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El BCE endurece el examen a la banca pero se da un gran margen de maniobra

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  • Draghi evita concretar los criterios de las pruebas ante la ausencia de un cortafuegos creíble.
  • Exige un capital de máxima calidad del 8%.

Claudi Pérez Bruselas 23 OCT 2013 - 21:36 CET

"No sabemos cómo están los bancos”. Las palabras del jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, resumen el estado de excepción permanente en el que vive la banca europea, que un lustro después de detonar la peor crisis en varias generaciones es incapaz de despejar las dudas acerca de su salud pese a haber devorado miles y miles de millones de euros en ayudas públicas. El BCE tomará las riendas de la supervisión bancaria en 2014, pero antes quiere saber qué demonios hay en las tripas de las entidades: Fráncfort ha presentado este miércoles la metodología de los exámenes a la banca, que serán algo más duros de lo esperado para arrojar luz de una vez por todas sobre los balances financieros. Pero ha evitado las concreciones: quiere dejarse margen de maniobra en la aplicación de las normas, ante la ausencia de un cortafuegos europeo creíble.

“La transparencia es el primer objetivo”, ha dicho este miércoles el presidente del BCE, Mario Draghi. Y las pruebas abarcarán “todas las fuentes de riesgo”, ha señalado Ignazio Angeloni, el funcionario del BCE encargado de definir la metodología.

Eso sí: los resultados definitivos no se conocerán hasta dentro de un año; los tiempos del ejercicio están bastante abiertos y son una fuente de incertidumbre para un sector obligado a moverse deprisa para no salir mal en la foto. Además, pese a la dureza, el diablo sigue estando en los detalles. Y los detalles solo se verán en la aplicación de las normas, según las fuentes consultadas. El BCE tiene incentivos para ser severo, pero tiene que conseguir un difícil equilibrio: no pasarse de duro si no quiere nuevas turbulencias. El examen a la banca es también un examen al BCE, más aún tras las dudas provocadas por las maniobras de Draghi para que la Comisión suavice la aplicación de las reglas de ayudas de Estado si surgen, como parece, agujeros de capital y los bancos necesitan otra vez al contribuyente.

El BCE afirma que estas pruebas son más creíbles porque el examinador asumirá después la supervisión de las entidades: puede obligarles a hacer lo que crea oportuno. Estas son las claves:

Examinados y ausencias. Pasarán las pruebas unas 130 entidades, que concentran el 85% de los activos; 16 de ellas son españolas (el 95% del sector). Hay ausencias notables: las cajas alemanas, en muy mal estado, no se examinan. El BCE estudiará los balances a 31 de diciembre de este año, por lo que quedan algo más de dos meses para que las entidades hagan sus deberes. El ejercicio debe estar listo antes de octubre de 2014.

8% de capital. El colchón de capital es elevado: el Eurobanco exige un 8% de capital de máxima calidad (Common Equity Tier 1, para los amantes de la tan ininteligible como precisa jerga financiera anglosajona). Si encuentra agujeros, ordenará su recapitalización inmediata. Pero el BCE ya ha recomendado a los supervisores nacionales acciones preventivas, y varios bancos han acudido a los mercados en las últimas semanas. Lo normal sería que ese proceso se intensificara si las condiciones siguen siendo favorables. El propio BCE se encargará de eso: lleva semanas insinuando que habrá una barra libre de liquidez el año próximo, una de esas subastas multimillonarias como las de finales de 2011 y principios de 2012.

Examen al examinador. Las pruebas son también un examen para el prestigio del propio BCE. Sin un cortafuegos europeo más allá del Mede, la dureza de los exámenes es una incógnita por su potencial desestabilizador. Si no tienen suficiente capital, las entidades deberán acudir primero al mercado para conseguirlo; si no es posible llegará el ya tradicional rescate con fondos públicos, en primer lugar nacionales y en última instancia europeos (si los hay) o el recurso final al Mede. Se da por hecho que harán falta ayudas públicas. Y en ese caso se aplican las reglas de ayudas de Estado: pérdidas para accionistas y poseedores de deuda de peor calidad, salvo que Bruselas considere que peligra la estabilidad financiera.

