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El Eurogrupo descarta dar a España la flexibilidad en el déficit que pide Rajoy

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, este jueves en Bruselas. THIERRY MONASSE AFP
  • Dijsselbloem: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme"

Un sonoro 'no' en 12 palabras. El presidente español Mariano Rajoy ha abierto hoy la puerta a negociar en Bruselas una nueva flexibilización de las metas de déficit público, a la vista de que España no ha cumplido en toda la pasada legislatura, ni cumplirá en 2016 a la vista de las previsiones de la Comisión Europea. Sin una prórroga para el déficit, el próximo Gobierno tendría que recortar casi 9.000 millones de euros. Ni el PSOE ni Podemos ni Ciudadanos están por la labor. Y hoy, por primera vez, Rajoy ha dejado entrever que ampliar los plazos para cumplir las reglas fiscales podría ser una opción. La respuesta del jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, ha sido tajante: "Cuando hay volatilidad en los mercados es imprescindible tener la mano firme". "España tiene que cumplir con sus obligaciones", explicó, "y para ello el nuevo Gobierno tendrá que actualizar el presupuesto y aplicar nuevas medidas [de ajuste]".

Dijsselbloem, el comisario Pierre Moscovici y el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis han venido avisando en las últimas semanas de que no hay apetito en Bruselas para una nueva ronda de flexibilidad en el caso español. Moscovici ha dejado claro, en la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, que España debe cumplir el Pacto de Estabilidad, y con déficits superiores al 3% del PIB no le queda otra que "cumplir con las recomendaciones de la Comisión". Esas recomendaciones no dejan lugar a dudas: hay que hacer recortes, a pesar de que los partidos españoles insisten en que si presentan una batería de reformas Bruselas debería aplicar las reglas con flexibilidad, como ha hecho otras veces.

Hay una diferencia: esta vez España crece a una velocidad del 3% del PIB, y ni así cumple los objetivos. Rajoy ha desvelado hoy que el déficit de España cerró 2015 en el 4,5% del PIB. El objetivo era el 4,2%; Bruselas auguraba el 4,8%. Es el cuarto incumplimiento en cuatro años de Gobierno del PP. Y en un momento en el que vuelven las dudas a Europa por el estado de sus bancos, por los flecos de la crisis que aún colea en Grecia y Portugal, y también --aunque en menor medida-- por las vulnerabilidades fiscales de España. "El presidente del BCE, Mario Draghi, suele decir que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el ancla de la confianza en Europa. Y está en lo cierto. Por eso España debe cumplir", ha explicado Dijsselbloem, más metido en el papel de halcón de la ortodoxia germánica que en el de socialdemócrata holandés. 
 
El otro socialdemócrata presente en la sala de prensa de Bruselas, el francés Moscovici, ha secundado las palabras del jefe del Eurogrupo. Moscovici protagonizó a finales del año pasado un sainete con el presupuesto español: se precipitó al anunciar los riesgos de incumplimiento del déficit y se ganó una reprimenda del colegio de comisarios, en el que algunas voces señalan que puede estar utilizando España como ariete para su propia agenda. Moscovici ha negado ese extremo una y otra vez. Pero el aire está de lo más enrarecido como para que España saque algo bueno de una negociación que promete ser muy dura.

FUENTE: El País. 

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Dijsselbloem: “España deberá presentar más ajustes”

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El ministro holandés de Finanzas y presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem / PATRICK SEEGER (EFE )


  • El jefe del Eurogrupo se muestra inflexible y pide más recortes del gasto público al próximo Gobierno español

Claudi Pérez Ámsterdam 10 ENE 2016 - 23:14 CET


“El presupuesto español incumple las reglas. La Comisión Europea fue clara al respecto. El nuevo Gobierno deberá presentar más ajustes”. El jefe del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, encabeza el ala más dura en Europa, a favor de castigar a España por los incumplimientos en las metas fiscales. La Comisión, más indulgente, es proclive a cierto impulso fiscal en la eurozona. Pero los más ortodoxos tienen otros planes: “España aún debe hacer más reformas. Pero el desafío del próximo Gobierno es el déficit”, dice Dijsselbloem.

España crece al 3% y aun así incumplirá los objetivos de déficit, según los pronósticos de la Comisión, tanto en 2015 como en 2016, tal como ha venido haciendo durante toda la última legislatura. Eso obligará, en teoría, a hacer un recorte de casi 9.000 millones este año. Bruselas, en principio, es partidaria de no inmiscuirse hasta que se aclare la situación política y, una vez se forme el próximo Gobierno, apuesta por mostrar cierta flexibilidad después de años muy complicados, con otros frentes abiertos en la eurozona. Pero se avecina un debate político enconado: tanto en la Comisión como en el Eurogrupo hay voces más ortodoxas, que exigen cierta dureza a la vista de los continuos incumplimientos.

Dijsselbloem
es uno de los cabecillas de esa ala: “El nuevo Gobierno tendrá que presentar medidas para asegurarse de cumplir; el proyecto actual viola claramente las reglas fiscales”, dijo a un grupo de periodistas españoles en Ámsterdam durante la puesta de largo de la presidencia holandesa de la Unión. Tras ganarle la mano a Luis de Guindos en la carrera por el Eurogrupo, apunta que la economía española no lo tiene fácil para verse favorecida por los nuevos aires de tolerancia fiscal en Bruselas.

España ha paralizado su agenda reformista y está en el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad (supera el listón del 3% del déficit): no puede obtener laxitud por la inversión pública. “Tampoco es el país en el que la crisis de refugiados ha tenido más impacto”, dice Dijsselbloem, “por lo que no puede obtener flexibilidad”.
 
Nuevo presupuesto


Ese debate va para largo. No se esperan decisiones hasta primavera. Quizá incluso más tarde: la formación de Gobierno puede demorarse especialmente si hay elecciones. Después, habrá que presentar un presupuesto actualizado, con ajustes y afinando los números de las autonomías. Solo tras ese nuevo borrador llegará un primer veredicto de la Comisión, que después discutirá el Eurogrupo.

En Bruselas hay visiones bien distintas acerca de cómo encarar el asunto: parte de la Comisión cree que España incumplirá por apenas unas décimas y ve contraproducente un correctivo ante la situación en otros países, con frentes abiertos en Francia, en Italia y los sempiternos problemas en Portugal (con un lío en su banca) y Grecia (cuya reforma de pensiones provocará otro pulso). La posición europea dependerá también del talante del próximo Ejecutivo en Madrid. Y del papel del comisario Pierre Moscovici —de capa caída tras protagonizar un sainete por el presupuesto español— y del vicepresidente Valdis Dombrovskis, aparentemente más ortodoxo, pero que ha dado muestras de cierta flexibilidad.

“El debate está abierto y en la decisión final habrá factores claramente políticos. Pero el análisis puramente técnico es claro: España lleva años incumpliendo, repetirá en 2015 y 2016 pese al crecimiento, y aunque las sanciones se pueden descartar, sí se espera que la Comisión señale formalmente y con rotundidad a Madrid”, dicen fuentes europeas.

En público nadie ha sido tan rotundo como Dijsselbloem. “España tiene que hacer más: el problema es sobre todo qué Gobierno lo va a hacer, y cuándo”. “En cuanto a las reformas, el país ha hecho mucho pero también debe hacer más, y sobre todo no puede dar marcha atrás. Pero en lo fiscal, España no puede ser acreedora de flexibilidad y ese va a ser un desafío para el nuevo Gobierno”.

“La inestabilidad política, además, suele ser un problema”, subraya. Dijsselbloem apunta donde más duele, consciente de la dificultad para formar Gobierno, de un cierto repunte de la prima de riesgo por esa razón y de las sucesivas trampas que pueden reducir la velocidad de crucero de la economía española en los próximos meses: desde el lío en los mercados por China a una nueva sacudida en el tablero europeo, procedente de Portugal o Grecia.

Preguntado al respecto, el Gobierno español prefiere quedarse al margen. Guindos se ha puesto en contacto con la Comisión, con el BCE y con varios ministros del euro para informar del panorama político y de los próximos pasos. Madrid sostiene que el fuerte crecimiento del PIB ayudará a cumplir el déficit o, a lo sumo, a incumplir por poco. “El déficit español no es el problema fundamental de la eurozona, ni mucho menos”, sentencian en Moncloa.

Frentes abiertos: Grecia, Italia y Portugal


“El primer examen del rescate griego no llevará semanas, sino meses”, destaca Jeroen Dijsselbloem. Vuelve la presión: de ese examen, que tenía que estar listo en enero, depende la ansiada reestructuración de la deuda griega, una promesa europea de 2011 que no termina de llegar.

Bruselas aprieta las tuercas. El primer análisis del tercer rescate griego estará en función de una controvertida reforma de las pensiones que, de momento, no satisface a nadie. El Gobierno griego ha recibido críticas en casa pese a que no supone grandes recortes, y una tibia respuesta de las instituciones, que quieren más. “En ningún país es fácil aprobar esa reforma”, admite el jefe del Eurogrupo.

