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Hora de la verdad en Europa tras el rotundo ‘no’ de Grecia

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Un equipo de EL PAÍS TV sigue en directo el recuento de votos en una sede de Syriza / Luis Almodovar/José Luis Aranda

  • Los partidarios del ‘no’ celebran el resultado de la consulta en Atenas

María Antonia Sánchez-Vallejo Atenas 6 JUL 2015 - 10:12 CEST


Los griegos enviaron este domingo a Europa un inequívoco mensaje contra la austeridad y por la soberanía popular y nacional. Con el 99% de las papeletas escrutadas, un 61% de los votantes helenos que ayer participaron en el referéndum convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras, rechazaron la última propuesta de los socios europeos, que contemplaba una nueva tanda de recortes y ajustes. Tras una dramática semana de corralito y de control de capitales, y con la economía al borde del colapso, Tsipras tranquilizó a los partidarios del sí. “Soy consciente de que el mandato que me dais no es un mandato de ruptura, sino un mandato para una solución sostenible” en el que la prioridad será “el funcionamiento del sistema bancario”, dijo.

En un referéndum crucial, inédito por su trascendencia desde que la democracia regresó al país en 1974 tras la caída de la junta militar, una mayoría absoluta de griegos (un 61,3%, con el 99% de papeletas escrutadas y una participación del 62,4%) respaldó la propuesta del Gobierno y votó en contra de los términos del programa de ayuda que los socios pusieron sobre la mesa en el Eurogrupo del 25 de junio, y que consistían —en pasado, ya que esa propuesta es desde el martes extemporánea al expirar la prórroga del rescate— en una nueva dosis de austeridad. Así figuraba en la papeleta, aunque muchos, los defensores del sí, votaron convencidos de que la pregunta era un sí o un no al euro y Europa.El primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó tras los resultados en un mensaje televisado que su Gobierno reiniciará hoy las negociaciones con los acreedores para alcanzar un acuerdo y afirmó que es consciente de que el no “no es un mandato de ruptura”. “Mañana reiniciaremos la negociación. Nuestra prioridad es el funcionamiento del sistema bancario”, dijo Tsipras.

Lo que el primer ministro pretendía cuando convocó la consulta hace ocho días, dejar hablar al pueblo para evitar la ruptura con las instituciones —que sin embargo se consumó unilateralmente tras la convocatoria—, se ha logrado ampliamente; lo que suceda a partir de hoy precisará de una legión de adivinos. De la difícil reconducción del diálogo con los acreedores a una salida del euro por asfixia económica e insolvencia —si el Banco Central Europeo no aumenta la provisión de liquidez de los bancos griegos, y corta definitivamente el cordón umbilical de la línea de emergencia conocida como ELA—, cualquier opción es plausible.

“Con este valiente no que ha pronunciado el pueblo griego, mañana [por hoy] extenderemos nuestra mano a los acreedores. Llamaremos a cada uno”, insistió Yanis Varoufakis, el ministro de Finanzas.

Sin tiempo para la celebración, ocupadas en practicarle el boca a boca a una economía exánime tras una semana de corralito y de control de capitales, las autoridades griegas movieron ficha enseguida. A primera hora de la noche, el propio Varoufakis, y el gobernador del Banco de Grecia, Yanis Sturnaras —enemigo acérrimo del Gobierno de Syriza—, se reunieron con Tsipras con el objetivo de acelerar el auxilio de los bancos, y poco antes de la anunciada reunión del Banco Central Europeo. Tras la emergencia bancaria, las líneas maestras de Atenas serán dos, ya bosquejadas la semana pasada: el informe del Fondo Monetario Internacional que admite que la deuda griega es insostenible, y un nuevo mandato para Atenas, amparado en la voluntad del pueblo griego, según anunció el negociador jefe, Efklidis Tsakalotos, tras confirmarse la victoria del no.

