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La Comisión Europea exige a Francia que cumpla el déficit y acelere las reformas

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Los ministros de Finanzas de Finlandia, Reino Unido y Alemania en Atenas. / LOUISA GOULIAMAKI (AFP)

  • La Comisión y los ministros de Finanzas presionan a Hollande para que cumpla con el déficit

Claudi Pérez Atenas 1 ABR 2014 - 17:26 CET

La crisis alcanza ya el mismísimo corazón del euro. Es una vieja historia: una economía que entra en declive, que pierde competitividad, que empieza a acumular déficits públicos, que embalsa una enorme deuda en la panza de un Estado reacio a adelgazar. Grecia, Irlanda, Portugal y España han sido amonestados repetidamente por Bruselas por su incapacidad para salir de ese círculo vicioso una vez sumergidos en el mar de los sargazos de la austeridad, a pesar de que en puridad solo Grecia tenía al principio un verdadero problema fiscal.

La novedad es que llega el turno de los grandes: de Francia, que pese a su inmensa riqueza y a que conserva empresas como portaaviones presenta un ramillete de datos preocupantes. Solo Italia, que va por el mismo camino, ha crecido menos en los últimos 25 años. La dégringolade —la decadencia francesa— es aún más puñetera si se atiende a la comparativa con Alemania: el desempleo duplica al alemán; en exportaciones, en renta per cápita, en costes laborales, en casi cualquier dato estadístico Francia no resiste la comparación con su vecino, que hace solo una década era oficialmente el enfermo de Europa. Francia es seria candidata a ese puesto: su presidente, François Hollande, reclamó este martes a sus socios comprensión, más tiempo para cumplir las metas del déficit a la vista de sus promesas de recortes y reformas. Los socios del euro salieron por donde suelen: el vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, y el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, desoyeron olímpicamente esa petición.

Rehn recordó en Atenas que hace unos meses ya le ofreció dos años más a Francia para restañar el agujero fiscal y apuntó que espera que ahora cumpla su compromiso a rajatabla. El presidente del Eurogrupo fue aún más explícito y exigió a París “que se ciña a los objetivos presupuestarios marcados”. Dijsselbloem reclamó a Hollande que apruebe de una vez las reformas prometidas “aunque sea duro a corto plazo”.

No será fácil para Francia ganar una batalla en la que todos los demás socios del euro han sucumbido al consenso de Bruselas, Berlín y Fráncfort. Los fríos números van desnudando lentamente a Hollande, que acaba de sufrir una fenomenal derrota en las elecciones locales.

La economía francesa creció el 0,3% en el último trimestre del año, pero el paro supera el 11% y, sobre todo, el agujero fiscal no termina de cerrarse. El déficit cerró el año en el 4,3% del PIB, dos décimas por encima del objetivo de Bruselas, y esa brecha se agrandará este año si nada cambia, según las previsiones del equipo de Rehn. Hace menos de un mes, Bruselas invocó un nuevo reglamento y le lanzó una advertencia —el paso previo a las sanciones— si París no hace lo posible por cumplir el déficit. Las fuentes consultadas en la Comisión explicaron el martes que Hollande debe combinar “consolidación presupuestaria y reformas”. Y anuncian que, a la vista de los datos, Bruselas preparará en las próximas semanas —de la mano de París— un paquete de medidas económicas que será presentado en junio para corregir las desviaciones presupuestarias, una vez Francia presente en abril su plan de estabilidad y reformas.

El lío está servido con uno de los grandes motores de la Unión, que nunca ha aceptado de buen grado imposiciones de ese calibre. París ya ha avanzado que lo que quiere es más tiempo para cumplir con el déficit. Hollande ha anunciado una rebaja de impuestos a las empresas —que podría ampliarse a las familias— parcialmente financiada con recortes de gasto por importe de 50.000 millones de euros en los tres próximos años. Pero Francia tiene que explicar a la Comisión a lo largo de este mes cómo va a cuadrar ese círculo para dejar el déficit público en el sacrosanto 3% del PIB en 2015. Hollande —que busca la autoridad, la frescura, la ambición que le falta en su nuevo hombre fuerte, Manuel Valls— ganó las elecciones con promesas de combatir la dogmática austeridad europea, y por ello tiene ante sí un reto mayúsculo. A medida que va decantándose por la austeridad y las reformas, pierde el apoyo de sus votantes; como esa aproximación no es ni mucho menos veloz, tiene que enfrentarse a las suspicacias de Bruselas y Berlín.

