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La Europa rica se conjura para recortar aún más el presupuesto comunitario

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  • La cumbre decide hoy las cuentas europeas hasta 2020, marcadas por la austeridad
  • Por primera vez en la historia de la UE, el Presupuesto será menor que en el periodo anterior
  • La mayoría de países apenas aspiran a limitar daños

Claudi Pérez Bruselas 7 FEB 2013 - 14:41 CET


Las cumbres son grandes espejos del estado de ánimo del proyecto europeo, que se reflejan en una abundante literatura de declaraciones. Alemania aseguró el miércoles que no piensa rascarse el bolsillo: la austeridad por bandera, una vez más. Reino Unido exige recortes, pero se ha asegurado que mantendrá intacto el cheque británico que negoció en su día Margaret Thatcher con aquel grito de guerra, “quiero que me devuelvan mi dinero”: la enseña de los británicos, y la de muchos otros, es ese manido qué hay de lo mío, la ausencia de solidaridad. Y Francia, que se declara a favor de las políticas de crecimiento, no ha conseguido que ni una sola de sus propuestas prokeynesianas tenga la más mínima tracción, lo que demuestra que esta es, ante todo, una crisis de ausencia de política.

Austeridad, falta de solidaridad y crisis política: la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno arranca este jueves en Bruselas para decidir los Presupuestos comunitarios de 2014 a 2020, marcados por esos tres principios. La Europa rica se ha conjurado para recortar, una vez más, los presupuestos, después de la fallida cumbre de noviembre. Esta vez el pacto es posible: todos, sin excepción, aceptan que el Presupuesto europeo no puede ser ajeno a la cultura del tijeretazo que impregna la política económica europea. Por primera vez en la relativamente joven historia de la Unión, el presupuesto será inferior al del anterior periodo, 2007-2013. Buena metáfora para reflejar el precario estado de salud del proyecto europeo.

El equipo del presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, estuvo cerca de cerrar el acuerdo en noviembre. Presentó entonces un recorte de 80.000 millones respecto a la propuesta de la Comisión (en torno al billón de euros para los siete años, lo que equivale a un exiguo 1% del PIB europeo, veinte veces menor que el presupuesto estadounidense). A Alemania, Reino Unido, Holanda y Suecia les pareció poco. Por eso no se llegó a firmar el acuerdo y a ese recorte habrá que sumarle hoy otro adicional de al menos 15.000 millones. Tijera sobre tijera.

Con esos números, los presupuestos no pueden servir de impulso hacia ninguna parte: ni para luchar de veras contra el desempleo juvenil, a pesar de los parches que se preparan, ni para estimular el crecimiento, para lo que ya se aprobaron inútiles remiendos en junio y en octubre que no han tenido el más mínimo efecto. Los Veintisiete aspiran, como máximo, a salvar los muebles. Cada país, y España no es ni mucho menos una excepción, espera marcharse para casa limitando los daños al máximo. Nada más.

El teatro está asegurado: “Es hoy o nunca”, indica una alta fuente comunitaria. La reunión se prolongará hasta la madrugada, y previsiblemente finalizará con un acuerdo porque, pese a los recortes, el presidente Van Rompuy tiene lista una ristra de tiritas para unos y otros, para que casi todos los presidentes y jefes de Estado puedan volver a casa con algo entre las manos para defenderse ante su opinión pública.

Los presupuestos 2014-2020 son cualquier cosa menos sencillos, desde el mismísimo nombre (Perspectivas Financieras Multianuales) hasta un acrisolado conjunto de conceptos esotéricos solo aptos para eurócratas empedernidos. Estas son algunas de las claves que se discuten hoy:

España: que me quede como estoy




El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. / EFE

El principal objetivo de la delegación que lidera un debilitado (tras los últimos escándalos) Mariano Rajoy consiste en que España siga siendo receptor neto de fondos. Durante los últimos años ha recibido unos 13.000 millones anuales (básicamente, fondos agrícolas y estructurales), y ha aportado unos 10.000 millones. Esta vez recibirá sensiblemente menos que en el periodo anterior: España es relativamente más rica que antes, en parte por la ampliación de la UE al Este, pese a que paradójicamente se enfrenta a la peor crisis en varias generaciones. El Ejecutivo consiguió amortiguar el golpe en noviembre con un cheque de última hora, que entonces se denominó “el sobre español”: 2.800 millones para proyectos de cohesión y 500 millones para agricultura. A España le conviene la presión francesa en agricultura, y la alemana en proyectos de cohesión. Además, le beneficia una novedad: la cláusula de revisión, que consiste en modificar los presupuestos a lo largo del periodo, en función de cómo evolucione la crisis (en el caso español, previsiblemente a peor: eso le hará perceptor de más fondos). Pese a que probablemente le convendría un presupuesto mayor que apostara por el crecimiento, fuentes españolas explican que el recorte presupuestario tampoco viene mal: España pagará menos en un momento complicado para las arcas públicas.

La tijera adicional, en infraestructuras



El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. EFE / EFE

Las tesis de los países ricos se imponen: en el tijeretazo adicional que prepara Van Rompuy, y que se conocerá en torno a las cuatro de la tarde del jueves, habrá fuertes recortes en infraestructuras (básicamente de telecomunicaciones y energía: las de transporte apenas sufrirán variaciones). Se trata de un capítulo denominado connecting Europe, que sufre una merma de 10.000 millones. El resto, 5.000 millones más, se concentrará en el discutidísimo servicio de acción exterior –condenado, aún más, a la irrelevancia ante la renacionalización de la política exterior comunitaria—y a los gastos de personal. Los eurofuncionarios preparan huelgas para resistirse a lo que parece un tsunami en Europa: el recorte de las estructuras institucionales. Reino Unido ha puesto todo el énfasis posible (y su formidable maquinaria de propaganda) en la reducción de la burocracia comunitaria, y en general ha sido uno de los países que más recortes ha exigido. Alemania no le va a la zaga: un diario alemán publicaba estos días que hay 4.000 funcionarios en Bruselas que cobran más que la canciller Angela Merkel, un dato prácticamente imposible de comprobar. La austeridad, sin embargo, no vale para algunas cosas, como el cheque británico, que permanece más o menos blindado: 3.000 millones de euros anuales. Algunas excepciones son intocables: el cheque permanecería intacto aunque no hubiera acuerdo entre los líderes. Cosas de Bruselas.

¿Qué pasa si no hay acuerdo?

Las perspectivas financieras multianuales, a un horizonte de siete años, tienen todo el sentido para poner en marcha proyectos europeos a largo plazo: inversiones que conecten territorios, que no se puedan concretar en un solo año, y que permitan al continente una cierta convergencia que ha desaparecido con la crisis. Pero por primera vez un fracaso en las negociaciones, pese a que acarrearía graves problemas, no se ve como una debacle: si no hay acuerdo, se elaborarán presupuestos anuales. En ese caso, España se vería perjudicada, como perceptora de fondos estructurales. Reino Unido mantendría –cómo no—su cheque, pero Alemania, Suecia, Holanda y Austria se verían también muy tocados, según fuentes europeas. El país mejor parado sería Francia, cuyos pagos directos en agricultura se prorrogarían.