El euro tiene otros dos frentes abiertos: Italia presiona para obtener flexibilidad fiscal —y Dijsselbloem, al igual que en el caso español, no parece partidario de dar aire al Gobierno de Renzi—, y una nueva crisis bancaria amenaza a Portugal, con el nuevo Ejecutivo incapaz de solucionar el problema en Novobanco y en medio de duras negociaciones por el presupuesto.

FUENTE: El País.

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Europa rechaza el plan griego por 100 millones de IVA y flecos en pensiones

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El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin (centro), habla con su homólogo griego, Yanis Varoufakis, este miércoles en Bruselas. / Thierry Monasse (AP)

  • Las posiciones están muy cerca y en Bruselas se espera un acuerdo en las próximas horas

Claudi Pérez Bruselas 25 JUN 2015 - 21:16 CEST

El Eurogrupo finalizó la tarde del jueves, por enésima vez, sin acuerdo entre Grecia y sus acreedores. Pero las diferencias entre la última oferta de Grecia y la propuesta definitiva de los socios europeos y el FMI, según una comparativa elaborada por este diario, son mínimas: apenas 107 millones en IVA y flecos de escasa enjundia en pensiones y privatizaciones. “Es extraño que no alcancemos un acuerdo por 100 millones”, aseguró uno de los más estrechos colaboradores del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dentro de la reunión. Las posiciones de ambos están muy cerca y en Bruselas se espera un acuerdo en las próximas horas. Pero la dramatización continuará hasta el último minuto.

Los socios europeos y el Fondo Monetario Internacional llegaron esta mañana al Eurogrupo con una última propuesta. Grecia presentó media hora antes de la reunión la suya. Las medidas prioritarias de ambos planes son prácticamente las mismas, según una comparativa de ambos textos realizada por EL PAÍS. Los ministros volverán a reunirse durante el fin de semana, y los jefes de Estado y de Gobierno retomarán las negociaciones a lo largo de la cumbre que arrancó ayer. Sin embargo, y a pesar de las declaraciones subidas de tono de algunos ministros como el alemán Wolfgang Schäuble —“las posiciones están más alejadas que nunca”— esa comparativa es una suerte de juego de las siete diferencias: no hay grandes discrepancias más allá de la gestualidad y las palabras de los mandarines europeos.

Los dos documentos se parecen como dos gotas de agua: incluso en el diseño y el tipo de letra. Contienen párrafos iguales al 100%. El de Grecia tiene una página más: diez, por 9 de la oferta de los acreedores.

Grecia propone una reforma del IVA que le reportará ingresos adicionales por 1.693 millones de euros: 107 millones menos de lo que piden los acreedores. Los griegos pretenden que todos los alimentos —y no solo los básicos— disfruten de un IVA reducido del 13%, así como los hoteles. Los socios rechazan esas excepciones. En ese impuesto, Atenas quiere también tipos reducidos para las islas, a diferencia de los acreedores.

Apenas hay diferencias en recortes fiscales: la mayor es que los europeos y el FMI pretenden una rebaja del gasto militar de 400 millones; los griegos quieren dejar ese tijeretazo en 200 millones. Hay acuerdo en los tipos impositivos a las empresas. Grecia quiere, además, un impuesto de una sola vez del 12% a las compañías que obtengan beneficios de más de 500.000 euros, y propone imponer un impuesto a los yates: el FMI se opone a esos dos tributos y, en general, prefiere los recortes de gasto a los incrementos impositivos porque sostiene que así se dañará menos el crecimiento. Además, Grecia se opone a un recorte de medio punto del PIB (unos 900 millones) en los gastos de la seguridad social.

En cuanto a las privatizaciones, el acuerdo es prácticamente completo: Grecia tan solo se opone a vender sus aeropuertos regionales y el mayor operador de telecomunicaciones (OTE). “Diferencias muy menores”, según las fuentes europeas consultadas.

Donde hay algo más que jaleo es en la reforma de pensiones. Lo más sustancial es que Atenas quiere activarla el 31 de octubre, cuatro meses después que los acreedores. Los ahorros previstos son exactamente iguales: entre el 0,25% y el 0,5% del PIB este año, y un 1% del PIB en 2016 (1.800 millones). Hay acuerdo en retrasar la edad de jubilación a 67 años en 2022. Y el grueso de las medidas coincide, salvo en cuatro asuntos. Uno: Grecia quiere adelantar el fin de los subsidios a las pensiones más bajas a finales de 2018 —un año antes que los acreedores—, pero como contrapartida no quiere aplicar ese tijeretazo inmediatamente. Dos: Atenas quiere suavizar el pago de los pensionistas al sistema de salud, del 4% actual a un 5% (los acreedores piden un 6%). Tres: Grecia quiere retrasar un año la eliminación de las exenciones en las cotizaciones. Y cuatro: el equipo del primer ministro Alexis Tsipras se niega a que el sistema de pensiones tenga que autofinanciarse completamente. En Europa eso ocurre en la mayoría de los países, pero no en todos. Grecia paga con impuestos una parte sustancial de las pensiones: nueve puntos de los 16 puntos de PIB que cuesta el sistema, uno de los más onerosos de la UE.

Hay otro asunto esencial que separa a las dos partes: Grecia pide una reestructuración de deuda, tal y como prometió el Eurogrupo en noviembre de 2012. Los acreedores creen que no es el momento, aunque la canciller Merkel ya ha dejado claro que hay margen de maniobra para incluir un alivio de la deuda griega, que asciende al 180% del PIB.
 
FUENTE: El País. 
 
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Tsipras amaga con un referéndum si no hay acuerdo con el Eurogrupo

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  • Varoufakis anuncia una amnistía fiscal para los depósitos de griegos en el extranjero

M. A. SÁNCHEZ-VALLEJO / AGENCIAS MADRID / ATENAS 28 ABR 2015 - 21:10 CEST

Puede haber cambiado el equipo negociador, pero no la política del Gobierno griego ante sus socios del Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así se desprende de la entrevista que en la noche del lunes concedió el primer ministro Alexis Tsipras al canal privado de televisión Star, en la que descartó la convocatoria de elecciones anticipadas si no se logra un acuerdo con los prestamistas, pero apuntó la clara posibilidad de convocar un referéndum “para que sea el pueblo el que se pronuncie” al respecto, una eventualidad que inquieta sobremanera a Bruselas.


El jefe del Ejecutivo y líder de Syriza reiteró su confianza en llegar a un acuerdo con las instituciones conocidas antaño como troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) antes de la próxima reunión del Eurogrupo, el próximo 11 de mayo, una posibilidad que también apuntó su vicepresidente, Yanis Dragasakis. El pacto es condición sine qua non para el desbloqueo del último tramo del rescate, 7.200 millones de euros que insuflarían liquidez a las mermadas arcas griegas, máxime cuando en mayo el Estado afronta un nuevo pago al FMI, además del correspondiente desembolso de salarios y pensiones. Las necesidades financieras de Atenas ascienden el mes próximo a un total de 4.000 millones.

Pero si el acuerdo que eventualmente se alcance con los socios del euro se contradice con el mandato recibido en las urnas el 25 de enero, Tsipras dejó claro que consultaría directamente al pueblo. La posibilidad de un referéndum es anatema en Bruselas, y cabe recordar que una propuesta de celebrar una consulta popular sobre la conveniencia del segundo rescate costó el puesto al entonces primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandreu, durante la tormentosa cumbre europea de Niza, en otoño de 2011. “No tengo derecho a decidir por el pueblo griego si las negociaciones llegan a un punto en que no se correspondan con el mandato” de las urnas, recalcó Tsipras.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, desautorizó este martes la propuesta de la consulta popular por no considerarla una buena idea. “Costaría dinero, crearía una gran incertidumbre política y no creo que tengamos tiempo; no creo que los griegos tengan tiempo para esto”, dijo.

En la entrevista televisiva, Tsipras no pormenorizó detalles acerca de las negociaciones en curso, pero sí confirmó la existencia de marcadas diferencias respecto a asuntos clave como la recuperación de los convenios colectivos, la subida progresiva del salario mínimo hasta los 751 euros o el aumento del IVA en las islas, todas ellas líneas rojas para el Ejecutivo de Syriza.

Sobre los procesos de privatización en curso, señaló que se estudiarán uno por uno, pero se mostró abierto a seguir adelante con la de parte del puerto del Pireo y la de 14 aeropuertos regionales, en lo que representa una clara concesión a las exigencias de los socios.

El Gobierno griego presentará este miércoles a sus socios una serie de medidas para aumentar la recaudación de impuestos —incluida una amnistía fiscal a quienes declaren depósitos en el extranjero, apuntada hoy mismo por el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis— y luchar contra el contrabando, pero se mantiene firme en tres frentes: el recorte de las pensiones, cualquier reforma del mercado laboral y el aumento del IVA.

