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Francia busca una refundación de la eurozona tras la crisis griega

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Merkel y Hollande, el 6 de julio en París. / ETIENNE LAURENT (EFE)

  • París formará una vanguardia para consensuar medidas hacia una unión fiscal y social

Carlos Yárnoz París 26 JUL 2015 - 20:03 CEST

Francia ha ganado protagonismo en Europa durante la gestión de la crisis griega y se siente con autoridad para liderar los profundos cambios necesarios en la zona euro. Asesores del presidente François Hollande aseguran que en otoño París formará una vanguardia, un grupo de países —“los que quieran ir más lejos”— para consensuar medidas hacia una unión fiscal y social. Incluyen un salario mínimo y un impuesto de sociedades armonizado. Convencida de que la unión monetaria es inviable sin unión económica, París quiere frenar las divergencias en la eurozona. Ya negocia esos cambios con Alemania.

Hollande ha reiterado que la zona euro debe tener un Gobierno económico propio —con un comisario al frente—, un presupuesto —para poder gestionar inversiones de gran calado— y un Parlamento —para democratizar las decisiones—. Ha sido la señal pública de que Francia toma las riendas de la transformación de la eurozona, cuyas carencias la han llevado al borde del abismo por la crisis griega.

Uno de los principales asesores de Hollande insiste: “No se trata de liderar por liderar”, sino de tener la capacidad de hacer propuestas. “Hollande tiene la voluntad y Francia, la capacidad de hacerlo”. El diputado socialista Philip Cordery, responsable en el Partido Socialista francés de asuntos europeos, comenta por teléfono que Francia “quiere ahora hacer valer sus puntos de vista” tras una década desaparecida de la primera línea europea por el trauma del no en el referéndum de 2005 sobre la malograda Constitución Europea.

Clement Beaune, asesor del Ministerio de Economía para asuntos europeos, precisa que París concretará sus propuestas en septiembre y que, después, las consensuará con Berlín. Alemania no puede tomar ese liderazgo porque la crisis griega la ha dejado “muy tocada” ante la opinión pública europea, coinciden las fuentes consultadas. Posteriormente, se crearía esa “vanguardia”. “El trabajo ya ha comenzado”, asegura Beaune, quien considera que España e Italia deben estar en ese grupo. Cuenta que el ministro de Economía, Manuel Macron, ya ha hablado con homólogos italianos y españoles. El 10 de julio lo hizo en Madrid con Luis de Guindos y José Manuel Soria. París sostiene que en el grupo acabarán estando los seis fundadores de la UE.

En el Elíseo explican así la situación: “Desde que se creó la moneda única, las economías de la zona euro han divergido; si el crecimiento y, sobre todo, el crecimiento potencial, es tan diferente en unos y otros países, habrá una implosión”. En busca de una convergencia fiscal y social, Hollande y su Ejecutivo proponen un salario mínimo similar y un impuesto de sociedades armonizado para evitar el actual “dumping fiscal y social”, como denuncia Macron. Defienden también la creación de un Fondo Monetario Europeo como “instrumento de intervención rápida y de solidaridad”, dice el ministro. Y la unión bancaria real, más allá de la actual supervisión centralizada de los bancos, con garantías de depósitos y mecanismos para afrontar fugas de capitales. O un seguro complementario de desempleo. Y, obviamente, una política económica común con mayores poderes para la Comisión Europea.

París asume que debe pactar todo cambio con Berlín pero, a su vez, no acepta la hegemonía europea que unánimemente se le adjudica a Alemania. “Su dinamismo económico no se ha transformado en un dominio político”, afirman en el entorno de Hollande, donde incluso se censura la escasa iniciativa de los alemanes: “Es difícil encontrar una idea clave en sus aportaciones”. “Francia propone y Alemania negocia”, zanja un asesor del presidente francés.

Las principales propuestas francesas
  • Gobierno económico común para todos los países de la zona euro.
  • Fondo Monetario Europeo como instrumento de intervención rápida y de solidaridad.
  • Presupuesto propio en la zona euro.
  • Unión bancaria efectiva, más allá de la actual supervisión centralizada de los bancos, con garantías de depósitos y mecanismos para afrontar fugas de capitales.
  • Parlamento de países de la eurozona.
  • Salarios mínimos similares para evitar el actual “dumping social” entre países de la eurozona.
  • Impuesto de sociedades armonizado contra el otro tipo de dumping o competencia desleal: el fiscal.
  • Seguro europeo de desempleo complementario.

Concepciones diferentes

París y Berlín tienen concepciones diferentes de la actual Europa. “Francia es muy reacia a compartir más soberanía, y Alemania, a compartir más riesgos”, ha escrito el expresidente de la Comisión Jacques Delors. Pero las propuestas de París implican pérdida de soberanía y, a medio o largo plazo, un nuevo Tratado de la UE, una opción que París ve con espanto: deberá organizar un referéndum, la ciudadanía francesa se dividirá y solo saldrá ganando la ultraderecha del Frente Nacional.

