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Bruselas reclama a España dos años más de recortes y ajuste

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  • La Comisión Europea aplaude los esfuerzos de España y la incipiente recuperación
  • Reclama recortes “considerables” en 2015 y 2016 para cumplir las metas de déficit
  • Pone en duda la eficacia de la tarifa plana para crear empleo

Claudi Pérez Bruselas 7 MAY 2014 - 21:29 CET

La recuperación se afianza, mejora la banca, el paro empieza a bajar tímidamente desde las alturas, el rescate europeo ha funcionado, las finanzas públicas se estabilizan. Ese es el aire primaveral que desprenden los informes de Bruselas y el optimismo declarativo del Gobierno en Madrid, pero aun así la Comisión Europea quiere una dosis adicional de la misma medicina: España cumplirá sin problemas los objetivos de déficit público para 2014, pero las metas de 2015 —año electoral— y 2016 están en peligro. Bruselas reclama, una vez más, “esfuerzos discrecionales adicionales considerables”, un latigazo sintáctico de sencilla traducción: más recortes, según el primer informe presentado tras la salida limpia del rescate bancario, que publicó este miércoles la Comisión tras una visita relámpago de los inspectores a finales de marzo. El Gobierno prepara una reforma fiscal con la mil veces prometida bajada de impuestos, pero Bruselas quiere evitar precisamente eso a la vista de que, a pesar de los esfuerzos, el déficit público sigue por encima del 7% del PIB y la deuda pública se encarama al 100% del PIB.

“España debe continuar por la vía de los ajustes”, subraya el texto con el habitual discurso ortodoxo y el inevitable lenguaje sedante de estas ocasiones. No cifra esos esfuerzos, aunque entre la previsión de ingresos del Gobierno para 2015 y la de la Comisión hay distancias oceánicas: 20.000 millones de euros.

Bruselas aconseja y advierte, pero carece del poderío de antaño. Madrid no está ya bajo tutela de la troika, y la Comisión es una suerte de pato cojo, una institución que ha perdido fortaleza política, pendiente del desenlace de las elecciones europeas del 25-M; a la espera de nuevas caras y quizá nuevas ideas. Además, en Bruselas hay menos preocupación por España que por Francia e Italia, cuyos Gobiernos han sacado las garras en busca de algo de manga ancha en la aplicación de las reglas fiscales. España se sumó este miércoles tácitamente a ese frente en lo que podría ser un primer paso para formar un improbable eje París-Roma-Madrid que contrarreste el férreo liderazgo de Berlín. Lejos de seguir los consejos de Bruselas acerca de la necesidad de hacer más esfuerzos, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anticipó que los planes del Ejecutivo son muy distintos: aseguró que “ahora tocan medidas para el crecimiento”, tras dos años y medio de recortes.

Está por ver si ese viraje es un cascarón vacío —pura retórica— o algo más. Pero nada de eso, ni por asomo, aparece en el examen a la economía española efectuado por la Comisión, que a lo sumo apuesta por una reforma fiscal que “favorezca el crecimiento”. Sin embargo, tanto Bruselas como Madrid hablan en el fondo de lo mismo: de la necesidad de un nuevo modelo impositivo que cuadre el círculo y permita, de una tacada, crecer y recaudar más. El problema de España es que está a la cola de Europa en ingresos fiscales (37% del PIB, menos que Grecia), y con eso no le alcanza para su gasto público (44% del PIB, inferior a la media europea). Ese es el meollo de la cuestión. Y eso solo se puede resolver con una reforma fiscal que será clave en las próximas elecciones generales.

Frente a los deseos del Gobierno, Bruselas pretende eliminar cualquier tentación de bajar impuestos. La Comisión martilleó este miércoles de nuevo con una “subida de los impuestos indirectos” que permita bajar los directos (particularmente sobre el trabajo). El FMI y la OCDE llevan 40 años con la misma cantinela: subir el IVA y bajar las cotizaciones sociales. El Ejecutivo hizo lo contrario en diciembre (subió las cotizaciones), y se resiste como gato panza arriba a un nuevo aumento del IVA.

Tras varias oleadas de austeridad y reformas con resultados cuando menos discutibles, tanto la Comisión como el Ejecutivo se enfrentan a un panorama delicado, lleno de luces y sombras en Europa y en España, con una situación llena de aristas en la que un exceso de optimismo puede provocar el malestar de millones de parados, pero en la que persiguen que cale un mensaje de confianza para apuntalar la frágil recuperación. Una dosis más de recortes puede ser contraproducente en un país endeudado hasta las cejas y un largo invierno del descontento aún por delante en el mercado laboral.

Tal vez por ello el informe de Bruselas está tan cargado de alabanzas como de desafíos. “Los altos niveles de deuda privada y pública continúan poniendo en riesgo la recuperación y la estabilidad financiera”, avisa el informe. “Los resultados de la banca están bajo presión por la morosidad, el deterioro de la calidad de los activos y el impacto de la desaceleración en Latinoamérica”, prosigue. “Hay retrasos en algunas reformas” como la de las cajas, critica, y dentro del sistema financiero, el banco malo (Sareb) “se enfrenta a desafíos considerables” ante la caída de los precios inmobiliarios, que no se detendrá en 2014. 
 