Para la Comisión tampoco va a ser fácil. La última vez que conminó a Hollande a reformar las pensiones, su respuesta fue rotunda: "Bruselas no va a dictarnos lo que tenemos o no tenemos que hacer". Fuentes europeas explicaban el martes en uno de los pasillos del centro de convenciones en el que se reunieron los ministros de Finanzas del euro -con la sonora ausencia del francés Pierre Moscovici- que el paquete de medidas que se le va a pedir a París "es esencialmente el mismo que se ha aplicado en otros países, y no hay razón para pensar que con Francia las cosas vayan a ser diferentes". "París necesitaría una mayoría para bloquear el paquete que se presentará en junio", explicaron las mismas fuentes. Pero Francia sigue conservando un enorme poderío en Europa. Con la Comisión de salida por la cercanía de las elecciones convocadas para finales de mayo, tampoco ese pulso con París tiene un final nada claro.

Fuente: El País.

Bruselas busca un éxito político con el cierre del rescate a España e Irlanda

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  • El Eurogrupo, la Comisión y el BCE ven muy probable el fin de las ayudas.
  • El dictamen final no llegará hasta el 15 de noviembre.

Claudi Pérez Luxemburgo 14 OCT 2013 - 21:56 CET

Luis de Guindos, ministro de Economía español, saluda a su homólogo italiano, Fabricio Saccomanni, ayer en Luxemburgo / GEORGES GOBET (AFP)


El viento ha cambiado en Europa. Hace solo un mes los funcionarios comunitarios calificaban como “muy probable” un cierre en falso de los rescates a España e Irlanda, países que parecían requerir medidas cautelares adicionales como colchón de seguridad: por si las cosas se acaban torciendo. Apenas unas semanas después, la puesta en escena es radicalmente distinta. Lo “muy probable” es ahora el final del rescate español e incluso del irlandés, explicó este lunes el vicepresidente de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Olli Rehn. Tanto el representante del BCE, Jörg Asmussen, como el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, comparten, con matices, la misma opinión. Pero atención: el final del rescate español —y por tanto la relajación de la estrecha tutela sobre la política económica del Gobierno— está en camino, y aun así ni el ministro Luis de Guindos ni uno solo de los asistentes a la reunión del Eurogrupo lo daban este lunes por la noche como seguro al 100%.

Y no es seguro porque faltan al menos cuatro flecos importantes por cerrar. Uno: que no haya sorpresas de última hora en el examen a la banca que ultima el Banco de España. Dos: que no haya graves desviaciones en el déficit público. Tres: que nada de lo que puede descarrilar en Europa o en el mundo acabe dando un disgusto. Y cuatro: que Alemania no vuelva a cambiar de opinión y decida que empiecen, otra vez, las presiones sobre España.

A falta de una decisión definitiva que parece cantada si nada de eso se tuerce, la reunión del Eurogrupo dejó una sobredosis de optimismo, inversamente proporcional a la toma de decisiones: todo está varado en Europa a la espera de un Gobierno en Alemania. El dictamen final sobre los rescates de España e Irlanda no llegará hasta el 15 de noviembre. A un mes de esa fecha, Europa cierra filas y avanza que quiere cantar victoria —puede que de forma prematura— en dos de los países rescatados a pesar de que la economía sigue gripada, a pesar de que el paro está en máximos y sobre todo a pesar de que la banca, en esos países y en todo el continente, despierta todo género de dudas.

El Eurogrupo y la Comisión buscan desesperadamente acabar de armar una historia de éxito, que incluye ese “muy probable” cierre sin adjetivos de los rescates a España e Irlanda. “Las instituciones europeas están sedientas de un triunfo político, y España e Irlanda son dos buenas opciones”, indicaba en Luxemburgo una fuente europea. La otra interpretación de la jugada es más retorcida: Alemania sigue sin Gobierno, y Angela Merkel no quiere otra votación parlamentaria que pueda suponer más dinero hasta tener garantizado un socio en la cancillería.

Berlín, en definitiva, no quiere ruido. Bruselas persigue un éxito que se le ha negado repetidamente durante tres años. Y los países rescatados quieren sacarse de encima la tutela de la troika y el estigma político asociado a las ayudas: Madrid y Dublín tienen la impresión de que la tranquilidad de los mercados les permite volar en solitario, sin la presión de los socios europeos, y confían en que si vienen curvas —tras los exámenes sobre la salud de la banca del BCE y la Autoridad Bancaria Europea del año próximo— varios países tengan que retratarse a la vez, lo que diluiría el coste político de un segundo rescate, según las fuentes consultadas.