El interés común y el posible veto de la Eurocámara




El Parlamento Europeo. / PATRICK SEEGER (EFE)

A pesar de la fanfarria, los presupuestos europeos han ido perdiendo importancia a lo largo del tiempo. No solo es que las cifras que se manejan no tengan prácticamente incidencia macroeconómica, más allá de las batallitas entre unos y otros y los parches de última hora que permiten salvar la cara en algunas capitales (el de este jueves, en el caso español, será con toda probabilidad un paquete de varios miles de millones de euros para el desempleo juvenil, apartado en el que España es, de largo, campeona europea). 

Las últimas negociaciones ponen de manifiesto que, una vez más, la austeridad será la clave de los presupuestos, sacrificando las políticas de crecimiento para preservar los intereses nacionales de los grandes países. Incluso en el caso de Francia, que en las ruedas de prensa pide políticas de estímulo pero que a la hora de negociar se resiste con uñas y dientes a rebajar el peso de la agricultura en el presupuesto, en torno a un 40% del total, cuando el sector supone apenas el 4% del PIB europeo. Cada vez más países piden cheques parecidos al británico, y si no soluciones ad hoc para salvar los muebles: “Es como si 27 Margaret Thatchers se sentaran alrededor de una mesa” para sacar lo máximo del presupuesto y aportar lo mínimo, aseguraba hace unos días Alain Lamassoure, presidente del Comité de Presupuestos del Parlamento Europeo, en Le Monde. La Eurocámara, por cierto, se reserva la posibilidad de vetar lo que salga de la cumbre si no le satisface el compromiso alcanzado. Es la primera vez que tiene esa opción, y amenaza con utilizarla si la tijera supera sus líneas rojas. Y no va a estar nada, pero que nada lejos de ellas.

Fuente: El País.

Barroso: 'Es un mito que la UE imponga las decisiones difíciles a los países'

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 Durão Barroso (dcha.) y el 'premier' irlandés, Enda Kenny, en Dublín. | AfpDurão Barroso (dcha.) y el 'premier' irlandés, Enda Kenny, en Dublín. | Afp

Javier G. Gallego (Enviado especial) | Dublín


La Unión Europea está convencida de que los peores momentos de la crisis ya han pasado. "Lo peor ha quedado atrás", dijo ayer el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. "El tiempo de tomar decisiones de emergencia ha acabado", ha dicho hoy su homólogo en la Comisión Europea, Jose Manuel Durão Barroso.

Ambos líderes han viajado hasta Dublin para inaugurar oficialmente la Presidencia irlandesa de la UE, que se extenderá durante los próximos seis meses con el lema 'Por la estabilidad, el crecimiento y el empleo'.

Irlanda es el primer país rescatado por sus socios de la eurozona que ocupa la Presidencia de turno europea y durante este periodo pretende dejar cerrado un acuerdo sobre la recapitalización directa de los bancos que le permita reducir su abultado endeudamiento (en 2013 alcanzará el 121% del PIB). Barroso ha confirmado que la Comisión Europea "defenderá que se mantenga la solidaridad con Irlanda" porque "ha demostrado que tiene un enorme compromiso para cumplir con el programa de rescate".

Desde las instituciones europeas se está enviando repetidamente el mensaje de que las políticas de austeridad aplicadas en los últimos años han dado paso ahora a un periodo en el que el crecimiento y la creación de empleo es la prioridad. Y en ese mensaje el presidente de la Comisión trata de descargar la responsabilidad que miles de ciudadanos europeos atribuyen a la UE. "Hay un mito de que la UE es quien impone las decisiones difíciles. Eso no es verdad", ha recordado hoy en Dublin, una de las capitales europeas más castigadas por la crisis.

"Sin la Unión Europea estas economías que ahora lo están pasando mal hubiesen tenido que hacer los mismos ajustes y además no tendrían la solidaridad de otros países", ha dicho Barroso, para quien corregir los desequilibrios macroeconómicos es una precondición para recuperar la confianza del mercado. "Y sin confianza del mercado no hay crecimiento", ha advertido.

País rescatado

En esa fase está ahora inmersa Irlanda. El país pidió el rescate a finales de 2010 y desde entonces ha estado atada a la financiación asistida de la eurozona, el BCE y el FMI. Así hasta el pasado martes, cuando el Tesoro logró emitir deuda a largo plazo por importe de 2.500 millones de euros que fuentes de la Troika ven como una señal muy positiva de que el mercado está empezando a confiar de nuevo en Irlanda.

El objetivo que se ha propuesto su primer ministro, Enda Kenny, es utilizar su turno al frente de la UE para lograr un buen acuerdo sobre la recapitalización directa de los bancos, un aspecto técnico de la unión bancaria del que depende en gran medida que el país sea capaz de volver a los mercados de forma regular a partir del año que viene. "Nuestros socios reconocen que Irlanda es un caso especial", ha recordado Kenny durante estos días de reuniones con altos cargos europeos.

Si se consigue un acuerdo al que de entrada se oponen Alemania y Holanda, entre otros países, Irlanda podría quitarse de golpe gran parte de la deuda pública que ahora asfixia al país. La Troika también avala esta fórmula y cree que la mejor forma de que el país recupere la autosuficiencia financiera es transferir parte de esa deuda bancaria al fondo de rescate europeo (Mede). La decisión debe tomarse durante los próximos meses y España también se juega mucho en las negociaciones, ya que una buena gestión por parte del Gobierno de Mariano Rajoy conseguiría que los 40.000 millones que ha recibido del fondo europeo para recapitalizar los bancos dejara de contabilizar como deuda pública.

Junto con los avances en la Unión Bancaria, la Presidencia irlandesa tiene ante sí otro gran reto: lograr un acuerdo en las negociaciones del marco financiero plurianual de la Unión Europea para el periodo 2014-2020. De momento las posiciones entre los Veintisiete siguen estando muy lejos de un acuerdo, tal y como quedó patente el pasado noviembre en la fallida cumbre sobre los presupuestos. La intención del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, es allanar el camino en las próximas semanas para que pueda celebrarse una nueva cumbre a principios de febrero.

Fuente: El Mundo.

'El nacionalismo es el precio que paga Europa cuando inocentes pagan la crisis'

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  • Así se ha expresado el presidente del Nobel a los representantes de la UE
  • Herman Van Rompuy pronuncia un discurso lleno de sentimentalismo
  • Barroso insiste por su parte en su idea de crear una Europa federal

Javier G. Gallego (Corresponsal) | Bruselas

La Unión Europea ha recibido hoy el Premio Nobel de la Paz en una solemne ceremonia a la que han asistido los presidentes de las tres principales instituciones comunitarias -el Parlamento, la Comisión y el Consejo Europeo- junto a la mayoría de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. A ellos se ha dirigido el presidente del Comité del Premio Nobel, Thorbjørn Jagland, cuando les ha recordado que "el marco político europeo es más importante que nunca en la crisis financiera que está afectando a tanta gente inocente". De lo contrario, ha advertido, "el nacionalismo y el populismo será el precio que pague Europa si es la gente de la calle la que paga la factura de una crisis originada por otros".