La lupa. El BCE mirará el capital, la liquidez y las fuentes de financiación. Y toda clase de activos, incluidos los afectados por morosidad. Evaluará la exposición a los bonos soberanos (a los que no somete a ningún recorte a diferencia de lo ocurrido en las pruebas de estrés de 2011, que provocaron una sacudida en el mercado). Se comprobará tanto el estado de los activos ponderados por riesgo como la ratio de endeudamiento, para evitar trampas (un cierre del grifo del crédito durante meses). A pesar de la presión alemana, se examinarán los productos estructurados o derivados, de los que la banca germana se empachó en los años precrisis.

Tres en uno. El BCE hará dos exámenes: sobre la calidad de los activos y sobre el total de los balances, con la ayuda de Oliver Wyman. Posteriormente la Autoridad Bancaria Europea hará una prueba de resistencia.

¿50.000 millones, 75.000 millones o medio billón?

Las primeras estimaciones sobre el capital que necesita la banca europea empezaron incluso antes de saberse los detalles de los exámenes del BCE. Morgan Stanley calculaba en septiembre que harán falta 50.000 millones de euros, apenas un pellizco para el que no habría mayores problemas. Goldman Sachs lanzó hace unos días una cifra algo superior: 75.000 millones de euros, aunque esos números estaban basados en supuestos algo más laxos de los que ha publicado el Eurobanco. Curiosamente, esas dos cifras están en torno a los 60.000 millones de euros destinados por los socios del euro para la muy restringida recapitalización directa de entidades que puede acometer el mecanismo europeo de rescate (Mede).

El resultado del examen a la banca es una incógnita: algún think tank europeo ha llegado a estimar entre medio billón y un billón de euros la cifra necesaria para limpiar de verdad las tripas de los bancos, números que supondrían un auténtico dolor de cabeza. Se espera que en los próximos días la gran banca publique nuevas estimaciones del potencial agujero que puede haber en el sector, pero lo preocupante, de momento, es que solo hay cortafuegos nacionales para el día después de la publicación de resultados: los socios del euro no han conseguido ponerse de acuerdo para crear un fondo europeo para recapitalizar entidades, más allá del Mede, sometido a grandes restricciones y con la inevitable condicionalidad, como sucedió con el rescate español.

Fuente: El País.

JEROEN DIJSSELBLOEM | Presidente del Eurogrupo y ministro holandés “Habrá que ver si los bancos españoles necesitan más capital”

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en una comparecencia reciente. / François Lenoir (REUTERS)

  • El holandés, que lidera el órgano que reúne a los ministros de Economía del euro, no descarta una extensión del programa bancario de España pero dice que el Gobierno “no lo ha pedido” y que el rescate podría cerrarse en enero.
Claudi Pérez Bruselas 11 JUL 2013 - 00:00 CET

Es España. Se trata de España. Siempre fue España: Grecia, Portugal e Irlanda son países pequeños; a escala continental, Chipre es minúsculo. Los verdaderos problemas del euro, incluida una gestión de la crisis lamentable en muchos momentos, pasan por España. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (Eindhoven, 1966), se permite un punto de sinceridad cuando se refiere a Atenas, Dublín, Lisboa o Nicosia, y es capaz de convertirse en un Atila benevolente (la severidad de un holandés combinada con una pátina socialdemócrata) con los grandes temas: la crisis del euro, la unión bancaria, la recuperación continental, esas cosas. Pero mide hasta la última sílaba su análisis sobre España en una entrevista con EL PAÍS y otros cuatro diarios europeos, en la que no descarta nada. Frente al diagnóstico optimista de Madrid, Dijsselbloem sombrea un perfil económico cargado de matices. “El programa de ayuda a la banca está yendo bien, pese a que la recesión y la morosidad pueden provocar más pérdidas. Habrá que ver si los bancos españoles necesitan más capital”.

“Habrá que esperar y ver”, enfatiza. Esa es la clave de los próximos tiempos: qué hacer si la banca necesita más dinero público.

El Gobierno español habla de solo 2.000 millones de necesidades de capital; el mercado las eleva hasta 30.000, de los que harían falta unos 10.000 de dinero público, según Barclays. Esa cifra es asumible para el fondo de reestructuración español y el Tesoro. Aun así, varias instituciones europeas apuestan por prorrogar el rescate para que sirva como red de seguridad, a la vista de que España es uno de los eslabones más débiles de la crisis europea, y de que el tempo es complicado: la ayuda expira en enero, habrá dos exámenes a la banca europea en la primera mitad de 2014 y la recapitalización directa solo estará lista a final de año. Se trata de una cuestión, pura y llanamente, de coste político: pedir esa extensión (no digamos dinero europeo contante y sonante) supondría un desgaste enorme; además, Berlín y compañía han hecho todo lo posible por que las capitales solo se planteen acudir a mecanismos europeos como última opción, si no hay más remedio.