Tsipras afirmó que Varoufakis sigue siendo “un gran activo” del Gobierno griego, pese a su aparente marginación del equipo negociador, al frente del cual fue relevado el lunes por el catedrático de Economía Efclidis Tsakalotos, hasta ahora número dos de Exteriores y con amplio respaldo en Syriza, incluida su ala izquierda. Como hiciera unas horas antes al anunciar los cambios en el equipo negociador con el “grupo de Bruselas” —la denominación que recibe la antigua troika—, Tsipras restó importancia a la reorganización y ante todo apoyó a Varoufakis frente a las críticas de los socios europeos, afirmando que, si los ha molestado, es porque “habla su idioma mejor que ellos” aunque, admitió, defienda con mucha firmeza sus opiniones.

La exposición pública de Varoufakis, su reiterada presencia en actividades académicas en Grecia y el extranjero, y el hecho de que se presentara en la reunión informal del Eurogrupo de Riga del viernes “con los deberes sin hacer” han sido, según fuentes consultadas en Atenas, los motivos que le han apartado de la primera línea de las negociaciones, necesitadas de un claro empuje para evitar la bancarrota.
 
FUENTE: El País. 
 
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Guindos afirma que el Eurogrupo ya negocia un tercer rescate para Grecia

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Luis de Guindos 
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en Pamplona. / VILLAR LÓPEZ (EFE)

  • Ese nuevo salvavidas podría suponer de 30.000 a 50.000 millones de euros adicionales

Claudi Pérez Bruselas 2 MAR 2015 - 21:14 CET

La UE y Grecia han iniciado ya las conversaciones para un tercer rescate a Atenas, según desveló este lunes en Pamplona el ministro de Economía español, Luis de Guindos. “Estamos negociando un tercer rescate”, dijo Guindos, que sugirió que ese tercer salvavidas puede costar entre 30.000 y 50.000 millones de euros, muy por encima de las estimaciones que se manejaban hasta ahora. Los dos rescates anteriores sumaban ya algo más de 240.000 millones. En medio de un rifirrafe diplomático entre el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el presidente español, Mariano Rajoy, Guindos quiso dejar claro que España seguirá tirando de chequera en caso necesario: ese hipotético tercer programa supondría hasta 7.000 millones adicionales, lo que elevaría la factura total de España en Grecia a 33.000 millones, según el Ministerio de Economía. Y dejó algún que otro aviso a navegantes: “Para Grecia no hay alternativa a la solidaridad europea”.

Guindos abrió un melón complicado, tanto por el conflicto diplomático como por las dificultades que eso puede provocar en Atenas, con Tsipras negando una y otra vez que Grecia vaya a pedir nuevos rescates que impliquen más condiciones. Y apuntó incluso a una cifra, hasta 50.000 millones, que no es más que una estimación pero que podría tener efectos secundarios negativos para Grecia en los mercados. El Eurogrupo y la Comisión Europea desmintieron anoche que los ministros de Finanzas de la eurozona estén debatiendo un tercer rescate. Fuentes del Ministerio de Economía explicaron que esas cifras son solo orientativas y subrayaron que Europa “ya ha ayudado a Grecia y aún va a tener que ayudar mucho”.

El Gobierno griego se remitió a las declaraciones de una portavoz del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que negó tanto las cifras como la apertura de negociaciones. Tsipras acusó el pasado sábado a España y Portugal de liderar a los países que quisieron retrasar el acuerdo de Grecia con el Eurogrupo para prorrogar la ayuda financiera a Grecia, y advirtió de que Rajoy y el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, han hecho lo posible por derribar al nuevo Ejecutivo liderado por la izquierda radical de Syriza. Rajoy ha respondido con una queja formal a la Comisión Europea.

Tras resistirse por tierra, mar y aire a una prórroga del actual rescate, una tercera ayuda financiera es imprescindible en Grecia a la vista de que Atenas no puede financiarse en los mercados. Pero la franqueza de Guindos puede levantar ampollas en el Gobierno de Tsipras, que llegó al poder con las promesas de acabar con la excesiva austeridad, con planes para reestructurar la deuda y con el expreso deseo de acabar con la troika. Tras una dura negociación en la que Atenas pudo salvar algunas de sus promesas pero a la vez se saltó muchas de sus líneas rojas, el tercer rescate se da por seguro en Bruselas pero se avecina comprometido para Grecia, porque irá asociado a nuevas condiciones.

Tsipras insistió el pasado viernes en que no pedirá un tercer programa, aunque en la prórroga del segundo se habla explícitamente de un “nuevo contrato para el crecimiento” de Grecia. Uno de los vicepresidentes de la Comisión, Valdis Dombrovskis, dejó claro este lunes que Atenas “necesita un acuerdo adicional cuando el programa expire”, según Bloomberg. Guindos no hizo más que ponerle el cascabel al gato. Pero en medio del clima enrarecido de relaciones Grecia-España, cualquier declaración española al hilo de un hipotético tercer rescate tiene resonancias que sobrepasan con mucho lo relativo a la financiación de Grecia.

Guindos explicó en Pamplona que España y Portugal “no han sido los más duros” con Grecia en las negociaciones del Eurogrupo: los países bálticos y algunos centroeuropeos eran los menos favorables a facilitar un acuerdo, según fuentes españolas. Guindos recordó que España, “directa o indirectamente”, ha prestado a Grecia 26.000 millones de euros, “lo que se gasta en prestaciones de desempleo en un año”. “Grecia no tiene acceso al mercado y sin esa ayuda dejaría de pagar pensiones y servicios públicos”, insistió.

La guerra de guerrillas entre Grecia y España va para largo. El Gobierno español sostiene que ha sido solidario con Grecia. Atenas denuncia que España y Portugal han intentado poner palos en las ruedas por el miedo al contagio político: al auge de Podemos, por ejemplo. Un portavoz del Gobierno alemán calificó este lunes de “juego sucio” algunos de esos comentarios, informa Reuters.

FUENTE: El País. 

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La Comisión ve “suficientemente completa” la lista griega de reformas

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Varoufakis
El ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, en una reunión del gabinete, el 21 de enero en Atenas. / ANGELOS TZORTZINIS (AFP)


  • El Ejecutivo heleno aplaza unas horas la presentación del catálogo de nuevas medidas

Claudi Pérez Bruselas 24 FEB 2015 - 10:49 CET

La Comisión Europea ha recibido este martes la lista de reformas que el Gobierno de Grecia propone a sus acreedores internacionales para recibir la ayuda financiera pendiente. "Lista de medidas de reformas de Grecia recibida a tiempo", ha señalado el portavoz comunitario Margaritis Schinas en su cuenta de Twitter.

En una primera valoración, fuentes de la Comisión Europea citadas por Efe consideran "suficientemente completa" la lista que el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, remitió la pasada medianoche a Bruselas para convencer a sus socios europeos. "En opinión de la Comisión, es suficientemente completa para ser un punto de partida válido para una conclusión satisfactoria de la revisión, como pidió el Eurogrupo en su último encuentro", añaden las fuentes.

Los ministros de Finanzas de la zona euro tienen previsto reunirse este martes por teleconferencia para dar su veredicto a la lista, esencial para validar el acuerdo del pasado viernes, que prorroga las ayudas financieras a Grecia. Las instituciones anteriormente conocidas como troika —Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo— emitirán previamente un veredicto inicial sobre la lista, en el que se basarán los ministros del Eurogrupo para tomar una decisión. El rescate expira el sábado. Sin el plácet de la troika y el Eurogrupo, que fuentes europeas daban ayer lunes como probable, Grecia se enfrentaría a graves problemas en los mercados, ante el deterioro de su situación económica, financiera y fiscal en los dos últimos meses.

La saga griega no termina aquí. La lista de reformas y el visto bueno del Eurogrupo dará algo de aire a Atenas, que de esa manera podría seguir financiándose con la emisión de deuda a corto plazo, que compran los bancos griegos y a su vez colocan en el banco central heleno a cambio de liquidez.

A finales de abril, Europa y el FMI revisarán el cumplimiento de las condiciones del acuerdo para efectuar —o no— los desembolsos acordados, que servirán a su vez para hacer frente a los vencimientos de la deuda que Grecia tiene con los socios, el FMI y el BCE. Y para junio debería estar listo un tercer rescate griego, en una negociación que se adivina al menos tan dura como la actual: Atenas necesita la ayuda financiera europea, prácticamente no tiene acceso a los mercados, pero a la vez reclama una mejora de las condiciones ante los magros resultados vinculados al draconiano ajuste del último lustro.

De momento no se conoce el contenido del listado, que debe respetar los estándares europeos para evitar sorpresas, pero que a la vez debe ser lo suficientemente ambiguo —o poco explícito— para que el primer ministro no tenga problemas en casa con el ala más izquierdista de su partido.
 
FUENTE: El País. 
 