Jagland ha recordado el proceso de la construcción europea rindiendo un homenaje particular a la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, que se han puesto de pie ante un sonoro aplauso de los asistentes a la ceremonia. "La presencia de Merkel y Hollande hace aún más simbólico este momento", ha recordado el político noruego, que ha repasado el proceso de construcción de la actual UE, desde la paz entre Francia y Alemania hasta el actual proceso de adhesión de los países del Este.

"La UE ha guiado un proceso de reconciliación que ha continuado hasta ahora. En España, Grecia y Portugal este proyecto ayudó a consolidar la democracia", ha dicho Jagland, que ha animado a continuar con el proceso de ampliación y a resolver los problemas que aún existen en algunos puntos de Europa, como Kosovo y Bosnia.

También ha animado a los líderes europeos a actuar con "compromiso y moderación" para resolver la crisis desde una perspectiva europea: "Las manifestaciones son parte de la democracia. La responsabilidad de los políticos europeos es transformar las protestas en acciones concretas", ha recordado.

Van Rompuy

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha sido el primer líder comunitario en intervenir, con un discurso lleno de sentimentalismo y en el que ha hecho referencia a su experiencia personal, en la Bélgica de la posguerra. Parafraseando a Herodoto, Van Rompuy ha recordado que "en momentos de paz, los hijos entierran a sus padres; en la guerra, son los padres los que entierran a sus hijos".

"Los gestos simbólicos por sí solos no pueden cimentar la paz", ha afirmado Van Rompuy para referirse al "arma secreta" de la Unión Europea que ha hecho posible crear "no sólo un congreso de paz, sino un congreso de paz perpetua". "La Unión ha perfeccionado el arte del compromiso. Sin drama por una victoria o un fracaso, sino asegurando que todos los países salen victoriosos de las discusiones. Por conseguir esto, la aburrida política es un precio pequeño que debemos pagar", ha bromeado el político belga.

"Cuando la prosperidad y el empleo están en riesgo es normal ver que los intereses de todos se estrechan, incluso volviendo a viejos estereotipos. Esa prueba que está afrontando la UE ahora es real", ha afirmado, convencido de que "la presencia de tantos líderes europeos subraya la convicción de que saldremos de esta crisis juntos y más fuertes". Esta declaración bien puede ser un toque de atención al primer ministro británico, David Cameron, que ha rechazado acudir a la ceremonia.

"Nuestro continente ha demostrado una gran capacidad para reinventarse a sí mismo. Corresponde a las próximas generaciones continuar con esta aventura y espero que lo hagan con orgullo. Yo estoy orgulloso de ser europeo", ha concluido Van Rompuy.

Barroso

"Pertenecer a la Unión Europea ha sido esencial para consolidar nuestras democracias", ha continuado el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, que ha insistido de nuevo en su idea de crear una Europa federal. "La UE es más que una asociación de estados, es un nuevo orden legal que no está basado en el equilibro de poder entre los países, sino en su consentimiento libre a compartir soberanía".

"A pesar de sus imperfecciones, la UE puede ser, y de hecho es, una inspiración para mucha gente en todo el mundo". "Esta visión federalista y cosmopolita es una de las contribuciones más importantes que la Unión Europea puede hacer al orden mundial", ha afirmado Barroso.

El político portugués, que ha compartido el discurso con Van Rompuy, se ha centrado también en la labor que, en su opinión, la UE desempeña para luchar contra la pobreza y el terrorismo en el mundo. Y en ese punto se ha referido a Siria, donde "la actual situación obliga a la comunidad internacional a tener un deber moral para resolver el conflicto".

"Mi mensaje hoy es el siguiente: puedes sumarte a nuestros esfuerzos para luchar por la paz, la libertad y la justicia en Europa y en el mundo"; ha terminado el presidente de la Comisión.

Fuente: El Mundo.

Todos quieren recoger el Nobel

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Jose Manuel Barroso (izq.), Herman van Rompuy (centro) y Martin Schulz en Oslo. | Reuters
Jose Manuel Barroso (izq.), Herman van Rompuy (centro) y Martin Schulz en Oslo. | Reuters

  • Tienen que repartir 40 asientos entre políticos, comisarios e instituciones
  • Mariano Rajoy ha confirmado esta semana su asistencia al evento
  • Van Rompuy y Barroso serán los encargados de pronunciar el discurso

Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas

En la cronología de la Unión Europea la fecha del 10 de diciembre de 2012 aparecerá en negrita y subrayada. El proyecto comunitario recibe este lunes en Oslo el mayor reconocimiento al que podría aspirar, el Premio Nobel de la Paz, en una fastuosa ceremonia que se prolongará durante dos días y que ningún político comunitario quiere perderse.

Coordinar el protocolo y elegir la delegación que irá a la capital noruega a la entrega del galardón no ha sido tarea fácil, sobre todo porque la organización sólo reserva 40 plazas para el premiado, que en este caso es todo un entramado de instituciones y países miembros con sus respectivos presidentes, primeros ministros y numerosos altos cargos deseosos de salir en la foto.

Las tres principales instituciones comunitarias -la Comisión, el Parlamento y el Consejo- han mantenido durante las últimas semanas reuniones preparatorias para organizar la asistencia y decidir lo más importante de todo: quién va a recoger físicamente el premio. En los pasillos de Bruselas hay quien dice que la negociación no ha sido fácil y que ha habido recelos y suspicacias por parte de los respectivos presidentes -José Manuel Durao Barroso, Martin Schulz y Herman Van Rompuy- porque nadie ha querido ceder ni un ápice de protagonismo.

La versión oficial, sin embargo, desmiente que haya habido 'peleas' internas, como han señalado algunos medios anglosajones. "Lógicamente ha habido un debate entre las tres instituciones, pero no una disputa", señalan fuentes de la Eurocámara, que explican que la decisión se ha resuelto de la forma más equilibrada posible.

El presidente de esta institución tendrá la mejor foto, porque va a ser quién recoja personalmente la medalla y el diploma. Por su parte, Barroso y Van Rompuy se encargarán de leer el discurso oficial con intervenciones que han preparado por separado pero que lógicamente están perfectamente conectadas y tendrán una duración similar, aunque hay quien bromea en la Comisión y asegura que el portugués tratará de quitarle protagonismo al belga, con quien supuestamente no tiene muy buena relación.