La Comisión es algo más optimista que el Eurogrupo: Rehn no dejó de repetir las “muy altas” las probabilidades de un cierre del rescate español e irlandés sin medidas de acompañamiento. Pero el líder del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, fue más ambiguo con Irlanda y aseguró que el programa español “va por el buen camino”, pero evitó a toda costa dar por hecho un final feliz. “Todas las opciones están sobre el tapete”, dijo. “El Gobierno español está decidido a poner punto final al rescate sin medidas posteriores, pero llegaremos a esa decisión sobre las estrategias de salida en noviembre”, advirtió. Lejos de dar nada por hecho, Guindos se limitó a explicar que el cierre del programa “es el escenario central” que maneja el Gobierno español.

El hito más cercano para asegurar una decisión en línea con lo que quiere el Ejecutivo es el examen del Banco de España a las refinanciaciones del sector bancario. Fuentes del Ministerio de Economía aseguraron que esas pruebas, una especie de antesala de los exámenes del BCE y la EBA, arrojarán necesidades de provisiones por importe de 5.000 millones, tal como adelantó este diario. Esa cifra es otro indicador adelantado de que los tiempos están cambiando: en verano, el Gobierno asumía que la banca debía apuntalar sus colchones para cubrir pérdidas futuras por importe de 10.000 millones, y que eso suponía unos 2.000 millones en dinero público. Ahora hacen falta solo 5.000 millones y no hay necesidad de dinero público.

El Eurogrupo parecía este lunes una balsa de aceite, pero aun así hay batallas de alto voltaje fuera de los focos. Todo el continente está a la espera de los exámenes del BCE —cuya metodología se conocerá en apenas unos días— y de las pruebas de estrés de la EBA, que podrían suponer nuevas necesidades de capital en varios países. Fuentes del Gobierno confirmaron que varias capitales presionan para salir lo mejor parados posible en esos trascendentales exámenes. Guindos fue un paso más allá y lanzó una advertencia velada a sus socios y al Eurobanco para impedir que las presiones suavicen esas pruebas: “Es fundamental que el BCE y la EBA hagan un ejercicio creíble, serio; es mucho más importante esa percepción de credibilidad por parte de los mercados para despejar dudas que el resultado final de ese análisis en términos de necesidades de capital. Los mercados deben ver claro que esta vez Europa va en serio”.

Fuente: El País.

La bajada de sueldos no es la panacea

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  • Irlanda y Letonia, los dos modelos propuestos a España por Olli Rehn, presentan algunas mejoras pero a costa de aumentar la pobreza y las desigualdades.

Luis Doncel Bruselas 10 AGO 2013 - 17:58 CET



Vista del exterior del Bank of Ireland en Dublín (Irlanda). / EFE



Hay esperanza. Es la idea que el pasado martes quiso lanzar el comisario europeo de Asuntos Económicos. Olli Rehn eligió un medio poco habitual, su blog, para propagar un mensaje de alta tensión política: España no tiene por qué resignarse a unas tasas de paro abismales y a un crecimiento anémico. Pero si quiere salir del hoyo, debe hacer grandes esfuerzos. Tan grandes como, por ejemplo, que los trabajadores acepten una rebaja general de salarios del 10%. En esta peculiar versión de la parábola del hijo pródigo, el vicepresidente de la Comisión Europea señalaba dos ejemplos para España: Irlanda y Letonia, “dos historias de éxito”, según la expresión de Rehn.

Pero si se amplía el foco sobre estos dos países, no parece tan claro el “éxito” del que habla el finlandés. Al margen de las diferencias entre ambos modelos, la dura medicina aplicada en los dos países ha disparado la población al borde de la pobreza —en el caso de Letonia el 40%, el segundo mayor porcentaje en la UE—, y ha hundido la demanda interna. A cambio, la pequeña república báltica es uno de los socios europeos que están creciendo a ritmos más elevados. Irlanda, en cambio, tras una dura recesión y una leve recuperación, sigue hundida en la recesión.


Evolución económica de España, Irlanda y Letonia.

