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El Eurogrupo descarta dar a España la flexibilidad en el déficit que pide Rajoy

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, este jueves en Bruselas. THIERRY MONASSE AFP
  • Dijsselbloem: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme"

Un sonoro 'no' en 12 palabras. El presidente español Mariano Rajoy ha abierto hoy la puerta a negociar en Bruselas una nueva flexibilización de las metas de déficit público, a la vista de que España no ha cumplido en toda la pasada legislatura, ni cumplirá en 2016 a la vista de las previsiones de la Comisión Europea. Sin una prórroga para el déficit, el próximo Gobierno tendría que recortar casi 9.000 millones de euros. Ni el PSOE ni Podemos ni Ciudadanos están por la labor. Y hoy, por primera vez, Rajoy ha dejado entrever que ampliar los plazos para cumplir las reglas fiscales podría ser una opción. La respuesta del jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, ha sido tajante: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme". "España tiene que cumplir con sus obligaciones", explicó, "y para ello el nuevo Gobierno tendrá que actualizar el presupuesto y aplicar nuevas medidas [de ajuste]".

Dijsselbloem, el comisario Pierre Moscovici y el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis han venido avisando en las últimas semanas de que no hay apetito en Bruselas para una nueva ronda de flexibilidad en el caso español. Moscovici ha dejado claro, en la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, que España debe cumplir el Pacto de Estabilidad, y con déficits superiores al 3% del PIB no le queda otra que "cumplir con las recomendaciones de la Comisión". Esas recomendaciones no dejan lugar a dudas: hay que hacer recortes, a pesar de que los partidos españoles insisten en que si presentan una batería de reformas Bruselas debería aplicar las reglas con flexibilidad, como ha hecho otras veces.

Hay una diferencia: esta vez España crece a una velocidad del 3% del PIB, y ni así cumple los objetivos. Rajoy ha desvelado hoy que el déficit de España cerró 2015 en el 4,5% del PIB. El objetivo era el 4,2%; Bruselas auguraba el 4,8%. Es el cuarto incumplimiento en cuatro años de Gobierno del PP. Y en un momento en el que vuelven las dudas a Europa por el estado de sus bancos, por los flecos de la crisis que aún colea en Grecia y Portugal, y también --aunque en menor medida-- por las vulnerabilidades fiscales de España. "El presidente del BCE, Mario Draghi, suele decir que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el ancla de la confianza en Europa. Y está en lo cierto. Por eso España debe cumplir", ha explicado Dijsselbloem, más metido en el papel de halcón de la ortodoxia germánica que en el de socialdemócrata holandés. 
 
El otro socialdemócrata presente en la sala de prensa de Bruselas, el francés Moscovici, ha secundado las palabras del jefe del Eurogrupo. Moscovici protagonizó a finales del año pasado un sainete con el presupuesto español: se precipitó al anunciar los riesgos de incumplimiento del déficit y se ganó una reprimenda del colegio de comisarios, en el que algunas voces señalan que puede estar utilizando España como ariete para su propia agenda. Moscovici ha negado ese extremo una y otra vez. Pero el aire está de lo más enrarecido como para que España saque algo bueno de una negociación que promete ser muy dura.

FUENTE: El País. 

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La Comisión Europea da dos años más a Francia para reducir su déficit

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El comisario de Economía de la UE, Pierre Moscovici. / John Thys (AFP)


  • París tendrá hasta 2017 para reducir el saldo negativo del 4,3% al 3% del PIB

Claudi Pérez Bruselas 25 FEB 2015 - 17:05 CET

Dureza con Grecia y laxitud con Francia e Italia: esa es a día de hoy la Unión Europea. La Comisión Europea acaba de dar dos años más a Francia, hasta 2017, para que deje el déficit público en el mítico 3% del PIB. Bruselas da un ligero toque de atención a París y Roma, pero pone de manifiesto que las reglas no son iguales para todos: Italia lleva década y media de estancamiento; Francia se enfrenta a un horizonte de medio plazo con un crecimiento tan anémico que más recortes fiscales ponían en peligro la recuperación –débil y desigual—de la eurozona.

En un movimiento político de primera magnitud, la Comisión Juncker, que podía haber iniciado el procedimiento de sanción para París y Roma ante la falta de reformas y los problemas con el déficit y la deuda pública, respectivamente, confirma que la era de la austeridad deja paso a una política fiscal neutra y muy cuidadosa con los grandes, ante unas perspectivas para la economía europea que no acaban de mejorar ni siquiera con la promesa del Banco Central Europeo de la compra masiva de deuda pública y privada. Y ante el peligro que en esos dos países, y en otros, emerge en forma de populismos, con el Frente Nacional de Le Pen en Francia y la antipolítica del Movimiento 5 Estrellas más allá de los Apeninos.

Según las previsiones de la Comisión Europea, el déficit público de Francia, en vez de menguar, creció hasta el 4,3% del PIB en 2014 (frente al 4,1% de 2013). Excepto en el arranque de la crisis, el desajuste de las cuentas públicas francesas no fue muy abultado (entre el 5% y el 4% del PIB), pero París hizo valer su peso político y se resistió siempre a tomar medidas fiscales extremas. Eso y el leve crecimiento de los últimos años explica que el déficit apenas se haya reducido en los últimos tres años, contraviniendo las exigencias de la Comisión.

"Francia es el caso más complicado que hemos discutido hoy. Está claro que tiene que acelerar sus esfuerzos tanto en el plano de reformas estructurales como en el fiscal", dijo el vicepresidente de la Comisión Europea para el euro, Valdis Dombrovskis. A cambio de este trato más suave, Bruselas reclama a París más reformas fiscales y que se comprometa a un ajuste estructural de las cuentas públicas. La Comisión tampoco hará exigencias adicionales a Bélgica e Italia, pese a sus evidentes problemas para bajar la deuda pública.

En el caso de España, por ahora, no hay novedad: con un déficit cercano al 5,5% del PIB en 2014 tras un ajuste tremendo (el desfase estaba en el 9% del PIB en 2011), que contribuyó a provocar una segunda recesión y destruir otro millón de empleos, la Comisión le sigue exigiendo que llegue al objetivo de déficit del 3% en 2016. "En España ha habido mejoras, pero aún hay riesgos", dijo en rueda de prensa el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, quien precisó que el país seguirá siendo sometido a la supervisión comunitaria.
 
FUENTE: El País.
 
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Bruselas reclama a España dos años más de recortes y ajuste

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  • La Comisión Europea aplaude los esfuerzos de España y la incipiente recuperación
  • Reclama recortes “considerables” en 2015 y 2016 para cumplir las metas de déficit
  • Pone en duda la eficacia de la tarifa plana para crear empleo

Claudi Pérez Bruselas 7 MAY 2014 - 21:29 CET

La recuperación se afianza, mejora la banca, el paro empieza a bajar tímidamente desde las alturas, el rescate europeo ha funcionado, las finanzas públicas se estabilizan. Ese es el aire primaveral que desprenden los informes de Bruselas y el optimismo declarativo del Gobierno en Madrid, pero aun así la Comisión Europea quiere una dosis adicional de la misma medicina: España cumplirá sin problemas los objetivos de déficit público para 2014, pero las metas de 2015 —año electoral— y 2016 están en peligro. Bruselas reclama, una vez más, “esfuerzos discrecionales adicionales considerables”, un latigazo sintáctico de sencilla traducción: más recortes, según el primer informe presentado tras la salida limpia del rescate bancario, que publicó este miércoles la Comisión tras una visita relámpago de los inspectores a finales de marzo. El Gobierno prepara una reforma fiscal con la mil veces prometida bajada de impuestos, pero Bruselas quiere evitar precisamente eso a la vista de que, a pesar de los esfuerzos, el déficit público sigue por encima del 7% del PIB y la deuda pública se encarama al 100% del PIB.