La estabilización después de la grave crisis que arrastra “tardará años”, vaticinan los augures de la dirección de Asuntos Económicos, que como guinda cuestionan la efectividad de la tarifa plana de 100 euros de cotización a la Seguridad Social. “No está claro cuántos empleos se pueden crear” con una medida que, según el informe, tendrá coste para las arcas públicas.
 
Fuente: El País.

Bruselas augura una recuperación frágil y sin empleo para España

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El vicepresidente de la CE y comisario en funciones de Economía, Siim Kallas. / EFE


  • Las previsiones de la Comisión agravan la fractura entre el Norte y el Sur de Europa
  • Frente a la débil evolución de Italia o Francia, augura un sólido crecimiento para Alemania
  • Vaticina que la deuda pública española romperá la barrera del 100% del PIB ya este año

Claudi Pérez Bruselas 5 MAY 2014 - 10:57 CET


Los efectos de la revolución cultural que ha sido la austeridad de los últimos años empiezan a quedar cada vez más claros en la economía europea: Alemania está viviendo una crisis estupenda, con la eurozona cada vez más partida en dos. La fractura Norte-Sur se va agrandando, con mayúsculos problemas en la periferia que empiezan a compartir Italia y Francia. A tres semanas de las elecciones europeas del 25 de mayo, la Comisión Europea acaba de lanzar sus previsiones con un mensaje de primaveral optimismo, que desmienten algunos números —muy grises en algunos casos, incluida la posible deflación— y los enormes riesgos que tiene la eurozona en el horizonte más cercano. La recuperación europea toma cuerpo, pero a tasas muy débiles y sin apenas mejoría en el deprimido mercado laboral. Dentro de esa macedonia confusa que son los pronósticos de Bruselas, la foto fija española es como sigue: una recuperación aún más suave que la del conjunto (1,1% de crecimiento este año, una décima peor que el pronóstico del Gobierno), sin apenas creación empleo (el paro baja tímidamente pero seguirá en el 24% el año que viene, a la cabeza de Europa, confirmando los pésimos datos de la última EPA) y con una deuda pública que cabalga desbocada y que superará el listón del 100% del PIB este año.

La panorámica general europea es algo mejor, pero la media estadística esconde evoluciones divergentes. Positivas en Alemania (la primera economía del euro crecerá el 1,8% este año) y mucho más preocupantes por detrás (Francia y España crecerá en torno al 1%, e Italia apenas el 0,6%). “La recuperación ha tomado cuerpo”, asegura el nuevo vicepresidente económico de la Comisión, el estonio Siim Kallas. “Tras haber sido golpeada por una doble recesión desde 2008, hay signos de una reactivación genuina”, arranca el informe sin titubeos. Pero se trata de una recuperación deforme: Europa va muy rezagada respecto a Estados Unidos, y sobre todo la mejoría apenas incluye “una mejora tímida del empleo”, reconoce el estudio, y lleva asociada una retahíla de riesgos sensacional.

La Comisión destaca una posible pérdida de confianza si se produce una parálisis en las reformas, en un mensaje telegrafiado a Italia y Francia, los dos países que más preocupan. Pero el informe cita también los riesgos (“muy bajos”) de deflación, con los índices de precios muy por debajo del objetivo del Banco Central Europeo en 2014 y 2015, que dificultan sobremanera los duros ajustes del Sur: “Un periodo de baja inflación demasiado prolongado [exactamente lo que Europa tiene ante sí] podría incluir peligros”, indica el estudio, que suma también a los riesgos la posibilidad de una desaceleración del crecimiento lejos de Europa. Para España, eso se traduciría en un crecimiento inferior “si los países emergentes, y en particular América Latina, se desaceleran más de lo previsto”. Apenas nada dice el informe de la posibilidad de una reestructuración de la deuda griega, que empezará a discutirse después de las elecciones, ni de sus efectos sobre el resto de países. Pero esa es una de las claves de los próximos meses, junto a los exámenes a la banca del BCE.

El mensaje político de Bruselas es positivo, sin apenas fisuras. Las elecciones están demasiado cerca y los últimos años han sido demasiado duros como para que el abanico de riesgos —incluidos los sociales y políticos— tomen el vuelo que merecen en el análisis de la Comisión. Pero el estado de ánimo de Europa es impredecible a la vista de que las diferencias en esta crisis empiezan a ser sangrantes. Alemania acumula un crecimiento del PIB que superan en 13,8 puntos a la economía española desde 2009 hasta el año próximo. Ese diferencial es de 11,8 puntos de PIB con Francia, y de casi seis puntos de PIB con Italia, según el informe de primavera de la Comisión. El estudio reconoce “la naturaleza gradual de la recuperación, propia de las graves crisis financieras”, pero sobre todo destaca las “severas diferencias que persisten en la evolución de los estados miembros”.

