanes al proyecto, unidos al permanente bloqueo británico, han acabado por aplazar sine die una legislación que pretende reforzar el derecho de los ciudadanos a la privacidad y que debía estar lista antes de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

La última cumbre de la UE evidenció la doble vara de medir que emplean los líderes políticos en este asunto. Por un lado, expresaron su “honda preocupación” por una vigilancia que supuestamente ha afectado a la propia canciller alemana, Angela Merkel. Pero, al mismo tiempo, han desplazado a 2015 la fecha límite para adoptar las nuevas reglas comunitarias de protección de datos. Y, por primera vez, Alemania y otros Estados renuncian a esgrimir esta herramienta como una respuesta política a las escuchas estadounidenses. Ese nuevo enfoque aleja definitivamente la posibilidad de contar con una regulación en los próximos meses.

Consciente de este giro político, la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, se rebela contra los recelos de los países e intenta convencer estos días en Washington a las autoridades estadounidenses de que los datos personales de los europeos “son un derecho fundamental no negociable”. Nuevas revelaciones periodísticas extraídas de los documentos de Edward Snowden evidenciaban ayer que muchas empresas han cooperado en esa vigilancia, lo que obligaría a Europa a armarse contra esas cesiones no autorizadas de datos por parte de las compañías.

“Los alemanes han puesto muchas objeciones. La Comisión les ha pedido reiteradamente que identificaran elementos concretos que les desagradaban del texto propuesto, pero no lo aclaran”, se quejan fuentes comunitarias. Más allá de cuestiones técnicas que disgustan a Alemania, la primera economía europea no concede ya utilidad a este instrumento como escudo frente a intromisiones en la privacidad. El Gobierno cree que existen otros foros (las negociaciones con Estados Unidos, los grupos de trabajo, la idea de recurrir a la ONU…) en los que resolver este conflicto. “Cualquier otra iniciativa es mejor que la regulación de protección de datos”, explican fuentes diplomáticas.

Aunque ninguna ley puede impedir el acceso de las agencias de inteligencia a las comunicaciones de los ciudadanos, como ha sucedido en el caso de la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, por sus siglas en inglés), el refuerzo de la norma en medio de esta marea de espionaje habría enviado una fuerte señal política a Estados Unidos y una advertencia frente a futuros episodios de este tipo. La norma, según la propuesta que presentó la Comisión hace casi dos años, refuerza el consentimiento explícito que el usuario debe dar para que se procesen sus datos, obliga a las empresas a contar con un responsable que los gestione y establece, por primera vez, el derecho al olvido para personas o entidades cuya reputación se haya visto dañada en Internet.

La necesidad de acelerar esas medidas fue transmitida por Francia y Alemania, hace poco más de tres meses, en una carta que firmaron sus titulares de Interior y Justicia. Los ministros aseguraban que la interceptación de comunicaciones hacía más pertinente un nuevo marco de protección de datos y se comprometían a elaborarlo. Una promesa que ha quedado ahora enterrada.

Francia sigue siendo partidaria de acelerar los trabajos —y así lo defendió junto con Italia y Polonia en el último consejo europeo—, pero su postura se ha visto arrinconada frente a las reticencias alemanas y, por motivos muy distintos, de Reino Unido.

Otras fuentes diplomáticas argumentan que el texto nunca se concibió como respuesta a una vigilancia secreta y que la complejidad técnica que entraña justifica los retrasos. Como ejemplo, citan que la actual directiva, en vigor desde 1995, antes de que Internet revolucionara el tráfico de datos, tardó cinco años en cerrarse.

Las prácticas de espionaje son competencia de cada Estado y exceden el ámbito de la propuesta europea de protección de datos, más centrada en la gestión que hacen las empresas de la información de los usuarios y, por otro lado, en el uso que hacen policía y jueces de los datos de los ciudadanos. Pero ayer se conoció que la interceptación de datos en Alemania se apoyó al menos en 90 empresas norteamericanas para lograrlo, según el semanario alemán Stern. Y el diario The Washington Post divulgó que la NSA ha accedido a los enlaces que conectaban los centros de datos de gigantes como Yahoo y Google en el mundo para captar sus datos.

Es en esa necesaria colaboración empresarial para acceder a las comunicaciones de forma indiscriminada donde encaja la norma europea. La Eurocámara, que ya ha aprobado su propuesta, ha introducido un elemento clave que la Comisión Europea eliminó de los borradores iniciales. Se trata de una cláusula que establece que cualquier cesión de datos de ciudadanos europeos a terceros países debe contar con una autorización previa del regulador nacional de protección de datos, así como un aviso al propio interesado cuyos datos se soliciten.

Más allá del marco excepcional en el que trabajan los servicios de inteligencia, esa cláusula dificulta la cooperación empresarial en estas prácticas. Porque además se arriesgan a recibir multas de hasta el 5% de su facturación anual si incumplen las normas. Hay que recordar, además, que el germen de estos episodios fue el programa Prisma, que permitía a las autoridades estadounidenses acceder por una puerta trasera a datos en poder de gigantes tecnológicos.

En el terreno más concreto, Berlín teme el perjuicio que la norma puede crear en las pequeñas empresas, obligadas a gestionar los datos de sus clientes. Sin embargo, la Eurocámara, con un abanico de opciones políticas, ha podido pactar un texto al que se habían presentado un récord de casi 4.000 enmiendas. Un trabajo que ahora quedará postergado hasta que decidan los Estados.

Fuente: El País.

Alemania y Francia reclaman explicaciones a EEUU

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  Hollande y Merkel, este jueves en Bruselas.

  • Ambos países iniciarán encuentros bilaterales antes de que acabe el año.
  • Reclaman una colaboración más estrecha de sus servicios de inteligencia.