Junto a las tres cabezas visibles de la Unión Europea se sentarán los presidentes de distintos organismos e instituciones comunitarias, como el presidente del BCE, Mario Draghi; el presidente del Tribunal de Cuentas, Vítor Caldeira; y el del Comité de las Regiones, Ramón Luis Valcárcel, entre otros. Tampoco faltarán los líderes de la Confederación Europea de Sindicatos, la patronal europea (Business Europe) o del Foro de Jóvenes Europeos.

El coste de la fiesta

Ninguna de las tres instituciones ha especificado el coste que acarreará para la UE desplazar y alojar a los invitados, aunque será una cifra mucho más baja de lo que, por ejemplo, le cuesta al Consejo organizar una cumbre europea como la que se celebrará sólo dos días después en Bruselas. Sí confirman que cada institución pagará el traslado y hotel de sus representantes y se cargará a la partida destinada a gastos de protocolo.

Por parte del Parlamento Europeo viajarán, junto a Schulz, los dos ex presidentes previos así como los líderes del grupo parlamentario socialista, Hannes Swoboda, la copresidenta de Los Verdes, Rebecca Harms, y el copresidente del grupo Europa de la Libertad y la Democracia, Francesco Speroni. El resto de partidos políticos no estarán representados. De la Comisión viajarán también los vicepresidentes -entre ellos el español Joaquín Almunia- así como jefa de la Diplomacia europea, Catherine Ashton. El resto de asientos estarán ocupados por algunos de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que esta semana ha confirmado su asistencia. Además hay que añadir los cuatro puestos que se han asignado a cuatro jóvenes europeos, entre ellos Ana Fanlo Vicente, una salmantina de 12 años que ha sido elegida por un jurado entre miles de candidatos europeos.

Los 930.000 euros que acompañan al premio serán destinados a varios proyectos de ayuda infantil en zonas de conflicto, que serán elegidos conforme a los mismos procedimientos que tiene la Comisión para prestar fondos comunitarios a ayuda humanitaria. La medalla del premio Nobel se guardará en la Casa de la Historia, un nuevo museo creado por el Parlamento Europeo.

Fuente: El Mundo.

La cumbre europea consagra la alianza de Rajoy con Hollande

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España y Francia buscan mejorar la financiación de la política agraria
Claudi Pérez / Miguel González Bruselas 24 NOV 2012 - 17:41 CET

Mariano Rajoy y François Hollande, durante una reunión bilateral que en Bruselas. / Bernal Revert (EFE)

Mariano Rajoy durmió cinco horas el jueves por la noche. Se lo dijo, en su incipiente inglés, a los primeros ministros británico y holandés, David Cameron y Mark Rutte, con quienes se reunió antes del plenario del Consejo Europeo que concluyó el viernes sin lograr un acuerdo sobre los presupuestos de la Unión para el periodo 2014-2020.

A las once de la noche del jueves la delegación española recibió por escrito la propuesta Van Rompuy II, que modificaba la presentada por el propio presidente del Consejo diez días antes, y que Rajoy tachó de “inaceptable”. Se mantenía el techo de gasto —inferior en 80.000 millones al proyecto de la Comisión y en 20.000 al presupuesto vigente para el septenio 2007-2013—, pero se mejoraban los dos capítulos que más preocupaban a España: las ayudas a la agricultura y los fondos de cohesión.

Cuando Rajoy le dijo a Angela Merkel que España era uno de los países más perjudicados por la propuesta inicial de Van Rompuy, la canciller alemana le interrumpió: “Ya lo sé”. La mayoría de los socios hacen simulaciones sobre cómo les afectan las propuestas que se van poniendo sobre la mesa, pero Alemania realiza dicho ejercicio para todos los demás, así que Rajoy no tenía que convencerla. Pese a ello, se esforzó: “Mi país atraviesa una situación muy difícil, con medidas de ajuste muy duras, y el pueblo español no entendería esta bofetada”.

La propuesta Van Rompuy II corregía el drástico recorte de los fondos de cohesión y las subvenciones agrícolas —en torno al 13% cada una— con un incremento de 11.000 y 7.700 millones, respectivamente. España recibía un regalo especial: un sobre de 2.750 millones, para que la pérdida de las ayudas europeas por parte de aquellas regiones que han superado el 75% por ciento de la renta media comunitaria no sea brusca sino gradual.

Su montante se desglosa en 200 millones para Extremadura, la única que sigue siendo prioritaria; 1.500 para las regiones en transición (Andalucia, galicia, Castilla-La Mancha y Murcia) y 1.000 millones para las desarrolladas, pero que no llegan aún a la media europea (Ceuta, Valencia y Castilla y León). Además, se mejoraba el trato a Canarias (30 euros por habitante, cinco menos que ahora, pero diez más que en la propuesta inicial) y se mantenía una asignación específica de 50 millones para las dos plazas norteafricanas.

Durante toda la noche, un equipo de la Dirección General de Fondos Comunitarios del Ministerio de Hacienda estuvo de guardia en Madrid analizando las consecuencias para España de la última propuesta de Van Rompuy. A los ocho de la mañana, el director general, José María Piñeiro, que se había desplazado a Bruselas con Rajoy, le entregó sus conclusiones.Días antes de la cumbre, la representación española ente la UE había estimado que el recorte de los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) supondría para España la pérdida de hasta 20.000 millones en siete años. En cambio, Rajoy apeló el viernes a la prudencia para no revelar el saldo para España de los últimos ajustes. No obstante, se mostró “razonablemente satisfecho” con el resultado del capítulo de cohesión y mucho menos con el agrícola.

De los dos bloques que se formaron ante la cumbre europea —los Amigos de la Cohesión y los de Gastar Mejor; es decir, gastar menos—, España se encuadraba en el primero, junto a Portugal, Grecia y los países del Este de Europa. Pese a ello, Rajoy no se reunió en Bruselas, como estaba previsto, con Donald Tusk, primer ministro de Polonia, el país que ha sucedido a España como principal receptor de fondos estructurales, y delegó en el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, para que lo representara ante los mandatarios de los países de la cohesión.

De manera casi imperceptible, España empieza a cambiar de amigos. Y no por voluntad política, sino porque la realidad se impone. En 2014 (si no en 2013), España se convertirá, por vez primera, en contribuyente neto y empezará a mirar más lo que aporta que lo que recibe.

Además, con unos fondos de cohesión menguantes, el compromiso de que las regiones españolas en transición reciban el 60% de lo que percibían hasta ahora solo puede lograrse en detrimento de otros países.

Respecto a las subvenciones agrícolas, el Gobierno estima que los 7.700 millones agregados a última hora por Van Rompuy supondrán 975 millones para España a lo largo del septenio. Muy poco comparado con los mil millones anuales de pérdidas que estimaron los sindicatos agrarios con su primera propuesta.