El absoluto refrendo popular a la propuesta de Tsipras podía barruntarse ya desde el viernes, en la multitudinaria manifestación en el centro de Atenas; por la encuesta oficiosa que manejaba el Gobierno, que el sábado daba al sí sólo el 29% de apoyos, y, sobre todo, por el runrún que desde la tarde, horas antes del cierre de las urnas, empezó a recorrer la destartalada sede central de Syriza, el partido de Tsipras. Tras conocerse los primeros resultados, miles de personas se dirigieron a la plaza de Syntagma para celebrar la victoria, con una masiva presencia de banderas griegas —el orgullo nacional, la posibilidad de levantar cabeza ante los dictados de Bruselas, ha sido otra de las claves de la victoria—. Allí acogieron con aplausos la dimisión del líder de Nueva Democracia y líder de la oposición, Andonis Samarás.



El presidente de la Eurocámara dice que Grecia no está en la mejor posición. / atlas

El referéndum fue definido esta semana por el Gobierno como un arma de la negociación con las instituciones, pero los resultados del mismo amenazan con convertirse en una de destrucción masiva. Dentro de Grecia, como prueba de una polarización menor de la esperada pero real y evidente; y también de una división marcadamente generacional, con un 67% de los jóvenes a favor del no, y un 37% de los mayores, por el sí, pese a que las pensiones han estado en el centro de las discusiones con los socios.

Las ondas de choque del referéndum van más allá y confirman que la victoria ha reunido votos de extremos opuestos —por un lado las izquierdas, de Syriza a pequeños partidos extraparlamentarios, pasando por un número no pequeño de votantes comunistas; por otro lado los nacionalistas de Griegos Independientes, socio de Gobierno de Syriza, y no pocos neonazis, radicalmente opuestos a los dictados de Bruselas— frente a una oposición incapaz de unirse a favor del sí, pese al intento de conservadores y socialistas de forjar un frente europeo. El triunfo del no también confirma el apoyo a la gestión de las negociaciones por parte de Syriza; pese al desgaste y a una situación económica rayana en la asfixia, el partido de Tsipras volvería a ganar unas elecciones con en torno al 36% de los votos, rondando la mayoría absoluta, si se convocaran ahora.
Celebraciones en Syntagma

M. A. S.-V.

Miles de personas celebraron ayer en el centro de Atenas la victoria del no en el referéndum. En una convocatoria espontánea e improvisada en la que una marea de banderas griegas ondeaba sobre la multitud, los partidarios del no irrumpieron en un cerrado aplauso cuando las pantallas de televisión de las cafeterías de la plaza anunciaron la dimisión de Andonis Samarás, líder de la conservadora Nueva Democracia.

La ausencia de pancartas partidistas, y el predominio de la enseña griega, hablaban claramente de una celebración nacional. “Esta victoria significa sobre todo unidad. La palabra división no figura en el diccionario de la nación griega. También es un mensaje de hermandad”, explicaba Konstantina Stathophlu, miembro de Syriza, aunque señalaba que lo de menos anoche era el partido. “¿Que qué pasará mañana? A partir de ahora, trabajo, trabajo y trabajo”.

“Es una heroica victoria de la democracia en circunstancias tan difíciles como un corralito y una situación de asfixia económica”, señalaba por su parte Otón, apolítico confeso, que paseaba por la plaza con su perrito. “Está muy equivocado quien quiera ver aquí consignas partidistas, o un no al euro o a Europa, el 95% de los aquí presentes defendemos ambas cosas. Somos solo griegos levantando la cabeza y alzando nuestra voz. Basta ya, no queremos ni podemos aceptar más austeridad”.

Yorgos, Kalíopi y Teodora, tres amigos que se confesaban “izquierdistas sin más” admitían estar “emocionados y felices”. “Esto es un ejercicio de plena libertad y soberanía popular frente a los dictados del exterior, de los bancos y de las instituciones”.

El mar de banderas blanquiazules seguía ondeando hacia la media noche.
FUENTE: El País.