Aun así, Francia encara el riesgo, porque es inevitable y porque lo ve lejano. “No se puede eludir el debate por miedo”, señala el asesor Beaune. “En el futuro… sí, habrá que cambiar los Tratados”, admite El Elíseo. “Es un tema delicado”, reconoce Cordery, “pero al final habrá que hacerlo”. Alemania se muestra gratamente sorprendida de esa disposición francesa. “Me encantó escuchar a Hollande que Francia está lista ahora [para una revisión de los Tratados]”, ha dicho el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, a Der Spiegel. Todo un síntoma de que el proceso empieza con buenas vibraciones franco-alemanas. El otoño será clave para saber si ese embrión implantado en París concluye en el alumbramiento de una nueva zona euro.

Italia también llama a una unión política para salvar el euro
PABLO ORDAZ

El ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan, asegura que para evitar que el euro deje de ser irreversible —“una opción que ahora está sobre la mesa, no nos engañemos a nosotros mismos”— es necesario que Europa camine “en línea recta hacia la unión política”. En una entrevista con el diario Financial Times, el hombre fuerte del Gobierno de Matteo Renzi advierte de que los pequeños ajustes ya no funcionan, y apuesta por “un euro distinto, más fuerte”, que solo puede ser el resultado de un mayor grado de convergencia política.

Padoan, que antes de ser fichao por Renzi fue economista jefe de la OCDE, deja claro que Italia, en la línea de Francia, sigue apostando por una serie de medidas —conclusión de la unión bancaria, un presupuesto común para la eurozona…— que incidan en el reforzamiento del euro. “Para tener una unión económica y monetaria en toda regla se necesita una unión fiscal y una política fiscal”, explica el ministro italiano, “y esta política fiscal debe responder a un Parlamento que debe ser elegido. De lo contrario no podrá rendir cuentas”.

El Gobierno italiano siente como una amenaza el creciente escepticismo de los ciudadanos hacia Europa, alimentado por partidos como la Liga Norte de Matteo Salvini y el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo. Ante ello, Pier Carlo Padoan asegura que “el reto” de la Unión Europea es responder a las preguntas reales y concretas de los votantes.

FUENTE: El País.

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Francia carga contra la Comisión y exige más autonomía para hacer las reformas

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  • Hollande reclama a Bruselas que no imponga subidas de la edad de jubilación 

Miguel Mora / Claudi Pérez París / Bruselas 25 JUN 2013 - 21:05 CET

 
El presidente francés, François Hollande, durante una reunión con inversores chinos. / F. MORI (AFP)

 
París ha dicho basta a las imposiciones de los tecnócratas europeos. François Hollande cree que algunas recomendaciones de la Comisión Europea “son contraproducentes” porque determinan la forma de gobernar, afectan a la soberanía nacional, socavan la imagen de la Unión Europea e incluso “ponen en peligro reformas que son objetivamente necesarias”.

Francia ha exigido a la Comisión Europea que quite de sus recomendaciones semestrales algunos detalles relativos a la reforma de las pensiones que Bruselas reclamó a París a cambio de darle dos años más para cumplir el objetivo de déficit. Una fuente del Elíseo señaló que es preciso “cambiar el método” según el cual la Comisión dicta a los Estados “la intensidad de las reformas”, y añadió que esas órdenes perentorias “restan legitimidad” a las políticas y “niegan la autonomía de los Gobiernos y los Parlamentos nacionales”.

En concreto, París exige a Bruselas que borre la referencia a la necesidad de elevar la edad legal de la jubilación —medida que François Hollande ya se ha negado a tomar—, y conmina a los colaboradores del comisario económico, Olli Rehn, a añadir en el documento final de recomendaciones que la reforma de las pensiones será “concertada con los agentes sociales”.

El Elíseo sostiene que “todos los jefes de Gobierno” con los que ha hablado Hollande sobre este asunto —y la fuente cita a los de Alemania, España e Italia— “están de acuerdo en que la Comisión no tiene legitimidad para decir cómo se deben hacer las reformas”, aunque ven con buenos ojos que Bruselas siga recomendando a los Gobiernos los sectores que deben retocar.

La fuente aclaró que no se trata de que París no quiera hacer las reformas que pide Bruselas —“va en nuestro propio interés hacerlas”—, pero señaló que algunas demandas excesivas dificultan la aprobación de esas mismas reformas. “Aprendemos paso a paso”, dijo la fuente, “pero si nos quejamos es porque queremos salvar la reforma de las pensiones”.