Por eso, François Hollande fue el único mandatario con quien Rajoy se reunió dos veces en Bruselas. “¿Crees que habrá acuerdo?”, le preguntó el viernes por la mañana. “La política agrícola es lo más importante. Todos debemos estar unidos”, le respondió el presidente francés. Rajoy respaldó sin reservas su petición de que se incrementen en 6.000 millones las ayudas directas a los agricultores. Y a la demanda se sumó un tercer y valioso aliado: el primer ministro irlandés, Enda Kenny, que a partir del 1 de enero será presidente de turno de la UE y dirigirá la fase final de la negociación.

La reunión con Cameron y Rutte, los dos adalides de entrar con la tijera en el presupuesto comunitario, se preveía la más dura, pero resultó la más plácida. Cameron aseguró a Rajoy que no es en los fondos de cohesión o las ayudas al campo donde pretende recortar, sino en otras partidas que a él le preocupan menos, como la política exterior o la burocracia europea. Rutte no daba crédito a su olfato. “Alguien ha fumado aquí”, exclamó. Rajoy ya podía fumarse un puro.

Fuente: El País.

Europa ofrece a España 2.750 millones para paliar los efectos de los recortes

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 Merkel y Rajoy, anoche en Bruselas. | Afp
  • La propuesta anterior implicaba una pérdida de 20.000 millones
  • El Reino Unido propuso recortar hasta 6.000 millones bajando sueldos


Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) han decidido suspender su cumbre extraordinaria sobre el presupuesto comunitario para 2014-2020 y seguir este viernes con la negociación tras analizar las nuevas propuestas sobre la mesa. Las reuniones del Consejo Europeo se reanudarán este viernes por la mañana. Las delegaciones analizarán los cambios para el presupuesto de los próximos siete años antes de arrancar de nuevo la cumbre. 

Para España, Von Rompuy ha ofrecido en principio un fondo específico de 2.750 millones de euros para paliar su pérdida de ayudas europeas en el actual contexto de crisis. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho que "estudiará" la propuesta. La propuesta anterior implicaba una pérdida de 20.000 millones de euros para España.

De este 'cheque', 200 millones corresponden a Extremadura, 1.550 millones se repartirán entre Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias y Melilla y los 1.000 millones restantes irán al resto de comunidades autónomas. El compromiso del presidente del Consejo Europeo incluye además 50 millones de euros extra para Ceuta y Melilla.

Según esta propuesta, Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia mantendrán el 60% de las ayudas europeas que reciben en el actual periodo, en lugar del 57% propuesto anteriormente. 

Propuesta británica

El Reino Unido ha propuesto recortar 6.000 millones de euros a los fondos comunitarios destinados a la administración europea, con medidas como bajar los sueldos y retrasar su jubilación hasta los 68 años.

La iniciativa británica plantea que en el marco presupuestario plurianual de la Unión Europea para 2014-2020, se ahorren 3.000 millones con una disminución del 10% de los salarios de los eurofuncionarios.

Además de esta medida, Londres aboga por elevar la edad de jubilación de los trabajadores públicos comunitarios desde los 65 años actuales a los 68, con lo que estima que se podrían reducir en 1.500 millones de euros los fondos europeos destinados a la administración. Los 1.500 millones de euros restantes provendrían de reducir el porcentaje de salario que perciben aquellos funcionarios que se prejubilan a los 58 años desde el 70% actual al 60%

Fuentes comunitarias señalaron, sin embargo, que las diferencias entre las condiciones laborales de los trabajadores públicos comunitarios y los británicos no son tan marcadas.

Los funcionarios europeos reciben un 70% de su sueldo cuando se jubilan, mientras que los británicos obtienen un 75%, y ambos colectivos se retiran a los 65 años.

Fuente: El Mundo.

Rajoy tacha de 'inaceptable' la propuesta de presupuesto de Van Rompuy

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Rajoy saluda a Barroso en presencia del Rey. | Reuters

  • Confía en llegar a un 'entendimiento' en los encuentros de la próxima semana
  • Califica de 'reducción radical' de las políticas dedicadas a la agricultura
  • El presidente espera que la recuperación empiece en España a finales del 2013
  • Barroso arremete contra quienes quieren recortar las cuentas

Marisa Cruz | ELMUNDO.es | Cádiz

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha calificado de "inaceptable" la propuesta de presupuesto realizada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy para el periodo 2014-2020, en las que España podría perder en los próximos siete años casi 20.000 millones de euros en ayudas regionales y agrícolas de la Unión Europea. "No estamos de acuerdo y así se lo hemos trasladado a Barroso".

El jefe del Ejecutivo ha realizado estas declaraciones en la rueda de prensa posterior a la clausura de la Cumbre de Cádiz, donde ha podido mantener varias conversaciones con el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso. Éste ha arremetido con toda dureza contra los socios de la Unión Europea que pujan por recortar el presupuesto plurianual de la UE para el próximo septenio.

Rajoy ha indicado que a España le pareció "un buen documento de partida" el primer texto que presentó la Comisión Europea y que contemplaba unos 80.000 millones más para el presupuesto comunitario de lo que ahora propone Van Rompuy.

La propuesta del presidente del Consejo Europeo aboga por una "reducción radical" de las políticas dedicadas a la agricultura que España no comparte, como tampoco está de acuerdo con la situación en la que queda la política de cohesión, las regiones ultraperiféricas y ciudades como Ceuta y Melilla con el presupuesto planteado por Van Rompuy, ha explicado Rajoy.

El jefe del Ejecutivo ha señalado que la próxima reunión de los líderes europeos dedicada a abordar el futuro presupuesto de la UE los días 23 y 24 de noviembre será "la primera" de una serie de encuentros sobre el tema y ha esperado que "entre todos" puedan llegar a un "entendimiento". Rajoy también ha expresado su esperanza de que la recuperación económica empiece en España "a partir de la parte final" del 2013 y ha subrayado que se podría adelantar si el país resolviese sus actuales problemas de "financiación a unos precios razonables".

Puntos de desencuentro

Van Rompuy ha planteado un recorte de hasta 80.000 millones de euros a la propuesta original de Bruselas en un intento de contentar a los países contribuyentes netos y facilitar un acuerdo sobre el presupuesto en la cumbre de finales de diciembre.

El Gobierno español está "descontento" con el plan de Van Rompuy y no le parece aceptable porque concentra los recortes en las dos partidas que más benefician a España: los fondos estructurales y la política agrícola común, informan fuentes diplomáticas. Según las primeras proyecciones, España perdería en concreto más de un tercio de las subvenciones regionales y un 17% de las ayudas agrícolas.

Además, la propuesta no tiene suficientemente en cuenta la situación de los países más afectados por la crisis, según denuncian las autoridades españolas. En particular, el reparto de fondos se calculará con los datos de renta 2007-2009, que todavía no reflejan plenamente el impacto de la doble recesión. Van Rompuy ofrece una cláusula de revisión del marco financiero pero no concreta qué cosas podrían renegociarse.