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Cameron a los británicos sobre la UE: 'Será decisión vuestra: dentro o fuera'

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Cameron junto a su mujer, Samantha, en la conferencia 'tory'. | Afp
  • Proclama el fin de la recesión en 'la tierra de las oportunidades'
  • 'Somos una isla pequeña, pero un país grande', sentencia el primer ministro

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

Con los números a su favor, David Cameron se ha desmarcado hoy con un discurso cargado de triunfalismo y patriotismo en la conferencia del Partido Conservador. El 'premier' británico ha aprovechado su posición de fuerza para reiterar a los británicos su compromiso de llevar a referéndum la permanencia en la Unión Europea: "Será una decisión vuestra: dentro o fuera".

Cameron prometió renegociar la repatriación de poderes con la UE en los próximos meses y celebrar la consulta en 2017. El 'premier' británico se esforzó en despejar las últimas dudas sobre su liderazgo y aprovechó la ocasión para lanzar oficiosamente la campaña del Partido Conservador en 2015.

"Somos el partido del futuro", ha dicho el líder conservador, no sin antes disparar a discreción contra la oposición laborista y marcar claramente las distancias con sus socios en la coalición de Gobierno, el Partido Liberal-Demócrata.

El 'premier' británico se ha comprometido a "acabar el trabajo" y a llevar a buen puerto "la gran misión de los conservadores", en un mensaje dirigido a los votantes de base, a quienes pidió todo el apoyo posible para lograr en dos años la mayoría absoluta "con un claro mandato".

"Somos 'tories' y mantendremos los impuestos bajos", dijo Cameron. "Y según avanzamos del rescate a la recuperación, seguiremos apoyando a las empresas británicas, porque son ellas las que deben crear empleo, y no el Gobierno".

El 'premier' acusó al líder de la oposición laborista, Ed Miliband, de "impulsar políticas que perjudican a la iniciativa privada" y rompió una lanza por el gran capital: "No hay nada sucio en hacer beneficios y en bajar los impuestos. Así es como se genera empleo y se crea la riqueza".

Cameron atacó duramente a los laboristas "por haber creado este lío en el que estábamos" y prometió seguir adelante con su política de privatizaciones y reformas: "Nuestra economía, nuestra sociedad, nuestras escuelas, nuestro sistema de pensiones y subsidios han sido reformados en estos tres últimos años y vamos a seguir por ese camino... No ayudamos a la gente haciéndola depender de las ayudas sociales. El mejor camino para salir de la pobreza es la dignidad del trabajo".

'Para gente que trabaja duro' era el controvertido lema de los conservadores en la conferencia de tres días celebradas en Manchester, muy distinta al cónclave de hace un año en Birmingham. Del fantasma de la triple recesión hemos pasado al crecimiento del 0,7% en el último trimestre. Cameron ha comparado la "demostración de fuerza" de la economía británica, en comparación con Alemania y Francia, y se ha apropiado sarcásticamente del desdén mostrado por el primer ruso Vladimir Putin en la reciente conferencia del G20: "Somos una isla pequeña, pero un país muy grande".

Fuente: El Mundo.

Suiza se encierra en sus miedos

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  • La próspera nación alpina teme la crisis europea y dificulta la inmigración
  • Los suizos aprueban en referéndum un endurecimiento de las condiciones de asilo

Ana Carbajosa (Enviada Especial) Berna 9 JUN 2013 - 21:16 CET

 
Un transeúnte pasa ante un cartel del derechista SVP/UDC que llama a “frenar la inmigración masiva” / Christian Hartmann  (REUTERS)

En los vagones de primera clase no hay ni un asiento libre. Son las siete de la mañana de un jueves en el tren que une Zurich, el centro financiero suizo, con Berna, la capital. En casi cualquier país esta sería la imagen de un tren lleno, sin más. En Suiza no. En esta isla de prosperidad europea, los trenes y los atascos en algunas carreteras se han convertido para muchos suizos en claros síntomas de que algo falla, de que las costuras del Estado de bienestar se fuerzan más de la cuenta. Sienten, en definitiva, que en este pequeño país no hay sitio para todos y que, por lo tanto, ha llegado el momento de poner orden en las fronteras. Es un discurso que se escucha en la calle, pero también en los despachos oficiales, donde se hacen ahora eco de una agenda política con la que machaca desde hace años la extrema derecha.

