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Bruselas retoma las negociaciones para abrir las puertas de Europa a las multinacionales de EEUU

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  • La Comisión hace oídos sordos a la petición de varios líderes europeos y negocia el Tratado de Libre Comercio con EEUU sin esclarecer el escándalo de espionaje.

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL Madrid 11/11/2013 07:24 Actualizado: 11/11/2013 08:30

Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE
Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE


A pesar de que la Administración Obama no ha despejado una sola incógnita sobre el presunto espionaje a la UE, EEUU y Europa retoman este lunes en Bruselas las conversaciones sobre el Tratado de Libre Comercio que servirá para facilitar las transacciones comerciales entre ambos lados del Atlántico, aunque también podría subordinar aún más la economía de los 28 a la de las empresas norteamericanas.

La UE inicia así la segunda semana de encuentros, inicialmente previstos para mediados de octubre, y pospuestos por la paralización del Gobierno estadounidense, sin que hayan transcendido más que unos pocos datos sobre el Tratado de Libre Comercio que, según fuentes oficiales, supondrá un aumento de 110.000 millones de euros en el PIB de la UE, y de cerca de 95.000 millones en el caso de Estados Unidos.

Un tratado de libre comercio es un acuerdo comercial para eliminar o reducir barreras arancelarias (económicas) y no arancelarias (normativas). Este contrato entre dos o más partes, que pueden ser países o agrupaciones de naciones, se rige por las normas de la Organización Mundial del Comercio o por mutuo acuerdo entre las partes, y teóricamente sirve para favorecer las relaciones comerciales, pero también supone la pérdida del poder de intervención de los estados, el laissez faire económico que podría favorecer a las empresas más grandes en detrimento de las pequeñas y medianas organizaciones.

Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea ya generan cerca de 700.000 millones de euros al año -la balanza está a favor del Viejo Continente, con un excedente comercial de 86.000 millones de euros-, pero de cerrarse este acuerdo esta cifra podría aumentar en más de 200.000 millones, constituyéndose la mayor zona de libre comercio global, concentrando casi el 50% de la actividad económica mundial. La Comisión Europea asegura que puede suponer un incremento de entre el 0,5% y el 1% del PIB, que en las familias repercutiría en una subida del poder adquisitivo de 550 euros anuales.

La trampa, explicó a este diario el eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, es que no "todos saldremos beneficiados", como aseguró el presidente de EEUU, Barack Obama, en el último G-8. "Las zonas de libre comercio sólo benefician a las multinacionales y al sector financiero. Van a acumular capital a una velocidad de vértigo", afirmó el eurodiputado, defendiendo la celebración de un referéndum entre los ciudadanos europeos, como sí se ha hecho en varios países antes de contraer este acuerdo.

Con todo, la firma de tratados de libre comercio comenzó hace más de ciento cincuenta años y es una práctica habitual-la UE ha ratificado cerca de 200-, pero evidentemente no todos tienen la misma repercusión. Por ejemplo, los acuerdos firmados entre EEUU y Chile o Colombia tienen distintas particularidades y limitaciones, como los que hoy negocian México y Panamá, o el contraído por Honduras y Canadá el pasado martes, que aún debe ser ratificado por ambos países, y que regula el intercambio de productos alimentarios o textiles, entre otros.

Escasa información

De momento, apenas ha transcendido información sobre el estado de las negociaciones y los puntos abordados durante las primeras reuniones. En principio, los sectores audiovisual y cultural están fuera de las negociaciones, en las que tampoco se esperan grandes avances en materia bancaria o agricultura.

Si todo marcha según lo previsto, el país norteamericano y los 28 firmarán este acuerdo en un plazo de dos años. Después, el texto deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y por las respectivas cámaras de los Estados miembros, y deberán retomarse las negociaciones si parte de los 28 lo rechazan.

A día de hoy, este es el calendario de reuniones (pasadas, presentes y futuras)

Primera ronda (julio de este año): Curiosamente, la primera semana de negociaciones se celebró entre el 8 y el 12 de julio de este año, durante el estallido de las primeras revelaciones sobre el espionaje de la NSA. En Washington, Europa y EEUU hablaron de la normativa sanitaria y fitosanitaria, el acceso a los mercados y bienes industriales, las adquisiciones públicas de bienes y servicios, el sector automovilístico-según el secretario de Estado de Comercio español, un área clave- los servicios financieros, el comercio electrónico y los productos agrícolas

Segunda ronda (noviembre): Marcada originariamente entre el 7 y el 11 de octubre, pospuesta hasta la semana del 11 al 15 de noviembre por la paralización del Gobierno de EEUU. En Bruselas, los distintos equipos de negociadores de ambas partes discutirán sobre servicios, inversión, energía, materias primas y temas regulatorios, entre otros.

