Mostrando entradas con la etiqueta Jeroen Dijsselbloem. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jeroen Dijsselbloem. Mostrar todas las entradas

El Eurogrupo descarta dar a España la flexibilidad en el déficit que pide Rajoy

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

+0034 981 522 788


 
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, este jueves en Bruselas. THIERRY MONASSE AFP
  • Dijsselbloem: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme"

Un sonoro 'no' en 12 palabras. El presidente español Mariano Rajoy ha abierto hoy la puerta a negociar en Bruselas una nueva flexibilización de las metas de déficit público, a la vista de que España no ha cumplido en toda la pasada legislatura, ni cumplirá en 2016 a la vista de las previsiones de la Comisión Europea. Sin una prórroga para el déficit, el próximo Gobierno tendría que recortar casi 9.000 millones de euros. Ni el PSOE ni Podemos ni Ciudadanos están por la labor. Y hoy, por primera vez, Rajoy ha dejado entrever que ampliar los plazos para cumplir las reglas fiscales podría ser una opción. La respuesta del jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, ha sido tajante: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme". "España tiene que cumplir con sus obligaciones", explicó, "y para ello el nuevo Gobierno tendrá que actualizar el presupuesto y aplicar nuevas medidas [de ajuste]".

Dijsselbloem, el comisario Pierre Moscovici y el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis han venido avisando en las últimas semanas de que no hay apetito en Bruselas para una nueva ronda de flexibilidad en el caso español. Moscovici ha dejado claro, en la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, que España debe cumplir el Pacto de Estabilidad, y con déficits superiores al 3% del PIB no le queda otra que "cumplir con las recomendaciones de la Comisión". Esas recomendaciones no dejan lugar a dudas: hay que hacer recortes, a pesar de que los partidos españoles insisten en que si presentan una batería de reformas Bruselas debería aplicar las reglas con flexibilidad, como ha hecho otras veces.

Hay una diferencia: esta vez España crece a una velocidad del 3% del PIB, y ni así cumple los objetivos. Rajoy ha desvelado hoy que el déficit de España cerró 2015 en el 4,5% del PIB. El objetivo era el 4,2%; Bruselas auguraba el 4,8%. Es el cuarto incumplimiento en cuatro años de Gobierno del PP. Y en un momento en el que vuelven las dudas a Europa por el estado de sus bancos, por los flecos de la crisis que aún colea en Grecia y Portugal, y también --aunque en menor medida-- por las vulnerabilidades fiscales de España. "El presidente del BCE, Mario Draghi, suele decir que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el ancla de la confianza en Europa. Y está en lo cierto. Por eso España debe cumplir", ha explicado Dijsselbloem, más metido en el papel de halcón de la ortodoxia germánica que en el de socialdemócrata holandés. 
 
El otro socialdemócrata presente en la sala de prensa de Bruselas, el francés Moscovici, ha secundado las palabras del jefe del Eurogrupo. Moscovici protagonizó a finales del año pasado un sainete con el presupuesto español: se precipitó al anunciar los riesgos de incumplimiento del déficit y se ganó una reprimenda del colegio de comisarios, en el que algunas voces señalan que puede estar utilizando España como ariete para su propia agenda. Moscovici ha negado ese extremo una y otra vez. Pero el aire está de lo más enrarecido como para que España saque algo bueno de una negociación que promete ser muy dura.

FUENTE: El País. 

FORMACIÓN RELACIONADA: 

Dijsselbloem: “España deberá presentar más ajustes”

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

+0034 981 522 788


 
El ministro holandés de Finanzas y presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem / PATRICK SEEGER (EFE )


  • El jefe del Eurogrupo se muestra inflexible y pide más recortes del gasto público al próximo Gobierno español

Claudi Pérez Ámsterdam 10 ENE 2016 - 23:14 CET


“El presupuesto español incumple las reglas. La Comisión Europea fue clara al respecto. El nuevo Gobierno deberá presentar más ajustes”. El jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, encabeza el ala más dura en Europa, a favor de castigar a España por los incumplimientos en las metas fiscales. La Comisión, más indulgente, es proclive a cierto impulso fiscal en la eurozona. Pero los más ortodoxos tienen otros planes: “España aún debe hacer más reformas. Pero el desafío del próximo Gobierno es el déficit”, dice Dijsselbloem.