Pero la incertidumbre no solo se cierne sobre España. “Honestamente, no sabemos cómo está la banca europea”, dice con franqueza Dijsselbloem, bautizado Jeroen René Victor Anton, nada menos. “No sabemos cuáles son las necesidades de capital de las entidades; ni los banqueros centrales ni los ministros nos dan una imagen muy clara de la situación”, prosigue. Y remacha: "Lo único que sí sabemos es que las pruebas de esfuerzo pasadas no funcionaron, y que el BCE es muy consciente de que si no hace bien el examen perderá credibilidad".

En otras palabras: no sabemos cómo están los bancos, pero cabe esperar que el BCE sea duro. Eso dejaría nuevas necesidades de capital en España, pero sobre todo en Alemania, Francia, Holanda e Italia, según fuentes comunitarias. Por ese motivo, incluso en el caso de que España salga mejor parada que otros, varias instituciones europeas apuestan por que el Gobierno prorrogue el rescate, que expira en enero. El presidente del Eurogrupo torea esa cuestión con la elegancia —y la ambigüedad— que ofrecen los verbos conjugados en condicional: “El Gobierno español no está pidiendo la extensión. Y el programa va por buen camino. Si no hay demanda por parte de Madrid, el rescate podría cerrarse”.

Quienes le conocen describen a Dijsselbloem con una contradicción: como un calvinista bon vivant. Las paradojas con respecto al presidente del Eurogrupo no han dejado de aumentar desde su acceso al cargo, en enero y por expreso deseo de Alemania, que ahora parece haberle retirado su apoyo. Empezó siendo brutalmente sincero (dijo que el rescate a Chipre, en el que los acreedores y clientes de los bancos pagaron parte de la factura, iba a servir como modelo, lo que le granjeó un alud de críticas pese a que dio en el clavo), pero tras algún golpe se ha vuelto más precavido. A lo largo de la charla, por ejemplo, deja entrever que los socios harán lo necesario para que el final del rescate en Irlanda y Portugal sea un éxito, pero no aclara la solución final: “Es prematuro decir si Lisboa, por ejemplo, puede dejar el programa. Una línea de crédito precautorio por parte del mecanismo de rescate es una opción, pero aún es pronto. Algún tipo de programa preventivo es posible en caso necesario”.

Tampoco cierra puertas con Grecia. Preguntado sobre si está sobre la mesa una reestructuración de deuda, contesta que solo cabe esperar: “En primavera veremos cómo está Grecia, si las cifras van en la línea de lo previsto o peor, si son necesarias más medidas. No quiero especular: puedo entender que en Grecia sea atractiva una quita, pero a la vez ese no parece el mejor camino para recuperar la independencia financiera: no hay salida fácil”.

Dijsselbloem va y vuelve sobre los países rescatados, sobre la salida de la crisis (“la recuperación está tardando más de lo que esperábamos, pero Europa tiene potencial; saldrá de esta”), y acerca del sistema financiero. Se sospecha que la unión bancaria arrastra los pies: incumple los calendarios y no vuela lo necesario para romper ese cordón umbilical que vincula los balances de los bancos con la deuda pública. La última demostración de esa falta de ambición es el mecanismo de recapitalización directa acordado y el mecanismo de resolución de bancos propuesto por Bruselas: Dijsselbloem cuestiona que sea la Comisión quien deba apretar al último botón para liquidar bancos, y concede que la recapitalización directa con efectos retroactivos “no tiene apoyos políticos”.

“El camino está claro. Hasta ahora, cuando había un agujero en la banca, el debate era ¿quién paga la cuenta, el contribuyente nacional o el europeo? Eso ha cambiado: lo problemas son, en primer lugar, responsabilidad del propio banco; la segunda línea es la intervención de los Estados, pero para eso tienen que pagar antes accionistas, acreedores y depositantes con más de 100.000 euros. Por último, si los Estados no tienen dinero, está el mecanismo de rescate europeo”. Apenas hay, de momento, 60.000 millones para eso. “La cifra pactada es un mensaje político: hay fondos europeos para los problemas, pero solo como último recurso”.