Tercera ronda (diciembre): Washington volverá a ser el escenario de estas reuniones, que se celebrarán entre el 16 y el 20 de diciembre.

En lo que respecta a nuestro país, y según la fundación alemana Bertelsmann, España sería el cuarto país que más puestos de trabajo generaría de concretarse el acuerdo -entre 36.000 y 143.000- y también sería el cuarto de la lista en el que más se incrementaría el PIB a largo plazo.

La CE ignora el espionaje

A pesar del presunto espionaje de EEUU a millones de ciudadanos europeos y a los líderes de decenas de países, la Comisión Europea ha rechazado incluir un capítulo sobre la protección de datos en la negociación comercial, recordando que existe un grupo de expertos estadounidenses y europeos creado en julio, que sólo se ha reunido tres veces y sin que hayan transcendido resultados de sus encuentros.

Del mismo modo, ha decidido hacer oídos sordos a la petición del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y de varios grupos de esta cámara, que abogaban por la paralización del acuerdo hasta recabar más datos sobre las escuchas de la NSA espionaje de la NSA.

Consultados por este diario, los europarlamentarios Willy Meyer (IU) y Juan Fernando López Aguilar se mostraron favorables a la paralización de las negociaciones, en la línea marcada por el presidente del Parlamento Europeo y candidato socialista para las elecciones europeas de 2014.

Por su parte, el presidente François Hollande aseguró en julio que era mejor contar con una evaluación precisa sobre el presunto espionaje antes de seguir con las negociaciones y la propia canciller Angela Merkel, que hoy descarta rotundamente pedir una pausa en estas reuniones, amenazó con que la cuestión del espionaje tendría un "importante papel" en las negociaciones con EEUU.

Al otro lado del ring, el Partido Popular Europeo, los gobiernos de los 28, el Ministerio de José Manuel García-Margallo -por la "importancia vital" de las relaciones con Estados Unidos- y el propio secretario de Estado de EEUU, John Kerry, "Esta es una alianza comercial, algo completamente separado de los otros temas que la gente puede tener en mente. No debería confundirse con las preguntas legítimas que existen respecto a la NSA", defendió en un reciente viaje a Polonia.

Y en vista de los últimos acontecimientos, Kerry se saldrá con la suya: Washington y Bruselas seguirán adelante con la negociación, las reivindicaciones de Schulz caerán en saco roto, y la verdad sobre las escuchas seguirá sin salir a la luz.

Fuente: Público.

Obama accede a explicar a Alemania sus programas de vigilancia

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  • El presidente de EE UU reafirma a Merkel por teléfono la importancia de mantener la cooperación en materia de inteligencia

Eva Saiz Washington 4 JUL 2013 - 03:06 CET

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EE UU, Barack Obama. / REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel, han acordado celebrar encuentros de alto nivel para abordar los programas de vigilancia del Gobierno estadounidense y abrir un diálogo más amplio con la Unión Europea para tratar otros asuntos de inteligencia y protección de datos. En una conversación telefónica, Obama ha procurado apaciguar los recelos manifestados por su homóloga alemana sobre el espionaje al que Washington habría sometido a las Embajadas de la UE y ha subrayado la importancia de la colaboración en materia de seguridad.

“El presidente ha asegurado a la canciller que EE UU se toma muy en serio las preocupaciones de sus aliados y socios europeos”, ha señalado la Casa Blanca en un comunicado sobre la conversación telefónica mantenida por los dos líderes. Ambos han tratado sobre los recientes artículos sobre las actividades de vigilancia atribuidas a la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU". La Unión Europea ha pedido a la Administración Obama explicaciones sobre la información publicada este fin de semana en el diario Der Spiegel en la que se aseguraba que Washington había sometido a vigilancia las Embajadas de los Estados miembros en Washington. El reportaje citaba como fuente la documentación filtrada por Edward Snowden. Merkel fue muy crítica al respecto y describió esas prácticas como propias de la guerra fría y aseguró que, de ser ciertas, supondrían una brecha en la confianza con EE UU.