El latigazo del presidente francés, que llega a solo dos días del Consejo Europeo del jueves y el viernes, tiene varias lecturas. En casa, suena como un mensaje de paz hacia los sindicatos más refractarios al retoque de las pensiones, que ya han amenazado con salir a la calle si el Gobierno defiende las tesis de Bruselas. Gran parte de la población francesa percibe a la UE como una fábrica de recesión y desigualdades, y más después de la aplicación a rajatabla del librillo ultraliberal en Grecia, Portugal, España e Irlanda. A la vez, el Partido Socialista francés teme un descalabro en las elecciones europeas de 2014. El Frente Nacional está por delante en algunos sondeos, y, en palabras del ministro de Industria, Arnaud Montebourg, “la actual política de Bruselas es gasolina para el FN”.

En el contexto europeo, París lleva algunas semanas empleándose a fondo para encontrar una voz propia y rearmarse moralmente ante sus socios, a la vez que pacta con Alemania las bases de la futura arquitectura europea. Una de las vías elegidas es el choque frontal con el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, que parece cada día más débil una vez ha perdido el apoyo de Alemania, aunque esta recela de Bruselas por lo contrario que París, por su inacción. El ejemplo más reciente de ese pulso ha sido la defensa a ultranza de la excepción cultural, cuando París logró que el sector audiovisual quedara fuera de las negociaciones de libre comercio con Estados Unidos. Barroso se empeñó en lo contrario, y tildó a Francia de reaccionaria en un gesto de pésimo perdedor.

En la capital europea, en fin, se acumulan las señales de fin de ciclo, de final de régimen. Además de París y Berlín, las otras capitales cada vez se alejan más de la Comisión. Madrid y Roma claman por algo de estímulo, por un poco de manga ancha ante su dificilísima situación. Londres se ha embarcado en una deriva que puede acabar en un referéndum, e incluso Ámsterdam emite señales de malestar: “Los tiempos para una mayor integración han pasado”, ha asegurado el Gobierno holandés. Del reguero de broncas y desacuerdos no se libra siquiera la troika, la institución formada por Comisión, BCE y FMI. Tras la gestión conjunta de los diferentes rescates, el Fondo ha afirmado que la Comisión niega la realidad.

Fuente: El País.

Una campaña viral contra el despilfarro en el Parlamento Europeo

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Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas



Mantener la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) cuesta a los contribuyentes europeos cerca de 180 millones de euros al año, a pesar de que apenas está plenamente ocupado durante un mes y medio en cada curso parlamentario. Los propios eurodiputados, al menos muchos de ellos, son conscientes del despilfarro que supone mantener esta sede y han votado en varias ocasiones distintas resoluciones para pedir que la actividad parlamentaria se celebre únicamente en Bruselas.

Uno de los eurodiputados más activos en esta lucha es el checo Edvard Kozusnik, miembro del grupo parlamentario de los Reformadores y Conservadores Europeos. Para atraer la atención de los europeos, este joven político de 41 años ha lanzado una campaña viral titulada 'Sólo un segundo, sólo un asiento' a través de YouTube, donde ha colgado un vídeo en el que aparece un segundo de cada día de su vida durante el último año, desde el 30 de enero de 2012 hasta el 30 de enero de este año.

El objetivo es mostrar a los europeos la actividad diaria de un eurodiputado y los constantes viajes que están obligados a hacer. Pero sobre todo es una forma de intentar convencer a los Estados miembros, los que tienen la última palabra a la hora de decidir si quieren acabar con la sede parlamentaria de Estrasburgo, de que es necesario racionalizar los costes operativos del Parlamento Europeo.


En el vídeo aparece Edvard u otros colegas parlamentarios en diversas ciudades y lugares de trabajo, aunque también se muestran imágenes de su vida familiar y sus días de ocio y de vacaciones, como un viaje a Nueva York, un partido de la selección española o una escapada a un parque acuático con sus hijos.

Kozusnik, un eurodiputado que sorprendió a toda la eurocámara el primer día de pleno al aparecer con un maillot de ciclista, va a llevar su campaña por la mayoría de países de la UE, empezando por Irlanda, que ocupa durante este semestre la Presidencia europea. "El Tribunal de Justicia señaló que el Parlamento Europeo no tiene la capacidad legal para decidir en cuál de sus tres sedes [además de la de Bruselas y Estrasburgo hay otra sede en Luxemburgo] debe celebrar sus sesiones. Ahora depende de los Estados miembros decidir si quieren seguir malgastando dinero debido a los constantes viajes que debemos hacer los eurodiputados una vez al mes a Estrasburgo", señala.

Este diputado aboga por un gasto racional de los recursos de la UE: "Esto es igual que una familia. Y cuesta imaginar a una familia viviendo en tres casas, una para comer, otra para cenar y otra para dormir". Kozusnik es uno de los miembros que ha lanzado la plataforma singleseat.eu que lucha contra el derroche institucional en la Eurocámara.