España crece al 3% y aun así incumplirá los objetivos de déficit, según los pronósticos de la Comisión, tanto en 2015 como en 2016, tal como ha venido haciendo durante toda la última legislatura. Eso obligará, en teoría, a hacer un recorte de casi 9.000 millones este año. Bruselas, en principio, es partidaria de no inmiscuirse hasta que se aclare la situación política y, una vez se forme el próximo Gobierno, apuesta por mostrar cierta flexibilidad después de años muy complicados, con otros frentes abiertos en la eurozona. Pero se avecina un debate político enconado: tanto en la Comisión como en el Eurogrupo hay voces más ortodoxas, que exigen cierta dureza a la vista de los continuos incumplimientos.

Dijsselbloem
es uno de los cabecillas de esa ala: “El nuevo Gobierno tendrá que presentar medidas para asegurarse de cumplir; el proyecto actual viola claramente las reglas fiscales”, dijo a un grupo de periodistas españoles en Ámsterdam durante la puesta de largo de la presidencia holandesa de la Unión. Tras ganarle la mano a Luis de Guindos en la carrera por el Eurogrupo, apunta que la economía española no lo tiene fácil para verse favorecida por los nuevos aires de tolerancia fiscal en Bruselas.

España ha paralizado su agenda reformista y está en el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad (supera el listón del 3% del déficit): no puede obtener laxitud por la inversión pública. “Tampoco es el país en el que la crisis de refugiados ha tenido más impacto”, dice Dijsselbloem, “por lo que no puede obtener flexibilidad”.
 
Nuevo presupuesto


Ese debate va para largo. No se esperan decisiones hasta primavera. Quizá incluso más tarde: la formación de Gobierno puede demorarse especialmente si hay elecciones. Después, habrá que presentar un presupuesto actualizado, con ajustes y afinando los números de las autonomías. Solo tras ese nuevo borrador llegará un primer veredicto de la Comisión, que después discutirá el Eurogrupo.

En Bruselas hay visiones bien distintas acerca de cómo encarar el asunto: parte de la Comisión cree que España incumplirá por apenas unas décimas y ve contraproducente un correctivo ante la situación en otros países, con frentes abiertos en Francia, en Italia y los sempiternos problemas en Portugal (con un lío en su banca) y Grecia (cuya reforma de pensiones provocará otro pulso). La posición europea dependerá también del talante del próximo Ejecutivo en Madrid. Y del papel del comisario Pierre Moscovici —de capa caída tras protagonizar un sainete por el presupuesto español— y del vicepresidente Valdis Dombrovskis, aparentemente más ortodoxo, pero que ha dado muestras de cierta flexibilidad.

“El debate está abierto y en la decisión final habrá factores claramente políticos. Pero el análisis puramente técnico es claro: España lleva años incumpliendo, repetirá en 2015 y 2016 pese al crecimiento, y aunque las sanciones se pueden descartar, sí se espera que la Comisión señale formalmente y con rotundidad a Madrid”, dicen fuentes europeas.

En público nadie ha sido tan rotundo como Dijsselbloem. “España tiene que hacer más: el problema es sobre todo qué Gobierno lo va a hacer, y cuándo”. “En cuanto a las reformas, el país ha hecho mucho pero también debe hacer más, y sobre todo no puede dar marcha atrás. Pero en lo fiscal, España no puede ser acreedora de flexibilidad y ese va a ser un desafío para el nuevo Gobierno”.

“La inestabilidad política, además, suele ser un problema”, subraya. Dijsselbloem apunta donde más duele, consciente de la dificultad para formar Gobierno, de un cierto repunte de la prima de riesgo por esa razón y de las sucesivas trampas que pueden reducir la velocidad de crucero de la economía española en los próximos meses: desde el lío en los mercados por China a una nueva sacudida en el tablero europeo, procedente de Portugal o Grecia.

Preguntado al respecto, el Gobierno español prefiere quedarse al margen. Guindos se ha puesto en contacto con la Comisión, con el BCE y con varios ministros del euro para informar del panorama político y de los próximos pasos. Madrid sostiene que el fuerte crecimiento del PIB ayudará a cumplir el déficit o, a lo sumo, a incumplir por poco. “El déficit español no es el problema fundamental de la eurozona, ni mucho menos”, sentencian en Moncloa.