A España tampoco le gusta "nada" que se reduzca del 66% que proponía Bruselas al 57% el volumen mínimo de fondos que recibirán Andalucía, Galicia y Castilla-La Mancha entre 2014 y 2020 en comparación con el periodo actual. También recibirán ayudas específicas aunque inferiores y todavía difíciles de calcular Murcia, Canarias y Melilla al quedar catalogadas como "regiones en transición" (con PIB entre el 75% y el 90%).

Para todas estas comunidades, la propuesta Van Rompuy recorta de 400 a 300 euros la prima por parado prevista para las regiones cuyo nivel de desempleo supera la media, algo que el Gobierno considera también injusto.

España reclamará que, por estar en crisis, se le aumente la tasa de cofinanciación de los fondos europeos (que está de media en el 75%) ya que la autoridades regionales apenas tienen difícil poner el dinero restante debido a los recortes. Otra de las propuestas incluidas en el plan Van Rompuy que el Gobierno rechaza es que se congelen las ayudas regionales a los países con déficit excesivo que no sigan las recomendaciones de la UE. Considera que se trata de un "doble castigo" ya que el incumplimiento del déficit ya acarrea la imposición de multas.

'Espíritu de compromiso'

Desde Cádiz, Barroso ha recalcado que con ese recorte sólo se perjudicará a la política de cohesión y crecimiento tan importante hoy en una Europa hundida por la crisis. Se refería así a la contraoferta que ha presentado el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, que pretende reducir en más de 80.000 millones de euros los presupuestos de la UE para el periodo 2014-2020.

España, con este planteamiento, podría llegar a perder hasta 20.000 en ayudas agrícolas y de cohesión. Las naciones que son contribuyentes netos al presupuesto común se muestran satisfechas con esta propuesta que incluso a algunas les gustaría endurecer. En este bando se sitúan Alemania, Dinamarca, Finlandia, Reino Unido, Austria y Holanda.

El presidente ha dicho entender bien la "indignación" de muchos ciudadanos de la Unión que ahora son víctimas de las "políticas erróneas de algunos Gobiernos y del sistema financiero".

Él, por su parte, ha mostrado su estupor ante la existencia de gobiernos comunitarios que apuestan por rebajar programas esenciales de impulso a la cohesión, al crecimiento y a la creación de empleo.

Por eso, Durao ha insistido en mantener la propuesta de Presupuesto que ha elaborado la Comisión y que será sometida a la consideración de los 27 en el Consejo Europeo que se celebrará la próxima semana en Bruselas. Además, ha vaticinado que será "muy difícil" alcanzar el acuerdo y ha aprovechado para reclamar a todos "espíritu de compromiso".

Ha recalcado también que la falta de un pacto emitirá un mensaje muy perjudicial sobre el proyecto europeo precisamente en un momento en el que el mismo es cuestionado.

Fuente: El Mundo.

El rescate a España planea sobre la UE

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Alemania insiste en retrasar la ayuda, redobla la presión para estrechar el control sobre la disciplina fiscal e impone una desnaturalización de la unión bancaria

Claudi Pérez Bruselas 19 OCT 2012 - 04:34 CET


François Hollande a su llegada a la cumbre de Bruselas. / JOHN THYS (AFP)

La alta política europea avanza en círculos. El segundo rescate español sobrevoló la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas de principio a fin, desde las declaraciones iniciales en la alfombra roja a las conversaciones de pasillo. Oficialmente no estaba en la agenda, y el apagón informativo fue general: se habló de unión bancaria, del por ahora inexistente pacto europeo por el crecimiento, del ambicioso proyecto para restañar las grietas del edificio institucional de la Unión a largo plazo, pero no de España. Al menos, públicamente.

Rajoy echó balones fuera. "Del rescate, nada de nada. Nadie ha hablado del rescate ni me ha preguntado. No hagan mucho caso de lo que vean publicado por ahí. Hasta que yo lo comunique no habrá nada de nada", dijo al final de la cumbre. Cabe recordar que el Gobierno negó que iba a solicitar el rescate bancario la misma mañana que lo pidió.

Y sin embargo, el rescate está ahí, a la vuelta de la esquina, según varias fuentes consultadas, casi completamente pactado y solo a expensas del calendario electoral en algunos países (las autonómicas gallegas y vascas, por supuesto, pero también unos comicios locales en Finlandia el 28 de octubre, y el ciclo preelectoral alemán). Todo está preparado para cuando el presidente Mariano Rajoy considere que la solicitud está lo suficientemente madura como para que no haya sorpresas de última hora. Rajoy, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y compañía trataron ese asunto en los aledaños de la reunión e intentaron hacer el menor ruido posible para prolongar la relativa tranquilidad en los mercados y esperar a que los últimos flecos se aclaren, según las fuentes consultadas. Pero España se resiste a dar el paso porque Berlín sigue siendo el gran miedo de Rajoy.

El Ejecutivo alemán quiere reservarse una última baza en lo relativo a las condiciones, en función de un último examen sobre el estado de la economía española y de la profundidad de las reformas y los ajustes comprometidos, para apretar las tuercas o ceder y dar algo más de laxitud, como reclama Madrid. La Comisión Europea, el Consejo y todos los líderes explicaron que ese paso solo puede darlo España, y en concreto fuentes de Berlín se agarraron al discurso oficial en las últimas semanas: "España es quien debe decidir si pide ayuda o no

Pero a la vista de los últimos acontecimientos, es difícil defender que puede quedarse fuera de los mercados". Alemania, con ese argumento, sigue retrasando el rescate. Francia lo quiere de inmediato: Hollande acusó a Merkel de actuar "por intereses electorales" en los principales debates europeos, que ahora se centran precisamente en España y en la unión bancaria, que afecta también directamente a los intereses españoles.

El supervisor bancario único y la recapitalización directa de los bancos europeos fue el otro caballo de batalla de la cumbre, que al cierre de esta edición estaba lejos de terminar, pero de la que no se esperaban ni grandes avances ni diferencias insalvables: el método de Gobierno de la UE se basa en acuerdos que permitan salvar la cara a todo el mundo. El paréntesis en los mercados es demasiado importante para aclarar tanto el horizonte del rescate español como el otro gran elefante en la habitación: la solución a la crisis griega.
En medio de las protestas en las calles de Atenas por el acuerdo entre el Gobierno helénico y la Troika -ajustes por importe de 11.500 millones más para liberar un nuevo tramo de las ayudas por valor de 31.000 millones-, los socios de la UE tuvieron palabras de aliento para Grecia. Pero fuentes europeas explicaron a este diario que, una vez descartada la salida de Grecia del euro, la solución se retrasará hasta el próximo Eurogrupo: dos años más para cumplir con los objetivos de déficit (para evitar que la austeridad estrangule aún más una economía que lleva un lustro en recesión) y un balón de oxígeno para evitar que la losa del endeudamiento griego (un 160% del PIB, el doble que España) aplaste cualquier posibilidad de salida de la crisis.