“España debe continuar por la vía de los ajustes”, subraya el texto con el habitual discurso ortodoxo y el inevitable lenguaje sedante de estas ocasiones. No cifra esos esfuerzos, aunque entre la previsión de ingresos del Gobierno para 2015 y la de la Comisión hay distancias oceánicas: 20.000 millones de euros.

Bruselas aconseja y advierte, pero carece del poderío de antaño. Madrid no está ya bajo tutela de la troika, y la Comisión es una suerte de pato cojo, una institución que ha perdido fortaleza política, pendiente del desenlace de las elecciones europeas del 25-M; a la espera de nuevas caras y quizá nuevas ideas. Además, en Bruselas hay menos preocupación por España que por Francia e Italia, cuyos Gobiernos han sacado las garras en busca de algo de manga ancha en la aplicación de las reglas fiscales. España se sumó este miércoles tácitamente a ese frente en lo que podría ser un primer paso para formar un improbable eje París-Roma-Madrid que contrarreste el férreo liderazgo de Berlín. Lejos de seguir los consejos de Bruselas acerca de la necesidad de hacer más esfuerzos, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anticipó que los planes del Ejecutivo son muy distintos: aseguró que “ahora tocan medidas para el crecimiento”, tras dos años y medio de recortes.

Está por ver si ese viraje es un cascarón vacío —pura retórica— o algo más. Pero nada de eso, ni por asomo, aparece en el examen a la economía española efectuado por la Comisión, que a lo sumo apuesta por una reforma fiscal que “favorezca el crecimiento”. Sin embargo, tanto Bruselas como Madrid hablan en el fondo de lo mismo: de la necesidad de un nuevo modelo impositivo que cuadre el círculo y permita, de una tacada, crecer y recaudar más. El problema de España es que está a la cola de Europa en ingresos fiscales (37% del PIB, menos que Grecia), y con eso no le alcanza para su gasto público (44% del PIB, inferior a la media europea). Ese es el meollo de la cuestión. Y eso solo se puede resolver con una reforma fiscal que será clave en las próximas elecciones generales.

Frente a los deseos del Gobierno, Bruselas pretende eliminar cualquier tentación de bajar impuestos. La Comisión martilleó este miércoles de nuevo con una “subida de los impuestos indirectos” que permita bajar los directos (particularmente sobre el trabajo). El FMI y la OCDE llevan 40 años con la misma cantinela: subir el IVA y bajar las cotizaciones sociales. El Ejecutivo hizo lo contrario en diciembre (subió las cotizaciones), y se resiste como gato panza arriba a un nuevo aumento del IVA.

Tras varias oleadas de austeridad y reformas con resultados cuando menos discutibles, tanto la Comisión como el Ejecutivo se enfrentan a un panorama delicado, lleno de luces y sombras en Europa y en España, con una situación llena de aristas en la que un exceso de optimismo puede provocar el malestar de millones de parados, pero en la que persiguen que cale un mensaje de confianza para apuntalar la frágil recuperación. Una dosis más de recortes puede ser contraproducente en un país endeudado hasta las cejas y un largo invierno del descontento aún por delante en el mercado laboral.

Tal vez por ello el informe de Bruselas está tan cargado de alabanzas como de desafíos. “Los altos niveles de deuda privada y pública continúan poniendo en riesgo la recuperación y la estabilidad financiera”, avisa el informe. “Los resultados de la banca están bajo presión por la morosidad, el deterioro de la calidad de los activos y el impacto de la desaceleración en Latinoamérica”, prosigue. “Hay retrasos en algunas reformas” como la de las cajas, critica, y dentro del sistema financiero, el banco malo (Sareb) “se enfrenta a desafíos considerables” ante la caída de los precios inmobiliarios, que no se detendrá en 2014. 
 
La estabilización después de la grave crisis que arrastra “tardará años”, vaticinan los augures de la dirección de Asuntos Económicos, que como guinda cuestionan la efectividad de la tarifa plana de 100 euros de cotización a la Seguridad Social. “No está claro cuántos empleos se pueden crear” con una medida que, según el informe, tendrá coste para las arcas públicas.
 
Fuente: El País.

La Comisión Europea exige a Francia que cumpla el déficit y acelere las reformas

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Los ministros de Finanzas de Finlandia, Reino Unido y Alemania en Atenas. / LOUISA GOULIAMAKI (AFP)

  • La Comisión y los ministros de Finanzas presionan a Hollande para que cumpla con el déficit

Claudi Pérez Atenas 1 ABR 2014 - 17:26 CET

La crisis alcanza ya el mismísimo corazón del euro. Es una vieja historia: una economía que entra en declive, que pierde competitividad, que empieza a acumular déficits públicos, que embalsa una enorme deuda en la panza de un Estado reacio a adelgazar. Grecia, Irlanda, Portugal y España han sido amonestados repetidamente por Bruselas por su incapacidad para salir de ese círculo vicioso una vez sumergidos en el mar de los sargazos de la austeridad, a pesar de que en puridad solo Grecia tenía al principio un verdadero problema fiscal.

La novedad es que llega el turno de los grandes: de Francia, que pese a su inmensa riqueza y a que conserva empresas como portaaviones presenta un ramillete de datos preocupantes. Solo Italia, que va por el mismo camino, ha crecido menos en los últimos 25 años. La dégringolade —la decadencia francesa— es aún más puñetera si se atiende a la comparativa con Alemania: el desempleo duplica al alemán; en exportaciones, en renta per cápita, en costes laborales, en casi cualquier dato estadístico Francia no resiste la comparación con su vecino, que hace solo una década era oficialmente el enfermo de Europa. Francia es seria candidata a ese puesto: su presidente, François Hollande, reclamó este martes a sus socios comprensión, más tiempo para cumplir las metas del déficit a la vista de sus promesas de recortes y reformas. Los socios del euro salieron por donde suelen: el vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, y el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, desoyeron olímpicamente esa petición.

Rehn recordó en Atenas que hace unos meses ya le ofreció dos años más a Francia para restañar el agujero fiscal y apuntó que espera que ahora cumpla su compromiso a rajatabla. El presidente del Eurogrupo fue aún más explícito y exigió a París “que se ciña a los objetivos presupuestarios marcados”. Dijsselbloem reclamó a Hollande que apruebe de una vez las reformas prometidas “aunque sea duro a corto plazo”.

No será fácil para Francia ganar una batalla en la que todos los demás socios del euro han sucumbido al consenso de Bruselas, Berlín y Fráncfort. Los fríos números van desnudando lentamente a Hollande, que acaba de sufrir una fenomenal derrota en las elecciones locales.