Los suizos respaldaron ayer en referéndum con una amplia mayoría (79%) un endurecimiento de su ley de asilo. Suiza ha sido tradicionalmente un país muy generoso a la hora de acoger refugiados políticos en comparación con los países de la UE. El referéndum celebrado ayer es solo un paso en una batería de iniciativas con las que la clase política trata de dar respuesta a la creciente ansiedad ciudadana. La medida más sonada y la que ha enfadado a Bruselas ha sido la activación de la llamada cláusula de salvaguarda, por la que Suiza ha restringido los permisos de larga duración de los trabajadores de la Unión Europea, incluidos los españoles. En los próximos 18 meses, hasta tres referendos decidirán sobre la entrada de extranjeros en el país y contribuirán a redefinir la identidad de un país en el que los inmigrantes (23% de la población, la mayoría de ellos europeos, con los alemanes a la cabeza) han sido históricamente el motor de la economía.

Lo de la cláusula de salvaguarda ha sido más una medida simbólica que otra cosa. Afectará a apenas 3.000 trabajadores de la UE, que en cualquier caso podrán solicitar un permiso de corta duración hasta que expire la restricción el año que viene. Pero la realidad, los datos, son casi lo de menos. Porque lo que estos días dicta los impulsos políticos en Suiza son sobre todo los miedos y las percepciones, tanto o más reales, por otra parte, que la propia realidad. Se trataba, como reconocen los propios gobernantes, de calmar a la población y de demostrar que son capaces de decidir sobre el rumbo del país, es decir, de tomar decisiones para controlar la entrada y salida de trabajadores, incluso en contra de Bruselas.

Los apuros financieros de los países de la Unión han contribuido en buena medida a exacerbar los miedos. El tormentón que arrecia con fuerza en el resto de Europa ha vuelto a pasar de largo por Suiza, donde la economía va bien —previsión de crecimiento del 1,2%—, el paro resulta casi obviable —cerca del 3%—, y el ejercicio de su particular democracia directa aún les garantiza una estabilidad política envidiable. Conscientes del frío que hace fuera de sus fronteras, buena parte de la sociedad suiza teme que hordas de trabajadores extranjeros más o menos cualificados vengan a estropearles la fiesta. Es lógico, explican, que si sus países no van bien, quieran venir al nuestro. El sonido de la calle confirma alguna de esas tesis. Los idiomas extranjeros se confunden en las grandes ciudades suizas. El español, como el de Juan Crevillén, se escucha con mucha frecuencia. Crevillén es un joven arquitecto que trabaja en un estudio de Zurich desde hace dos años. Antes, probó suerte en Londres, donde acabó fregando suelos. “Cuando me ofrecieron venir aquí, no lo dudé”. Aquí gana unos 3.000 euros netos al mes, pero advierte a los que estén pensando en emigrar que la vida es mucho más cara en Suiza. “Es duro, pero los españoles nos echamos una mano entre nosotros”.

La patronal suiza no quiere restricciones de entrada. Para ellos, cuanto más competencia, mejor. Thomas Daum, director de la Unión Patronal Suiza, sostiene que 2014 será un año clave, en el que con sus votaciones los suizos redefinirán su identidad. Daum considera que lo peor está por venir y que la activación de la cláusula de salvaguarda ha sido un mal menor. “Podía haber sido más restrictivo. Podemos convivir con esta medida. Solo durará un año. La gran cuestión es qué va pasar en los próximos meses, en las próximas votaciones en contra de la inmigración. Nuestro mercado laboral no es pequeño, no basta para que funcione nuestra economía”, estima Daum. Las grandes farmacéuticas, la banca, y la producción de maquinaria para exportación, principales pilares de la economía, simplemente no funcionarían sin los que vienen de fuera.