Paradójicamente, tampoco Grecia figuraba en la agenda oficial de la cumbre, como ocurrió con España. De lo que sí se habló fue de unión bancaria y de un mayor control de los presupuestos nacionales: en ambos asuntos Francia y Alemania mostraron sus diferencias, aunque Merkel y Hollande, que tuvieron una reunión bilateral, avanzaron en una posición común. París y Berlín acordaron completar el trabajo legal para final de año y poner en marcha el supervisor único "en el transcurso de 2013", según fuentes europeas.

Esa no es la rápida decisión que Francia quería: finalmente, como se esperaba, se imponen los argumentos de Alemania, que lleva unas semanas presionando para ralentizar el calendario. La única concesión de Merkel es que, al cabo, habrá supervisor único (y será el BCE) el año próximo: en algún momento llegó a dudarse de que eso fuera posible. Pero eso, muy probablemente, retrasará la recapitalización directa de bancos hasta bien entrado 2014, tal y como avanzó en Tokio hace unos días el presidente del BCE, Mario Draghi.

Demasiado tarde para España. Además, ni siquiera hay calendario para el fondo de garantía de depósitos común y para el mecanismo de resolución de bancos, los dos aspectos más ambiciosos de la unión bancaria. El Eurogrupo debatirá próximamente quién se come finalmente los activos tóxicos que han depositado algunos países en los bancos malos. Fuentes europeas explicaron que las primeras pérdidas corresponderán a cada país, pero hay una posibilidad de que una parte del importe caiga bajo el paraguas del mecanismo de rescate europeo. Eso aliviaría la presión del agujero bancario sobre la deuda pública: permitiría deshacer, al menos mínimamente, el círculo vicioso entre los problemas financieros y los de deuda soberana en casos como el español.

Por lo demás, lo de siempre: Alemania sigue insistiendo en que el problema de la UE es la indisciplina fiscal y llevó a Bruselas una propuesta para crear la figura de un supercomisario europeo que tenga derecho de veto sobre los presupuestos nacionales. El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, venía con un ambicioso plan que pasa por crear un presupuesto para la eurozona con capacidad para actuar en momentos de crisis, y a la vez obligar a los países a firmar un contrato que les comprometa a la hora de poner en marcha reformas. Merkel aplaudió "los progresos que ha hecho la Unión en la disciplina fiscal", pero afirmó que los socios deberían ir un paso más allá, "dar a Europa verdaderos poderes de intervención sobre las cuentas públicas nacionales".

Fuente: El País.

Europa apuesta por un supergobierno de la UE

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  • 11 ministros de Exteriores de la Unión lanzan una propuesta para ampliar los poderes de la Comisión Europea, reducir el número de comisarios y potenciar el federalismo
 
Claudi Pérez Bruselas 18 SEP 2012 - 20:59 CET


La reunión del ministros del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la Unión Europea. / PAWEL SUPERNAK (EFE)
 
Hasta 27 comisarios, uno por país, no han impedido que el papel de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, haya quedado en entredicho en algunos de los capítulos de la gestión de la crisis del euro. En parte por Bruselas y en parte por culpa de las grandes capitales, la alta política europea no ha sabido estar a la altura de la situación. Puede que algo esté cambiando: el denominado Club de Berlín —impulsado por Alemania y al que al final se han unido Francia y hasta un total de 11 ministros de Exteriores de la Unión, entre los que brilla por su ausencia el de Reino Unido— ha lanzado su propuesta final, que pasa por reducir el número de comisarios y darle más poderes a la Comisión: por crear una suerte de supergobierno de la UE. 
 
Y por desarrollar esa idea tan alemana (y tan norteamericana) que consiste en ensayar una Europa de corte más federal, con un presupuesto y una política económica que puedan llamarse así, con mecanismos de solidaridad, con una unión bancaria, con una auténtica política exterior común –que a día de hoy brilla por su ausencia— y con medidas destinadas a restañar el déficit democrático, que se escapa por ese triángulo de las Bermudas formado por el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo.

Suscriben el documento, que se ha cocinado en varias reuniones que cristalizaron el pasado lunes en Varsovia, los titulares de Exteriores de los seis fundadores del embrión de la Unión (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda), junto con los de España, Austria y Portugal, más dos países que no comparten la moneda única: Polonia y Dinamarca.

La propuesta, importante tanto por el pedigrí de los firmantes como por el momento elegido para lanzarla –con el mundo pendiente de si Europa da de veras un paso adelante en esa encrucijada que obliga a elegir entre el federalismo o la temida fractura: más Europa o ninguna— apunta abiertamente a la posibilidad de reabrir los Tratados, persigue dar más poder al Parlamento y nombrar un presidente de la Comisión “elegido directamente” en las urnas. Ese menú se suma a la última propuesta de Herman Van Rompuy, el presidente del Consejo Europeo.

Van Rompuy
anunció el pasado jueves que planteará en la cumbre de octubre la creación de un presupuesto central para la eurozona y la emisión “limitada” de deuda conjunta para reforzar la Unión Económica y Monetaria. Se abre paso, en Bruselas y en las capitales, una Unión más federal, que recordaría a aquel viejo sueño de los Estados Unidos de Europa si no fuera por las obligadas vaguedades que adornan ambos documentos, a las que obliga el imprescindible consenso.

El ejemplo más claro del abuso de generalidades es el de los eurobonos. Los titulares de Exteriores apuestan por dar grandes poderes a las instituciones europeas para controlar los déficits y las políticas fiscales. “Mano a mano” con esa medida, apuntan a la creación de mecanismos de solidaridad europea. Pero mientras los férreos controles ya existen por imposición de Berlín, los eurobonos son una mera posibilidad todavía muy difusa: “Algunos de los miembros del grupo sugieren pasos hacia la mutualización de los riesgos soberanos”, reza el texto con deliberada ambigüedad. Alemania se opone a machamartillo a esa medida, al menos a corto y medio plazo.

El ministro español José Manuel García-Margallo ha participado en las diversas reuniones del Grupo de Reflexión, que remitirá su informe definitivo a Van Rompuy, al presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, y a los parlamentos nacionales de la UE. El titular de Exteriores polaco, Radoslaw Sikroski –que hace unos meses disparó todas las alarmas en Berlín con una frase redonda: “Temo menos el poder alemán de lo que estoy empezando a temer la pasividad alemana—, aseguró ayer que lo que pide el Club de Berlín es mayor integración política. 
 
“Es necesario aportar más transparencia y democracia a nuestras instituciones como respuesta a la falta de confianza que hoy se puede ver dentro de la UE”. Fuentes del Ministerio de Exteriores destacaron que la propuesta pasa también por mejorar los mecanismos de decisión de los Veintisiete: mayorías cualificadas en lugar de unanimidad. Con una sola excepción: las sucesivas ampliaciones de la Unión. 
 
Fuente: El País. 

Monti defenderá hoy ante Merkel más estímulos al crecimiento económico

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Cumbre italo-germana de julio. | Efe
  • La prima de riesgo italiana ronda los 450 puntos frente al 'bund'.
  • La canciller alemana rechaza aumentar la deuda europea.