Hollande y Merkel, este jueves en Bruselas. Efe

JAVIER G. GALLEGO Corresponsal Bruselas

Alemania y Francia mantendrán reuniones bilaterales con la Administración estadounidense "antes de que acabe el aeño" para pedir explicaciones por el escándalo de espionaje, que durante los últimos años se habría llevado a cabo sobre al menos 35 líderes mundiales, entre ellos la canciller germana, Angela Merkel.

En un documento improvisado en la reunión, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho respaldan la iniciativa liderada por estos dos países y se invita al resto de países a sumarse voluntariamente. El texto, según ha leído el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en una rueda de prensa posterior, subraya que la relación entre ambos bloques "debe estar basada en el respeto y la confianza, incluyendo los servicios secretos".

Las conversaciones comenzarán antes de que acabe el año y en ellas tanto Alemania como Francia pedirán explicaciones a la Administración Obama por los casos de espionaje. El objetivo es "establecer un nuevo marco de colaboración común entre los respectivos servicios de inteligencia".

La canciller alemana ha reconocido su preocupación por este incidente aunque ha asegurado que en ningún momento se ha debatido la posibilidad de cancelar las negociaciones que la UE mantiene en estos momentos con EEUU para establecer un Tratado de Comercio.

'Respeto y confianza'
Por su parte, Van Rompuy ha destacado que "la relación cercana de la UE y Estados Unidos y el valor de su asociación" y ha recordado que ésta está basada "en el respeto y la confianza". "El trabajo conjunto de los servicios de Inteligencia es necesario para luchar contra el terrorismo, pero una falta de confianza dificultará la cooperación necesaria", ha concluido.

El presidente del Consejo Europeo dijo también de que los Veintiocho han tomado nota de la iniciativa de Francia y Alemania para negociar directamente con Washington y señaló también que los líderes subrayaron "la cercana relación entre la Unión Europea y Estados Unidos, y el valor de esa asociación", que consideraron debe de "estar basada en el respeto y la confianza".

El político belga añadió que la cooperación de los servicios secretos "es vital para luchar contra terrorismo" y consideró que una falta de confianza "podría prejuzgar" esa necesaria cooperación.

Fuente: El Mundo.

EE UU presiona en la sombra para frenar la normativa de privacidad europea

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  • La presión estadounidense empantana la norma de protección de datos europea

Lucía Abellán Bruselas 21 JUL 2013 - 17:35 CET


Un hombre consulta su ordenador sobre un fondo del código binario. / KACPER PEMPEL (REUTERS)

La Unión Europea y Estados Unidos libran una batalla incruenta por el control de la privacidad. Conscientes de que el manejo de datos personales constituye la mayor fuente de riqueza y poder en estos días, autoridades y empresas estadounidenses llevan casi dos años presionando contra la regulación europea de protección de datos. El proceso, la mayor campaña de lobby que se recuerda en Bruselas, ha cobrado una nueva dimensión tras conocerse que, además de intentar persuadirlos, EE UU ha espiado a sus socios europeos. Una afrenta a la que Europa ha respondido tímidamente. EL PAÍS reconstruye las presiones secretas ejercidas y revela la capacidad de influencia sobre un dossier que, pese a considerarse prioritario, corre el riesgo de no ver la luz en esta legislatura europea.

EE UU decidió apostar fuerte ante los primeros indicios de que la nueva regulación europea de protección de datos podía dañar sus intereses. A finales de 2011, poco después de que la Dirección General de Justicia remitiera un borrador al resto de departamentos de la Comisión Europea, el texto llegó misteriosamente a manos del Gobierno estadounidense. En apenas unos días inundaron los despachos de la Comisión con una detallada respuesta a ese intento por proteger la privacidad de los ciudadanos europeos.

“Se espera que estos comentarios les sean útiles cuando consideren la revisión de la directiva europea de protección de datos. Gracias por tenerlos en cuenta”. Esta impersonal pero persuasiva frase pone fin a la carta reservada de nueve folios que la Comisión Federal de Comercio, el organismo estadounidense que vela por la competencia y los derechos del consumidor, hizo circular en los despachos de los directores generales de la Comisión en diciembre de 2011. Faltaba un mes para que el Ejecutivo comunitario anunciara su propuesta y los representantes estadounidenses decidieron trasladar sus cuitas a sabiendas de que los número dos de los comisarios debían pronunciarse en el plazo de 15 días. Conscientes de que el tono empleado excedía los usos oficiales, la misiva —bajo el nombre de “nota informal”— se presentó sin membrete oficial.

Pese al anonimato, el texto no pasó desapercibido. Las opiniones comunitarias recogían en buena medida la inquietud estadounidense, según los documentos a los que ha tenido acceso este diario. Algunos de los departamentos más relevantes (Competencia, Interior, Fiscalidad, Mercado Interior, Comercio y la Oficina contra el Fraude, entre otras) emitieron valoraciones negativas, centradas en la idea de que la nueva regulación entorpecería los intercambios entre Europa y otros países.

Convencido de que esas objeciones favorecían los cambios en el texto definitivo, EE UU contraatacó en enero con otra carta reservada de 15 folios, esta vez emitida por la Embajada estadounidense ante la UE (también sin membrete). “Hemos oído informaciones de que, tras el proceso de interconsultas, [el borrador] puede experimentar una revisión más amplia antes de ser adoptado. Saludaríamos la revisión más amplia y las consultas”, reza, sin ambages, el documento.