Los grandes argumentos que airean los que piden limitar la entrada de extranjeros se desmontan de un plumazo. Los trenes no van llenos porque haya más gente, sino en parte, porque el servicio ha mejorado, es más rápido y eso ha hecho que más suizos lo elijan como medio de transporte. Que la presencia de extranjeros propicie el dumping social, es decir la caída de los salarios, es algo que la patronal niega y que los sindicatos consideran que, de suceder, debería solucionarse con más inspecciones y respeto de la ley. Y que haya más criminalidad —los suizos ya no dejan abierta la puerta de a sus casas como antes— es posible. Resulta sin embargo que es en las zonas rurales, donde no hay apenas robos o ataques, donde el discurso del extranjero peligroso arrasa, lo que demuestra una vez más el poder de la percepción frente al de la realidad.

Es precisamente fuera de las ciudades donde triunfa la extrema derecha populista, la mayor fuerza en el Parlamento y probablemente la principal responsable de que el debate migratorio cope en los últimos tiempos junto con el fin del secreto bancario la agenda política en Suiza.

Sí es cierto sin embargo que la población suiza ha aumentado en varias decenas de miles de personas cada año en un país de apenas ocho millones de habitantes y que algunas infraestructuras no se han adecuado al tamaño de la población. “Ha habido un crecimiento demográfico importante en los pulmones económicos del país, que por ejemplo no se ha acompañado de una política inmobiliaria y han subido los precios de los apartamentos. De eso también se culpa a los extranjeros”, apunta Cesla Amarelle, profesora de derecho migratorio de la universidad de Neuchâtel y parlamentaria socialista. “Los políticos no se dieron cuenta de que el crecimiento tiene que ir acompañado de mejoras de las infraestructuras. Hay gente que viaja de pie en los trenes y eso nunca se había visto en Suiza”. En el tren de regreso a Zurich hay asientos libres en los vagones. Ya no es hora punta.

Fuente: El País.

La UE se inspira en el referéndum suizo para limitar los sueldos de los directivos

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  • La UE se inspira en el referéndum suizo para limitar los sueldos de los directivos
  • Un 67,9% de los suizos aprobó imponer topes a las bonificaciones

Dpa | Bruselas

La Comisión Europea ha tomado ejemplo del pueblo suizo, que ha aprobado en una consulta popular limitar el salario de los directivos de las empresas que cotizan en Bolsa, para plantear una iniciativa similar para los Veintisiete.

El portavoz del comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, ha anunciado que presentará una iniciativa al respecto antes de fin de año. "Nuestra propuesta se basará asimismo en una decisión vinculante (de los accionistas), como se aceptó ayer en Suiza".

La medida limitaría las bonificaciones de los directivos y aumentaría la transparencia de sus pagos, "sobre todo de altos directivos".

La propuesta para limitar los salarios de los directivos se dirigirá a todas las empresas que cotizan en Bolsa. La idea se debate desde hace tiempo en Bruselas y en diciembre de 2012 la Comisión presentó los primeros puntos. Uno de ellos se refiere a que los accionistas deben tener "derecho a votar sobre la política de remuneración y los informes de remuneración" de las empresas.

Precisamente la semana pasada el Parlamento Europeo, la Comisión y los Estados miembros acordaron limitar el pago de bonificaciones a los banqueros.

El portavoz de la Comisión consideró el referéndum del domingo en Suiza como una "importante decisión con un resultado extremadamente claro". Es muy positivo "que surja una dinámica fuera de la Unión Europea para regular mejor las remuneraciones y lograr una mayor transparencia".

Fuente: El Mundo.