Es precisamente a estas cifras a las que se agarra el economista Kevin O‘Rourke para argumentar su rechazo a los argumentos del comisario europeo. “Si tres trimestres consecutivos de caídas en el PIB son un éxito, ¿qué sería un fracaso para los estándares de Rehn?”, se pregunta el profesor de Historia Económica de la Universidad de Oxford. O‘Rourke, además, niega la mayor: ni en Irlanda ha habido caídas significativas de salarios ni las recetas de austeridad han resultado. Los datos del organismo oficial de estadística le dan la razón: el coste medio por hora se ha mantenido estable desde el inicio de la crisis. “El único país de la zona euro que ha sufrido un brusco descenso en los salarios nominales es Grecia. Tras constatar los efectos que ha tenido en su economía y tejido social, habría que ir pensando en otra estrategia. Como, por ejemplo, aquella que enseñamos a nuestros estudiantes de primer curso. Los gobernantes de Europa deberían repasar un manual básico de economía”. Este dardo envenenado de O‘Rourke no va dirigido solo contra Rehn, sino contra todos los defensores de la austeridad como única salida de la crisis.

Dublín se ha convertido en el alumno aplicado de Bruselas —al revés que la rebelde Atenas— ya que ha logrado domesticar sus cuentas públicas desde 2010, cuando la inyección masiva de dinero público en la banca disparó el déficit por encima del 30%.

La Comisión Europea también valora que el empleo, pese a que en 2012 volviera a caer, muestra señales positivas, con una lenta caída de la tasa de paro. Pese a estas mejoras y tras varios años siguiendo las recomendaciones del FMI, de la Comisión y del Gobierno alemán, Irlanda sigue en recesión. Y, como aseguraba esta semana en el Irish Examiner Séan Healy, director del think-tank Social Justice, “la política de austeridad ha generado la mayor transferencia de recursos de clases medias y bajas a las altas en la historia del país. Los ganadores han sido las empresas, sobre todo las multinacionales, y los ciudadanos más acomodados”.

El otro modelo propuesto por Rehn sí que ha logrado salir de la profundísima recesión en la que cayó en 2009. Letonia fue el país de la UE cuya economía creció con más fuerza el año pasado; y está previsto que repita el récord en 2013. “El alto grado de flexibilidad de su mercado laboral, el proceso descentralizado en la formación de salarios y el muy decidido programa de consolidación fiscal han permitido que el ajuste fuera relativamente corto, pese a que supuso cambios radicales en la economía”, se congratulan en la Comisión Europea.

La tasa de paro sigue en niveles elevados (casi un 15% en 2012) pero los pronósticos oficiales apuntan a un próximo descenso. El éxito de su modelo ha permitido que el país báltico vaya a acceder al club del euro el próximo 1 de enero, pese a la oposición mayoritaria de su población, temerosa de que el abandono del lats dispare los precios.

Hasta aquí las buenas noticias. Porque la doctrina oficial prefiere pasar de puntillas por el alto precio que han pagado los letones. El Gobierno de Riga despidió a un tercio de los funcionarios, y los que se quedaron tuvieron que aceptar reducciones de sueldo de hasta el 40%. Riga cortó ayudas sociales y aumentó impuestos. La pérdida de poder adquisitivo de todos los ciudadanos, no solo de los empleados públicos, se dejó notar en la demanda interna, que en 2009 cayó más del 27%.

La modesta bajada del paro se explica también por las masas de letones que han abandonado el país en los últimos años. Desde 2000 hasta 2011, la población ha caído un 13%. Letonia cuenta hoy con poco más de dos millones de ciudadanos, la misma cifra que en los años cincuenta del siglo pasado. Sorprendentemente, los letones no reaccionaron con huelgas y protestas callejeras al estilo griego, sino con resignación. Incluso reeligieron al Gobierno que sacó la tijera. Quizás el recuerdo de la dominación soviética ahuyentó las ganas de resistirse a las exigencias del capitalismo más duro.

“Las reformas han tenido un alto coste. Han aumentado las desigualdades entre regiones y entre clases sociales. Pero hay que reconocer que cuanto más se hubiera esperado para reformar, más tarde habríamos salido de la crisis generada por una burbuja inmobiliaria gigantesca”, resume Martins Kazaks, economista jefe del Swedbank.

Al margen del éxito o fracaso de las recetas aplicadas en Riga o Dublín, los comentarios del comisario europeo Rehn también han suscitado dudas sobre la capacidad de exportar el modelo de un país de dos millones de habitantes como Letonia a otro con 46 millones y que es la cuarta economía de la eurozona, como España. Fuentes comunitarias explican que Rehn solo quería animar a debatir sobre la situación en España, “dramática para millones de ciudadanos sin empleo”, y que en ningún caso pretendía trasladar automáticamente las políticas de un país a otro.