La gestación del paquete de protección de datos es la historia de una presión soterrada que ha revolucionado los usos habituales del lobby en Bruselas. Con más o menos matices, la veintena de voces que han accedido a participar en este reportaje —la mayoría con exigencia de anonimato— admiten que las grandes firmas estadounidenses (Google, Microsoft, Facebook, etcétera) maniobran para que la norma europea no cercene su principal negocio: nutrirse de los datos de quienes navegan y explotarlos con fines comerciales. Junto a ellas, la Embajada estadounidense ante la UE y la Cámara de Comercio han llamado a todas las puertas comunitarias para defender sus intereses. Ambas han declinado hablar con este diario.

El resultado de este asedio fue que la propuesta final de la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, suavizaba algunos elementos controvertidos. Más allá de los cambios, la verdadera victoria de EE UU es haber logrado neutralizar hasta el ridículo la indignación europea que emergió al conocerse en junio que el Ejecutivo de Obama había espiado a empresas y ciudadanos extranjeros (entre ellos europeos), así como el corazón mismo de Bruselas y de algunos Estados miembros. La Comisión se arredró y precisamente hoy, un mes después de lo ocurrido, arranca en Bruselas una ronda formal entre los dos bloques para aclararlo.

Las pocas respuestas contundentes que se abrieron paso, como la amenaza francesa de paralizar el acuerdo de libre comercio que negocian ambas potencias, se vieron superadas por la realidad. Varios países, entre ellos la propia Francia, decidieron cerrar su espacio aéreo al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, ante la sospecha de que el gran revelador del espionaje, Edward Snowden, viajaba dentro. La voz de alarma resultó falsa y los países tuvieron que disculparse.

“La Embajada estadounidense en Bruselas es muy activa, canaliza muchos intereses comerciales”, asegura un alto cargo de la UE. Otra fuente europea recuerda que el embajador, William Kennard, proclamó el dossier de protección de datos como su prioridad número uno. “No es muy diferente de lo que los diplomáticos europeos hacen en Washington cuando hay una legislación que afecta a Europa. Hablan con miembros del Congreso y de la Administración. Eso es lo que hacen los diplomáticos y es algo bueno”, se defiende Kennard en un comunicado enviado por sus responsables de prensa.

Más allá de las misivas, lo que la diplomacia estadounidense considera habitual incluye, en este caso, otros contactos (llamadas directas a miembros de la Comisión o desayunos organizados en la Embajada estadounidense), según fuentes implicadas en el proceso. La mayoría no dejan rastro, pues el personal de la Comisión no tiene obligación —como sí tienen los europarlamentarios— de consignar con quién se reúne.

Pasada la primera criba del Ejecutivo comunitario, a principios de año, el lobby se desplazó hacia el Parlamento y los Estados miembros, que deben pactar ahora un texto común. En la Eurocámara la presión se vuelve más transparente porque las enmiendas de los diputados son públicas.

El responsable del informe sobre la regulación de protección de datos, Jan Philipp Albrecht, detalla las sutiles estrategias del lobby: contactan con los eurodiputados (o con sus asistentes), los invitan a desayunos, almuerzos de trabajo o jornadas informativas donde expresan sus puntos de vista sobre la regulación. Este eurodiputado asegura haber recibido a unas 200 personas en el último año, entre empresas, despachos de abogados y otros representantes. “Apple, Amazon… toda la industria es muy activa”, asegura. Albrecht lamenta que ese sector se haga oír mucho más que los consumidores. Otra fuente europea asegura haber recibido quejas de la industria por las trabas que la regulación impone a trazar perfiles del consumidor con fines publicitarios.

La huella corporativa se detecta fácilmente en la página web de Lobbyplag, un proyecto independiente que reclama transparencia en este proceso. La organización aporta las propuestas de enmiendas presentadas por 43 organizaciones (Amazon, Facebook, Microsoft, la Federación Europea de Banca y hasta Telefónica) a los eurodiputados. Y compara esos textos con las enmiendas finalmente introducidas. Hay casi 200 coincidencias probadas. No es casualidad que el reglamento de protección de datos haya cosechado un récord de enmiendas en la Eurocámara: 4.000.

Los dos únicos españoles que aparecen en la lista son Antonio López-Istúriz y Pilar del Castillo, ambos del Partido Popular Europeo. López-Istúriz, algunas de cuyas enmiendas coinciden con las de la Federación Europea de Banca o la empresa Ebay, niega haberse reunido con nadie de la industria —“se puede comprobar en los registros”— y asegura que las propuestas que ha recibido proceden de la Embajada española ante la UE. “Estamos aquí para defender los intereses españoles”, argumenta.

Menos evidentes —y probablemente más eficaces— resultan otras influencias. La baronesa Sarah Ludford, representante británica del grupo de los liberales, almorzó a mediados de junio en Estrasburgo con el embajador estadounidense William Kennard. “No fue un encuentro secreto, sino un almuerzo informal y amistoso que me ofreció como despedida [Kennard ha dejado Bruselas]”, se defiende Ludford, a la que muchos de sus compañeros atribuyen dilaciones en el proceso y recelos con esta legislación. La baronesa admite los retrasos, pero los atribuye a que no existe “un buen clima de confianza entre los grupos políticos”.

El resultado es que, 18 meses después de que Reding hiciera público su plan, la norma de protección de datos está lejos de ver la luz. Cada institución responsabiliza a las demás, con un sorprendente doble discurso. Al final, la victoria del lobby puede traducirse en la inacción: si el Consejo y el Parlamento no se apresuran, la normativa quedará pospuesta hasta después de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

 
Retratos perfectos
 
L. A.

Una foto de trabajo, un vídeo personal, los detalles de una transferencia bancaria o los resultados de un examen médico. Bajo el epígrafe datos, la norma europea que se gesta desde hace casi dos años abarca un conjunto amplísimo de información de los ciudadanos. El fenómeno de Internet ha convertido esa masa ingente de datos en algo fácilmente accesible y almacenable, un cambio radical en el tratamiento de los datos.