Durante la conversación telefónica, que se ha producido apenas dos semanas después de la visita oficial de Obama a Berlín, el presidente de EE UU ha tratado de desactivar cualquier tipo de susceptibilidad al respecto y reafirmar el vínculo entre ambos Estados. “Los dos líderes han reafirmado la importancia de continuar la estrecha colaboración entre nuestros respectivos servicios de inteligencia para luchar contra el terrorismo y otras amenazas a la seguridad de nuestros países y la de nuestros aliados”, dice el comunicado de la Casa Blanca.

Fruto de ese buen entendimiento son los dos acuerdos de cooperación a los que han llegado durante la conversación. “Ambos líderes han acordado mantener reuniones de alto nivel entre responsables de seguridad nacional en los próximos días para discutir estos asuntos en detalle”, señala el comunicado de la Casa Blanca. “También esperan iniciar un diálogo entre EE UU y los Estados miembros sobre la recopilación y tratamiento de la inteligencia y sobre cuestiones sobre la privacidad y la protección de datos, tal y como propuso el Fiscal General, el próximo 8 de julio”.

El presidente de EE UU trató de minimizar la información sobre el espionaje a las Embajadas de la UE, asegurando en una rueda de prensa celebrada el pasado lunes en Tanzania, que “todos los Estados recopilan información sobre lo que ocurría en todas las capitales del mundo. Si no fuera así, los servicios de inteligencia no tendrían ningún sentido”. Las explicaciones no convencieron al presidente francés, François Hollande, que insinuó que las negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio entre EE UU y la UE que iban a comenzar a desarrollarse en Washington la semana que viene debían posponerse por ese escándalo.

Finalmente, sí tendrán lugar conforme a lo previsto, al menos por lo que se deduce de la conversación entre Obama y Merkel. “Los mandatarios han reiterado su apoyo al inicio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio y han dado la bienvenida al inicio de la primera ronda de discusiones”, señala la Casa Blanca.

Fuente: El País.

La UE y EE UU abren las negociaciones para reforzar sus lazos comerciales

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  • Las dos grandes potencias hablarán a partir de junio para mejorar las inversiones entre ambas
  • La aspiración es alcanzar el mayor acuerdo bilateral logrado en el mundo hasta la fecha
  • Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Europa suponen la mitad del PIB mundial

El País Madrid 13 FEB 2013 - 13:08 CET


El presidente de la Comisión, Durão Barroso. / JULIEN WARNAND (EFE)

La Unión Europea y Estados Unidos han acordado iniciar a partir del próximo junio negociaciones con vistas a crear una zona de libre comercio y un acuerdo sobre inversiones, que una vez completado será el mayor acuerdo comercial bilateral nunca alcanzado. El anuncio signfica que, por fin, las dos zonas económicas que mueven aproximadamente dos billones de dólares entre mercancías y servicios, se comprometen a avanzar en la liberalización de sus relaciones comerciales pero sin llegar a un acuerdo de libre comercio puro y duro.

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha sido el primero en anunciar la iniciativa durante su discurso del estado de la Unión. Después, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se ha encargado de explicar el inicio de las negociaciones durante una rueda de prensa a mediodía (hora peninsular española) en Bruselas. Durante su presentación, Barroso ha valorado que "permitirá a la Unión aumentar su crecimiento económico anual en el 0,5 %".

"La relación económica transatlántica es ya la mayor del mundo y representa la mitad de la actividad económica global, así como un comercio de bienes y servicios cercano al billón de dólares, además de representar millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico", ha asegurado Barroso.

Las negociaciones entre ambos socios incluirán las áreas de acceso a los mercados, aspectos regulatorios y barreras no arancelarias, así como reglas y principios y los nuevos modos de cooperación para abordar los desafíos y oportunidades de los principales aspectos comerciales globales.

Fuente: El País.

Obama asistirá en Lisboa a la cumbre con la UE que se canceló en Madrid

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El Gobierno estadounidense busca reforzar los lazos con Bruselas 

ANDREU MISSÉ - Bruselas - 17/08/2010

Estados Unidos y la UE celebrarán una cumbre el 20 de noviembre en Lisboa para abordar principalmente asuntos económicos y de seguridad. El presidente Barack Obama participará en la reunión junto con los líderes europeos Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y José Manuel Barroso, de la Comisión Europea. El encuentro intentará recomponer el clima de distanciamiento que se había producido en las relaciones transatlánticas tras la cancelación de esta cumbre por parte de Washington prevista para el pasado mayo en Madrid.