Según esta organización, el coste anual de mantener la sede en esta ciudad francesa es de en torno a 180 millones de euros. Además, hay que sumar el coste medioambiental, ya que el transporte mensual de todos los participantes en los plenos (eurodiputados, asistentes, traductores, periodistas, etcétera) supone una emisión de 19.000 toneladas de CO2. Además, la ciudad de Estrasburgo está muy mal conectada con el resto de capitales europeas (sólo cinco tienen vuelo directo) y tiene una oferta hotelera escasa y muy cara (una noche de hotel en días de pleno cuesta un mínimo de 185 euros).

Todos estos inconvenientes han acabado complicando la asistencia de periodistas a cubrir la actividad parlamentaria en Estrasburgo, donde se celebran la mayoría de sesiones plenarias. Recientemente el Parlamento Europeo aprobó una polémica ayuda destinada a los periodistas que cubren habitualmente la información europea en Bruselas, a quienes se les pagará el transporte y alojamiento para que asistan a Estrasburgo.

El problema es que abolir esta sede es realmente difícil, ya que obligaría a un cambio de los Tratados que requiere unanimidad de todos los Estados miembros. Y claro, Francia no está dispuesta a dejar que Estrasburgo pierda el flujo de visitantes y la inyección de dinero que recibe cada mes. El presidente francés, François Hollande, aseguró esta semana precisamente en el pleno de la Eurocámara que no renunciaría a la sede de Estrasburgo.

Kozusnik ha utilizado la persuasiva modalidad de un vídeo viral para atraer la atención de los europeos. De esta forma, los ciudadanos pueden comprobar de una forma muy visual el trabajo de los eurodiputados y el "irracional" movimiento permanente entre Bruselas y Estrasburgo. La música del vídeo está compuesta por SHato & Paul Rockseek, un dúo de DJ checos que ha trabajado con estrellas del 'house' y la electrónica como Armin van Buuren, Above & Beyond y Paul van Dyk.

Fuente: El Mundo.

El rescate a España planea sobre la UE

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Alemania insiste en retrasar la ayuda, redobla la presión para estrechar el control sobre la disciplina fiscal e impone una desnaturalización de la unión bancaria

Claudi Pérez Bruselas 19 OCT 2012 - 04:34 CET


François Hollande a su llegada a la cumbre de Bruselas. / JOHN THYS (AFP)

La alta política europea avanza en círculos. El segundo rescate español sobrevoló la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas de principio a fin, desde las declaraciones iniciales en la alfombra roja a las conversaciones de pasillo. Oficialmente no estaba en la agenda, y el apagón informativo fue general: se habló de unión bancaria, del por ahora inexistente pacto europeo por el crecimiento, del ambicioso proyecto para restañar las grietas del edificio institucional de la Unión a largo plazo, pero no de España. Al menos, públicamente.

Rajoy echó balones fuera. "Del rescate, nada de nada. Nadie ha hablado del rescate ni me ha preguntado. No hagan mucho caso de lo que vean publicado por ahí. Hasta que yo lo comunique no habrá nada de nada", dijo al final de la cumbre. Cabe recordar que el Gobierno negó que iba a solicitar el rescate bancario la misma mañana que lo pidió.

Y sin embargo, el rescate está ahí, a la vuelta de la esquina, según varias fuentes consultadas, casi completamente pactado y solo a expensas del calendario electoral en algunos países (las autonómicas gallegas y vascas, por supuesto, pero también unos comicios locales en Finlandia el 28 de octubre, y el ciclo preelectoral alemán). Todo está preparado para cuando el presidente Mariano Rajoy considere que la solicitud está lo suficientemente madura como para que no haya sorpresas de última hora. Rajoy, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y compañía trataron ese asunto en los aledaños de la reunión e intentaron hacer el menor ruido posible para prolongar la relativa tranquilidad en los mercados y esperar a que los últimos flecos se aclaren, según las fuentes consultadas. Pero España se resiste a dar el paso porque Berlín sigue siendo el gran miedo de Rajoy.

El Ejecutivo alemán quiere reservarse una última baza en lo relativo a las condiciones, en función de un último examen sobre el estado de la economía española y de la profundidad de las reformas y los ajustes comprometidos, para apretar las tuercas o ceder y dar algo más de laxitud, como reclama Madrid. La Comisión Europea, el Consejo y todos los líderes explicaron que ese paso solo puede darlo España, y en concreto fuentes de Berlín se agarraron al discurso oficial en las últimas semanas: "España es quien debe decidir si pide ayuda o no

Pero a la vista de los últimos acontecimientos, es difícil defender que puede quedarse fuera de los mercados". Alemania, con ese argumento, sigue retrasando el rescate. Francia lo quiere de inmediato: Hollande acusó a Merkel de actuar "por intereses electorales" en los principales debates europeos, que ahora se centran precisamente en España y en la unión bancaria, que afecta también directamente a los intereses españoles.