Pero estas explicaciones no evitan la indignación que las palabras de Rehn han provocado en sindicalistas, partidos políticos e innumerables ciudadanos. “Lo de Letonia es un insulto para los 45 millones de españoles. Que nos digan si ese el modelo que nos ofrece Europa, porque entonces yo prefiero no estar”, asegura José Carlos Díez, profesor de Economía de Icade Business School. Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros, señala varios factores que impiden aplicar a España las medidas de Bruselas: el nivel de endeudamiento privado, la caída que ya ha tenido lugar en la renta disponible en las familias...

En su blog, Rehn decía que aquellos que rechacen automáticamente sus propuestas “cargarán sobre sus hombros la enorma responsabilidad del coste social y humano” de tener seis millones de parados. Si estuviera en lo cierto, las culpas estarán muy repartidas. Su mensaje logró la proeza de poner de acuerdo al PP, el partido del Gobierno, a los de la oposición; a sindicatos y a empresarios. Todos le dieron un no rotundo.

Fuente: El País.

Barroso: 'Es un mito que la UE imponga las decisiones difíciles a los países'

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 Durão Barroso (dcha.) y el 'premier' irlandés, Enda Kenny, en Dublín. | AfpDurão Barroso (dcha.) y el 'premier' irlandés, Enda Kenny, en Dublín. | Afp

Javier G. Gallego (Enviado especial) | Dublín


La Unión Europea está convencida de que los peores momentos de la crisis ya han pasado. "Lo peor ha quedado atrás", dijo ayer el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. "El tiempo de tomar decisiones de emergencia ha acabado", ha dicho hoy su homólogo en la Comisión Europea, Jose Manuel Durão Barroso.

Ambos líderes han viajado hasta Dublin para inaugurar oficialmente la Presidencia irlandesa de la UE, que se extenderá durante los próximos seis meses con el lema 'Por la estabilidad, el crecimiento y el empleo'.

Irlanda es el primer país rescatado por sus socios de la eurozona que ocupa la Presidencia de turno europea y durante este periodo pretende dejar cerrado un acuerdo sobre la recapitalización directa de los bancos que le permita reducir su abultado endeudamiento (en 2013 alcanzará el 121% del PIB). Barroso ha confirmado que la Comisión Europea "defenderá que se mantenga la solidaridad con Irlanda" porque "ha demostrado que tiene un enorme compromiso para cumplir con el programa de rescate".

Desde las instituciones europeas se está enviando repetidamente el mensaje de que las políticas de austeridad aplicadas en los últimos años han dado paso ahora a un periodo en el que el crecimiento y la creación de empleo es la prioridad. Y en ese mensaje el presidente de la Comisión trata de descargar la responsabilidad que miles de ciudadanos europeos atribuyen a la UE. "Hay un mito de que la UE es quien impone las decisiones difíciles. Eso no es verdad", ha recordado hoy en Dublin, una de las capitales europeas más castigadas por la crisis.

"Sin la Unión Europea estas economías que ahora lo están pasando mal hubiesen tenido que hacer los mismos ajustes y además no tendrían la solidaridad de otros países", ha dicho Barroso, para quien corregir los desequilibrios macroeconómicos es una precondición para recuperar la confianza del mercado. "Y sin confianza del mercado no hay crecimiento", ha advertido.

País rescatado

En esa fase está ahora inmersa Irlanda. El país pidió el rescate a finales de 2010 y desde entonces ha estado atada a la financiación asistida de la eurozona, el BCE y el FMI. Así hasta el pasado martes, cuando el Tesoro logró emitir deuda a largo plazo por importe de 2.500 millones de euros que fuentes de la Troika ven como una señal muy positiva de que el mercado está empezando a confiar de nuevo en Irlanda.

El objetivo que se ha propuesto su primer ministro, Enda Kenny, es utilizar su turno al frente de la UE para lograr un buen acuerdo sobre la recapitalización directa de los bancos, un aspecto técnico de la unión bancaria del que depende en gran medida que el país sea capaz de volver a los mercados de forma regular a partir del año que viene. "Nuestros socios reconocen que Irlanda es un caso especial", ha recordado Kenny durante estos días de reuniones con altos cargos europeos.