Cameron: 'No damos la espalda a la UE, buscamos una Europa más competitiva'

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El primer ministro británico, David Cameron, durante el Foro Económico en Davos. | Reuters

Efe | Davos (Suiza)

El primer ministro británico, David Cameron, ha manifestado que su propuesta de consultar a sus ciudadanos si quieren permanecer en la Unión Europea no supone dar la espalda a Europa, sino sentar las bases para conseguir que Europa pueda ser "más flexible y más competitiva" en el mundo.

La propuesta de una consulta, que convocará si gana las elecciones de 2015, "no supone que demos la espalda a Europa, sino cómo sentamos las bases para una Europa más flexible y más competitiva", afirmó Cameron ante el Foro de Davos.

En su primera intervención tras su anuncio el miércoles de que buscará renegociar la relación del Reino Unido con la UE, Cameron instó a Europa de darse cuenta de que el "cambio está ocurriendo" en el mundo sin que el viejo continente reaccione apropiadamente.

Por esta razón, consideró que ha llegado el momento de "negociar un nuevo acuerdo sobre Europa, que funcione para el Reino Unido" y argumentó que es necesario lograr "un nuevo consenso para Europa, que está perdiendo la batalla de la competitividad y la innovación".

Una carrera económica

El líder conservador británico explicó que su país no se siente cómodo en una Unión Europea en la que la mitad de los países que la integran en la actualidad comparten una moneda, lo que "te lleva inexorablemente hacia una unión bancaria y una unión fiscal".

"Esto tiene unas implicaciones enormes para países como el Reino Unido y otros que no están en el euro y que probablemente no se unirán nunca, e implica muchas dificultades", agregó

Cameron subrayó que Europa tiene que dar respuesta a la "insistente pregunta de cómo competimos (los europeos) y cómo tenemos éxito en la carrera económica global en la que estamos".

"Muchas respuestas son claras. Hay que hacer frente a las deudas y recortar gastos, así como reducir los sobredimensionados sistemas del bienestar, y conseguir que nuestras escuelas y universidades den los resultados en función de su valor", argumentó.

"Lo que propongo es cambio para Europa, porque nos estamos quedando rezagados estableciendo demasiadas reglas para las empresas, añadiendo costos y dejando atrás a nuestros ciudadanos. Es algo que tenemos que afrontar, no solo por el bien del Reino Unido, sino por el bien de toda Europa", añadió Cameron.

El mandatario británico consideró que hay dos opciones "ante el cambio que está ocurriendo ya en Europa, quedarnos parados y esperar a que todo esto pase, o caminar hacia el problema", demostrando "un liderazgo activo" por parte del Gobierno de Londres.

Renegociar o salir

En un anuncio esperado desde hace meses, Cameron presentó un calendario muy preciso sobre la consulta, que será una de las cuestiones que los 'tories' incluyan en su programa electoral de 2015.

El compromiso es buscar primero una renegociación en la relación del Reino Unido con la UE para que Londres pueda recuperar de Bruselas algunas competencias, que Cameron no especificó.

Después, Cameron consultará a los británicos -hacia 2017- en referéndum si quieren quedarse en la UE con el nuevo acuerdo negociado o si prefieren salir por completo del bloque europeo.

"Vamos a darle al pueblo británico un referéndum con una opción muy simple de estar o salir, de quedarse en la UE con estos nuevos términos o salir del todo", afirmó.

Fuente: El Mundo.

Clegg advierte a Cameron de los riesgos de convocar un referéndum sobre la UE

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 Efe | Londres
El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, advierte al primer ministro, el conservador David Cameron, de los riesgos de convocar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE, en una entrevista publicada por 'The Guardian'.

Clegg, líder del Partido Liberal Demócrata, socio minoritario en el Gobierno de coalición, afirma que convocar esa consulta tras las próximas elecciones (en 2015) o antes de que se haya resuelto la crisis del euro equivaldría a "poner el carro delante de los bueyes".