El beneficio que obtienen empresas y poderes públicos de ese acceso es directamente proporcional al riesgo que entraña para los ciudadanos. Las empresas desean explotar esa información para sacarle el máximo rendimiento publicitario y vender a cada usuario lo que más se ajusta a sus intereses. Para las fuerzas de seguridad, resulta ventajoso disponer de detalles clave (páginas web visitadas, viajes en avión, aficiones, etcétera) que les permitan retratar a los ciudadanos. Y estos pueden ver, sin saberlo, su intimidad comprometida.

La disparidad de fuentes y colectivos afectados por esta norma europea explica en buena medida el lobby tan intenso ejercido sobre ella. Como ejemplo de la diversidad baste citar a la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea como una de las entidades que presentó propuestas de enmiendas a los eurodiputados.

Las claves de la nueva regulación

L. A.
  • Ciberespacio. El paquete europeo de protección de datos pretende adaptar a la era de Internet la actual directiva, vigente desde 1995.
  • Dos piezas. Consta de dos partes, un reglamento para las empresas y una directiva que regula el tratamiento de datos en el sector público (organismos, fuerzas de seguridad...). La diferencia es que el reglamento se aplica directamente, mientras la directiva requiere trasposición (y, por tanto, más margen de maniobra en su interpretación).
  • Consentimiento. El reglamento limita mucho el acceso que tienen las empresas a los datos personales y refuerza el consentimiento que debe dar el usuario para que esos datos sean tratados con fines comerciales.
  • Sanciones. Las empresas que incumplan las normas deberán hacer frente a multas que pueden alcanzar hasta el 2% de la facturación anual.
  • Menos burocracia. Se establecerá un conjunto único de normas que supondrá un ahorro de 2.300 millones de euros anuales para las empresas, según cálculos de la Comisión.
  • Derecho al olvido. Bruselas se propone regular este novedoso derecho de forma que los usuarios puedan eliminar el rastro de informaciones que consideren lesivas o difamatorias.

Fuente: El País.

Bruselas revisará el gran acuerdo de intercambio de datos con EE UU

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  • Francia y Alemania piden acelerar la norma europea de protección de datos

Lucía Abellán Bruselas 19 JUL 2013 - 11:00 CET



La vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Justicia, Viviane Reding y el comisario de Fiscalidad, Auditoría y Lucha contra el Fraude, Algirdas Semeta en conferencia en la sede de la Comisión Europea en Bruselas el17 de julio. / OLIVIER HOSLET (EFE)


La Unión Europea cree que el gran acuerdo de intercambio de datos con Estados Unidos no es tan seguro como parecía. La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, ha adelantado a este diario que ha decidido revisarlo, una iniciativa que va a comunicar hoy mismo a los Estados miembros.

Europa y Estados Unidos suscribieron en el año 2000 el llamado safe harbour (puerto seguro), que permite a más de 3.000 empresas de ambos bloques intercambiar información a cambio de cumplir unos criterios de seguridad. “Tengo serias dudas de que sea tan seguro; el estándar que se aplica en Estados Unidos es mucho más bajo que el de la Unión Europea y por tanto vamos a revisarlo”, ha asegurado la comisaria a EL PAÍS.

La iniciativa responde al malestar creado entre los dos territorios a raíz de los escándalos de espionaje estadounidense, que han indignado a Europa aunque las autoridades han reaccionado de manera tibia ante unas prácticas que les han afectado directamente. Con este paso, Reding pretende endurecer esa respuesta y presionar al Gobierno estadounidense para que ofrezca mayores garantías al intercambio de datos.

La comisaria tendrá la oportunidad de discutir sobre este asunto con los ministros europeos de Interior y Justicia, reunidos desde ayer en Vilnius (Lituania) en un consejo informal. En ese mismo encuentro, Francia y Alemania han querido también trasladar un mensaje de firmeza y han presentado un documento sobre la necesidad de acelerar la reforma de la norma de protección de datos al hilo de los episodios de espionaje conocidos. Europa negocia desde hace año y medio ese paquete, sin que aún se hayan producido avances sustanciales.

En la declaración francoalemana, de tres escuetos párrafos, los dos países insisten en la idea de contar cuanto antes con normas comunitarias más estrictas, aunque no aclaran qué pasos van a dar para lograrlo. En el texto, los ministros de Justicia de Alemania y Francia se declaran “muy preocupados” por las recientes revelaciones relacionadas con el programa de espionaje Prisma y señalan que el acceso de autoridades extranjeras a datos personales tiene “un impacto significativo en la privacidad que debe ser estrictamente limitado y fuertemente controlado”. Los titulares de Justicia concluyen que las actuales negociaciones sobre el paquete de protección de datos están “directamente ligadas” a estas cuestiones.

Fuente: El País.

Merkel pide leyes más duras en la UE contra el espionaje en Internet

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  • El Gobierno espera la llegada de documentos sobre el alcance del espionaje en suelo alemán

Juan Gómez Berlín 15 JUL 2013 - 19:24 CET

 

La canciller alemana Angela Merkel ha asegurado este lunes que el esclarecimiento del escándalo de espionaje a Alemania y al resto de Europa por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense "aún está en sus comienzos" y tendrá que "prolongarse". Su portavoz Steffen Seibert ha demandado "un compromiso de Estados Unidos para que sus servicios secretos se atengan a la legislación alemana" de protección de datos. Merkel lo había pedido ya en ocasiones anteriores, lo cual permite inferir que Washington no se ha comprometido por ahora. El Gobierno alemán espera la llegada de documentos sobre el alcance de los programas de espionaje en suelo alemán. El domingo por la tarde, la canciller propuso que Europa armonice y endurezca sus leyes de privacidad y protección de los usuarios de internet, para evitar que una empresa estadounidense como Facebook, que tiene su sede europea en Irlanda, ignore impunemente las leyes de otros países.