Si se consigue un acuerdo al que de entrada se oponen Alemania y Holanda, entre otros países, Irlanda podría quitarse de golpe gran parte de la deuda pública que ahora asfixia al país. La Troika también avala esta fórmula y cree que la mejor forma de que el país recupere la autosuficiencia financiera es transferir parte de esa deuda bancaria al fondo de rescate europeo (Mede). La decisión debe tomarse durante los próximos meses y España también se juega mucho en las negociaciones, ya que una buena gestión por parte del Gobierno de Mariano Rajoy conseguiría que los 40.000 millones que ha recibido del fondo europeo para recapitalizar los bancos dejara de contabilizar como deuda pública.

Junto con los avances en la Unión Bancaria, la Presidencia irlandesa tiene ante sí otro gran reto: lograr un acuerdo en las negociaciones del marco financiero plurianual de la Unión Europea para el periodo 2014-2020. De momento las posiciones entre los Veintisiete siguen estando muy lejos de un acuerdo, tal y como quedó patente el pasado noviembre en la fallida cumbre sobre los presupuestos. La intención del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, es allanar el camino en las próximas semanas para que pueda celebrarse una nueva cumbre a principios de febrero.

Fuente: El Mundo.

Irlanda, primer país rescatado de la Unión Europea en ocupar la Presidencia

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Una niña con las banderas de Irlanda y la UE, en la ceremonia de apertura. | Afp
Una niña con las banderas de Irlanda y la UE,
en la ceremonia de apertura. | Afp

  • Dublín espera aprovechar este semestre para impulsar empleo y crecimiento.
  • La población se muestra sin embargo cada día más hastiada por los recortes.

Afp | Dublín

Irlanda se ha convertido desde el 1 de enero en el primer país rescatado en ocupar la Presidencia de la Unión Europea. Dublín ha mostrado su satisfacción y asegurado que espera que, gracias a este semestre, la isla pueda promover su crecimiento y empleo (presenta un paro del 14.6%).

Irlanda recibió en noviembre de 2010 un plan de ayuda de la Troika (FMI, UE, BCE), sumergido en una grave crisis económica. Desde entonces, el país asegura haber realizado muchos avances y se muestra esperanzado con salir del plan de ayuda en este mismo año 2013, adelantándose a Grecia y Portugal.

De ahí que el Gobierno irlandés haya apuntado que el objetivo de su Presidencia en la UE es "proponer medidas destinadas a promover el empleo y el crecimiento", en palabras del ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Eamon Gilmore. "Y no son sólo palabras, pues hay un buen número de medidas legislativas claves que vamos a avanzar".

Pobreza devastadora

Mientras, los irlandeses sufren las dolorosas medidas de austeridad impuestas con motivo del rescate de 2010. Tom McSweeney, de la Sociedad St Vincent de Paul, principal organización caritativa irlandesa, constata que "la pobreza ha ganado terreno en las clases medias, con efectos devastadores". "La semana pasada recibimos unas 6.000 llamadas de gente con necesidades. Entre el 30% y el 40% de esa gente no había contactado jamás con nosotros".

Irlanda, el anteriormente denominado 'Tigre Celta', acoge una sociedad desanimada por el anuncio gubernamental de la creación de un nuevo impuesto y los recortes en Sanidad y Asuntos Sociales. Ahora bien, no se han producido violentas manifestaciones como en otros países en apuros, aunque "la fatiga" va haciendo cada día más mella en los irlandeses, según apuntan muchas encuestas sobre el espinoso asunto.

Chipre será la encargada de dejar las riendas de la Presidencia de la UE a Irlanda, un país con una población "cansada" cuyo Gobierno no es capaz por ahora de darle ánimo.

Fuente: El Mundo.

La actitud de Rajoy tras el rescate bancario irrita a la Unión Europea

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La resistencia inicial del jefe del Gobierno y la estrategia de comunicación española crispan a los líderes de la UE. Berlín advierte que no acepta la presión internacional

Claudi Pérez / Ricardo Martínez de Rituerto Berlín / Bruselas 14 JUN 2012 - 08:57 CET



La venta del rescate como una especie de victoria, las declaraciones acerca de que fue España quien presionó a Europa para obtener las ayudas, la laxitud de las supuestas condiciones del rescate, incluso el hecho de que Mariano Rajoy se marchara a ver la Eurocopa dando la sensación de tenerlo todo bajo control: todo eso ha acabado por levantar ampollas en Europa. Atenas, a escasos días de unas elecciones cruciales para el euro, reclama unas condiciones igual de ventajosas. Dublín y Lisboa, los otros dos países rescatados, no han tardado en pedir el mismo estatus que España, un "tratamiento equivalente", según la ministra irlandesa Lucinda Creighton.