La economía francesa creció el 0,3% en el último trimestre del año, pero el paro supera el 11% y, sobre todo, el agujero fiscal no termina de cerrarse. El déficit cerró el año en el 4,3% del PIB, dos décimas por encima del objetivo de Bruselas, y esa brecha se agrandará este año si nada cambia, según las previsiones del equipo de Rehn. Hace menos de un mes, Bruselas invocó un nuevo reglamento y le lanzó una advertencia —el paso previo a las sanciones— si París no hace lo posible por cumplir el déficit. Las fuentes consultadas en la Comisión explicaron el martes que Hollande debe combinar “consolidación presupuestaria y reformas”. Y anuncian que, a la vista de los datos, Bruselas preparará en las próximas semanas —de la mano de París— un paquete de medidas económicas que será presentado en junio para corregir las desviaciones presupuestarias, una vez Francia presente en abril su plan de estabilidad y reformas.

El lío está servido con uno de los grandes motores de la Unión, que nunca ha aceptado de buen grado imposiciones de ese calibre. París ya ha avanzado que lo que quiere es más tiempo para cumplir con el déficit. Hollande ha anunciado una rebaja de impuestos a las empresas —que podría ampliarse a las familias— parcialmente financiada con recortes de gasto por importe de 50.000 millones de euros en los tres próximos años. Pero Francia tiene que explicar a la Comisión a lo largo de este mes cómo va a cuadrar ese círculo para dejar el déficit público en el sacrosanto 3% del PIB en 2015. Hollande —que busca la autoridad, la frescura, la ambición que le falta en su nuevo hombre fuerte, Manuel Valls— ganó las elecciones con promesas de combatir la dogmática austeridad europea, y por ello tiene ante sí un reto mayúsculo. A medida que va decantándose por la austeridad y las reformas, pierde el apoyo de sus votantes; como esa aproximación no es ni mucho menos veloz, tiene que enfrentarse a las suspicacias de Bruselas y Berlín.

Para la Comisión tampoco va a ser fácil. La última vez que conminó a Hollande a reformar las pensiones, su respuesta fue rotunda: "Bruselas no va a dictarnos lo que tenemos o no tenemos que hacer". Fuentes europeas explicaban el martes en uno de los pasillos del centro de convenciones en el que se reunieron los ministros de Finanzas del euro -con la sonora ausencia del francés Pierre Moscovici- que el paquete de medidas que se le va a pedir a París "es esencialmente el mismo que se ha aplicado en otros países, y no hay razón para pensar que con Francia las cosas vayan a ser diferentes". "París necesitaría una mayoría para bloquear el paquete que se presentará en junio", explicaron las mismas fuentes. Pero Francia sigue conservando un enorme poderío en Europa. Con la Comisión de salida por la cercanía de las elecciones convocadas para finales de mayo, tampoco ese pulso con París tiene un final nada claro.

Fuente: El País.

Portugal pasa el examen de la troika y el Gobierno revisa al alza sus previsiones

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Paulo Portas, viceprimer ministro de Portugal / REUTERS

  • El país recibirá otros 5.500 millones de euros del préstamo de 78.0000 millones de 2011
  • Bruselas y el FMI no permitirán ningún respiro en cuanto al déficit y mantienen el tope del 4%
Antonio Jiménez Barca Lisboa 3 OCT 2013 - 21:13 CET


Los representantes de la troika, que llegaron a Lisboa el pasado 16 de septiembre a fin de negociar con el Gobierno luso nuevos ajustes y inspeccionar el estado de las cuentas públicas, han dado un nuevo aprobado a Portugal. Así, acordaron girar para el país los 5.500 millones de euros correspondientes a la octava y novena franja del préstamo de 78.0000 millones de euros firmados en mayo de 2011 a fin de evitar que Portugal acabara en la bancarrota.

Con todo, hubo divergencias entre el Gobierno luso y los representantes de los acreedores internacionales (FMI y UE) en cuanto al paso al que debe marchar la economía portuguesa. El ejecutivo portugués solicitó a la troika que le “aflojara” la previsión del déficit para el año que viene, prevista para un 4%, para un 4,5%. Para el Gobierno luso, era una manera de aprovechar mejor los incipientes signos de recuperación económica. La troika no ha estado de acuerdo y no ha permitido ningún respiro en cuanto al déficit, exigiendo el 4%, según aseguró hoy en una rueda de prensa el viceprimer ministro, Paulo Portas.

Portas, adelantó, de cualquier forma, que estos signos esperanzadores de viraje económico son “tenues pero persistentes”. Tanto que el Gobierno, junto a la troika, han revisado las previsiones de crecimiento para Portugal para el año que viene, subiéndolas de 0,6% a un 0,8%. El paro, que en un principio iba a alcanzar el 18,5%, se quedará en el 17,7%. “Estamos entrando en la fase de recuperación”, aseguró la ministra de Finanzas, Maria Luís Albuquerque.

Algunos medios portugueses alertaron sobre una posible nueva oleada de medidas de austeridad, encadenadas al inminente presupuesto para el año que viene. Portas lo negó. Eso sí: el Gobierno portugués mantiene para el año que viene todos los cortes, ajustes y subidas de impuestos decididos “de forma provisional” para 2013. Así, 2014 será igual de duro que 2013, aunque no más.

Portas desechó la idea de un segundo rescate y recalcó que Portugal está “cada vez más cerca” de terminar con el programa de financiamiento de la troika, que acaba en junio de 2014. “Estamos a tres inspecciones de la troika para terminar y recuperar nuestra soberanía y nuestra independencia completa”, resumió el vice-primer ministro.

Fuente: El País.

Golpe de Bruselas al optimismo del Gobierno: la recesión seguirá en 2014

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El ministro de Economía, Luis de Guindos (i), y el comisario europeo de Economía, Olli Rehn. | G Arroyo
El ministro de Economía, Luis de Guindos (i), y el comisario europeo de Economía, Olli Rehn. | G Arroyo

  •  Advierte que el programa de reformas está 'incompleto' y 'no da frutos'
  •  Pide más reformas y un programa de recortes convincente

Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas


La Comisión Europea ha concluido la revisión de los desequilibrios macroeconómicos de España con un informe en el que advierte de que las reformas llevadas hasta el momento por el Gobierno son insuficientes y los riesgos siguen siendo "poderosos" y, en algunos casos, incluso "se han materializado".

Bruselas advierte de que el programa de reformas "está incompleto" e "incluso aquellas que ya han sido aprobadas no están dando todos sus frutos debido a retrasos en su puesta en marcha". "Como resultado, la capacidad de ajuste de la economía sigue siendo insatisfactoria y hace que gran parte de la carga de dicho ajuste recaiga sobre el desempleo", advierte el informe presentado hoy, que empeora las previsiones de recuperación y pronostica que la recesión se extenderá durante el año que viene.

"El desendeudamiento del sector privado está teniendo un efecto negativo en la demanda doméstica, que ha hundido la economía española en una doble recesión que podrá extenderse hasta 2014", dice el documento que ha presentado el vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn.

De los 11 puntos sometidos a revisión, España suspende 6, de acuerdo con los datos del cierre de 2011 y, en algunos parámetros, del año pasado. El informe analiza punto por punto cada uno de estos desequilibrios y concluye que "las rigideces estructurales y las duras condiciones de financiación han entorpecido un mayor y menos costoso (en términos de empleo) ajuste en la economía real". Al mismo tiempo, el alto nivel de desempleo está provocando un proceso de desendeudamiento más largo por lo que, "aunque se han hecho progresos en 2012, los riesgos contra la estabilidad macroeconómica y financiera no se han disipado".