La Oposición de socialdemócratas y Verdes acusa a Merkel de "hipocresía", después de que el diario conservador Bild informara de la connivencia del servicio de espionaje exterior alemán (BND) con la NSA y sus actividades en Europa. Según informa el rotativo citando fuentes de Washington, el BND "está informado desde hace mucho" sobre la amplitud del fisgoneo estadounidense en las comunicaciones europeas. Tanto Los Verdes como el partido La Izquierda (Die Linke) han solicitado este lunes una comisión parlamentaria de investigación que aclare hasta dónde han colaborado el BND y la NSA en el espionaje de ciudadanos, instituciones y empresas alemanas. La ministra de Consumo, Ilse Aigner (CSU), denunció el domingo que la NSA llegó a escuchar a personas de "círculos del Gobierno". Merkel aseguró ese mismo día que a ella no le "consta haber sido espiada".

El ministro de Interior, el socialcristiano bávaro Hans-Peter Friedrich (CSU), dijo la semana pasada durante una visita a Washington que la NSA solo "indaga selectivamente contenidos sobre terrorismo, criminalidad organizada o tráfico de armas". Ocultaba el ministro, de acuerdo con estas informaciones, que la NSA guarda indefinidamente los datos de conexión de todas las comunicaciones por internet efectuadas fuera de Estados Unidos. También almacenan durante seis meses buena parte de sus contenidos. El BND ha "recurrido en diversas ocasiones" a la NSA para esclarecer secuestros de alemanes en varias partes del mundo.

A dos meses de las elecciones generales, la estrategia del Gobierno alemán es presentarse como sorprendidos por las revelaciones del exempleado de la NSA Edward Snowden, que ha explicado con detalle y presentando documentos que Estados Unidos espía las comunicaciones mundiales a gran escala. Alemania es, según los documentos presentados por Snowden al semanario de Hamburgo Der Spiegel, uno de los objetivos prioritarios de la red de escuchas y control informático de la NSA y los servicios secretos británicos. El responsable de estas y otras filtraciones sobre la NSA sigue refugiado en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú. Washington pide su extradición.

Fuente: El País.

El espionaje masivo incluye a los amigos

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  • Reino Unido se ampara en una ley de 1994 para pinchar comunicaciones de sus socios en el G-20

Walter Oppenheimer Londres 17 JUN 2013 - 21:04 CET

 
Ahmet Dovutoglu, ministro de Exteriores turco. / ADEM ALTAN (AFP)


Las revelaciones de los últimos días sobre la guerra sucia del espionaje de EE UU y Reino Unido están poniendo en jaque al mundo diplomático. China se ha visto obligada a aclarar que Edward Snowden, el hombre que ha desatado la caja de los truenos con sus revelaciones, no trabaja para ellos por mucho que se haya refugiado en Hong Kong. Turquía, espiada en las reuniones del G-20 en Londres en 2009 habla de “escándalo”. Suráfrica y Rusia callan pero un poderoso diputado ruso también habla de escándalo. Y los países de la Commonwealth también estaban en el menú de los insaciables espías británicos en la cumbre que celebraron también en 2009 en Trinidad y Tobago.

Y, sin embargo, pese a toda esta ensalada de conflictos más o menos latentes, espiar a diplomáticos extranjeros es perfectamente legal en Reino Unido: lo ampara una ley aprobada por los conservadores británicos en 1994 que pone el interés económico nacional por encima de la cortesía diplomática. Y el espionaje se practica sin distinguir demasiado entre amigos o enemigos. Los únicos que se salvan, aparentemente, son los países anglosajones con los que los británicos trabajan más de cerca para saber lo que pasa en el mundo.

Turquía se supone que es una firma aliado británico, pero eso no ha evitado que su ministro de Finanzas y una quincena de sus colaboradores fueran espiados en las reuniones del G-20 que se celebraron en Londres en 2009, año en el que Reino Unido ocupaba la presidencia del grupo. El Ministerio de Exteriores ha pedido explicaciones al embajador británico en Ankara, aunque no ha llegado hasta el extremo de convocarle para presentar una protesta.

El primer ministro británico, David Cameron no ha querido hacer comentarios sobre esas informaciones, publicadas el domingo por la noche por el diario The Guardian a partir de documentos obtenidos a través de Snowden, el exempleado subcontratado por la CIA que huyó a Hong Kong para denunciar las prácticas del espionaje de EE UU a través de grandes firmas de Internet y cómo los servicios secretos británicos han utilizado el programa estadounidense Prisma con el que Washington espía a ciudadanos no estadounidenses.

Según The Guardian, los británicos pincharon los móviles y los ordenadores de varias delegaciones, incluidas las de Turquía y Suráfrica, durante varias cumbres del G-20. También asegura que los servicios secretos estadounidenses llegaron a interceptar llamadas del entonces presidente ruso, Dimitri Medvedev, aunque no llegaron a descifrar el código con el que los rusos las protegían.

Aunque en aquellos momentos el primer ministro británico era el laborista Gordon Brown, las revelaciones son especialmente molestas para su sucesor, el conservador David Cameron, porque coinciden con la celebración este lunes y martes de una cumbre de jefes de Estado o de Gobierno de los países del G-8 en Irlanda del Norte. Se da la circunstancia de que Cameron se reunió el domingo con el presidente ruso, Vladímir Putin, apenas horas antes de que se conociera el espionaje a su antecesor.