Bruselas aplaude los esfuerzos en lo relativo a la consolidación fiscal en la eurozona. Pero al aplicar la austeridad en medio de la recesión y al haberse visto obligados a salvar bancos, la deuda de los socios de la eurozona sigue creciendo: ascenderá al 96% del PIB este año. Siete de los 18 socios del euro presentarán ya en 2014 deudas públicas superiores al 100% del PIB, incluida España, que partía de bajísimos niveles precrisis (36%).

En el caso español, además, las previsiones incluyen un déficit del público del 5,6% este año, y del 6,1% el año próximo (si el Gobierno no aprueba cambios). El déficit se resiste a bajar, y este año se verá perjudicado tanto por la sentencia europea que obliga a devolver el importe de lo recaudado por el céntimo sanitario (un gravamen sobre las gasolinas que ha recibido un revés en el tribunal europeo), como una menor recaudación en el Seguridad Social por la nueva tarifa plana para las nuevas contrataciones a jóvenes. La factura del sector financiero aún no ha acabado, y por todo ello la deuda pública alcanzará el 100,2% del PIB este año y el 103,8% el año próximo. Todo eso con un desempleo es niveles socialmente insoportables, que cerrará este año en el 25,5% y el próximo en el 24%, en cabeza de la eurozona, junto con Grecia. Ese, y ningún otro, es el verdadero problema de la economía española, junto a desafíos de menor entidad como el pinchazo de la vivienda (que seguirá en 2014, y van seis años) y la desaceleración del sector exterior. Todo eso se traduce en una recuperación muy suave, que dificultan la curación definitiva del sector financiero, el otro gran problema de España: la banca ha salido de la UVI gracias al rescate europeo, pero ni aun así consigue disipar todas las dudas.

Hace medio año, las coordenadas de España se resumían en una secuencia tan fácil de memorizar como preocupante: 0-25-50-100. Es decir, estancamiento del PIB, paro algo superior al 25%, caída de precios de la vivienda del 50% en lo que va de crisis y deuda pública encaminándose al 100% del PIB. Esa métrica se confirma, pese a una tenue mejoría: con los pronósticos de 2014 en la mano, las coordenadas pasan a ser 1-25-50-100.

Fuente: El País.

Francia ve signos "alentadores" de recuperación en la eurozona, como los datos de PIB de España e Italia

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PARIS, 7 Ago. (EUROPA PRESS) 

El ministro francés de Economía y Finanzas, Pierre Moscovici, considera que existen "nuevos signos alentadores de recuperación" de la situación económica tanto de Francia como del conjunto de la zona euro, y mencionó como ejemplo la mejora de los últimos datos del Producto Interior Bruto (PIB) de España e Italia o el de la producción industrial de Alemania.

"En la zona euro, la coyuntura parece haberse estabilizado, como ponen de relieve la importante recuperación de las encuestas europeas de coyuntura y la atenuación de la caída de la actividad en el segundo trimestre en España (-0,1% frente al -0,5% anterior) y en Italia (-0,2% frente al -0,6%). Al mismo tiempo la producción industrial en Alemania ha repuntado con fuerza este trimestre (+2,8%)", destaca.

En un comunicado, el ministro galo de Economía subraya que, como consecuencia de estos datos, después de seis trimestres consecutivos de contracción de la actividad, la zona euro en su conjunto debería haber vuelto a crecer en el segundo trimestre de 2013.

Pese a todo, advierte de que para transformar esta mejora progresiva en 2013 en una "recuperación duradera en 2014" es importante la coordinación de políticas económicas en el seno de la unión económica y monetaria, lo que pasa por políticas presupuestarias, de competitividad y de apoyo a la demanda interior que tengan en cuenta la situación económica y exterior de cada estado miembro.

Respecto a Francia, incide en que las últimas encuestas de coyuntura de la oficina estadística Insee, el Banco de Francia y el instituto Markit comienza a dar buenas señales del clima de negocios en los mercados industriales y de servicios, destacando en concreto la buena marcha de las exportaciones y del consumo de los hogares.

En este sentido, apunta que los datos del Banco de Francia publicados este miércoles muestran un modesto crecimiento de una décima en el tercer trimestre, inferior al 0,2% previsto para el segundo, "una estimación prudente que refleja la incertidumbre del contexto actual".

Moscovici recuerda que la estrategia del Gobierno galo para que estos signos de recuperación se reafirmen a los largos de los próximos meses se apoya en tres pilares: Europa, la recuperación de la confianza y la preparación del futuro.

En concreto, defiende que Europa sitúe de nuevo el crecimiento en el seno de sus políticas, así como que se pongan en marcha todos los instrumentos para aumentar el empleo, especialmente entre los jóvenes, se consolide su modelo social y se fomente el emprendimiento para recuperar la confianza.

Respecto a la preparación del futuro, cree que pasa por una estrategia ambiciosa para la inversión, la innovación y la competitividad que no perjudique el reestrablecimiento del equilibrio financiero.

Fuente: Europapress.