Dijsselbloem reniega de la división Norte-Sur de la crisis. Asegura que hacen falta las mismas cosas en Holanda que en España, salvando las distancias; que Alemania “también debe hacer los deberes”. Para el líder del Eurogrupo, las reformas están en camino, la economía y la banca irán mejorando poco a poco; la niebla irá disipándose. Los potenciales problemas son otros: “El mayor riesgo de Europa es la inestabilidad política. Cada vez que hay inestabilidad política se paralizan las reformas: lo hemos visto en Grecia, en Portugal, en Italia”. ¿El caso Bárcenas puede afectar a la estabilidad europea? "No sé mucho al respecto. Lo que leo en los diarios. Punto y aparte”.

Fuente: El País.

Bruselas propone endurecer las condiciones para las ayudas a los bancos

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  • Las entidades deberán presentar de antemano un plan de reestructuración, con pérdidas a accionistas y preferentistas

EP Bruselas 10 JUL 2013 - 12:20 CET



Joaquín Almunia, comisario de la Unión Europea / GEORGES GOBET (AFP)

 
La Comisión Europea ha propuesto este miércoles endurecer las condiciones para las ayudas públicas a bancos en crisis siguiendo el modelo aplicado en el rescate bancario para España. Las entidades beneficiarias estarán obligadas a presentar de antemano un plan de reestructuración y a aplicar pérdidas a accionistas y preferentistas, como han hecho en España, donde los inversores en estos productos y los inversores en acciones han soportado pérdidas en los bancos que han recibido ayudas.

El nuevo régimen entrará en vigor el 1 de agosto y se aplicará probablemente hasta 2018. Desde esa fecha regirá ya la nueva directiva sobre resolución de crisis bancarias, todavía más dura ya que extiende las quitas a bonistas sénior e incluso a depositantes con más de 100.000 euros que no sean particulares o pymes.

"Los bancos que solicitan una recapitalización deberán en adelante presentar un plan de reestructuración sólido, que abra la vía a un proceso de reestructuración más rápido y eficiente", ha dicho el vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia.

"En particular, los propietarios y los acreedores subordinados del banco afectado deberán contribuir antes de cualquier reflote pagado por los contribuyentes. Este cambio introducirá más igualdad de trato entre bancos comparables establecidos en Estados miembros diferentes y reducirá la fragmentación de los mercados financieros", ha alegado Almunia.

Desde el inicio de la crisis, la Comisión ha venido autorizando las recapitalizaciones como medidas de salvamento temporales y sólo adoptaba una decisión definitiva cuando se le presentaba un plan de reestructuración en los seis meses siguientes.

 
Retrasos en la reestructuración

Este modelo, según Bruselas, ha garantizado una estabilización rápida de los mercados financieros y ha frenado los riegos de contagio, pero ha supuesto importantes retrasos en la reestructuración de los bancos, algunas de las cuales están pendientes desde 2009.

"El programa español -en el marco del cual cada uno de los ocho planes de reestructuración se ha autorizado en menos de cuatro meses- demuestra que es posible simplificar este proceso", alega el Ejecutivo comunitario.

Las nuevas reglas obligan además a los bancos que reciban ayudas públicas a imponer un tope a la remuneración de los directivos. El objetivo es incitar a los directivos a poner en marcha el plan de reestructuración y a devolver rápidamente las subvenciones.

 
La CE propone una autoridad para liquidar bancos

La Comisión Europea (CE) propuso este miércoles crear una autoridad y un fondo únicos para liquidar los bancos en dificultades, con el objetivo de coordinar directamente desde Bruselas los procesos de bancarrota y evitar que se tenga que recurrir a dinero público. El proyecto de reglamento, que cubre a los 6.000 bancos de la zona del euro y los de aquellos otros países europeos que deseen unirse al sistema, establece un papel preeminente para la CE, que tendrá la última palabra a la hora de decidir si hay que dejar caer una entidad o no. 
 
El mecanismo único será "la piedra angular de la unión bancaria" en la zona del euro, dijo el comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier, durante la presentación de la propuesta. Éste estará compuesto por los organismos responsables de la resolución bancaria de cada uno de los Diecisiete países de la zona del euro y de los otros Estados miembros que se acojan al sistema, y por representantes de la CE y el Banco Central Europeo (BCE). La autoridad se encargará de aplicar las futuras normas de reestructuración y liquidación bancaria europeas, que recomendará cuándo y cómo liquidar un banco en concreto, pero que no podrá tomar la decisión final de llevar a cabo esta operación, una responsabilidad que recaerá en el Ejecutivo comunitario.