Rusia, cuyas relaciones tanto con EE UU como Gran Bretaña no pasan por un buen momento debido al conflicto de Siria o a problemas bilaterales como el asesinato en Londres del exagente secreto Alexander Litvinenko, ha reaccionado con mucha prudencia. Quizás porque la propia Rusia no debe estar libre de pecado en cuestiones de espionaje, el Gobierno no ha querido hacer comentarios. Pero el presidente de la comisión de Exteriores de la cámara baja del parlamento ruso, Alexey Pushkov, dijo: “¡Escándalo! En 2009 en el G-20, los servicios especiales de EE UU y Reino Unido escucharon las llamadas telefónicas de Medvedev. EE UU lo niega, pero quién les puede creer. Esto es un completo fraude”.

En Ankara la reacción ha sido oficial, quizás porque el caso coincide con los disturbios de Estambul y los intentos del Gobierno turco de achacarlos a una conspiración extranjera auspiciada por medios como la televisión pública británica, la BBC. El Ministerio de Exteriores ha hecho público un comunicado en el que dice que las informaciones de The Guardian “son alarmantes”.

“Si hay aunque sea solo una brizna de verdad en todas esas informaciones, constituirían sin duda un escándalo, en primer lugar para el país afectado”. “En un entorno en el que la mutua confianza, respeto y transparencia deberían ser esenciales para la cooperación internacional, un acto semejante llevado a cabo por un aliado sería inaceptable si esas informaciones son ciertas”, continúa el comunicado. “Esperamos que las autoridades británicas presenten una explicación oficial y satisfactoria. De hecho, se han puesto en marcha las oportunas iniciativas diplomáticas en ese sentido”, concluye el texto.

Según The Guardian, los servicios secretos británicos tenían también planes para espiar en la cumbre de países de la Commonwealth que se celebró en Trinidad y Tobago en 2009. El diario ha tenido acceso a un memorando de una página secreta de la Intranet que el cuartel general de escuchas británico, el GCHQ, comparte con la agencia de seguridad nacional estadounidense, la NSA. Entre los listados que aparecen respecto a esa cumbre figuran frases como “Inteligencia para informar a altos UK Bi-lats”, “Inteligencia sobre las opiniones de Suráfrica sobre Zimbabue antes de la reunión Brown/Zuma” o "Informe cambio climático”.

China ha entrado por primera vez en escena. Y lo ha hecho para aclarar que Edward Snowden no es un espía de ellos. Lo ha dicho la portavoz del ministerio de Exteriores, que aseguró ante la prensa que esas especulaciones “no tienen ninguna base”. Desde Hong Kong, en una entrevista digital a través de la web de The Guardian, Snowden ha afirmado que esos rumores son interesados y forman parte de una campaña que ya se esperaba. Y subraya que si realmente fuera un espía chino se habría ido directamente a la República Popular en lugar de buscar refugio en Hong Kong.

Fuente: El País.

La UE advierte a EEUU: 'La privacidad de los ciudadanos no es negociable'

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Javier G. Gallego (Corresponsal) | Bruselas

La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, ha advertido al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, de que "los derechos fundamentales de los europeos no son negociables". Además, le ha recordado que, incluso cuando se trata de asuntos de Seguridad Nacional, "un ciudadano europeo puede ir a la Justicia comunitaria si siente que sus derechos de privacidad han sido violados".



Viviane Reding. | Reuters

Reding y Holder han mantenido la primera reunión a alto nivel entre la UE y EEUU tras conocerse el programa de espionaje de la inteligencia norteamericana sobre ciudadanos europeos. "He obtenido respuestas y garantías sobre algunas cuestiones y considero éste el primer paso del inicio del diálogo", ha valorado Reding en una rueda de prensa.

Entre las cuestiones que han quedado "aclaradas" está la garantía de Estados Unidos de que el espionaje se ha llevado a cabo sobre grupos e individuos, pero no sobre la mayoría de la población. "Son importantes las explicaciones que nos ha dado respecto a la necesaria existencia de una orden judicial para investigar de cerca a una persona si hay sospechas fundadas de que representa una amenaza para la seguridad", ha destacado la comisaria.

El fiscal general estadounidense también ha recordado que "el programa no permite al gobierno acceder al contenido de llamadas telefónicas", sino acceder al registro de números marcados para saber con quién establece contacto un sospechoso.

No obstante, aún quedan algunas cuestiones abiertas, especialmente sobre aspectos técnicos del programa. La UE y EEUU han acordado crear un grupo de trabajo que resuelva estos asuntos y Estados Unidos enviará expertos en inteligencia para clarificarlos.

"Para la UE es esencial la protección de los derechos básicos, incluso si es un asunto de seguridad nacional. Aquí la confianza mutua juega un papel decisivo", ha destacado Reding. El fiscal general estadounidense ha admitido que la de hoy ha sido "una discusión honesta" sobre cómo combinar ambos asuntos.

La reunión mantenida en Dublín ha estado moderada por el ministro de Justicia irlandés, Alan Shatter, quien ha advertido del peligro de que la vigilancia antiterrorista acabe convirtiendo a la UE en un "Gran Hermano". "Todos estos asuntos nos preocupan mucho a los europeos, debe haber una confianza plena", ha pedido Shatter.

Fuente: El Mundo.

La Unión Europea teme por la privacidad de sus datos

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  • La Comisión pedirá explicaciones a EE UU sobre el espionaje
  • Los países negocian desde hace meses cómo cerrar las lagunas de privacidad

Lucía Abellán Bruselas 11 JUN 2013 - 21:22 CET



La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding. / NICOLAS BOUVY (EFE)

El espionaje informático en Estados Unidos ha colocado en primer plano un problema que inquieta a Europa desde hace meses: la desprotección de los datos personales. Apenas unas horas más de conversación les faltaron a los ministros europeos de Justicia del pasado jueves para que la revelación del programa estadounidense centrara la reunión en la que los mandatarios trataban de reforzar las normas comunitarias de protección de datos. La Comisión Europea constató con pesar que hay Estados dispuestos a bloquear esa regulación poco antes de que The Guardian revelara con sus informaciones la urgencia de pactar ese nuevo marco.