El supervisor bancario único y la recapitalización directa de los bancos europeos fue el otro caballo de batalla de la cumbre, que al cierre de esta edición estaba lejos de terminar, pero de la que no se esperaban ni grandes avances ni diferencias insalvables: el método de Gobierno de la UE se basa en acuerdos que permitan salvar la cara a todo el mundo. El paréntesis en los mercados es demasiado importante para aclarar tanto el horizonte del rescate español como el otro gran elefante en la habitación: la solución a la crisis griega.
En medio de las protestas en las calles de Atenas por el acuerdo entre el Gobierno helénico y la Troika -ajustes por importe de 11.500 millones más para liberar un nuevo tramo de las ayudas por valor de 31.000 millones-, los socios de la UE tuvieron palabras de aliento para Grecia. Pero fuentes europeas explicaron a este diario que, una vez descartada la salida de Grecia del euro, la solución se retrasará hasta el próximo Eurogrupo: dos años más para cumplir con los objetivos de déficit (para evitar que la austeridad estrangule aún más una economía que lleva un lustro en recesión) y un balón de oxígeno para evitar que la losa del endeudamiento griego (un 160% del PIB, el doble que España) aplaste cualquier posibilidad de salida de la crisis.

Paradójicamente, tampoco Grecia figuraba en la agenda oficial de la cumbre, como ocurrió con España. De lo que sí se habló fue de unión bancaria y de un mayor control de los presupuestos nacionales: en ambos asuntos Francia y Alemania mostraron sus diferencias, aunque Merkel y Hollande, que tuvieron una reunión bilateral, avanzaron en una posición común. París y Berlín acordaron completar el trabajo legal para final de año y poner en marcha el supervisor único "en el transcurso de 2013", según fuentes europeas.

Esa no es la rápida decisión que Francia quería: finalmente, como se esperaba, se imponen los argumentos de Alemania, que lleva unas semanas presionando para ralentizar el calendario. La única concesión de Merkel es que, al cabo, habrá supervisor único (y será el BCE) el año próximo: en algún momento llegó a dudarse de que eso fuera posible. Pero eso, muy probablemente, retrasará la recapitalización directa de bancos hasta bien entrado 2014, tal y como avanzó en Tokio hace unos días el presidente del BCE, Mario Draghi.

Demasiado tarde para España. Además, ni siquiera hay calendario para el fondo de garantía de depósitos común y para el mecanismo de resolución de bancos, los dos aspectos más ambiciosos de la unión bancaria. El Eurogrupo debatirá próximamente quién se come finalmente los activos tóxicos que han depositado algunos países en los bancos malos. Fuentes europeas explicaron que las primeras pérdidas corresponderán a cada país, pero hay una posibilidad de que una parte del importe caiga bajo el paraguas del mecanismo de rescate europeo. Eso aliviaría la presión del agujero bancario sobre la deuda pública: permitiría deshacer, al menos mínimamente, el círculo vicioso entre los problemas financieros y los de deuda soberana en casos como el español.

Por lo demás, lo de siempre: Alemania sigue insistiendo en que el problema de la UE es la indisciplina fiscal y llevó a Bruselas una propuesta para crear la figura de un supercomisario europeo que tenga derecho de veto sobre los presupuestos nacionales. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, venía con un ambicioso plan que pasa por crear un presupuesto para la eurozona con capacidad para actuar en momentos de crisis, y a la vez obligar a los países a firmar un contrato que les comprometa a la hora de poner en marcha reformas. Merkel aplaudió "los progresos que ha hecho la Unión en la disciplina fiscal", pero afirmó que los socios deberían ir un paso más allá, "dar a Europa verdaderos poderes de intervención sobre las cuentas públicas nacionales".

Fuente: El País.

Monti defenderá hoy ante Merkel más estímulos al crecimiento económico

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Cumbre italo-germana de julio. | Efe
  • La prima de riesgo italiana ronda los 450 puntos frente al 'bund'.
  • La canciller alemana rechaza aumentar la deuda europea.

ELMUNDO.es | Dpa | Madrid | Berlín


La actividad política europea se intensifica ante los meses claves que se avecinan para la crisis de la Eurozona. La canciller alemana, Angela Merkel, se reunirá hoy con el primer ministro italiano, Mario Monti, tras haber recibido la pasada semana a los líderes de Francia y Grecia. Por su parte, ayer se reunieron el presidente Mariano Rajoy y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Rajoy se reunirá con Hollande y Merkel en las próximas semanas.

Monti viajará hoy a Berlín para pedir nuevas políticas de crecimiento en Europa y ajustes menos estrictos para los países ayudados por la Eurozona.

El encuentro a mediodía en la sede de la Cancillería alemana se produce con Italia aún en el centro de la tormenta financiera: su prima de riesgo ronda los 450 puntos y la rentabilidad que exigen los mercados por sus bonos a 10 años supera el 5,8%.