Bruselas reconoce los esfuerzos del Gobierno para hacer frente a estos desequilibrios mediante reformas aprobadas durante el pasado año, como la del mercado laboral o las que han ido dirigidas a mejorar la competitividad de las empresas, pero insiste en que el programa de reformas está incompleto.

El Ejecutivo de Mariano Rajoy tiene que presentar ante la Comisión su Programa de Estabilidad antes de que acabe el mes y en él se deberán detallar los pasos adicionales que van a darse para corregir estos desequilibrios. Si el Ejecutivo comunitario considera que son insuficientes, podrá exigir más medidas bajo la amenaza de iniciar un proceso sancionador. Llegado este caso -muy improbable ya que lo que se pide es que se tomen medidas correctivas, independientemente de si surten o no efecto- la multa podría ascender hasta el 0,1% del PIB, equivalente a 1.000 millones de euros.

El gran problema del desempleo

El mayor desequilibrio es el del desempleo, donde la Comisión recuerda que para 2013 espera una tasa de paro en España del 27%, frente al 25% en 2012, y advierte de que el crecimiento del número de parados de larga duración reducirá la capacidad de crecimiento de la economía en los próximos años.

"Cada vez más y más familias hipotecadas se están viendo afectadas por el desempleo", alerta el equipo económico de Olli Rehn, que percibe que "la reducción de la renta disponible, el aumento del paro y la caída del precio de la vivienda (un 31% desde su punto más alto), están debilitando la capacidad de estas familias para pagar sus deudas". Y añade: "La morosidad ha aumentado y se espera que siga creciendo debido a la recesión".

Bruselas pronostica un mayor ajuste en el mercado inmobiliario y cree que una caída adicional tanto en los precios como en la inversión ayudarán a reducir la brecha existente en estos momentos entre oferta y demanda.

Otro de los desequilibrios económicos que detecta la Comisión es el relativo a la deuda pública, que ha aumentado desde 2009 hasta situarse en niveles próximos al 90% del PIB. "A pesar de las mejores condiciones de financiación" experimentadas desde hace algunos meses, Bruselas señala que "la confianza del mercado sigue siendo sensible a los acontecimientos económicos y políticos del país".

Incluso Bruselas pone salvedades al desequilibrio macroeconómico que más ha mejorado en España en los últimos años y que está a punto de desaparecer de la lista de suspensos. La Comisión reconoce el progreso de España para mejorar la balanza comercial, que ha pasado de registrar un déficit del 10% del PIB en 2007 a sólo un 1% en 2012. "Esta mejora se debe a un aumento de las exportaciones y una caída de las importaciones" y está relacionada con la mejora de la competitividad de las empresas, reconoce la Comisión. Pero también recuerda que la caída de las importaciones se debe mayoritariamente al desplome del consumo, por lo que "una considerable parte de esta mejora en la balanza comercial es cíclica" y sugiere que volverá a empeorar en cuanto se recupere el consumo.

Después de este análisis, la Comisión reclama a España "una respuesta política ambiciosa" poniendo en marcha nuevas reformas y asegurando que las que ya han sido anunciadas tengan una completa implementación. Entre ellas enumera mejorar la competitividad, apoyar la internacionalización de las empresas y revisar el sistema impositivo de las empresas para que sea más favorable al crecimiento.

Una reforma laboral incompleta

En lo relativo a la reforma del mercado laboral, Bruselas sugiere al Gobierno que haga una evaluación de los logros conseguidos en 2012 frente a los objetivos que se marcaron con la introducción de la nueva normativa. La Comisión cree que el resultado debería derivar en nuevas medidas que garantizaran que los sueldos se alinean aún más con las condiciones económicas, medidas para asegurar el acceso de los jóvenes a un puesto de trabajo y una mayor efectividad de los servicios públicos de empleo.

Desde el punto de vista financiero, la Comisión recuerda que el acceso al crédito sigue estando restringido para muchas pequeñas y medianas empresas y propone la creación de sistemas alternativos de financiación que no dependan del crédito bancario. También sugiere reformas que garanticen un mercado del alquiler más efectivo para estabilizar el sector inmobiliario y fomentar la movilidad geográfica de los trabajadores.

Por último, reclama un proceso de consolidación fiscal creíble que, entre otros efectos, debe garantizar la sostenibilidad de la seguridad social. También pide "nuevas acciones para reforzar el marco institucional de las finanzas públicas".

Fuente: El Mundo.

La zona euro agudiza su recesión en el cuarto trimestre al contraerse un 0,6%

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  • Las economías de Alemania y Francia se contraen en el cuarto trimestre del año pasado
  • Es la mayor caída en la actividad alemana desde el fin de la Gran Recesión de 2009
  • El PIB francés solo creció durante un trimestre en 2012
  • Italia retrocedió un 0,9% en los tres últimos meses del año pasado
  • Francia reconoce que no podrá cumplir el déficit del 3% este año

Agencias Bruselas 14 FEB 2013 - 11:46 CET




En términos interanuales, el PIB de la eurozona retrocedió un 0,9%, acelerando la caída del 0,6% de los tres meses anteriores, del 0,5% en el segundo trimestre y del 0,1% del primer trimestre. De este modo, en el conjunto de 2012 la actividad económica de la zona euro registró una contracción de medio punto porcentual, frente a la expansión del 1,5% en el ejercicio 2011.

En el conjunto de la UE, el PIB del cuarto trimestre retrocedió un 0,5% respecto a los tres meses anteriores, cuando había crecido un 0,1%, mientras que bajó un 0,6% en términos interanuales. En el conjunto de 2012, la actividad económica de los Veintisiete registró una contracción del 0,3%.

Las dos mayores economías de Europa, Alemania y Francia, sufrieron caídas del PIB en el último trimestre del año, lo que indica que la recesión en la zona euro se agrava y pone en duda la recuperación esperada en los primeros tres meses de 2013. Italia, la número tres del euro, registró una contracción del 0,9% en el mismo periodo.

El PIB de Alemania, que hasta ahora había sido capaz de mantener un tenue crecimiento pese a la entrada de la zona euro en recesión, se contrajo un 0,6%, según los datos de la oficina estadística germana, su peor registro desde 2009, en pleno apogeo de la crisis financiera. La crisis de la zona del euro y la debilidad de la coyuntura mundial fueron las causas principales del retroceso de la economía alemana, que en 2012 creció pese a todo un 0,7%. La caída del 0,3% del PIB francés también es peor de lo previsto y, para todo el año, el crecimiento resulta nulo.

Lo más preocupante para Berlín es que la caída del PIB se debe principalmente al mal comportamiento de las exportaciones, el motor de su economía. "En el último trimestre de 2012, la exportación de bienes ha retrocedido significativamente más que la importación", ha explicado en un comunicado la oficina estadística alemana (Destatis), cuyo cálculo provisional para ese trimestre publicado en enero apuntaba a una caída del 0,5%.

Entre los países de la eurozona cuyos datos estaban disponibles, solo Estonia (+0,9%) y Eslovaquia (+0,2%) lograron mantener una cierta expansión de su actividad, aunque a menor ritmo que en el tercer trimestre, mientras las caídas más notables se observaron en Portugal (-1,8%), Italia (-0,9%) y España (-0,7%).