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El pacto con el Eurogrupo abre las primeras fisuras en el Gobierno griego

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Varoufakis
Varoufakis y su mujer llegan al parlamento griego. / Giorgos Kontarinis (AP)

  • Bruselas advierte de que el sí a las reformas que debe presentar Grecia no es automático

 María Antonia Sánchez-Vallejo / Claudi Pérez Atenas / Bruselas 22 FEB 2015 - 20:30 

Bruselas recibió este domingo una primera lista de reformas apenas esbozadas que deberán ser especificadas antes de que termine el lunes. Pero incluso con vaguedades o inconcreciones, al primer ministro griego, Alexis Tsipras, probablemente le resulte más fácil convencer a sus socios de la Eurozona que aplacar el conato de rebelión que ha estallado en su partido. Cinco destacados miembros de Syriza han criticado sin ambages el acuerdo alcanzado el viernes con el Eurogrupo. Entre ellos figuran dos nombres de peso, los de Panayotis Lafazanis, titular de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía —uno de los tres superministerios económicos del Gobierno—, y Manolis Glezos, eurodiputado y figura totémica de la izquierda.

El ministro Lafazanis, que ha reiterado en varias ocasiones su rechazo ideológico a las privatizaciones —un punto sobre el que Atenas ha empezado a matizar—, aseguró en una entrevista a un diario local: “No podemos permitir que se castigue la voluntad popular y el programa electoral; la troika y los rescates son ya pasado y no hay que reconstruirlos”.

Lafazanis es la nota discordante del Ejecutivo, pero, en comparación con el nonagenario Glezos, se quedó corto. El hombre que a los 18 años descolgó la bandera nazi de la Acrópolis instó a los simpatizantes de Syriza a manifestarse sobre el pacto. “Cambiar el nombre ‘troika’ por el de ‘instituciones’; el de ‘memorando’ [rescate] por ‘acuerdo’, y el de ‘prestamistas’ por ‘socios’ no cambia nada”, dijo Glezos, quien también se disculpó “ante los votantes de Syriza por haber participado en esta ilusión” de cambio. El Gobierno salió al paso con un comunicado según el cual el viejo héroe de la resistencia “debe de estar mal informado acerca de las difíciles negociaciones” en curso.

Lafazanis es el único representante del ala más izquierdista de Syriza en el Gobierno, pero hay otros sectores del partido menos relevantes que Lafazanis que piden ya la cabeza de Tsipras por "rendirse" a los dictados europeos. La resistencia ya se había puesto de manifiesto esta semana en la elección del nuevo presidente de la República, un puesto representativo que tradicionalmente suele ocupar un miembro del partido de la oposición.

Tsipras no pudo sacar adelante a su candidato, el conservador Dimitris Avramópulos, actual comisario de Inmigración y en su día ministro de Defensa con Andonis Samarás, por la oposición interna. Por eso optó a última hora por otro miembro de Nueva Democracia, Prokopis Pavlópulu, de perfil más suave y al que ciertas corrientes de la izquierda "agradecen" que no recurriera al Ejército en diciembre de 2008, cuando era ministro del Interior y la calle se incendió en protesta por el asesinato a manos de un policía del adolescente Alexis Grigoropulos. Pavlópulu fue elegido con 233 votos.

Mientras, Bruselas recibió este domingo una primera lista de reformas muy preliminar, un documento de apenas tres páginas con ideas muy generales. El Gobierno griego trabaja a contrarreloj para presentar la lista definitiva hoy lunes. Y a partir de ahí llegará el examen de las tres instituciones anteriormente conocidas como troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo), que los ministros de Finanzas de la Eurozona evaluarán el martes por teleconferencia. Nadie espera un accidente tras el acuerdo del viernes, plagado de concesiones por parte de Grecia. Pero los europeos llevan días deslizando que hay un grave problema de confianza con el Ejecutivo de Tsipras, con heridas que solo empezaron a restañarse tras el pacto.

“Grecia no debería pensar que habrá una aprobación automática a su lista de reformas”, explicaron a este diario fuentes de la Comisión, que ha adoptado el papel de mediador frente a un FMI y un BCE menos suaves con Grecia. “Hemos detectado las lógicas resistencias dentro de Syriza, pero el escenario central es una lista suficientemente ambiciosa como para que no haya problemas: el Gobierno griego es muy consciente de la delicada situación económica, fiscal y financiera”, explicaron las mismas fuentes.

Los europeos esperan un listado muy centrado en las reformas de naturaleza estructural, sin cifras concretas en lo relativo a las medidas de gasto e ingreso. La línea central de las reformas será la lucha contra la evasión fiscal, la corrupción y las reformas del sector público. El viernes el Gobierno dejó claro que no piensa en subidas de IVA ni en recortes de pensiones para no descarrilar aún más la recuperación. Y durante las dos últimas semanas ha flirteado con la idea de pactar una reforma laboral con la Organización Internacional del Trabajo y un decálogo de medidas con la OCDE, el think tank de los países desarrollados.

No está claro que eso sea suficiente para quien probablemente vuelve a tener la llave del caso griego: el BCE retiró a Grecia la posibilidad de que sus bancos obtengan liquidez en Fráncfort a cambio de dejar deuda pública griega en la ventanilla, y ha dejado claro que no desandará ese camino mientras no vea que el programa financiero de Grecia puede tener una conclusión exitosa.

La banca y una pésima posición fiscal son los puntos más débiles de Grecia a corto plazo: tras una sensacional huida de capitales desde la convocatoria de elecciones, el deterioro del sector financiero —y el miedo a un pánico financiero en caso de no llegar a un acuerdo— fue el principal motivo del sí de Tsipras el pasado viernes al pacto. Grecia mantendrá sus líneas rojas, dice una y otra vez su Gobierno, mientras fuentes del mercado aseguran que a Atenas se le acaba el dinero esta semana.

FUENTE: El País.

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Bruselas advierte de que el Eurogrupo puede cerrarse sin acuerdo

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Schäuble y Varoufakis, ministros de Finanzas alemán (a la izquierda) y griego, tras su encuentro a principios de febrero. / ODD ANDERSEN (AFP)
  • Habrá pacto “si todo el mundo es razonable”, según la Comsión Europea

Claudi Pérez Bruselas 20 FEB 2015 - 14:28 CET

¿Empieza Alemania a jugar con fuego? La Comisión Europea ha advertido esta mañana que no es seguro al 100% un acuerdo entre los socios del euro y Grecia. “Queda mucho por hacer”, ha reconocido un portavoz del presidente Jean-Claude Juncker, que ha augurado un pacto “si todo el mundo es razonable”. Bruselas aseguraba ayer jueves que sin acuerdo, el próximo lunes puede llegar una sacudida en los mercados. Pero la dureza de Alemania anticipa un Eurogrupo —cuyo comienzo se ha retrasado hasta las cuatro y media de la tarde— muy complicado. “La carta de solicitud de Grecia es un paso adelante. El problema es que los ministros de la eurozona deben hacerla operativa, y eso no va a ser fácil. No deberíamos jugar con fuego”, ha explicado una fuente diplomática europea.

El Banco Central Europeo (BCE) desempolva los planes de una posible salida de Grecia del euro, según ha informado el Eurogrupo esta mañana. El representante alemán en la Comisión Europea, Günter Oettinger, ha acusado a Grecia de “entrar como un elefante en una tienda china” y ha augurado que no habrá acuerdo hasta la semana próxima, antes de ser desautorizado por la Comisión. El Gobierno maltés ha explicado hoy viernes que Alemania está dispuesta a dejar salir del euro a Grecia. En 2012, Berlín ya sopesó echar a Grecia de la UE, y la crisis del euro se recrudeció hasta que la canciller Angela Merkel desechó la idea. El propio Yanis Varoufakis, en 2012, abogaba por mantener a Grecia en el euro ante la sacudida que eso podría provocar tanto en el país mediterráneo como en la eurozona.

Tanto Alexis Tsipras, el primer ministro griego, como la Comisión Europea se han mostrado esta mañana convencidos de la posibilidad de un acuerdo. Incluso los portavoces del Gobierno alemán han suavizado hoy viernes su postura después de las declaraciones de ayer, en las que rechazaron de plano la propuesta de Varoufakis. El escenario más probable, según las fuentes consultadas, sigue siendo un acuerdo de compromiso: Grecia ya ha cedido en la mayor parte de lo que quería el Eurogrupo, aunque algunos socios quieren aún más dureza por distintos motivos. Alemania y los acreedores están molestos con el tono de Tsipras desde su llegada al poder y no quieren que Grecia pueda considerarse un ejemplo a seguir por nadie. Los países periféricos rescatados son también severos con Grecia porque temen un contagio político. Bélgica, Holanda y los países bálticos fueron también ayer muy duros en una reunión previa al Eurogrupo, según uno de los asistentes a esa cita. Grecia espera alguna concesión por parte del Eurogrupo después de haber cedido en casi todo lo importante.

El historiador económico Barry Eichengreen, uno de los grandes expertos en crisis financieras, aseguraba hace unas semanas que una salida de Grecia del euro “sería como un Lehman Brothers al cuadrado”. Está por ver que en Bruselas se escuche la voz de los historiadores económicos.
 
FUENTE: El País. 