Merkel recibió el jueves pasado al presidente francés, François Hollande, y el viernes al primer ministro griego, Antonis Samaras, que un día después viajó a París.

Monti, por su parte, llegará a Berlín tras reunirse la noche del martes con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. El 4 de septiembre recibirá en Roma a Hollande.

Tanto el presidente francés como Merkel se reunirán en las próximas semanas con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Se espera que el líder italiano defienda ante Merkel políticas de estímulo a la economía. Para ello cuenta con el apoyo de Hollande, que hizo del crecimiento el eje de la campaña que lo llevó al Elíseo este año y con el que impulsó un plan de 130.000 millones para la recuperación europea.

La líder cristianodemócrata (CDU), por su parte, insiste en que sólo admitirá nuevas medidas para alentar el crecimiento siempre que no impliquen más deuda.

En su reunión con Samaras, éste pidió dos años más de margen para realizar los recortes del déficit griego, descartando pedir más dinero a sus socios. Merkel, sin embargo, insistió en los compromisos por el ajuste fiscal y advirtió de que esperará antes de tomar ninguna decisión al análisis que realizará la troika sobre la economía griega en septiembre.

Fuente: El Mundo.

Los líderes de la UE se reúnen hoy divididos entre la austeridad y los eurobonos

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François Hollande, partidario de los eurobonos, y Angela Merkel, defensora de la austeridad. | Afp
François Hollande, partidario de los eurobonos, y Angela Merkel, defensora de la austeridad. | Afp

  • Francia lidera a quienes apuestan por la emisión conjunta de deuda.
  • Alemania es la abanderada de los que apuestan por la austeridad.
  • Rajoy apoya la postura de Berlín y pide garantizar la estabilidad.

ELMUNDO.es | Europa Press |

Austeridad o eurobonos. Este será el eje principal sobre el que debatirán los líderes de la Unión Europea que este miércoles se reúnen en Bruselas para analizar cuáles deben ser los pasos a seguir por los países del 'Viejo Continente' para recuperar la senda del crecimiento y evitar la cada vez más amenazante recesión.

Se trata de una cumbre extraordinaria e informal, que se limitará a una cena de trabajo, en la que no se tomarán decisiones, según ha avanzado el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Pese a ello, la reunión constituye un escenario inigualable para retratar las dos posiciones que en estos momentos dividen a los mandatarios europeos respecto a las vías para afrontar la crisis.

De un lado, Francia que, tras la reelección de François Hollande como nuevo presidente, abandera la postura que apuesta por la emisión conjunta de deuda que estabilizaría la economía de la eurozona. En este bando también se sitúan Italia o la Comisión Europea.

De otro lado, el grupo liderado por Alemania, que engloba a otros como Austria, Países Bajos o España, que rechazan esta idea por considerar que aumentaría sus costes de financiación y disminuiría la presión sobre los países con problemas para hacer reformas. La canciller germana se ha convertido así en los últimos tiempos en la más férrea defensora de la austeridad y del cumplimiento de los objetivos de déficit marcados por Bruselas.

El debate sobre los eurobonos ha vuelto a cobrar actualidad tras la elección de Hollande, que quiere complementar el Tratado para reforzar la disciplina fiscal con más medidas para impulsar el crecimiento. El nuevo ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, confirmó este lunes en Berlín que Hollande llevará la emisión conjunta de deuda al Consejo Europeo pese a la oposición de Alemania.

Pero Berlín se mantiene firme en su veto y no cambiará de posición en junio, cuando se celebra el Consejo Europeo en el que deben adoptarse las decisiones, según ha dicho este martes un alto funcionario alemán. El número dos del ministerio de Finanzas, Steffen Kampeter, ha dicho que la creación de eurobonos "daría la señal equivocada de tipos de interés bajos, y eliminaría la presión para que las economías europeas se ajusten".

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha dicho que la emisión conjunta de deuda necesitaría "un debate" y "un tiempo" porque habría que ver "qué tipo de eurobono" se pone en marcha. A su juicio "lo más urgente es garantizar la estabilidad financiera" a través de la intervención del Banco Central Europeo (BCE).

Debate sobre el déficit

Alemania rechaza además que en la cumbre se discuta el uso del fondo de rescate para inyectar capital directamente en los bancos con problemas, sin necesidad de imponer un plan de ajuste a los Estados que los albergan, algo que en la actualidad no permite la legislación de la UE. Berlín tampoco ve necesario hablar de una relajación de los objetivos de déficit para países como España, que están haciendo las reformas exigidas.

Sin embargo, en la agenda del Consejo Europeo está previsto que el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, avance a los líderes europeos las propuestas que presentará el 30 de mayo para los Estados expedientados por déficit excesivo. El Ejecutivo comunitario debe decidir entonces si da un año más a España (hasta 2014 en lugar de 2013) para situar su déficit por debajo del 3% del PIB atendiendo al empeoramiento de la situación económica.