De este modo, seis de los diecisiete miembros de la eurozona (España, Italia, Chipre, Países Bajos, Portugal y Finlandia) se encontraban en recesión en el cuarto trimestre, además de Grecia y Eslovenia, cuyos datos no han sido actualizados, mientras Luxemburgo, que ya registró una contracción de la actividad en el tercer trimestre, aún no ha presentado sus datos del cuarto trimestre, por lo que hasta un total de nueve países del euro podrían haber cerrado 2012 en recesión.

Mientras el compromiso del Banco Central Europeo (BCE) para hacer lo que sea con tal de salvar el euro ha enfriado ligeramente la crisis de deuda de la zona euro, lo cierto es que hasta las economías más fuertes del área están atrapadas por una enfermedad económica que podría frustrar los intentos de los países por recortar sus déficits públicos.

En Francia, en el tercer trimestre de 2012, el incremento del PIB fue del 0,1%, el único que acabó en positivo de todo el año. En el último trimestre de 2012 se produjo una bajada del 1% de la inversión, tanto la privada (1,2%) como la pública (0,9%), resultado de las políticas de ajuste del Ejecutivo, y de los particulares (0,8%). También bajaron las exportaciones (un 0,6%), una tendencia negativa que no fue compensada por el incremento del 0,2% del consumo interno.

El Gobierno francés reconoció este miércoles por primera vez que no cumplirá el objetivo de déficit que se había marcado para este año, ya que la estimación inicial se realizó teniendo en cuenta unos datos de crecimiento demasiado optimistas.

Francia se había marcado una reducción del déficit del 3% para 2013, pero el primer ministro, Jean Marc Ayrult, ha advertido este miércoles en una entrevista a France 3 que el dato final no será "exactamente" el contemplado en las previsiones del Gobierno.

Fuente: El País. 

Bruselas deja a España fuera de un nuevo plan para activar el crecimiento

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  • Los países con sus cuentas en orden no tendrán que computar la inversión como déficit
  • La medida solo beneficiará a siete Estados de la Unión Europea
 
Lucía Abellán Bruselas 21 ENE 2013 - 00:48 CET
 
 
De izquierda a derecha, Luis de Guindos, Jean-Claude Juncker y Olli Rehn, durante una reunión en Luxemburgo en octubre. / yves herman (reuters)

Los países atrapados en la combinación fatal que crean el retroceso económico y el desequilibrio de las cuentas públicas reclaman a Bruselas medidas para aliviar su asfixia. Sin querer renunciar a la ortodoxia fiscal, la Comisión Europea busca fórmulas que aplaquen las críticas sobre su falta de voluntad para promover el crecimiento. Los responsables de Economía trabajan en una excepción al déficit que excluya del cómputo las inversiones destinadas a promover el crecimiento, un bien escaso en estos momentos, con la eurozona metida ya en una recesión. Pero la bondad del proyecto queda prácticamente anulada al definir qué Estados podrán beneficiarse de esa posibilidad: solo los que tengan sus cuentas públicas encauzadas. Es decir, un minúsculo grupo de siete dentro de los 27 que conforman la Unión Europea, entre los que no está España.

Cuestionada por mantener una defensa de la austeridad más entusiasta aún que la del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión planteó a finales del año pasado un gesto para promover el crecimiento sostenible. En la estrategia para el largo plazo dada a conocer en noviembre, incluyó la posibilidad de que algunos países se saltaran temporalmente las reglas del déficit para promover programas de inversión, una medida que ha defendido desde hace tiempo Italia y que nunca se había aceptado hasta ahora. El problema reside en que ese guiño va solo dirigido a los países cuyo déficit público esté por debajo del 3% que marcan las reglas del pacto de estabilidad; es decir, precisamente a los que menos necesitan ese balón de oxígeno. Con las cifras actuales, solo Alemania, Luxemburgo, Suecia, Finlandia, Estonia, Bulgaria y Malta podrían beneficiarse. Apenas cuatro países de los 17 del euro y uno exclusivamente —Alemania— entre los grandes Estados.

El proyecto verá la luz en primavera para aplicarse inmediatamente, según los cálculos de la Comisión Europea. El objetivo es que se aplique como un marco permanente, no limitado a esta situación de crisis, por lo que la lista de beneficiarios aumentaría a medida que los Estados recondujeran sus cuentas. “Esa posibilidad no debe confundirse con una regla de oro”, advirtió el vicepresidente y comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en la entrevista mantenida con este diario y otros cinco periódicos europeos la semana pasada. Rehn alerta así contra la tentación de ver en este instrumento una excepción permanente para todo tipo de inversiones.

Con ese marco, que se definirá técnicamente en primavera, los países con las cuentas saneadas podrán desviarse temporalmente de los objetivos anuales de déficit “siempre que respeten el objetivo global a medio plazo”, puntualiza el comisario. Un caso tipo de lo que el Ejecutivo comunitario tiene en mente puede ser una inversión de las que vienen cofinanciadas por la Unión (por ejemplo, en infraestructuras medioambientales o en políticas activas de empleo). Esos proyectos gozarían de un cierto margen para poder aplicarse durante uno o varios años.

A la espera de las condiciones que defina Bruselas, la principal deficiencia del plan es que excluye precisamente a quien más necesita la manga ancha con el déficit. Porque los países que tienen las cuentas públicas más equilibradas suelen generar un crecimiento económico, si no robusto, sí al menos suficiente para mantener a raya ese equilibrio entre ingresos y gastos públicos. En el caso de los siete que de momento podrían acogerse, Eurostat, la agencia estadística de la UE, les atribuye un avance interanual para 2013 que va desde el 0,7% del PIB de Luxemburgo al 3,1% de Estonia.

En cambio, los que registran fuertes desequilibrios fiscales acusan, como en el caso español, una fuerte caída de los ingresos públicos y, por tanto, requerirían de inversiones que estimularan la actividad y, por extensión, las arcas públicas. En conjunto, la eurozona sufre una recesión que, en el mejor de los casos, evolucionará hasta un estancamiento a lo largo del año. Bajo ese planteamiento bruselense de limitar tanto la excepción al déficit subyace esa convicción tan alemana de que el deterioro de las arcas públicas obedece en buena medida a las políticas de despilfarro en que han incurrido muchos Estados (especialmente los del sur) durante la época de bonanza. En el caso español, sin embargo, el elevado déficit público responde mucho más al desplome de los ingresos que al aumento del gasto público.

La Comisión Europea lo ve de otro modo. Fuentes de este organismo argumentan que los países con déficit excesivo tienen menos margen de maniobra presupuestaria y, por tanto, tienen que concentrarse en sanear sus cuentas públicas antes de acometer nuevas inversiones. Pese a todo, el Ejecutivo comunitario defiende que los recortes deben evitar lo más posible centrarse en áreas esenciales para el crecimiento. La eurozona baraja crear un fondo de solidaridad para los países que estén aplicando reformas. Pero ahí Alemania no permite alegrías.

Lo más probable es que esta iniciativa genere debate en el Eurogrupo, la reunión de ministros de Finanzas del euro, que la discutirá una vez esté aprobada por la Comisión. La excepción del déficit se aplica en principio sobre el marco comunitario pero afecta especialmente a los países del euro, pues son los que afrontan sanciones económicas si incumplen las recomendaciones de Bruselas para reconducir las cuentas, según explica Olli Rehn. En su reunión de este lunes, los responsables de Economía de los 17 aprobarán previsiblemente su visto bueno al segundo tramo del rescate de la banca española y que asciende a 1.865 millones.