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Tsipras ve posible un “acuerdo político” tras una tensa cumbre

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 Alexis Tsipras habla con Hollande, este jueves en Bruselas. / YVES HERMAN (REUTERS)

  •  Atenas solo logra el apoyo de Chipre y Francia en el inicio de la negociación

Claudi Pérez Bruselas 13 FEB 2015 - 01:11 CET

Toda Europa busca un acuerdo sobre Grecia; nadie quiere un accidente. Y hay ya lentos movimientos en esa dirección, aunque la fase inicial de las negociaciones haya sido muy tensa y, en definitiva, no cabe sino esperar un acuerdo de compromiso con ciertas dosis de drama: in extremis, cerca de la fecha límite —el 28 de febrero vence el rescate actual— y tras largos y espinosos debates. Tras un Eurogrupo de lo más tenso, los líderes de la Unión recibieron este jueves al nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, con cierta inquietud por la retórica agresiva de Grecia en los últimos días, pero también con ganas de aclarar el horizonte.

El día anterior, en la reunión de ministros de Finanzas del euro, solo Francia y Chipre apoyaron —en líneas muy generales— a Grecia. Los jefes de Estado y de Gobierno insisten en que Atenas debe cumplir las normas: hay que acordar un tercer rescate, y para ello es necesario una extensión del rescate actual. Puede haber alguna concesión, pero solo sobre esa base negociadora. Tsipras no quiere esa prórroga, pero prevé que a la postre habrá fumata blanca: “La solución técnica es posible; lo importante es alcanzar también una solución política, y la cumbre demuestra que el acuerdo político es posible”.

Ese optimismo de Grecia contrasta con las declaraciones del resto de líderes, mucho más inquietos. La canciller alemana, Angela Merkel, apuntó que hay un rescate en vigor “y si Grecia quiere ampliarlo tiene que tomar decisiones pronto”. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, apremió a Atenas a resolver las “divergencias” con los socios acerca de las reformas que Tsipras tiene previsto poner en marcha. Y el presidente francés, François Hollande, presionó también ante las dos semanas escasas que quedan para negociar.

Tras el fracaso de la reunión del miércoles, Tsipras alcanzó este jueves su primer acuerdo con el Eurogrupo para iniciar el trabajo técnico en aras a encontrar una solución al problema de la deuda. No es demasiado: apenas un guiño político tras casi dos semanas de desencuentros, gesticulaciones y una retórica de confrontación. El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, consiguió pactar con Tsipras un escueto comunicado que se le resistió en la reunión con los ministros del euro. En ese Eurogrupo, sin embargo, se constató la soledad de Grecia en esta fase inicial de la negociación, y quedaron claras las tensiones que le esperan: solo Francia y Chipre apoyaron las posiciones del ministro griego, Yanis Varoufakis, según las fuentes consultadas.

Irlanda y los países bálticos, junto con España y Portugal, fueron duros con Atenas; Alemania rechazó explícitamente durante el Eurogrupo cualquier posibilidad de modificar las condiciones del rescate, tal como pide Tsipras. “Grecia está acabando con nuestra paciencia”, resumió el primer ministro finlandés, Alex Stubb. Los socios del euro, en fin, exigen a Atenas que pida una extensión del rescate si quiere alguna concesión.

Grecia se niega en redondo, al menos a esta altura de la jugada: prefiere un acuerdo-puente —antes de pactar un tercer rescate— que le permita bloquear parte de las reformas y de la austeridad pactadas en su día. Ni los griegos ni los socios del euro pueden permitirse volver a jugar con fuego, y el escenario central —según media docena de fuentes consultadas en Bruselas— sigue siendo un acuerdo de compromiso, con la dosis de eufemismos imprescindible para satisfacer a ambas partes, para fin de mes.

A pesar de que lo más probable es ese pacto, Atenas comprobó en Bruselas que la negociación no va a ser sencilla. “Ustedes quieren subir las pensiones dos euros al día y nosotros, que también aplicamos recortes, tenemos problemas para subirlas cinco euros al mes”, le espetó a Varoufakis uno de los ministros del Báltico. Varias fuentes presentes en ese Eurogrupo destacan la tensión de la cita. “Grecia no quiere cumplir todas las condiciones, pero su situación es delicada, la economía ha vuelto a pararse y todo el Eurogrupo se decanta por una nueva extensión, se llame como se llame”, aseguró a este diario uno de los ministros del euro.

Atenas subraya que el problema de Grecia ya no es económico, sino político. Pero buena parte del Eurogrupo sospecha que las cosas no van tan bien. El BCE elevó ayer de 60.000 a 65.000 millones los préstamos de la línea de liquidez de emergencia a la banca griega. Buenas noticias para Atenas. O no: los analistas interpretan que ese movimiento confirma que, a falta de un acuerdo inminente que no llegará en el Eurogrupo del lunes, la salida de capitales prosigue en Grecia.

FUENTE: El País. 
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El Eurogrupo exige a Grecia que siga con el rescate para poder negociar

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El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, saluda al alemán, Wolfgang Schäuble. / e. dunand (afp)

  • Los socios del euro no consiguen pactar una prórroga ante la negativa de Atenas

Claudi Pérez Bruselas 12 FEB 2015 - 01:13 CET


Un solo jefe de Gobierno sobrevive en su puesto en el quinto aniversario de la primera cumbre europea para hacer frente a la crisis griega: Angela Merkel. El 11 de febrero de 2010 los líderes europeos se reunieron en Bruselas para empezar a forjar el primer rescate, que luego dio paso a un segundo salvavidas y a una situación que a día de hoy sigue lejos de resolverse, con un retroceso de un cuarto del PIB desde entonces, un paro del 25%, una deuda pública del 185% del PIB y, en fin, una crisis que sobrepasa lo económico y que ha terminado con Alexis Tsipras al mando en Atenas. Un lustro después de esa primera cita, los ministros del euro acudieron anoche a la enésima reunión de emergencia sobre Grecia. Yanis Varoufakis presentó al Eurogrupo sus propuestas para empezar a negociar una solución a los problemas de Atenas, metida de nuevo en un lío. Sus homólogos le sometieron a una enorme presión para que Grecia acepte una extensión del rescate. Varoufakis y Tsipras se negaron siquiera a pactar un comunicado, y ambas partes quedan emplazadas para seguir con las negociaciones en el Eurogrupo del próximo lunes.

La primera toma de contacto de Varoufakis con Bruselas fue todo lo complicada que se presumía, tras una gira que ha minado los apoyos de Grecia. “El ambiente no es el mejor por la retórica utilizada en Atenas”, resumía uno de los asistentes. Con la cara desencajada tras más de seis horas de reunión, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, explicó pasada la medianoche que Grecia y los socios se enzarzaron en un debate “intenso y constructivo”, pero fueron incapaces de llegar a nada. Tsipras, personalmente y por teléfono, se encargó de tumbar el último borrador de conclusiones. “La posibilidad de una extensión [del rescate] se ha discutido y es la opción preferida, pero no hay nada todavía”, acertó a decir Dijsselbloem. “El acuerdo podría llegar el lunes”, abundó Varoufakis ante la prensa.

Grecia está aislada, pero por el momento no cede. Necesita el dinero europeo, y entre sus planes ya no figura la posibilidad de salir del euro: sus armas negociadoras son escasas, y aun así se resiste a la extensión, quizá para cumplir con la liturgia de este tipo de acuerdos, que exigen escenificaciones con un punto melodramático. Varoufakis dijo antes de salir de Atenas que estaba listo para un choque con los socios, pero es consciente de que Atenas depende de la buena voluntad de Europa, obligada a hacer al menos concesiones sociales a la vista de los errores de trazo grueso cometidos en Grecia. Para ello, los socios exigen que Atenas siga dentro del rescate si quiere negociar las contrapartidas. Eso implica buscar un eufemismo feliz para prorrogarlo, algo a lo que en principio se niegan Tsipras y Varoufakis.

Atenas quiere un acuerdo puente de seis meses, hasta finales de agosto. Pero para ello ha escogido un tono desafiante que empezó a pasarle factura anoche. Las instituciones europeas ven “márgenes” para la negociación, sobre la base de “una respuesta adecuada para circunstancias políticas y económicas cambiantes”, según las fuentes consultadas. Las concesiones serán escasas: reducir el objetivo de superávit fiscal para permitir algo más de gasto social; acordar un fin de la troika algo sui géneris, como concesión política; quizás pactar plazos de pago más holgados para la deuda. Poco más. Y eso, siempre que se encuentre una solución dentro del marco del programa.

En la época de esa primera reunión sobre Grecia, hace un lustro, Varoufakis daba clases y estaba a punto de publicar un libro sugestivo, El Minotauro global, en el que carga sin miramientos contra Merkel y Wolfgang Schäuble: “Alemania exporta estancamiento a su patio trasero europeo”; “trata al Sur como tierras extranjeras a las que hay que torturar fiscalmente”; con su “mercantilismo provinciano” mete a Europa “en un estado de desintegración a fuego lento”. Paradójicamente, su futuro político depende de que Schäuble y Merkel rebajen varios grados la tensión. De eso, y de que con algo de suerte no hayan leído esos y otros dardos.
 
FUENTE: El País.
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El Eurogrupo pide a España que mantenga el control de la banca

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 El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. REUTERS

  • El rescate bancario expiró el pasado día 23 pero desde Europa insisten en que el sector continúa amenazado por la crisis.