El vicepresidente Rehn ha vuelto a repetir este martes en la Eurocámara que aplicará el Pacto de Estabilidad "de manera favorable al crecimiento". No obstante, ha insistido en que no hay alternativa a los ajustes y los recortes para sanear la economía.

Cumbre socialista

También estará este miércoles en Bruselas el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que asistirá a la cita que reunirá a los líderes de los partidos socialistas europeos horas antes de la cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete.

Rubalcaba ha pedido este martes al presidente del Gobierno que abogue ante sus colegas europeos por una modificación del calendario para el cumplimiento de los objetivos de déficit, con el fin de que se amplíe el plazo de 2013 para llegar a un máximo del 3% del PIB.

Sin embargo, Rajoy ya ha dejado clara su postura a favor de las directrices impuestas desde Bruselas y ha reclamado que se tomen decisiones que se puedan poner en marcha de forma inmediata. Este llamamiento está en la línea del anuncio realizado por el propio Rajoy al líder de la oposición, a quien aseguró que pedirá en Bruselas que el BCE vuelva a comprar deuda soberana española para frenar el ascenso de la prima de riesgo y garantizar la liquidez del sistema financiero.

Fuente: El Mundo.

Europa recibe a Hollande a regañadientes

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Relacionado con el Máster en la Unión Europea del Instituto Europeo Campus Stellae, os acercamos esta noticia sobre las nuevas relaciones franco-alemanas tras las elecciones francesas. 


  • Bruselas y Berlín invitan al presidente electo francés a sendas reuniones para hablar de crecimiento.
  • Merkel rechaza renegociar el pacto fiscal.
  • La Comisión confirma que planteará ampliar los plazos para recortar el déficit.

Juan Gómez / Claudi Pérez / Miguel Mora Berlín / Bruselas / París 7 MAY 2012 - 21:54 CET


Angela Merkel, este lunes. / JOHN MACDOUGALL (AFP)

Para muchos europeos esto ya no es una recesión; es una depresión. Veinticinco millones de personas están desempleadas en el continente, el consumo está parado, la confianza de las empresas bajo mínimos y a diario se anuncian recortes del Estado de bienestar ante la interminable crisis fiscal y financiera. Las elecciones en Francia y en Grecia han funcionado como una especie de plebiscito sobre esa política de disciplina fiscal a rajatabla impuesta desde Berlín y Bruselas para calmar a los mercados: la tijera es muy necesaria, pero franceses y griegos abjuran de la cruzada ideológica impulsada por Alemania. Más allá de París y Atenas, Europa entera quiere volver a discutir la profundidad del ajuste, la velocidad a la que se recorta, la necesidad de acompañar la imprescindible tijera con políticas de estímulo. Bruselas, a regañadientes, empieza a moverse en esa línea. Berlín, no. Berlín sigue en sus trece.

La canciller alemana, Angela Merkel, rechazó ayer categóricamente la posibilidad de renegociar el tratado que consagra la austeridad en la zona euro. Merkel aseguró que recibirá “con los brazos abiertos” al presidente electo de Francia, el socialista François Hollande, que a lo largo de la campaña ha prometido docenas de veces reabrir el tratado para añadir un anexo sobre crecimiento. Esa promesa y la tozudez de los hechos (con media Europa ya en recesión) obligan a cambiar el paso a la UE, a Alemania y al mismísimo Banco Central Europeo (BCE). Pero inmediatamente después de su calurosa bienvenida, Merkel aseguró que “no está en disposición” de asumir cambios en el tratado. Una de dos: o se trata de un movimiento táctico para tantear la entereza del nuevo inquilino del Elíseo, que no va sobrado de margen por la debilidad de la economía francesa, o lo que se avecina en Europa es un choque de trenes entre Francia y Alemania y esos “brazos abiertos” son para darle a Hollande el abrazo del oso.

Bruselas asiste aparentemente impasible a ese tacticismo que se deriva de los primeros escarceos entre París y Berlín, que se saldarán con una fórmula que satisfaga, dentro de lo que cabe, a las dos partes. “A nadie le interesa en Europa que el eje franco-alemán se rompa”, según fuentes europeas, aunque las mismas fuentes aseguran que el dominio alemán de los últimos años, la falta de un contrapeso de Francia, ha sido contraproducente.