Las normas comunitarias sobre esta materia datan de 1995. Pese a figurar todavía entre las más garantistas del mundo, la irrupción de Internet en la vida diaria de los europeos —y especialmente la llegada de las redes sociales— ha convertido en obsoleta la regulación. El Ejecutivo comunitario lanzó hace ya año y medio una propuesta para restringir el acceso que compañías y poderes públicos tienen a datos sensibles de los usuarios y regular cuestiones tan novedosas como el derecho al olvido.

Desde entonces, los Estados miembros se resisten a ponerse de acuerdo en elementos fundamentales de la regulación. Pero la irrupción del espionaje estadounidense ha desatado el nerviosismo de algunos miembros de la Comisión Europea. “Este caso demuestra que un marco legal para la protección de datos personales no es un lujo, sino un derecho fundamental. Ya es hora de que el Consejo Europeo demuestre que puede actuar rápidamente para reforzar los derechos de los ciudadanos”, reclamó la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, tras conocerse el espionaje.

A la hora de evaluar el grado de desprotección de los ciudadanos en la red, tan importante resulta la regulación europea como la que detalla los intercambios de datos entre Europa y Estados Unidos. Ninguna de las dos acaba de concretarse. Pero el escándalo de la vigilancia ha llegado a tiempo para centrar la reunión que mantendrán a partir del miércoles en Dublín los responsables europeos con las autoridades estadounidenses. La casualidad ha querido que este encuentro anual se dedique en esta ocasión a la protección de datos.

Reding tendrá la oportunidad de preguntar a Estados Unidos los detalles del espionaje, a cuántos europeos ha afectado y cómo piensa garantizar la seguridad de las comunicaciones, según explica una portavoz de la comisaria. La preocupación no es nueva. La Unión Europea entrega ya numerosos datos de sus ciudadanos a Estados Unidos (de los pasajeros aéreos, de las transferencias bancarias...), pero no tiene garantías de que el tratamiento de esos datos respete los estándares europeos. Por eso la comisaria de Justicia explora desde 2011 un acuerdo de protección de datos vinculado a la cooperación policial y judicial. Porque en la práctica, por muchas regulaciones que se aprueben al respecto, tanto los poderes públicos como los privados tienen acceso a información clave del ciudadano que puede ser utilizada en su contra.

Varios elementos bloquean desde hace tiempo esa colaboración entre las dos potencias. Entre ellos, que un ciudadano estadounidense que considere violada su privacidad puede reclamar ante las autoridades europeas, mientras un europeo no puede hacer lo mismo frente la administración estadounidense. La Comisión quiere, además, clarificar si esos intercambios implicarían una cesión indiscriminada de datos o se trataría de peticiones cuando existan “sospechas concretas”, explican fuentes comunitarias. “Cuando un ciudadano europeo manda mensajes o llama por teléfono a alguien en Estados Unidos no espera que sus datos personales sean interceptados o transmitidos a terceras personas”, describen.

Otras fuentes comunitarias consideran que las posibilidades de aproximación en este acuerdo de intercambio de datos son ahora más limitadas que antes de conocerse la revelación del cerco a las comunicaciones privadas. Aunque algunos Estados miembros son menos beligerantes en este terreno, la mayoría recela del uso que Estados Unidos pueda dar a esas bases de datos, mucho más ahora. La propia canciller alemana, Angela Merkel, aprovechará la cita que mantendrá con el presidente estadounidense, Barack Obama, el próximo 18 de junio para pedirle explicaciones sobre este caso.

El control de las comunicaciones indigna especialmente al Parlamento Europeo, muy celoso de la privacidad de los ciudadanos. “¿Cómo podemos hablar de relación especial entre la Unión Europea y Estados Unidos cuando Obama dice explícitamente que solo han espiado a extranjeros?”, se pregunta la diputada holandesa liberal Sophie in 't Veld, gran defensora de las libertades civiles.

Fuente: El País.

La CE pedirá explicaciones a EEUU por el espionaje a ciudadanos europeos

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Europa Press | Bruselas

La Comisión Europea mantiene su "preocupación" por el programa secreto de Estados Unidos de recogida de datos de ciudadanos extranjeros a través de empresas de Internet como Google o Facebook, por lo que pedirá explicaciones a las autoridades de este país el próximo jueves, en el marco de un encuentro bilateral en Dublín.

"La Comisión se preocupa por las posibles consecuencias en la vida privada de los ciudadanos de la Unión Europea e intentará obtener más información y detalles de las autoridades americanas sobre ello", ha dicho en rueda de prensa la portavoz comunitaria de Justicia, Mina Andreeva.

La portavoz ha asegurado que la preocupación por la protección de los derechos de los europeos en sus relaciones con Estados Unidos es un asunto que Bruselas aborda "sistemáticamente" en su diálogo con las autoridades estadounidenses, y que volverá a hacerlo a finales de esta semana en la reunión ministerial UE-EEUU que albergará Irlanda, como presidencia de turno de la UE.

Andreeva ha insistido en que este asunto "no es una novedad" en los contactos entre las dos partes y que será planteado de nuevo en Dublín por la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, y por la comisaria de Interior, Cecilia Malmström. "Esta cuestión se tratará ahí una vez más", ha recalcado la portavoz.