El líder liberal, ex eurodiputado y conocido europeísta, sostiene que el Reino Unido debería concentrarse en ayudar a la UE a salir de la crisis y en reafirmar su liderazgo en la institución europea, en lugar de perderse en debates sobre un referéndum.

El sentimiento antieuropeísta, abanderado por el gobernante Partido Conservador, ha crecido en el Reino Unido sobre todo tras el estallido de la crisis del euro, y la última encuesta publicada por 'The Guardian' indica que un 51% de los británicos quiere abandonar la UE.

Este sondeo, realizado por ICM, contrasta con otro hecho por la misma empresa hace un año, que situaba el voto contrario en un 49%, frente al 68% de los británicos que apoyaba la pertenencia a la Unión Europea en 2001.

Entre grandes presiones por parte de su propio partido, Cameron ha indicado que podría convocar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión si gana las próximas elecciones y si se introducen cambios sustanciales en el Tratado de Lisboa para apuntalar el euro.

Se espera que precise su posición en un discurso a principios de enero, cuando se cumplirán 40 años de la entrada de este país a la comunidad económica europea.

Gran Bretaña se arriesgaría a quedar fuera de las grandes decisiones tomadas en el continente y rompería décadas de vinculación británica con Europa.

Además del referéndum, los 'tories' euroescépticos presionan a Cameron para que pida una repatriación de competencias desde Bruselas a cambio de un eventual apoyo a la unión fiscal y otras políticas homogeneizadoras.

"Lo que deberíamos hacer -apostilla Clegg- es centrarnos en la tormenta económica que tenemos encima, trabajar para ayudar a apagar el fuego en la eurozona y salir de esta fase de emergencia económica".

"Creo que celebrar un referéndum, que en realidad sería sobre nada en particular, cuando estás en medio de una reparación de tu propia economía y la europea, es poner el carro delante de los bueyes", afirma.

Fuente: El Mundo.

Croacia firma el tratado de adhesión y se unirá a la Unión Europea en julio de 2013

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En relación a nuestro Máster en la Unión Europea y su módulo relativo a la Ampliación de la UE a nuevos Estados, os dejo este titular sobre la incorporación de Croacia a la UE en el año 2013.














La primera ministra de Croacia, Jadranka Kosor. | Afp

Efe | Bruselas

La Unión Europea y Croacia firmaron este viernes el tratado de adhesión del país balcánico a las instituciones comunitarias. Croacia se convertirá en julio de 2013 en el 28º miembro de la UE.

"Hoy Croacia vuelve al grupo de las naciones europeas, una familia a la que siempre ha pertenecido", declaró la primera ministra del país, Jadranka Kosor en su discurso durante de la ceremonia celebrada en Bruselas.

Tras la firma por parte de todos los líderes europeos, el gobierno de Zagreb organizará un referéndum en los primeros meses del próximo año para que los croatas den su aprobación al ingreso en la UE, mientras que el resto de Estados miembros procederán a la ratificación por la vía que marca cada legislación nacional.

Croacia es, después de Eslovenia, el segundo país de la Antigua Yugoslavia que ingresa en la Unión Europea. A partir del próximo enero comenzará a asistir a las cumbres y reuniones ministeriales en calidad de observador.

Fuente: El Mundo.

Las 4 alternativas en la crisis griega

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Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas

Los griegos tienen ante sí una de las votaciones más importantes de su Historia. Quizá la más trascendental. Deberán decidir si aceptan las condiciones pactadas el pasado jueves por su presidente, Yorgos Papandreu, y los otros 16 líderes de la Eurozona para garantizar la asistencia financiera de Grecia hasta 2014.

Éstas son las alternativas que se presentan ante el referéndum convocado por Papandreu.

1. Papandreu retira la consulta

Los líderes de la zona euro son conscientes del riesgo que entraña un plebiscito y por eso tratarán de convencer a Papandreu de que no siga adelante con su propuesta.