Por su parte, el fondo único de liquidación bancaria será una "caja única" que integrará los fondos de liquidación bancaria que hasta ahora solo existen en algunos países, como España y Alemania, y estará dotado de unos 55.000 millones de euros aportados íntegramente por el sector privado. La banca deberá ir transfiriendo año a año 5.500 millones de euros, hasta alcanzar el monto total en 2025. La propuesta cuenta con la oposición abierta de Alemania, que considera que para crear una autoridad única de liquidación bancaria es necesario cambiar los tratados comunitarios, un proceso que puede llevar años.

Fuente: El País. 

La prima de riesgo sigue a la baja tras el anuncio de la llegada del rescate bancario

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El diferencial de la deuda española con la alemana continúa por debajo de los 400 puntos
La Bolsa sube a primera hora y roza la barrera de los 8.000 enteros

El País Madrid 29 NOV 2012 - 10:11 CET



El mercado de deuda está dando un respiro a España. Tras los detalles dados este miércoles por el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, sobre la llegada del primer tramo del rescate bancario, la prima de riesgo —el diferencial de la deuda española a diez años en comparación con la alemana, considerada la más fiable— se ha relajado hasta niveles de mediados de octubre. Esta mañana ha alcanzado los 380 puntos básicos después de bajar este miércoles por primera vez en un mes de los 400. La Bolsa ha subido con fuerza a primera hora, un 1,35%, y ha llegado a rozar la barrera de los 8.000 enteros.

Las ayudas europeas a las cajas de ahorro nacionalizadas han tranquilizado a los inversores, que han visto cómo la rentabilidad del bono español ha recuperado niveles de marzo. De esta forma, la deuda a diez años se ha situado esta mañana en el 5,2% mientras que los bonos a dos años han llegado al 2,6%. En cuanto a la deuda con vencimiento en cinco años también ha alcanzado un horizonte de hace más de ocho meses, el 4%. La confianza en que el Gobierno de Mariano Rajoy acabará pidiendo un rescate total a Bruselas sigue latente, un hecho que también contribuye al sosiego.

El Ibex 35 ha experimentado un fuerte repunte a primera hora gracias, en buena parte, a las noticias que llegan de Estados Unidos de un acuerdo para salvar al país del abismo fiscal, que ha contribuido al cierre en verde de las bolsas estadounidenses. Además, las noticias de Bruselas también han beneficiado el empuje del principal índice bursátil español. Bankia —que este miércoles anunció un duro ajuste mediante el que prescindirá de 6.000 empleados, cerrará 1.100 oficinas y prevé conseguir beneficios en 2013— sube un 1,15%. Mapfre también ha arrancado la jornada en positivo (3%) después de que José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, anunciase ayer que la entidad vende toda su cartera de participadas, que incluye a la aseguradora. En el Mercado Coninuo, Banco de Valencia también luce en verde después de ser absorbido por La Caixa. En su caso, el aumento supera el 2%.

Popular, por su parte, es el valor que más se revaloriza en el Ibex (6,23%) después de anunciar que no acudirá a los aseguradores para cubrir la ampliación de capital con la que pretende salir adelante sin ayudas públicas. En el otro lado, tan solo Iberdrola, que baja un 1,11% tras la rebaja de su calificación a BBB de Standard & Poor's, y Técnicas Reunidas (-0,98%) se sitúan en números negativos.

El resto de plazas europeas también despertaban en positivo, con alzas del 0,9% para Milán, del 0,6% para París y del 0,5% para Fráncfort. En el mercado de divisas, el euro se situaba en la apertura de los mercados en los 1,2950 dólares.

Fuente: El País.

El Eurogrupo exigirá más fondos a los bancos a cambio de la ayuda

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  • Todas las entidades deberán tener un capital de máxima calidad del 9%.
  • Los activos del banco malo se tasarán a un valor razonable y no de mercado.
Luis Doncel / Claudi Pérez Bruselas 9 JUL 2012 - 00:27 CET


El ministro de Economía, Luis de Guindos, escucha al presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker / FRANÇOIS LENOIR (REUTERS)

Las líneas maestras del rescate a la banca española ya están claras por fin. En una reunión que se celebrará hoy, los ministros de Finanzas de los 17 países de la Eurozona forzarán al sector a hacer un esfuerzo importante para reforzar sus recursos propios. Todas las entidades españolas deberán elevar hasta el 9% su capital de máxima calidad o core capital, según fuentes europeas conocedoras de la negociación. El objetivo es incrementar los fondos que garanticen la viabilidad, incluso en una coyuntura muy negativa. Hasta ahora solo los bancos considerados sistémicos estaban obligados a alcanzar ese umbral del 9%.