ELMUNDO.es | Dpa | Madrid | Berlín


La actividad política europea se intensifica ante los meses claves que se avecinan para la crisis de la Eurozona. La canciller alemana, Angela Merkel, se reunirá hoy con el primer ministro italiano, Mario Monti, tras haber recibido la pasada semana a los líderes de Francia y Grecia. Por su parte, ayer se reunieron el presidente Mariano Rajoy y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Rajoy se reunirá con Hollande y Merkel en las próximas semanas.

Monti viajará hoy a Berlín para pedir nuevas políticas de crecimiento en Europa y ajustes menos estrictos para los países ayudados por la Eurozona.

El encuentro a mediodía en la sede de la Cancillería alemana se produce con Italia aún en el centro de la tormenta financiera: su prima de riesgo ronda los 450 puntos y la rentabilidad que exigen los mercados por sus bonos a 10 años supera el 5,8%.

Merkel recibió el jueves pasado al presidente francés, François Hollande, y el viernes al primer ministro griego, Antonis Samaras, que un día después viajó a París.

Monti, por su parte, llegará a Berlín tras reunirse la noche del martes con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. El 4 de septiembre recibirá en Roma a Hollande.

Tanto el presidente francés como Merkel se reunirán en las próximas semanas con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Se espera que el líder italiano defienda ante Merkel políticas de estímulo a la economía. Para ello cuenta con el apoyo de Hollande, que hizo del crecimiento el eje de la campaña que lo llevó al Elíseo este año y con el que impulsó un plan de 130.000 millones para la recuperación europea.

La líder cristianodemócrata (CDU), por su parte, insiste en que sólo admitirá nuevas medidas para alentar el crecimiento siempre que no impliquen más deuda.

En su reunión con Samaras, éste pidió dos años más de margen para realizar los recortes del déficit griego, descartando pedir más dinero a sus socios. Merkel, sin embargo, insistió en los compromisos por el ajuste fiscal y advirtió de que esperará antes de tomar ninguna decisión al análisis que realizará la troika sobre la economía griega en septiembre.

Fuente: El Mundo.

Rajoy recibirá hoy a Van Rompuy para analizar la situación de España

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Rajoy Recibe A Van Rompuy En Moncloa
Foto: EUROPA PRESS

MADRID/BRUSELAS, 28 Ago. (EUROPA PRESS)
   
El jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, recibirá este martes en Madrid al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, con quien analizará la situación económica de España y abordará el proyecto de unión bancaria y fiscal que discutirán los líderes europeos en la cumbre de octubre.
   
Con este encuentro, que comenzará a las 13.00 horas en el Palacio de la Moncloa, Rajoy retomará su agenda internacional, que estará muy centrada en los próximos meses en sus contactos con los socios europeos para tratar de hallar una salida a la crisis de deuda por la que atraviesa la 'eurozona'.
   
Su siguiente cita europea de relevancia tendrá lugar el jueves, cuando Rajoy reciba en Moncloa al presidente francés, François Hollande.
   
La reunión con Van Rompuy servirá para que ambos interlocutores "discutan la situación general en Europa, incluido España" e intercambien puntos de vista sobre el proyecto de unión bancaria y fiscal que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE discutirán en la cumbre de octubre con el objetivo de "tomar decisiones" en el siguiente Consejo Europeo de diciembre, han explicado a Europa Press fuentes europeas.
   
Los jefes de Estado y de Gobierno acordaron en la última cumbre de junio que el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE), el fondo de rescate permanente, pudiera utilizarse para recapitalizar directamente a las entidades financieras con problemas una vez se ponga en marcha un supervisor bancario único en la 'eurozona' en el que el Banco Central Europeo desempeñe un papel fundamental y también aceptaron flexibilizar los fondos de rescate para que pudieran comprar deuda soberana.
   
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha insistido en la urgencia de que se apliquen las decisiones aprobadas en junio, sobre todo el proyecto de unión bancaria, aunque ya ha dejado claro que no decidirá si acudirá al fondo de rescate europeo para que compre bonos de deuda españoles hasta que el Banco Central Europeo detalle qué medidas espera aprobar por su parte para contribuir a estabilizar los mercados, lo que se espera para el próximo 6 de septiembre.

LA UNIÓN BANCARIA
   
La creación del supervisor bancario único es fundamental para España porque permitirá que el rescate bancario de hasta 100.000 millones de euros aprobado por el Eurogrupo el pasado 20 de julio para recapitalizar a las entidades españolas que lo necesiten no se compute como deuda una vez se transfiera la gestión de los fondos del actual Fondo de Estabilidad Financiera Europea disponible al MEDE.
   
Prueba de ello es que Rajoy instó en una carta remitida a principios de agosto al presidente del Consejo Europeo y al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que "al menos" la unión bancaria se aprobara en la cumbre de diciembre, para permitir su puesta en marcha en enero de 2013.
   
Tras sus contactos con Van Rompuy y Hollande, Rajoy recibirá el 6 de septiembre en Madrid a la canciller alemana, Angela Merkel, con quien clausurará una reunión de inversores hispano alemanes que aspira a abrir oportunidades de negocios en ambos sentidos.
   
El 11 de septiembre, Rajoy se reunirá en Moncloa con el primer de Finlandia, uno de los países que más pegas pone a salir en auxilio de sus socios del sur, mientras que el 21 de ese mismo mes viajará a Roma para reunirse de nuevo con el primer ministro italiano, Mario Monti, que visitó España a primeros de agosto.

Fuente: Europapress.

Van Rompuy: 'El euro costó demasiado como para que desaparezca'

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Os acerco las declaraciones del Presidente del Consejo Europeo sobre el euro y la actual crisis económica, en relación con nuestro Máster en la Unión Europea.

Van Rompuy y Barroso, en una imagen de archivo. | Efe
Van Rompuy y Barroso, en una imagen de archivo. | Efe

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha asegurado que el euro no desaparecerá por la crisis de la deuda soberana porque ésa es la voluntad política de los 17 países de la eurozona.

Van Rompuy, que está en Washington con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, serán recibidos por el presidente estadounidense, Barack Obama, con quien abordarán la crisis europea.

En declaraciones a la radio pública flamenca VRT, reconoció que al principio de la crisis los mercados sólo tenían en su punto de mira una serie de países, pero "el clima de confianza ha evolucionado tan mal que ahora toda la zona del euro está afectada". Subrayó además que EEUU también tiene problemas, no solamente Europa, con un déficit importante y un endeudamiento elevado.

Pese a este escenario, Van Rompuy aseguró que el euro no desaparecerá, aunque para eso no hay garantías plenas, admitió. "Es realmente nuestra voluntad política" salvar y mantener el euro, recalcó. "Es un proyecto que ha requerido demasiada energía" como para dejar que ahora desaparezca el euro, señaló.

Fuente: El Mundo.