La UE no tiene una verdadera agenda del crecimiento desde el Libro Blanco de Delors, allá por los años noventa, o desde el fallido proyecto constitucional que impulsó Romano Prodi. El presidente de la Comisión, el conservador José Manuel Barroso, comenzó su mandato abrazando la desregulación y el laissez faire, para después apostar por los estímulos keynesianos tras la quiebra de Lehman Brothers. Cuando llegó la crisis fiscal, fue fiel aliado de Merkel y Sarkozy en la aplicación estricta del rigor fiscal y las reformas estructurales. Ahora la Comisión empieza a corregir el tiro: Barroso se reunirá próximamente con Hollande para discutir "cómo impulsar la economía a fin de generar un crecimiento duradero sobre bases saneadas y cómo crear nuevos empleos", aseguró una portavoz. En apenas unos días ha anunciado un plan de inversiones, y ayer Bruselas confirmó que va a suavizar los plazos para recortar el déficit en los países con problemas como España. Pero el equipo de Barroso considera que Bruselas lleva dos años promoviendo ese tipo de políticas procrecimiento. La realidad es otra: la austeridad se ha consagrado en los tratados, mientras que los estímulos apenas están en la cocina, en multitud de informes a la espera de que se sustancie el cambio de rumbo que ha imprimido Hollande a la política europea.

El debate que emerge en Europa es fundamental. Están en juego las relaciones franco-alemanas sobre la base de la velocidad de los ajustes. El margen de Hollande es reducido: no puede repetir los errores de Mitterrand en los ochenta —un programa keynesiano de gasto público y social que retó al capitalismo financiero—, porque los mercados reaccionarían con una fuerte presión sobre Francia. “La gran pregunta es si Hollande puede conseguir un cambio en la inamovible posición de Merkel: si realmente Alemania cede y se liberan así fondos para impulsar el crecimiento. Tiene apenas unas semanas para conseguirlo. Hasta que se aclare el equilibrio de fuerzas políticas en Alemania”, apunta Guntram Wolf, vicedirector del laboratorio de ideas Bruegel. No hay mucho tiempo, y además los resultados de las elecciones griegas dejan en Europa una incógnita preocupante. El desplome de los partidos preeuropeos deja abierta una posibilidad —remota, eso sí— de abandono del euro. “Una mayoría preeuropea aclararía el horizonte y es posible, pero ni mucho menos segura. Y con el segundo programa de ayuda en marcha, el mercado empieza a preocuparse por cuánto va a durar el próximo Gobierno. Esa inestabilidad es preocupante”, advierte Daniel Gros, director del CEPS de Bruselas.

Esos interrogantes deben responderse con unas legislativas pendientes en Francia y unas elecciones regionales en Alemania, y en medio de toda la fanfarria ligada a un cambio en la presidencia de Francia, tan significativo para un continente dominado masivamente por la derecha. Algunos cambios no han tardado en llegar: el domingo por la noche terminó el ninguneo de la familia conservadora europea al presidente electo francés. Cuando la victoria fue un hecho, Merkel agarró el teléfono y llamó a Hollande. “Le felicitó, le mostró su voluntad de cooperar y le invitó a viajar a Berlín en cuanto tome posesión de su cargo”, resumió Pierre Moscovici, el director de campaña socialista. Ambos acordaron que el nuevo presidente francés viajará a Berlín en cuanto sea investido, el 15 de mayo.

Según confirmó a este diario una fuente socialista, en su primer encuentro Merkel y Hollande abordarán ya los detalles del pacto de crecimiento que el nuevo jefe del Estado francés desea añadir al pacto fiscal. Francia no ratificará el tratado que consagra la austeridad en Europa tal y como está. En las próxima semanas se verá qué puede arrancarle a Alemania: parecen factibles la aprobación de la tasa Tobin, el impulso al Banco Europeo de Inversiones y el uso inmediato de los fondos estructurales bloqueados para estimular el crecimiento, e incluso la relajación de los plazos para reducir el déficit en varios países. Sobre la mesa hay también un par de ideas heréticas en Alemania: los eurobonos y el papel del BCE.

El ritual del traspaso de poderes.

El presidente electo de Francia, el socialista François Hollande, tomará posesión del cargo el próximo día 15, última fecha posible para la ceremonia de traspaso de poderes. La fecha del traspaso fue definida conjuntamente por el equipo de Hollande y por el del presidente saliente, el conservador Nicolas Sarkozy, según fuentes de ambos partidos.

El mandato de Sarkozy se acababa, como máximo, diez días después de la celebración de la segunda vuelta de las elecciones, lo que hacía del 15 de mayo la última fecha posible para el traspaso de poderes.

Según la tradición, Hollande llegará al Palacio del Elíseo, donde será recibido por Sarkozy y, juntos, mantendrán un encuentro privado en el que, entre otras cosas, el saliente comunicará al electo el código de activación del arsenal nuclear francés, prerrogativa exclusiva del presidente. Posteriormente, el saliente abandonará la sede de la Presidencia y el entrante pronunciará un discurso.

Desde el palacio de los Inválidos, 21 salvas saludarán la llegada del nuevo jefe del Estado. Sarkozy y Hollande han acordado que ambos participarán mañana martes en las ceremonias de conmemoración del armisticio de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: El País.