El Eurogrupo reforzará además la supervisión y la obligación de la banca de suministrar información sobre sus necesidades. Con todas estas medidas, la UE espera que una crisis como la actual no vuelva a repetirse. El problema es que los nuevos requisitos de capital amenazan con restringir aún más el crédito y, por tanto, hacer todavía más difícil la salida de la recesión.

Todo apunta a que, en su encuentro de hoy, los responsables de Finanzas asumirán un acuerdo político que, una vez que haya pasado por los Parlamentos de países como Alemania, quedará ratificado en un memorándum. Este contrato se aprobará, casi con toda seguridad, en un Eurogrupo el próximo 20 de julio. Será a partir de entonces cuando el dinero esté disponible. Las entidades podrán ir disponiendo de una línea de crédito con el tope de 100.000 millones de euros. Habrá que esperar hasta entonces para saber a cuánto asciende finalmente la factura generada por los excesos cometidos por los bancos.

Las entidades españolas se dividirán en cuatro grupos: las que no necesiten capital (básicamente, los tres gigantes del sector); las ocho nacionalizadas; las que precisen capital y no lo puedan captar en el mercado; y a las que les haga falta, pero tengan medios para acceder a él al margen de las ayudas públicas.

Las primeras en completar la recapitalización serán las que están en manos del Estado (Bankia, Banco de Valencia, Novacaixagalicia, Unnim, Catalunyacaixa, CAM, Cajasur y Caja Castilla La Mancha, ahora dentro de Liberbank). Está previsto que este proceso se lleve a cabo durante el verano. La inyección de fondos en el sistema financiero español deberá quedar lista en marzo de 2013, plazo previsto para que aquellos que necesiten fondos y no puedan lograrlos por sus propios medios completen su financiación a través del fondo de rescate.

Entremedias, las cuatro principales auditoras (Deloitte, PwC, Ernst & Young y KPMG) deberán presentar al Gobierno el 31 de julio un informe en el que detallarán los fallos de cada entidad en sus carteras de créditos. Después habrá que esperar a mediados de septiembre para que una consultora —casi con toda seguridad Oliver Wyman, que ya hizo con Roland Berger el primer análisis de la banca española— analice las tripas de las entidades una a una.

Será entonces cuando los bancos dispondrán de 15 días para cuantificar sus necesidades de capital. A partir de ese momento, la inyección de dinero se hará en unos seis meses. Fuentes del Ministerio de Economía aseguran que la recapitalización del sector está muy encarrilada y que se llevará a cabo en los plazos previstos sin dilaciones.

Habrá condiciones horizontales —las que afectan a todas las entidades— y otras destinadas solo a las que reciban ayudas. Entre estas últimas, se incluye la obligatoriedad de presentar un plan de reestructuración, que puede incluir la venta de activos, el cierre de oficinas, limitaciones en los bonus de los directivos…

Fuentes comunitarias añaden que, aunque está sujeto a la negociación de última hora, es muy probable que también se apruebe una quita para los bonistas júnior (los que tienen acciones preferentes y subordinadas). El objetivo de esta medida sería que la recapitalización no la paguen solo los contribuyentes, sino también los accionistas. Parece descartada, sin embargo, la idea de endurecer la ratio entre depósitos y préstamos que cada banco debe respetar. Esta medida habría generado un fuerte descontento en el sector y podría haber contribuido a agravar la recesión, ya que habría supuesto una restricción del crédito.

Además de establecer las características del préstamo —plazo de devolución, tipos de intereses, periodo de carencia—, el Eurogrupo está de acuerdo en la creación en España de un banco malo, también conocido como sociedades de gestión de activos. El acuerdo, que en las horas previas a la reunión de los ministros ya está casi cerrado, incluye que estos activos se contabilicen a su valor razonable, y no al de mercado, lo que supone un cierto alivio para el sector.

Fuente: El País.