Fuente: El País.

La Comisión Europea destroza las previsiones económicas del Gobierno

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  • Bruselas prevé una caída del PIB en 2013 del 1,5%, el triple de lo pronosticado por el Ejecutivo
  • El déficit seguirá disparado hasta 2014

 
El ministro británico del Tesoro, George Osborne, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble en el foro del G20 en México. / EDGARD GARRIDO (REUTERS)


Bruselas no ve brotes verdes: ni un atisbo de metáfora primaveral asomando por ningún lado. Las previsiones económicas de otoño, que la Comisión Europea dará a conocer públicamente este viernes, dibujan un panorama lóbrego para España y hacen añicos las del Gobierno, según un borrador al que ha tenido acceso este periódico. Los pronósticos son simplemente eso, buenos o malos augurios en función de los indicadores adelantados; está por ver si se cumplen o no. Pero si los vaticinios de Bruselas se acaban plasmando en la realidad supondrán un serio boquete en la credibilidad del Ejecutivo: la Comisión anticipa caídas del PIB del 1,6% este año y del 1,5% el próximo, y deja la salida del túnel para 2014, con un anémico avance del 0,5%. La previsión del Gobierno —jalonada con ese desafortunado “estamos saliendo de la crisis, ya hay señales esperanzadoras” de la ministra de Empleo, Fátima Báñez— pasan por una caída algo menor del 1,5% para este año y un retroceso del 0,5% para 2013, que los expertos y ahora Bruselas juzgan melancólicamente optimista.

Junto a la laberíntica la salida de la crisis, lo verdaderamente preocupante de los datos de Bruselas es el déficit público. El sobreesfuerzo del año pasado sirvió para rebajar el déficit del 9,6% del PIB al 9,4%. El doloroso tratamiento sin anestesia que combina las subidas de impuestos con los tijeretazos en el capítulo de gastos no funciona: el déficit acabará el año en el 8%, según la Comisión, que rebaja esa cifra al 7% si se excluye el efecto de las recapitalizaciones de los bancos. Para 2013, el agujero fiscal es del 6%, y del 5,8% hasta 2014: ni siquiera con el año adicional que concedió Bruselas se alcanza el objetivo del 3% del PIB. Eso deja tres posibilidades. La primera es ampliar los plazos para cumplir las metas, algo que viene reclamando el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que en Bruselas va ganando peso a la vista de que hay varios países en una situación parecida. La segunda es pedir a España esfuerzos adicionales; lo normal es que a lo largo de los próximos meses se produzca una combinación de esas dos posibilidades. La última son las sanciones, poco probables a la vista de que Madrid está haciendo todo lo posible por cumplir.

El equipo del ministro Luis de Guindos prevé un déficit público del 7,3% este año, del 4,5% el próximo y del 2,8% en 2014, muy lejos del consenso de los analistas y de los datos oficiales tanto de Bruselas como del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el año próximo y el siguiente.

El borrador que maneja Bruselas deja una salvedad en el aire: no contabiliza totalmente las medidas aprobadas a mediados de año (subida del IVA, recorte de las deducciones del Impuesto de Sociedades y eliminación de una paga extra a los funcionarios) porque juzga que aún no es posible apreciar sus efectos. Pero deja algunos avisos de por dónde van los tiros: “La consolidación fiscal apenas ha avanzado en los ocho primeros meses del año”. Buena parte de los recortes se los ha comido, según la Comisión, “la rebaja de los ingresos fiscales [consecuencia de la recesión], los mayores pagos por intereses de la deuda [consecuencia de la presión de los mercados] y el aumento de las transferencias sociales”, como el subsidio por desempleo. Las medidas aprobadas en julio, incluyendo la subida del IVA, la paga extra de los funcionarios y las medidas en el impuesto de sociedades “deberían tener un efecto considerable en la segunda mitad del año, así como los recortes en educación de los Gobiernos autonómicos”, según el citado borrador.

La Comisión no hizo comentarios ayer a esos datos. Es evidente que sobre todas las previsiones, las de Bruselas y las del Gobierno, pesan varias incógnitas, en especial las relativas al efecto de la subida del IVA (un auténtico experimento social, con el país en plena recesión) y a la amnistía fiscal. Sin embargo, el vicepresidente y comisario de Competencia, Joaquín Almunia, dio ayer algunas pistas en Madrid de lo que piensa Bruselas acerca de España: los Presupuestos del Gobierno para 2013 y las previsiones económicas asociadas demuestran los esfuerzos que se están haciendo tanto por el lado de los ingresos como por el de los gastos, pero el cuadro macroeconómico que los acompaña está “alejado del consenso”. Almunia incidió también en que Bruselas tiene la sensación de que España ha negado la evidencia de la profundidad de la crisis o la necesidad de actuar a fondo. “La reacción tardía se ha asociado a España demasiadas veces”, dijo. Durante su intervención en el Foro Nueva Economía llamó a “no dejarse llevar por el derrotismo” y explicó que la crisis “tiene solución, será superada y está empezando a ser superada”.

“Los árboles no deben impedir ver el bosque”, añadió Almunia. Pero los árboles son altísimos. Las proyecciones de Bruselas que más se aproximan a las del Ejecutivo que preside Mariano Rajoy son las relativas a la deuda pública. E incluso en ese apartado los datos hablan por sí solos: la deuda acabará este año en el 83,7%, el próximo en el 89,5% y se irá en 2014 hasta el 93,9% del PIB. No se vislumbra el momento en que la deuda dejará de crecer, uno de los datos que más preocupa.

Europa decreta que la única receta posible sigue siendo ajuste y reformas, y seguramente un segundo rescate a pesar de la indefinición del Gobierno al respectopero los ajustes se hacen siempre para volver a crecer, no para acabar de rematar a un enfermo grave, que es lo que podrían provocar algunas de las políticas que se están aplicando —con la velocidad a la que además se están aplicando, frente a los consejos del FMI, que viene advirtiendo de que la reducción del déficit es un maratón y no una carrera de velocidad— si España no sale del actual círculo vicioso recesivo.

Fuente: El País.

El FMI prevé que España prolongue la recesión a 2013 con una caída del 0,6%

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  • El FMI cree que España e Italia son las principales amenazas para la economía mundial
  • La economía española será la que más retroceda de las grandes el año próximo
  • Las medidas de ajuste tendrán un impacto a la baja en el PIB, sobre todo en 2013

SANDRO POZZI Nueva York 16 JUL 2012 - 23:00 CET














La economía española no encuentra reposo. Ni el rescate para sanear el sector financiero ni el mayor plan de ajuste de la democracia han conseguido convencer a los inversores, como ha demostrado el comportamiento ascendente de la prima de riesgo (560 puntos) y la caída del 2% del Ibex. Como remate, uno de los pocos organismos que hasta ahora tenía una previsión positiva, el Fondo Monetario Internacional (FMI), rectifica. Prevé que la economía española retroceda en 2013 un 0,6%, frente al mínimo crecimiento del 0,1% con que contaba antes. Este desplome es el mayor de las grandes economías y de signo contrario al crecimiento calculado para la UE (1%). El organismo considera que España e Italia son las principales amenazas para la economía mundial e insta al BCE a comprar deuda.