Con todo, Andreeva ha advertido de que la seguridad nacional es competencia plena de los Estados miembros y que por ello Bruselas no puede incluirlo en la regulación sobre protección de datos.

"Cuando se trata de los derechos de un ciudadano europeo en un Estado miembro, corresponde a los jueces nacionales decidir si los datos pueden ser legalmente transferidos, en conformidad a las exigencias legales, ya sean nacionales, europeas o internacionales", ha explicado.

Fuente: El Mundo.

La UE y EE UU abren las negociaciones para reforzar sus lazos comerciales

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  • Las dos grandes potencias hablarán a partir de junio para mejorar las inversiones entre ambas
  • La aspiración es alcanzar el mayor acuerdo bilateral logrado en el mundo hasta la fecha
  • Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Europa suponen la mitad del PIB mundial

El País Madrid 13 FEB 2013 - 13:08 CET


El presidente de la Comisión, Durão Barroso. / JULIEN WARNAND (EFE)

La Unión Europea y Estados Unidos han acordado iniciar a partir del próximo junio negociaciones con vistas a crear una zona de libre comercio y un acuerdo sobre inversiones, que una vez completado será el mayor acuerdo comercial bilateral nunca alcanzado. El anuncio signfica que, por fin, las dos zonas económicas que mueven aproximadamente dos billones de dólares entre mercancías y servicios, se comprometen a avanzar en la liberalización de sus relaciones comerciales pero sin llegar a un acuerdo de libre comercio puro y duro.

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha sido el primero en anunciar la iniciativa durante su discurso del estado de la Unión. Después, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se ha encargado de explicar el inicio de las negociaciones durante una rueda de prensa a mediodía (hora peninsular española) en Bruselas. Durante su presentación, Barroso ha valorado que "permitirá a la Unión aumentar su crecimiento económico anual en el 0,5 %".

"La relación económica transatlántica es ya la mayor del mundo y representa la mitad de la actividad económica global, así como un comercio de bienes y servicios cercano al billón de dólares, además de representar millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico", ha asegurado Barroso.

Las negociaciones entre ambos socios incluirán las áreas de acceso a los mercados, aspectos regulatorios y barreras no arancelarias, así como reglas y principios y los nuevos modos de cooperación para abordar los desafíos y oportunidades de los principales aspectos comerciales globales.

Fuente: El País.

Europa y Estados Unidos discrepan de las recetas contra la crisis

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C. PÉREZ - Davos - 29/01/2011

"Si el euro fracasa, fracasa Europa". La canciller de Alemania, Angela Merkel, repitió ayer ese mantra en el Foro Económico Mundial de Davos, al que han acudido en masa los mandatarios europeos para defender la Unión ante los embates de la crisis fiscal. 
Merkel defendió la vía alemana -"ahorro y crecimiento no tienen por qué ser términos antagónicos"- y la necesidad de seguir en el camino de austeridad que ha marcado Alemania para toda Europa. Y al que le ha salido un alumno aventajado: El primer ministro británico, David Cameron, apareció ayer por Davos para hacer una encendida defensa de los planes de recortes en toda Europa. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, defendió la receta contraria: no precipitarse en la reducción del gasto público hasta que la recuperación se consolide. Davos fue así el escenario de un capítulo más de ese interminable debate entre austeridad y crecimiento, que marcará la agenda económica a ambos lados del Atlántico durante los próximos años.

En un discurso ante la élite económica mundial, Cameron volvió a defender con uñas y dientes los recortes europeos -entre los que el británico es uno de los más destacados, con la reducción de medio millón de empleos públicos, entre otras medidas-, destinados a embridar déficits públicos desbocados. La prioridad de Europa "debe ser matar el fantasma de esas gigantescas deudas soberanas", explicó.

Esa estrategia ha tropezado con una piedra en el camino: Reino Unido anunció el pasado viernes una caída del 0,5% del PIB, que alienta los argumentos de quienes aseguran que la oleada de austeridad que recorre Europa puede provocar una recaída en la recesión en algunos países.

A diferencia de Cameron, Geithner, presentó poco después una visión casi opuesta, al afirmar que no es "razonable" reducir los déficits públicos mediante drásticos recortes en el gasto público en este momento, al menos en EE UU. "Algunos quieren ir muy rápido en lo referente a los recortes en los gastos: ese no es un método razonable", atacó. "Hay que estar seguro de no afectar la reactivación", insistió: "Pasar demasiado rápido a recortes sustanciales puede hundir un incipiente crecimiento".
Fuente: El País

La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU

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EL PAÍS desvela los documentos de Wikileaks.- Putin, autoritario y machista.- Las fiestas salvajes de Berlusconi.- Estrecho seguimiento de Sarkozy.- Los movimientos para bloquear a Irán.- El juego en torno a China.- Los esfuerzos para aislar a Chávez
VICENTE JIMÉNEZ / ANTONIO CAÑO - Madrid - 28/11/2010

EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladimir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus "fiestas salvajes" y se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington. Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos Gobiernos árabes.

El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a otras anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

Intensas gestiones


Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los Gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los Gobiernos de los países más importante afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones

En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que "estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos". "Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo", declaró este fin de semana.

El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede causar en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán, así como los efectos que puede tener para las difíciles relaciones con otras potencias, como Rusia y China.

Los dos últimos años

Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por WikiLeaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, de Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero ignoramos si esos son todos a los que ha tenido acceso WikiLeaks.

Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

Terrorismo y radicalismo islámico

También se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes Gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despiertan entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que desempeñan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

Mañana EL PAÍS ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

Cables controvertidos


Entre los cables con los que ha trabajado este periódic o se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gadafi, usa botox y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y solo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia WikiLeaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

Un sistema de Internet del Ejército

Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

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