Fuentes europeas aseguran que España ha puesto a toda la eurozona en una situación complicada, en medio de la incertidumbre por la crisis política griega, con los países acreedores —encabezados por Alemania y sus satélites, Finlandia, Austria y Holanda— exigiendo dureza en la condicionalidad del salvavidas a la banca española para evitar que los demás rescatados soliciten lo mismo. En fin: hay crispación en las grandes capitales europeas, en las de los países salvados por las ayudas y en Bruselas.

Y hay presión en los mercados: el rescate español no funciona, a juzgar por el alza continua de la prima de riesgo española, que solo se relajó el pasado lunes a primera hora. Desde entonces, los intereses de la deuda no han dejado de subir. Esta mañana la prima de riesgo ha abierto en los 540 puntos tras la rebaja de nota de la agencia de calificación de riesgos Moody's, que ha dejado la solvencia de España al borde del bono basura. 
 
Fuentes conocedoras de las conversaciones al más alto nivel en el Eurogrupo del sábado atribuyen el por ahora malogrado rescate a que Rajoy cedió a las presiones europeas demasiado tarde —en las últimas semanas, la prensa alemana ha atribuido esa dilación a una cuestión de orgullo patrio, como cuando Rajoy anunció que incumpliría el déficit apelando a la "soberanía nacional"— pero sobre todo a la falta de claridad. Las citadas fuentes critican la estrategia de comunicación del Gobierno español, que descarta que pueda haber condiciones fiscales (pese a que Bruselas y fuentes del Banco Central Europeo consultadas por EL PAÍS insisten en lo contrario) y ha asegurado que las ayudas ni siquiera afectarán al déficit (la agencia estadística Eurostat desmintió ayer esas declaraciones de Rajoy del pasado domingo).

Fuentes próximas a la negociación del rescate, pendiente aún de fijar las condiciones definitivas a lo largo de los próximos días, explicaron que España está en una situación difícil. La economía española y su banca es presa de errores del pasado, por la permisividad de los Gobiernos del PP y del PSOE respecto a la burbuja inmobiliaria. Pero también se ha visto perjudicada por la mala calidad de las pruebas de resistencia a la banca (que la canciller Angela Merkel relacionó el martes con el fracaso de la Autoridad Bancaria Europea, que no supo controlar a los bancos centrales nacionales). Fuentes europeas vinculan parte de los problemas con la deficiente supervisión del sistema financiero español y con las recientes reformas bancarias, que optaron por la peor solución: fusiones como la de Bankia, las cajas gallegas o las catalanas.

La situación del euro empeora a diario. Los inversores calibran la posibilidad de una fractura ante las reiteradas amenazas de la Unión sobre Grecia. Bruselas, Berlín y varias capitales han optado por la coacción, con medidas como el posible cierre de fronteras o el corralito si los resultados de las elecciones se traducen en un Gobierno que no respete las reformas impuestas por la Comisión, el BCE y el FMI. La próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno ha levantado grandes expectativas, con la esperanza de que los líderes aprueben pasos sustanciales hacia una mayor unión fiscal, la unión bancaria e incluso un calendario para los eurobonos
 
Pero lo más probable es que esas expectativas se defrauden: Merkel reiteró el martes que apuesta por una estrategia de largo plazo con la vista puesta en la unión política, pero sigue rechazando los eurobonos. El Bundesbank (el banco central alemán) asegura que para empezar a hablar de unión bancaria antes tienen que darse pasos definitivos en la unión fiscal. Se avecina un choque de trenes con París: el Elíseo reiteró ayer que la unión bancaria es lo primero, que debería acordarse antes que la unión fiscal.

El resto de capitales añaden volumen a esa cacofonía de voces. La Moncloa dio ayer a conocer una carta de Rajoy al presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, y al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, en la que apuesta por transferencias de soberanía en la esfera bancaria y fiscal, a medio camino entre lo que piden Hollande y Merkel. Rajoy trata de explotar el papel de bisagra entre Francia y Alemania, por el que luchará con el presidente italiano, Mario Monti, en la cumbre de la semana próxima en Roma.