Con ese retroceso del 0,6% previsto para el próximo año, la economía española será la que tenga el año próximo la peor evolución de todo el mundo entre los grandes países. Solo Italia le acompañará en el terreno negativo, aunque con un retroceso la mitad de intenso (-0,3%). Para este 2012, el FMI cree que la economía española caerá este año algo menos de lo que preveía, un 1,5%, en lugar del 1,8% que había dicho hasta ahora. Su previsión para este año es, de ese modo, mejor que el 1,7% de caída que preveía el Gobierno. Hay, eso sí, un importante matiz: el Fondo no toma en cuenta en sus cálculos el efecto recesivo de las nuevas medidas de ajuste aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy como la subida del IVA, la supresión de la paga extra de los funcionarios y el recorte adicional de inversiones y gasto público.

En opinión de Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, se han adoptado "pasos importantes, pero solo tendrán éxito si pueden financiarse a un tipo de interés razonable". En este punto, el organismo estima que tanto España como Italia pagan un sobreprecio de 200 puntos básicos por culpa de las tensiones que pesan sobre los mercados de deuda.

Es ahí, ante la evidencia de que la presión de los mercados sobre algunos países (España o Italia, sobre todo), donde el FMI reclama al BCE, presidido por Mario Draghi, que de un paso adelante, y le pide medidas "no convencionales", como la compra de bonos de países periféricos.

Sobre el impacto que tendrán las medidas de ajuste en el PIB, los técnicos del organismo que dirige Christine Lagarde han reconocido que las subidas de impuestos y recortes aprobados "rebajarán ligeramente la proyección de crecimiento". De momento, además, consideran que se notarán más en 2013. El Fondo, han añadido, está analizando las medidas y está en consultas con el Gobierno español con vistas a una nueva revisión cuyo resultado se conocerá a final de mes. En cualquier caso, han negado que vayan a afectar al conjunto de la economía internacional o a la de la eurozona.

De hecho, sin esperar a esa revisión, donde empeoran las previsiones de verdad es para el año que viene. El FMI se había quedado al margen de la idea general de que la economía decrecería ese año y tenía un previsión de crecimiento del 0,1%, un optimismo en el que prácticamente solo le acompañaba el Gobierno, con su previsión oficial del 0,2%. La mayoría de los servicios de estudios españoles y extranjeros y la propia Comisión Europea contaban con un año más de retroceso. El FMI rectifica y se suma a ese consenso generalizado. Ahora prevé que la economía se contraiga un 0,6%.

En cuanto al perfil de evolución, la economía estará cayendo a un ritmo anual del 2,3% a finales de este año, según el informe del Fondo Monetario Internacional. El punto más bajo se tocará previsiblemente entre finales de este año y comienzos del próximo, en el que se iniciará una gradual recuperación. Así, aunque para el año que viene se prevé una caída media anual del 0,6%, la economía estaría ya creciendo a un ritmo interanual del 0,6% en el cuarto trimestre del año que viene.

El déficit estaba descontrolado

Las previsiones del Fondo sobre el déficit público español han perdido buena parte de su valor desde el momento en que no incorporan el último plan de ajuste aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy, pero ayudan en parte a explicar dicho ajuste más allá de las imposiciones europeas. Según el FMI, el déficit iba camino de situarse en el 7% del producto interior bruto (PIB) cuando el objetivo era del 5,3%

Ahora, la Unión Europea ha permitido a España un punto extra de déficit para este año y el Gobierno de Rajoy ha aprobado medidas con un impacto estimado para este año de 13.500 millones (en torno a 1,3 puntos del PIB), con lo que el objetivo estaría al alcance.

Para 2013, la previsión de déficit era del 5,9%, pero el Gobierno cuantifica las medidas aprobadas para ese año en 22.860 millones (casi 2,2 puntos del PIB), con lo que de cumplirse sus previsiones también estaría a su alcance.

En cuanto a la deuda pública, el FMI prevé que suba al 90,3% este año y al 96,5% el próximo, pero con dos grandes salvedades: una, no se toman en cuenta las nuevas medidas, y dos, se computa todo el rescate bancario como deuda por su importe máximo, de 100.000 millones. Pero las perspectivas para la deuda pública española no son buenas. El FMI no ve dónde está el techo, algo que solo ocurre para España y Japón.

Fuente: El País.

Bruselas critica con dureza las medidas de Rajoy contra la crisis

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La Comisión ataca la subida del IRPF, el decreto de pago a proveedores y el contrato de prueba

Claudi Pérez Bruselas 31 MAY 2012 - 22:09 CET


El tono general no es malo, pero en la evaluación de Bruselas sobre las iniciativas tomadas por España para combatir la crisis hay un golpe tras otro a las medidas más relevantes aprobadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en sus cinco meses de Gobierno. El examen de los mercados no es mucho mejor: Rajoy fue investido con la prima de riesgo alta (en torno a 311 puntos), pero la deuda se acerca peligrosamente a territorio comanche, a zona de intervención; van ya varias semanas por encima de 500 y subiendo. Bruselas deja una pista sobre el porqué: la reforma financiera "no ha garantizado la estabilidad del sistema bancario".

Más allá de la gestión de Bankia y del resto del sector, en el informe anexo a las recomendaciones presentadas el miércoles hay un buen puñado de cargas de profundidad sobre la forma del Gobierno de conducirse en medio de una crisis tan abrupta. La subida del impuesto sobre la renta es lo contrario de lo que reclamaba Bruselas. La medida relativa al pago a los proveedores podría vulnerar una directiva europea. La reforma laboral puede ser inconstitucional y el contrato de prueba "puede transformarse en un contrato temporal de hecho, de baja calidad y con costes de despido nulos". La reforma de los organismos reguladores tampoco gusta en Bruselas. E incluso es dudoso que la amnistía fiscal, que ha desatado las iras de parte de los españoles, obtenga los ingresos que pretende el Gobierno.

» Impuestos: en dirección contraria. La Comisión asegura que las subidas del impuesto sobre la renta "van en la dirección contraria a la recomendación del Consejo: suponen más presión sobre el trabajo y el capital", lo que se considera especialmente perjudicial para el crecimiento. El Ejecutivo ha anunciado una subida del IVA y otros impuestos indirectos para el próximo año en esa línea. A Bruselas tampoco le gusta la deducción por vivienda: "La política tributaria contribuyó al aumento del endeudamiento de las economías domésticas y a la formación de la burbuja inmobiliaria".

» Pago a proveedores: contra Europa. La medida que permite a comunidades y ayuntamientos afrontar pagos pendientes "implica una penalización para los proveedores", que se ven obligados a aceptar la exclusión de los intereses y otros costes en el pago final. Y lo que es más grave, es contraria "a los principios de la directiva europea sobre morosidad".

» Reforma financiera: suspenso en estabilidad. Bruselas considera que la reforma financiera (en realidad, las dos reformas que ha puesto en marcha el Gobierno de Rajoy, a las que hay que sumar otras dos del Ejecutivo socialista desde que empezó la crisis) "no garantiza la estabilidad del sector", que preocupa sobremanera a las autoridades europeas y es ahora el principal foco de preocupación de la crisis europea. Las reformas se centran en los activos inmobiliarios, pero "dejan sin abordar otros riesgos", entre los que la Comisión cita los préstamos a pequeñas y medianas empresas y los créditos hipotecarios para la adquisición de vivienda, ante el incremento de morosidad derivado de la prolongación de la crisis y el elevado desempleo.