Frentes abiertos: Grecia, Italia y Portugal


“El primer examen del rescate griego no llevará semanas, sino meses”, destaca Jeroen Dijsselbloem. Vuelve la presión: de ese examen, que tenía que estar listo en enero, depende la ansiada reestructuración de la deuda griega, una promesa europea de 2011 que no termina de llegar.

Bruselas aprieta las tuercas. El primer análisis del tercer rescate griego estará en función de una controvertida reforma de las pensiones que, de momento, no satisface a nadie. El Gobierno griego ha recibido críticas en casa pese a que no supone grandes recortes, y una tibia respuesta de las instituciones, que quieren más. “En ningún país es fácil aprobar esa reforma”, admite el jefe del Eurogrupo.

El euro tiene otros dos frentes abiertos: Italia presiona para obtener flexibilidad fiscal —y Dijsselbloem, al igual que en el caso español, no parece partidario de dar aire al Gobierno de Renzi—, y una nueva crisis bancaria amenaza a Portugal, con el nuevo Ejecutivo incapaz de solucionar el problema en Novobanco y en medio de duras negociaciones por el presupuesto.

FUENTE: El País.

FORMACIÓN RELACIONADA:

JEROEN DIJSSELBLOEM | Presidente del Eurogrupo y ministro holandés “Habrá que ver si los bancos españoles necesitan más capital”

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998


El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en una comparecencia reciente. / François Lenoir (REUTERS)

  • El holandés, que lidera el órgano que reúne a los ministros de Economía del euro, no descarta una extensión del programa bancario de España pero dice que el Gobierno “no lo ha pedido” y que el rescate podría cerrarse en enero.
Claudi Pérez Bruselas 11 JUL 2013 - 00:00 CET

Es España. Se trata de España. Siempre fue España: Grecia, Portugal e Irlanda son países pequeños; a escala continental, Chipre es minúsculo. Los verdaderos problemas del euro, incluida una gestión de la crisis lamentable en muchos momentos, pasan por España. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (Eindhoven, 1966), se permite un punto de sinceridad cuando se refiere a Atenas, Dublín, Lisboa o Nicosia, y es capaz de convertirse en un Atila benevolente (la severidad de un holandés combinada con una pátina socialdemócrata) con los grandes temas: la crisis del euro, la unión bancaria, la recuperación continental, esas cosas. Pero mide hasta la última sílaba su análisis sobre España en una entrevista con EL PAÍS y otros cuatro diarios europeos, en la que no descarta nada. Frente al diagnóstico optimista de Madrid, Dijsselbloem sombrea un perfil económico cargado de matices. “El programa de ayuda a la banca está yendo bien, pese a que la recesión y la morosidad pueden provocar más pérdidas. Habrá que ver si los bancos españoles necesitan más capital”.

“Habrá que esperar y ver”, enfatiza. Esa es la clave de los próximos tiempos: qué hacer si la banca necesita más dinero público.

El Gobierno español habla de solo 2.000 millones de necesidades de capital; el mercado las eleva hasta 30.000, de los que harían falta unos 10.000 de dinero público, según Barclays. Esa cifra es asumible para el fondo de reestructuración español y el Tesoro. Aun así, varias instituciones europeas apuestan por prorrogar el rescate para que sirva como red de seguridad, a la vista de que España es uno de los eslabones más débiles de la crisis europea, y de que el tempo es complicado: la ayuda expira en enero, habrá dos exámenes a la banca europea en la primera mitad de 2014 y la recapitalización directa solo estará lista a final de año. Se trata de una cuestión, pura y llanamente, de coste político: pedir esa extensión (no digamos dinero europeo contante y sonante) supondría un desgaste enorme; además, Berlín y compañía han hecho todo lo posible por que las capitales solo se planteen acudir a mecanismos europeos como última opción, si no hay más remedio.

Pero la incertidumbre no solo se cierne sobre España. “Honestamente, no sabemos cómo está la banca europea”, dice con franqueza Dijsselbloem, bautizado Jeroen René Victor Anton, nada menos. “No sabemos cuáles son las necesidades de capital de las entidades; ni los banqueros centrales ni los ministros nos dan una imagen muy clara de la situación”, prosigue. Y remacha: "Lo único que sí sabemos es que las pruebas de esfuerzo pasadas no funcionaron, y que el BCE es muy consciente de que si no hace bien el examen perderá credibilidad".