Si Papandreu no convoca el referéndum, el acuerdo pactado la semana pasada en la cumbre de la UE se votará en la Cámara Baja, donde el partido socialista cuenta, de momento, con mayoría. Pero varios diputados han retirado el apoyo al Gobierno y éste ya sólo tiene a su favor a 152 parlamentarios de los 300 que componen el Congreso.

Para medir si el Gobierno tiene el respaldo de los diputados del partido, Papandreu ha convocado un voto de confianza. Si sale adelante, tendrá el refuerzo suficiente para plantear ésta y otras votaciones. Pero si no obtiene el respaldo de al menos 151 parlamentarios tendrá que convocar elecciones.

Ésta es la alternativa que pide el principal partido de la oposición, Nueva Democracia. La formación que lidera Antonis Samaras se opone a someter el acuerdo a una consulta popular, aunque tampoco votará a favor del pacto entre Papandreu y la zona euro en el Parlamento.

2. Grecia vota 'sí' en el referéndum

Si Papandreu salva la cuestión de confianza y sigue adelante con el referéndum, será el pueblo griego quien tenga la última palabra. Diferentes miembros del Gobierno han avisado públicamente de las consecuencias tan importantes que tendrá uno u otro resultado.

El lunes el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, dijo a los griegos que "deben tener en cuenta lo que implica un rechazo del acuerdo" y otros analistas han recordado que una votación en contra llevará a Grecia a la quiebra, puesto que no podrá contar con nuevos fondos de sus socios europeos una vez concluido el primer programa de ayuda.

En cierto modo Papandreu ha lanzado un órdago para tratar de lograr la máxima legitimidad democrática de cara a nuevas e impopulares medidas. Porque si los ciudadanos griegos finalmente aceptan el acuerdo logrado la semana pasada, el Gobierno tendrá la certeza que sus ciudadanos han elegido libremente aceptar nuevos ajustes a cambio de ser rescatados.

3. ¿Y qué pasa si votan que 'no'?

En ese caso, Grecia estaría abocada inevitablemente a la suspensión de pagos total, ya que el país no será capaz de financiarse por sus propios medios en los próximos años y no podrá hacer frente a los vencimientos de deuda.

Ahora mismo Grecia está recibiendo la ayuda de sus socios dentro del primer programa de rescate que se firmó en mayo de 2010. Del total de dinero pactado -110.000 millones- el país ya ha recibido 65.000 y está a punto de obtener los 8.000 millones que desbloqueó el último Eurogrupo. Quedarían, por tanto, otros 27.000 millones disponibles que suponen una pequeñísima e insuficiente parte de todo lo que debe el país.

4. La puerta de salida del euro

Es la alternativa que nadie en Europa quiere imaginarse. De entrada, el simple hecho de rechazar el rescate provocaría un efecto dominó en la gran banca europea y obligaría a los Estados europeos a destinar miles de millones de euros a recapitalizarlos.

Por otro lado, la deuda pública de otros países, como España e Italia, se dispararía hasta unos niveles inasumibles, por lo que éstos dos países requerirían la ayuda pública. Pero, en estas circunstancias, ¿quién sería capaz de rescatar a quién?

El actual Tratado de la zona euro no contempla ni la expulsión de un país de la moneda común ni su salida voluntaria. Pero los tratados pueden modificarse y, en última instancia, un país como Grecia podría romperlo unilateralmente y volver al dracma. En ese caso, recuperaría la capacidad para devaluar su moneda y ganar competitividad hacia el exterior a cambio de un mayor empobrecimiento de sus ciudadanos. Sin embargo, su deuda exterior seguiría contraída en euros y, por tanto, su capacidad de pago sería aún más limitada.

Además, el mayor riesgo está en la Eurozona en su conjunto. Si un país sale del euro se abriría una brecha lo suficientemente grande como para que otros Estados fuesen detrás. Empezando por quienes ya han sido rescatados y siguiendo por otros países presionados por el mercado.
Fuente: El Mundo.