EUROPA PRESS Bruselas 27/01/2014 10:08 Actualizado: 27/01/2014 10:29


Los ministros de Economía de la eurozona pedirán este lunes a España que mantenga la "determinación" en materia de ajustes, reformas y vigilancia de la banca tras el fin del rescate bancario, que expiró el pasado 23 de enero sin ningún tipo de prórroga o ayuda adicional.

Los inspectores de la troika (formada por la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) trasladarán al Eurogrupo las conclusiones de su informe final sobre la situación de la banca en España elaborado tras su última visita en diciembre, que se publicará la semana que viene. El informe reclama al Gobierno que siga vigilando estrechamente la estabilidad del sector, por considerar que continúa amenazada por la crisis y la caída del precio de la vivienda. "Creemos que el Gobierno español ha hecho muchas cosas de forma correcta, pero debe mantener la determinación tanto por lo que se refiere a las políticas presupuestarias, como a las estructurales y del sector financiero", ha resaltado un alto funcionario del Eurogrupo. En este sentido, no habrá un "mensaje político adicional" del Eurogrupo al Gobierno de Mariano Rajoy, sino "un fuerte apoyo para hacer las cosas correctas", ha explicado el funcionario.

Por lo que se refiere al alto nivel de paro en España (26,06% según la última encuesta de población activa), el Eurogrupo cree que el Gobierno de Mariano Rajoy ha adoptado "medidas significativas" para flexibilizar el mercado laboral y facilitar la "convergencia" de sus diferente segmentos, aunque persiste el problema de los trabajadores despedidos del sector de la construcción que no tienen cualificaciones. "Sólo una restauración de tasas de crecimiento perceptibles conducirá a una bajada significativa del paro. El crecimiento empieza a remontar, las perspectivas son positivas, pero no hay magia. No se puede saltar de repente desde una fuerte reestructuración macroeconómica con tasas negativas a convertirse en la próxima China. Es un proceso gradual", ha subrayado el alto funcionario.
 
Guindos comparece ante la Eurocámara

Al Eurogrupo asistirá el ministro de Economía, Luis de Guindos, que tiene prevista una intensa agenda en Bruselas. Este lunes por la noche participará en una reunión de ministros de Economía del PP europeo junto con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble. El martes por la mañana, antes del Ecofin, hará de introductor -de nuevo junto a Schäuble- de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, que presenta un libro sobre la recuperación en Europa. Y por la tarde comparecerá ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara para hablar de la situación de la economía europea y española.

Además de sobre España, la reunión del Eurogrupo abordará la situación en Portugal y Grecia, dará la bienvenida a Letonia, que adoptó el euro el pasado 1 de enero, y escuchará el programa económico de los nuevos Gobiernos de Alemania y Austria. En el caso de Lisboa, todavía no está previsto empezar a discutir la salida del rescate, prevista para mediados de año, según las fuentes consultadas.

En cuanto a Grecia, continúan bloqueadas las negociaciones entre el Gobierno de Atenas y la troika sobre los presupuestos de 2014 y 2015 y sobre las reformas pendientes y sigue sin haber fecha de regreso para los inspectores.

No obstante, el alto funcionario del Eurogrupo ha aclarado que el desbloqueo del siguiente tramo del rescate no es urgente porque las autoridades helenas han alcanzado ya un superávit primario que les permite financiar sus gastos con sus ingresos y el próximo gran vencimiento de deuda sólo llegará a mediados de mayo. En todo caso, ha explicado, tanto la troika como Atenas están interesadas en cerrar un acuerdo lo antes posible. Este acuerdo deberá contemplar ya cómo se financiará el rescate griego durante los próximos 12 meses.
 
Fuente: Público.

La Eurozona pacta un cortafuegos del fondo de liquidación con la vista puesta en la unión bancaria

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Luis de Guindos charla con el presidente del BCE, Mario Draghi.
Luis de Guindos charla con el presidente del BCE, Mario Draghi, en la reunión de esta noche en Bruselas. Efe
  • 'Hemos logrado un avance crucial en la construcción de la unión bancaria', dice Olli Rehn
EFE Bruselas

Los ministros de Finanzas de la eurozona han logrado esta noche un consenso general sobre el cortafuegos, una red de seguridad que respaldará el futuro fondo único de liquidación bancaria y se apoyará de alguna forma en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pero que tardará algunos años en concretarse.

"Hemos llegado a un entendimiento común sobre los cortafuegos para un mecanismo único de resolución, lo que es un resultado muy importante", señaló el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, al término de la reunión de los ministros de Finanzas de la eurozona.

"De hecho, esta noche hemos logrado un avance crucial en la construcción de la unión bancaria y hemos allanado el camino (para alcanzar este miércoles un acuerdo sobre el mecanismo único de liquidación bancaria en el Ecofin) y para unas Navidades tranquilas", señaló el comisario finlandés.

Al ser preguntado si el MEDE, el fondo de rescate permanente de la eurozona, jugará un papel en el cortafuegos, Rehn respondió afirmativamente, y aseguró que el instrumento será "eficaz y viable".

¿Qué es?
El mecanismo único de liquidación bancaria estará formado por una autoridad única de resolución, que decidirá si se debe o no liquidar un banco, y un fondo único que se nutrirá de contribuciones anuales de 5.500 millones de euros a lo largo de diez años a cargo de la banca y hasta que esté lleno (unos 55.000 millones en 2026), estará dividido en compartimentos nacionales.

En esta década transitoria en el caso de que haya que proceder a liquidar un banco, se recurrirá a los fondos del compartimento del país en el que la entidad está basada, de modo que progresivamente se irá permitiendo el acceso al capital común.

También se podrán utilizar los recursos de los compartimentos de los demás países para hacer frente a los costes no cubiertos por un fondo nacional concreto, igualmente de forma gradual.

No obstante, la cuestión que tenían que resolver los ministros de Finanzas de la eurozona era cómo afrontar un problema importante durante la fase inicial, cuando el fondo y los compartimentos todavía no contarán con suficientes recursos.

Reunión del Ecofin

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, afirmó que los titulares han "avanzado en buena medida", pero recordó que el acuerdo final habrá que negociarlo hoy a Veintiocho en el Ecofin.

Berlín defendía que el MEDE no fuera libremente disponible como cortafuegos sin limitaciones y abogaba por que, en todo caso, los Estados miembros pidieran un crédito como hizo España en su momento.

El borrador de la declaración que estudiaron esta noche los ministros sobre los cortafuegos indicaba que, para el caso de que el fondo no esté todavía financiado en su totalidad y surjan quiebras mientras tanto, debe haber un "sistema de financiación puente".

Durante el periodo en que se llenen los compartimentos nacionales y, en consecuencia, el fondo con aportaciones de los bancos de cada país, esa financiación puente "será inicialmente disponible a través de los recursos nacionales o el MEDE sobre una base caso por caso".

Además se decía en el texto que se diseñará y desarrollará un "cortafuegos común" durante el periodo transitorio.

Schäuble recalcó antes de llegar al Eurogrupo que "no habrá una línea de crédito general para todo el mundo. Eso no lo habrá".. Su homólogo francés, Pierre Moscovici, que defendía todo lo contrario, explicó no obstante que "hay un cortafuego y es un cortafuegos común.

"Hay un cortafuegos común que puede tomar varias formas, que quedarán pendientes de precisar en los próximos años, pero el principio ha quedado claramente establecido y ninguna forma está excluida", indicó.

Moscovici aclaró que se ha establecido el principio del cortafuegos, precisado los recursos y diseñado "la primera modalidad", y adelantó que el instrumento podría incluir préstamos al fondo de resolución, pero también otras fórmulas.

Además, indicó que los ministros se han movido dentro de las bases alcanzadas la semana pasada, y eliminado ambigüedades.

Esas bases limitaban el papel de la CE en un complejo proceso de decisión sobre la liquidación de un banco y daban un mayor peso de los países miembros.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, por otro lado, se mostró "muy optimista" sobre la posibilidad de un acuerdo global el miércoles en el Ecofin sobre el mecanismo único de liquidación.

Fuente: El País.

El Eurogrupo acuerda hoy poner fin al rescate bancario de España

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El ministro de Economía, Luis de Guindos. REUTERS

El ministro de Economía, Luis de Guindos. REUTERS

  • Bruselas mantendrá una vigilancia especial hasta que se devuelva el 75% del préstamo. La última misión de la troika viajará a Madrid el 2 de diciembre.

EUROPA PRESS Bruselas 14/11/2013 08:20 Actualizado: 14/11/2013 08:44

Los ministros de Economía de la eurozona acordarán hoy poner fin al rescate bancario para España con una "salida limpia", sin ningún tipo de prórroga o ayuda adicional, al considerar que el plan de ayuda ha sido un éxito y ha cumplido su objetivo de reestructurar el sector financiero.

España se convertirá así en el primer país de la eurozona que sale de un programa de asistencia económica de la UE y se libra de la tutela de la troika —formada por la Comisión, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)—. No obstante, Bruselas mantendrá una vigilancia especial hasta que se devuelva el 75% del préstamo. La troika regresará a Madrid el 2 de diciembre para realizar su evaluación final de la situación de la banca española.