» Fusión de reguladores: dudosa eficacia e independencia. El Gobierno español ha anunciado su intención de fusionar, en el segundo semestre del presente año, la Comisión Nacional de la Competencia con siete autoridades de supervisión y regulación nacionales (energía, telecomunicaciones, servicios postales, medios audiovisuales, transporte ferroviario, transporte aéreo y juegos de azar), creando así un organismo único, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El objetivo es mejorar la eficiencia. Sin embargo, el actual proyecto de ley no garantiza que el nuevo superregulador actúe "de forma eficaz e independiente".

» Reforma laboral: ¿constitucional? La reforma va en la dirección correcta, pero no es lo suficiente ambiciosa en las cláusulas de garantía salarial y la ultraactividad de los convenios. Puede "provocar un aumento del desempleo" a corto plazo (así ha sido). Pero lo más peligroso son los nuevos contratos de prueba, que pueden convertirse en contratos temporales por la puerta de atrás: "Existe el riesgo de que las empresas utilicen el periodo de prueba de un año para transformar este contrato en un contrato temporal de hecho, de baja calidad y con costes de rescisión nulos". Los contratos de aprendizaje presentan un riesgo similar. "La reforma también depende demasiado de incentivos financieros a la creación de empleo, ineficientes en el pasado". Y lo más grave: "Siguen persistiendo dudas acerca de si algunos elementos de la reforma son compatibles con la Constitución Española".

»Miscelánea: más golpes. La Comisión publicó este jueves en torno a 150.000 folios entre exámenes, recomendaciones y demás. Entre los dedicados a España, cabe espigar todavía algunas críticas. "La Ley [de Estabilidad presupuestaria] contempla un periodo de transición largo, hasta 2020. Por otra parte, las vertientes preventiva, correctora y coercitiva del nuevo marco presupuestario implican unos plazos relativamente largos y pueden no ser suficientes para garantizar una corrección oportuna de los desvíos". Bruselas considera que los ingresos de la amnistía fiscal pueden estar sobrevalorados.

El Gobierno prevé aflorar 25.000 millones, pero a Bruselas la cifra le parece optimista, al igual que las previsiones para 2013 y los años posteriores: ni el crecimiento económico ni los ingresos públicos alcanzarán los vaticinios del Ejecutivo. Tampoco las comunidades autónomas y la Seguridad Social —con riesgo de déficit— cumplirán. La Comisión vuelve a poner énfasis en la necesidad de activar un calendario de privatizaciones. E incluso se muestra deliberadamente ambigua sobre la posibilidad una sorpresa adicional para los maltrechos bolsillos de los contribuyentes: las autovías de pago.

Fuente: El País.

España e Irlanda lideran en 2011 el incumplimiento del déficit en la UE

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En relación al Máster en la Unión Europea del Instituto Europeo Campus Stellae, os acercamos esta noticia sobre el déficit público español según el Eurostat.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. / EFE

  • Siete de los 17 países del euro se desvían de las metas pactadas con Bruselas.

Claudi Pérez / Alejandro Bolaños Bruselas / Madrid 24 ABR 2012 - 01:53 CET

Las buenas noticias escasean y por eso a veces conviene empezar con ellas. Una de las numerosas dudas que acechan a España se desvanece: Eurostat, la oficina estadística de la Unión, validó ayer el déficit público de 2011, que se elevó al 8,5% del PIB, y barrió de un plumazo las suspicacias de quienes desconfiaban de las estadísticas españolas en Bruselas, en Berlín y en buena parte de las casas de análisis internacionales. “Todas las especulaciones y rumores que circularon en enero no tenían razón de ser”, destacó un portavoz de la Comisión, pese a que a menudo eran los propios técnicos de Bruselas quienes —en privado— alimentaban el recelo.

Hay también malas noticias. Porque el problema, ahora, es otro: España lideró en 2011 el incumplimiento de las metas de déficit, varios cuerpos por encima de los demás países del euro, y solo a la par de Irlanda, donde además el déficit subyacente, que excluye la recapitalización bancaria, ha sido del 9,4%, menos de lo esperado. En siete de los 17 países que comparten la moneda única se produjeron desvíos, pero solo en Irlanda, España y a cierta distancia Grecia, Holanda y Chipre los incumplimientos son más que preocupantes y justificarían, con las cifras en la mano, una suavización en los plazos de recorte del déficit a partir de ahora. Es a lo que aspiran países como España, aunque solo en privado, tras el desafío semifallido con el objetivo de déficit de 2012, que le costó al Gobierno un tirón de orejas por parte del Eurogrupo.

La economía europea se detuvo en seco el pasado verano, y por eso cabía esperar que el incremento de gastos asociado a ese parón —más impacto de lo que los economistas denominan estabilizadores automáticos: prestaciones por desempleo, por ejemplo— y la caída de la recaudación de impuestos provocara fuertes desviaciones. No ha sido el caso.

La ensalada de datos es formidable, pero basta espigar media docena de cifras para aventurar cuáles pueden ser los próximos movimientos en Europa. Dublín incumple sus objetivos por más de tres puntos, pero viene de lo más alto: ha rebajado su déficit del 30% al 13%. La desviación en España es de dos puntos y medio: el objetivo era el 6% del PIB y ese 8,5% justifica las incansables y reiteradas referencias a la herencia socialista por parte del PP. “Es la peor que ha recibido un Gobierno en España”, abundó ayer la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal.

Madrid puede encontrar un aliado en Holanda, uno de los países del club de la triple A cuyo Ejecutivo ha sido uno de los más implacables con la austeridad. La crisis política en La Haya —con el Ejecutivo recién dimitido— se debe precisamente a que hay partidos en la coalición de Gobierno que consideran un suicidio una rebaja drástica del déficit este año, con la recesión acechando a la economía de la eurozona. El resto de incumplidores lo son por apenas unas décimas. Y para saber qué puede ocurrir a partir de ahora hay que mirar con lupa a las dos grandes economías de Europa: Alemania cumple con creces sus compromisos y Francia, que ha capeado peor los últimos coletazos de la crisis, está mejor de lo que muchos esperaban.

Media Europa especula sobre la necesidad de abrir la mano con los recortes ante la gravedad de la recesión. El Nobel Paul Krugman asegura que el calendario de tijeretazos que se exige a países como España es “insano”, casi un suicidio. El economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard, ha pedido a Alemania más tolerancia ante la constatación de que la economía europea sufre las consecuencias del rigor presupuestario.

La Comisión no quiere abrir ese melón: un portavoz del comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, pasó por alto ayer esa posibilidad, que está más pendiente de las urnas que de otra cosa. Las presidenciales francesas serán claves. Y las próximas elecciones holandesas. Al menos Bruselas no habla —por ahora— de sanciones, a la espera de una evaluación completa del presupuesto español y del examen que supondrá el programa de estabilidad para 2013 y el plan de reformas, que el Gobierno presentará en los próximos días. España sigue bajo la estricta vigilancia de la Comisión.

Fuente: El País.