Por el camino de las uniones bancarias, fiscales y los eurobonos, de la cumbre de finales de junio se ha ido cayendo el pacto por el crecimiento, con el que el presidente francés, François Hollande, pretendía completar la austeridad elevada a los altares de los tratados por el Pacto Fiscal. Fuentes europeas aseguran que prácticamente ningún país tiene margen de maniobra para estimular su economía. Berlín lleva semanas alertando de que no piensa ni remotamente en sucumbir a las presiones internacionales: Washington, el FMI, el G-20 y Bruselas reclaman medidas a Alemania. Fuentes europeas aseguran que en los países que más lo necesitan, como España, tampoco tiene sentido un plan de estímulo clásico de infraestructuras, ante la sobredotación en carreteras, autovías o aeropuertos.

Grecia, como primera piedra de toque el próximo domingo, seguida de España y quizá de Italia han colocado a la Unión Europea ante una disyuntiva: ser o no ser. Nadie se atreve a aventurar qué pasará en Grecia el domingo y en los mercados el lunes, los mismos mercados que siguen presionando a España e Italia. Ante este panorama, la conclusión del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, es nítida: "Nos encontramos en un momento crucial para la integración europea y para la UE". "Tenemos un problema sistémico", prosiguió en el Europarlamento antes de dejar en el aire una asfixiante duda. "No estoy seguro de que la urgencia de esto sea plenamente comprendida en todas las capitales". Sin dar nombres, un modo de poner los focos sobre Berlín, Helsinki o Ámsterdam, que no terminan de moverse como la situación requiere.

Sin haber llegado todavía al crítico cabo de Grecia, "el mayor temor es ya lo que pasa en España e Italia", apunta Janis Emmanouilidis, politólogo del European Policy Centre, un laboratorio de ideas de Bruselas. Pero la constatación de que la incertidumbre está en máximos ya no es cosa de los expertos: "Hay una gran diferencia entre problemas y problemas existenciales. Con Grecia tenemos un problema existencial", indicó Van Rompuy. "Todo está en juego, incluida la supervivencia de la UE", cerró.

Fuente: El País.

El paro de la eurozona marca en febrero un nivel récord del 10,8%

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Los rescatados Grecia, Portugal e Irlanda registran máximos históricos de paro

LUXEMBURGO, 2 Abr. (EUROPA PRESS).

El desempleo en la zona euro se situó el pasado mes de febrero en el 10,8%, un nivel récord que supera en una décima el dato de enero y contrasta con el 10% registrado hace un año, según los datos ofrecidos por Eurostat, que vuelve a colocar a España como el país con peores cifras de empleo de toda la región, ya que su tasa de paro subió al 23,6%, tres décimas más que en enero.

Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea (UE) la tasa de desempleo se situó en febrero en el 10,2%, una décima por encima del mes anterior, y siete décimas más que en febrero de 2011.

La agencia estadística europea calcula que 24,550 millones de personas carecían de empleo en enero en la UE, de los que 17,134 millones se encontraban en la zona euro, lo que supone un aumento mensual de 167.000 parados en el conjunto de la UE y de 162.000 en la zona euro. Respecto a febrero de 2011, la cifra de desempleados entre los Veintisiete subió en 1,874 millones de personas y en 1,476 millones en la zona euro.

Entre los países miembros cuyos datos estaban disponibles, las menores tasas de paro se registraron en Austria (4,2%), Países Bajos (4,9%) y Luxemburgo (5,2%), mientras que las más altas fueron las de España (23,6%), Grecia (21% en diciembre de 2011), Portugal (15%) e Irlanda (14,7%).

ESPAÑA LIDERA EL DESEMPLEO EN TODAS LAS CATEGORÍAS.

Por su parte, la tasa de paro masculino se incrementó en la zona euro desde el 10,6% de enero al 10,7% de febrero, mientras que en la UE se mantuvo en el 10,1%. En el caso del paro femenino, subió una décima en ambas áreas, hasta el 11% y el 10,2%, respectivamente.

Asimismo, la tasa de paro entre los menores de 25 años subió hasta el 21,6% en la zona euro, desde el 21,5% del mes anterior, mientras que en el conjunto de la UE se situó en el 22,4%, una décima más que en enero. En las tres categorías España volvió a registrar en febrero las cifras más altas de desempleo con un paro del 50,5% entre los jóvenes, seis décimas más que en enero, mientras que el desempleo masculino aumentó cuatro décimas, hasta el 23,3%, y el femenino subió dos décimas, hasta el 23,9%.

Fuente: Europapress.