El Gobierno ha utilizado 41.300 millones de euros de los 100.000 millones ofrecidos por el Eurogrupo en julio de 2012 para reestructurar los bancos con problemas. El préstamo europeo tiene un tipo de interés del 0,5% y un plazo de devolución de hasta 15 años.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha resaltado que el cierre del rescate bancario es "una buena noticia para la economía, para Europa y para la banca española" porque "la culminación de ese programa ha ayudado a bajar las tensiones financieras" y con ello a relajar la prima de riesgo. "La salida limpia [del rescate] es el escenario central" que maneja el Eurogrupo, según ha explicado un alto funcionario europeo, que considera que esta solución es "segura" dada la recuperación incipiente de la economía española. Los ministros podrían aprobar este jueves una declaración sobre el fin del rescate español en la que se recogerá su historia, los hitos conseguidos y los retos pendientes, de acuerdo con las fuentes.

Para ello, el Eurogrupo examinará antes el informe completo realizado por los inspectores de la troika tras su cuarta visita a España en septiembre, que se hará público el lunes 18 de noviembre. En sus conclusiones preliminares, Bruselas, el BCE y el FMI destacaron que España ha cumplido ya prácticamente todas las condiciones exigidas por la UE a cambio del rescate bancario y que el sector financiero tiende a estabilizarse. "La situación de liquidez y la estructura de financiación del sector bancario español han continuado mejorando debido al aumento de los depósitos bancarios y a que las entidades de crédito españolas están recuperando el acceso a los mercados de financiación. La situación de solvencia de las entidades españolas ha seguido siendo cómoda", sostiene la troika.

No obstante, los inspectores pidieron al Gobierno que mantenga la vigilancia sobre la banca por los riesgos de la situación económica, que amenazan sus perspectivas de rentabilidad. Además, reclamaron a España que mantenga el impulso de las reformas y que garantice el cumplimiento de los objetivos de déficit.

Irlanda a examen

Casi la mitad del dinero del rescate se utilizó para reflotar Bankia (17.960 millones), pero también se han beneficiado Catalunya Caixa (9.080 millones), Novagalicia Banco (5.425 millones), Banco de Valencia (4.500 millones), BMN (730 millones), Banco Ceiss (604 millones), Caja 3 (407 millones) y Liberbank (124 millones). Además, el fondo de rescate (MEDE) inyectó 2.500 millones en el banco malo que gestiona los activos inmobiliarios (Sareb), que se creó el año pasado como parte de las condiciones impuestas en el memorándum del programa español.

El Eurogrupo examinará también este jueves la estrategia de salida del rescate para Irlanda, que recibió una ayuda de 85.000 millones de euros de la UE y el FMI en 2010. Los ministros esperan que el Gobierno de Dublín les comunique oficialmente si desea una "salida limpia" como la de España o prefiere una línea de crédito preventiva por si surgen nuevas turbulencias en el mercado de deuda. No obstante, el Eurogrupo ha avisado de que la línea de crédito no saldría gratis en ningún caso, sino que Irlanda tendría que pagar por ella incluso si nunca llega a utilizarla.
 
Fuente: Público.

La izquierda se adelanta al cambio en la Unión Europea

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 El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, el lunes en Atenas. / ALKIS KONSTANTINIDIS (EFE)

  • La designación de Schulz como candidato socialista a las elecciones europeas y a la presidencia de la Comisión marca el inicio de la renovación de las instituciones.

Luis Doncel Bruselas 6 NOV 2013 - 23:59 CET


La carrera acaba de comenzar. Las grandes familias políticas europeas toman posiciones ante la renovación de las instituciones que deberán abordar tras las elecciones del próximo mayo. Entre los que tienen posibilidades de escalar hasta la presidencia de la Comisión, Martin Schulz ha sido el primero en dar un paso al frente. Los socialistas han designado hoy al actual presidente del Parlamento Europeo como supercandidato para los comicios y, llegado el caso, para sustituir a José Manuel Durão Barroso. Con este movimiento, el centroizquierda se presenta como la avanzadilla de un intento de involucrar a los ciudadanos de 28 países en las decisiones que se toman en la distante y burocrática Bruselas.

“Lucharé por recuperar la confianza. Ya antes de la crisis se percibía una pérdida de fe de los ciudadanos en las instituciones europeas y nacionales”, ha asegurado este miércoles Schulz en su presentación oficial. Pero el proceso que los socialistas habían vendido como unas primarias nace con un defecto de origen: en lugar de una competición entre candidatos a convertirse en cabeza de un cartel paneuropeo, el acto de ayer sirvió tan solo para entronizar al alemán. Ningún otro compañero obtuvo el respaldo para enfrentarse a él.





Schulz esbozó las dos ideas fuerza sobre las que girará su campaña. Primero, impulsar una redistribución de la riqueza más justa tanto entre países como entre ciudadanos. Y segundo, usar todos los medios para luchar contra el desempleo juvenil. Pero el camino para llegar hasta ahí se presenta largo. Vencidas las resistencias de los compañeros de partido que lo criticaban por valerse de su puesto en el Parlamento para hacer campaña o de aquellos que recelan ante su condición de alemán, le quedan varios escollos. El primero será mantener el tipo en unas elecciones que se presentan muy complicadas ante el avance de las fuerzas populistas y antieuropeas. Y el segundo, lograr el respaldo de un Consejo en el que gana el centroderecha.

Es la primera vez que los votantes socialistas acudirán a las elecciones sabiendo de antemano a qué candidato para el Ejecutivo europeo respaldan. Lo mismo ocurrirá con los que apoyen a las formaciones inscritas en el Partido de la Izquierda Europea, como la española IU. Su apuesta para la Comisión es Alexis Tsipras, el líder griego que encabeza la oposición a las políticas de recortes impuesta por la troika; aunque sus posibilidades de llegar ahí son prácticamente nulas. Verdes y liberales tienen previsto anunciar sus nombres a finales de año o principios del próximo. Entre los primeros se especula con Rebecca Harms y José Bové, y Guy Verhofstadt y el comisario Olli Rehn para los segundos.

Para conocer el cartel electoral de los populares —que prefieren aplazar el debate hasta el último momento— habrá que esperar hasta el congreso que celebrarán en Dublín en marzo. Mientras tanto, cada semana circula un nuevo nombre conservador en la rumorología bruselense. El penúltimo es el del luxemburgués Jean-Claude Juncker, que ganó estatura política como presidente del Eurogrupo y acaba de quedarse sin trabajo tras ser descabalgado del poder tras 18 años como primer ministro. Antes se ha hablado de los comisarios Michel Barnier, Viviane Reding, los primeros ministros de Polonia, Finlandia e Irlanda, e incluso la directora-gerente del FMI, Christine Lagarde.

Pero el baile de nombres no afecta solo al sustituto de Barroso. Están en juego la presidencia del Consejo Europeo, que en noviembre del próximo año deberá abandonar el belga Herman Van Rompuy, la del Parlamento, el puesto de Alto Representante de Asuntos Exteriores que ahora ocupa Catherine Ashton y el de la presidencia permanente del Eurogrupo si finalmente se crea. Fuera del ámbito estrictamente europeo, también quedará vacante la Secretaría General de la OTAN.

La dificultad de cubrir tal avalancha de puestos se agrava porque esta será la primera vez que se haga bajo el paraguas del Tratado de Lisboa, que trató de impulsar la democratización de las instituciones. Es a este principio al que se agarran los socialistas para exhibir su candidato cuanto antes. Y es por esta misma idea por la que critican las reticencias de los populares a mostrar sus cartas. “Están socavando, quizás no la letra, pero sí el espíritu de Lisboa. ¿Cuál sería entonces el significado de ir a las elecciones con un candidato si luego el elegido para presidir la Comisión fuera otro? Es una idea totalmente antidemocrática”, sostiene Hannes Swoboda, el líder del grupo socialista en la Eurocámara.

Lo que el nuevo tratado añade al proceso de elegir presidente de la Comisión es un plus de legitimidad democrática, pero el Consejo —es decir, los jefes de Gobierno— siguen teniendo una posición de fuerza. El texto dice que el Parlamento debe elegir a una persona propuesta por el Consejo, que a su vez debe tener en cuenta el resultado de las elecciones. La pregunta es, ¿qué significa exactamente tener en cuenta las elecciones? “Al final, la decisión se tomará en una noche por muy pocas personas. Básicamente, Angela Merkel y François Hollande”, apuntan fuentes parlamentarias.

En la misma línea, aunque algo más matizada, se mostraba hace unos días una alta fuente europea. “A pesar de los argumentos interesados, los tratados son claros como el agua: es el Consejo quien propone al presidente de la Comisión, tras consultas con el Parlamento. Se trata de un acuerdo entre dos instituciones, pero el liderazgo es del Consejo”, aseguraba. Conviene recordarlo a los millones de ciudadanos llamados a las urnas dentro de seis meses.

Fuente: El País.