En otras palabras: no sabemos cómo están los bancos, pero cabe esperar que el BCE sea duro. Eso dejaría nuevas necesidades de capital en España, pero sobre todo en Alemania, Francia, Holanda e Italia, según fuentes comunitarias. Por ese motivo, incluso en el caso de que España salga mejor parada que otros, varias instituciones europeas apuestan por que el Gobierno prorrogue el rescate, que expira en enero. El presidente del Eurogrupo torea esa cuestión con la elegancia —y la ambigüedad— que ofrecen los verbos conjugados en condicional: “El Gobierno español no está pidiendo la extensión. Y el programa va por buen camino. Si no hay demanda por parte de Madrid, el rescate podría cerrarse”.

Quienes le conocen describen a Dijsselbloem con una contradicción: como un calvinista bon vivant. Las paradojas con respecto al presidente del Eurogrupo no han dejado de aumentar desde su acceso al cargo, en enero y por expreso deseo de Alemania, que ahora parece haberle retirado su apoyo. Empezó siendo brutalmente sincero (dijo que el rescate a Chipre, en el que los acreedores y clientes de los bancos pagaron parte de la factura, iba a servir como modelo, lo que le granjeó un alud de críticas pese a que dio en el clavo), pero tras algún golpe se ha vuelto más precavido. A lo largo de la charla, por ejemplo, deja entrever que los socios harán lo necesario para que el final del rescate en Irlanda y Portugal sea un éxito, pero no aclara la solución final: “Es prematuro decir si Lisboa, por ejemplo, puede dejar el programa. Una línea de crédito precautorio por parte del mecanismo de rescate es una opción, pero aún es pronto. Algún tipo de programa preventivo es posible en caso necesario”.

Tampoco cierra puertas con Grecia. Preguntado sobre si está sobre la mesa una reestructuración de deuda, contesta que solo cabe esperar: “En primavera veremos cómo está Grecia, si las cifras van en la línea de lo previsto o peor, si son necesarias más medidas. No quiero especular: puedo entender que en Grecia sea atractiva una quita, pero a la vez ese no parece el mejor camino para recuperar la independencia financiera: no hay salida fácil”.

Dijsselbloem va y vuelve sobre los países rescatados, sobre la salida de la crisis (“la recuperación está tardando más de lo que esperábamos, pero Europa tiene potencial; saldrá de esta”), y acerca del sistema financiero. Se sospecha que la unión bancaria arrastra los pies: incumple los calendarios y no vuela lo necesario para romper ese cordón umbilical que vincula los balances de los bancos con la deuda pública. La última demostración de esa falta de ambición es el mecanismo de recapitalización directa acordado y el mecanismo de resolución de bancos propuesto por Bruselas: Dijsselbloem cuestiona que sea la Comisión quien deba apretar al último botón para liquidar bancos, y concede que la recapitalización directa con efectos retroactivos “no tiene apoyos políticos”.

“El camino está claro. Hasta ahora, cuando había un agujero en la banca, el debate era ¿quién paga la cuenta, el contribuyente nacional o el europeo? Eso ha cambiado: lo problemas son, en primer lugar, responsabilidad del propio banco; la segunda línea es la intervención de los Estados, pero para eso tienen que pagar antes accionistas, acreedores y depositantes con más de 100.000 euros. Por último, si los Estados no tienen dinero, está el mecanismo de rescate europeo”. Apenas hay, de momento, 60.000 millones para eso. “La cifra pactada es un mensaje político: hay fondos europeos para los problemas, pero solo como último recurso”.

Dijsselbloem reniega de la división Norte-Sur de la crisis. Asegura que hacen falta las mismas cosas en Holanda que en España, salvando las distancias; que Alemania “también debe hacer los deberes”. Para el líder del Eurogrupo, las reformas están en camino, la economía y la banca irán mejorando poco a poco; la niebla irá disipándose. Los potenciales problemas son otros: “El mayor riesgo de Europa es la inestabilidad política. Cada vez que hay inestabilidad política se paralizan las reformas: lo hemos visto en Grecia, en Portugal, en Italia”. ¿El caso Bárcenas puede afectar a la estabilidad europea? "No sé mucho al respecto. Lo que leo en los diarios. Punto y aparte”.

Fuente: El País.