Dijsselbloem pide a España trabajar más y acometer más reformas laborales

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  • El presidente del Eurogrupo reclama "trabajar más tiempo y más duro"
  • El político holandés reitera que "nada hace pensar" que haya que alargar las ayudas a la banca

Agencias Madrid 28 OCT 2013 - 10:48 CET


Guindos (izquierda), y Dijsselbloem, en junio. / EFE


Más reformas en el ámbito del empleo, entre ellas retrasar la edad de jubilación y cambios en la jornada laboral. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, cree que la elevada tasa de paro exige al Gobierno español tomar estas medidas. Con todo, el político holandés destaca que España ha empezado a "pasar página" y ha entrado en el camino de la recuperación. También ha asegurado que habrá "algo de crecimiento en la zona euro en 2014" y cree que España puede ser uno de los países que ayuden en la salida hacia la recuperación.

En un desayuno informativo celebrado este lunes en Madrid, Dijsselbloem ha pedido trabajar "más tiempo y más duro", en referencia al retraso de la edad de jubilación para conseguir mantener el modelo social europeo. "Hay que adaptarse a la nueva realidad económica", ha señalado.

El envejecimiento de la población, ha afirmado, debe hacer que las políticas de empleo se centren en los jóvenes. "El desempleo es muy alto, sobre todo, para los jóvenes y hacen falta más reformas laborales, porque el nuevo crecimiento es necesario", ha argumentado el también ministro de Finanzas de los Países Bajos. Djisselbloem ha incidido así en la necesidad de que todos los países miembros continúen con las reformas estructurales. En el caso de España, considera que el mercado laboral debe ser "más dinámico" y con una contratación "más moderna".

Dijsselbloem ha valorado, no obstante, las medidas de consolidación adoptadas por el Gobierno español y ha dicho que "no fueron fáciles" y que la tarea aún no ha terminado. En este sentido, también ha señalado que aunque hay razón para ser optimistas sobre las nuevas previsiones económicas para la Unión Europea que se conocerán en otoño "todavía no quiere decir que estemos a salvo".

El presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona euro cree que será difícil que estos países vuelvan a alcanzar unos niveles de crecimiento económico como los de antes de la crisis, ya que han cambiado las condiciones de acceso al crédito, y en el futuro no habrá tanta facilidad de préstamo.

Ha indicado que las metas de la Unión Europea serán a partir de ahora lograr un crecimiento económico sostenido y mantener el modelo europeo social aunque ha dicho que "no será tarea fácil" lograr elevados niveles de crecimiento del PIB debido a que antes de la crisis hubo gran cantidad de crédito que ha generado deudas que actualmente hay que volver a pagar.

En el Nueva Economía Forum, patrocinado por Red Eléctrica, BT y Asisa, también interviene el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien ha abogado por una unión bancaria con un programa "riguroso, ambicioso y transparente".

Fuente: El País.

El BCE endurece el examen a la banca pero se da un gran margen de maniobra

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  • Draghi evita concretar los criterios de las pruebas ante la ausencia de un cortafuegos creíble.
  • Exige un capital de máxima calidad del 8%.

Claudi Pérez Bruselas 23 OCT 2013 - 21:36 CET

"No sabemos cómo están los bancos”. Las palabras del jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, resumen el estado de excepción permanente en el que vive la banca europea, que un lustro después de detonar la peor crisis en varias generaciones es incapaz de despejar las dudas acerca de su salud pese a haber devorado miles y miles de millones de euros en ayudas públicas. El BCE tomará las riendas de la supervisión bancaria en 2014, pero antes quiere saber qué demonios hay en las tripas de las entidades: Fráncfort ha presentado este miércoles la metodología de los exámenes a la banca, que serán algo más duros de lo esperado para arrojar luz de una vez por todas sobre los balances financieros. Pero ha evitado las concreciones: quiere dejarse margen de maniobra en la aplicación de las normas, ante la ausencia de un cortafuegos europeo creíble.

“La transparencia es el primer objetivo”, ha dicho este miércoles el presidente del BCE, Mario Draghi. Y las pruebas abarcarán “todas las fuentes de riesgo”, ha señalado Ignazio Angeloni, el funcionario del BCE encargado de definir la metodología.

Eso sí: los resultados definitivos no se conocerán hasta dentro de un año; los tiempos del ejercicio están bastante abiertos y son una fuente de incertidumbre para un sector obligado a moverse deprisa para no salir mal en la foto. Además, pese a la dureza, el diablo sigue estando en los detalles. Y los detalles solo se verán en la aplicación de las normas, según las fuentes consultadas. El BCE tiene incentivos para ser severo, pero tiene que conseguir un difícil equilibrio: no pasarse de duro si no quiere nuevas turbulencias. El examen a la banca es también un examen al BCE, más aún tras las dudas provocadas por las maniobras de Draghi para que la Comisión suavice la aplicación de las reglas de ayudas de Estado si surgen, como parece, agujeros de capital y los bancos necesitan otra vez al contribuyente.

El BCE afirma que estas pruebas son más creíbles porque el examinador asumirá después la supervisión de las entidades: puede obligarles a hacer lo que crea oportuno. Estas son las claves:

Examinados y ausencias. Pasarán las pruebas unas 130 entidades, que concentran el 85% de los activos; 16 de ellas son españolas (el 95% del sector). Hay ausencias notables: las cajas alemanas, en muy mal estado, no se examinan. El BCE estudiará los balances a 31 de diciembre de este año, por lo que quedan algo más de dos meses para que las entidades hagan sus deberes. El ejercicio debe estar listo antes de octubre de 2014.

8% de capital. El colchón de capital es elevado: el Eurobanco exige un 8% de capital de máxima calidad (Common Equity Tier 1, para los amantes de la tan ininteligible como precisa jerga financiera anglosajona). Si encuentra agujeros, ordenará su recapitalización inmediata. Pero el BCE ya ha recomendado a los supervisores nacionales acciones preventivas, y varios bancos han acudido a los mercados en las últimas semanas. Lo normal sería que ese proceso se intensificara si las condiciones siguen siendo favorables. El propio BCE se encargará de eso: lleva semanas insinuando que habrá una barra libre de liquidez el año próximo, una de esas subastas multimillonarias como las de finales de 2011 y principios de 2012.

Examen al examinador. Las pruebas son también un examen para el prestigio del propio BCE. Sin un cortafuegos europeo más allá del Mede, la dureza de los exámenes es una incógnita por su potencial desestabilizador. Si no tienen suficiente capital, las entidades deberán acudir primero al mercado para conseguirlo; si no es posible llegará el ya tradicional rescate con fondos públicos, en primer lugar nacionales y en última instancia europeos (si los hay) o el recurso final al Mede. Se da por hecho que harán falta ayudas públicas. Y en ese caso se aplican las reglas de ayudas de Estado: pérdidas para accionistas y poseedores de deuda de peor calidad, salvo que Bruselas considere que peligra la estabilidad financiera.

La lupa. El BCE mirará el capital, la liquidez y las fuentes de financiación. Y toda clase de activos, incluidos los afectados por morosidad. Evaluará la exposición a los bonos soberanos (a los que no somete a ningún recorte a diferencia de lo ocurrido en las pruebas de estrés de 2011, que provocaron una sacudida en el mercado). Se comprobará tanto el estado de los activos ponderados por riesgo como la ratio de endeudamiento, para evitar trampas (un cierre del grifo del crédito durante meses). A pesar de la presión alemana, se examinarán los productos estructurados o derivados, de los que la banca germana se empachó en los años precrisis.

Tres en uno. El BCE hará dos exámenes: sobre la calidad de los activos y sobre el total de los balances, con la ayuda de Oliver Wyman. Posteriormente la Autoridad Bancaria Europea hará una prueba de resistencia.

¿50.000 millones, 75.000 millones o medio billón?

Las primeras estimaciones sobre el capital que necesita la banca europea empezaron incluso antes de saberse los detalles de los exámenes del BCE. Morgan Stanley calculaba en septiembre que harán falta 50.000 millones de euros, apenas un pellizco para el que no habría mayores problemas. Goldman Sachs lanzó hace unos días una cifra algo superior: 75.000 millones de euros, aunque esos números estaban basados en supuestos algo más laxos de los que ha publicado el Eurobanco. Curiosamente, esas dos cifras están en torno a los 60.000 millones de euros destinados por los socios del euro para la muy restringida recapitalización directa de entidades que puede acometer el mecanismo europeo de rescate (Mede).

El resultado del examen a la banca es una incógnita: algún think tank europeo ha llegado a estimar entre medio billón y un billón de euros la cifra necesaria para limpiar de verdad las tripas de los bancos, números que supondrían un auténtico dolor de cabeza. Se espera que en los próximos días la gran banca publique nuevas estimaciones del potencial agujero que puede haber en el sector, pero lo preocupante, de momento, es que solo hay cortafuegos nacionales para el día después de la publicación de resultados: los socios del euro no han conseguido ponerse de acuerdo para crear un fondo europeo para recapitalizar entidades, más allá del Mede, sometido a grandes restricciones y con la inevitable condicionalidad, como sucedió con el rescate español.

Fuente: El País.