La posibilidad de aplazar la cumbre EE UU-UE hasta noviembre y que tuviera lugar en Lisboa ya había sido insinuada como una posibilidad desde las máximas instancias de la Comisión el pasado febrero. Entonces, ya se tenía en mente la celebración de la cumbre de la OTAN que se desarrollará en la capital portuguesa los días 19 y 20 de noviembre y a la que también acudirán los principales mandatarios europeos y estadounidenses.

Esta será la primera reunión que tiene lugar entre Estados Unidos y la UE tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el pasado 1 de diciembre, que potencia la capacidad de acción de la UE, aumenta los procedimientos democráticos en la toma de decisiones y da a la Unión una voz única para las relaciones exteriores.

En el curso de su visita a Praga, en abril de 2009, donde pronunció un memorable discurso a favor de la eliminación de las armas nucleares, Obama había expresado su preocupación por la multiplicidad de dirigentes europeos. Después en la cumbre sobre cambio climático, en Copenhague, los líderes europeos se vieron notablemente marginados de las negociaciones dominantes, principalmente por las mantenidas entre Estados Unidos y las potencias emergentes, especialmente China.

La crisis económica volvió de nuevo a forzar el entendimiento entre ambas orillas del Atlántico, sobre todo a raíz de la debacle sobre temas económicos en mayo pasado. En aquellas jornadas, la intervención de Obama fue determinante para convencer a los líderes europeos, especialmente a la canciller alemana, Angela Merkel, de que aprobaran el instrumento de rescate para países en dificultades que, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, ascendió a 750.000 millones de euros y fue el primer gesto que logró apaciguar los mercados.

La crisis financiera y económica había provocado una sensible depreciación del euro en relación con el dólar que llegó a inquietar seriamente a Washington. Los intercambios comerciales entre la UE y Estados Unidos alcanzan los 4,28 billones de dólares, lo que supone "la relación económica más integrada y duradera del mundo", según la UE.

En la UE existe cierta preocupación por la posible marginalización del eje transatlántico a costa del Asia-Pacífico, que es la que Obama quiere promocionar. En su comunicado, la Casa Blanca afirmó que "Estados Unidos no tiene un socio más fuerte que Europa para hacer avanzar la seguridad y la prosperidad en el mundo".

La OTAN propone "explorar" una nueva alianza militar con Rusia tras el fin del escudo antimisiles

Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la Alianza Atlántica- REUTERS

Putin asegura que la decisión de Obama es "valiente" y congela sus medidas de respuesta en Kaliningrado.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha tendido la mano a Rusia después del paso dado ayer por la Administración de Barack Obama de renunciar a construir su escudo de defensa en Polonia y la República Checa, un proyecto percibido como una amenaza por el Kremlin. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha reconocido que el gesto del presidente estadounidense es "acertado y valiente".

Ante el nuevo rumbo que han tomado las relaciones diplomáticas entre Occidente y Rusia, Rasmuseen ha propuesto "explorar" posibilidades para conectar los sistemas antimisiles de EE UU, la OTAN y Rusia. El secretario general además ha querido pasar página con el legado de George W. Bush y ha instado a "un nuevo comienzo" en sus relaciones basado en el "realismo" de las amenazas comunes, como la proliferación nuclear.

De hecho, Rasmussen ha instado a los rusos a "presionar a Irán para detener sus aspiraciones nucleares". "Nuestras naciones y fuerzas sobre el terreno van a ser cada vez más vulnerables a los ataques con misiles de terceros países", ha dicho en su primer gran discurso tras ser elegido secretario general aliado. Las palabras de Rasmussen llegan poco después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmanideyad, dijese en una entrevista para el canal norteamericano NBC que no necesitan armas atómicas aunque rechazó detener su programa nuclear.

Las relaciones de la OTAN y Rusia mejoraron tras el fin de la Guerra Fría pero se deterioran por la expansión de la influencia occidental en los antiguos satélites comunistas y, especialmente, tras la intervención militar de Moscú en Georgia por la separatista región de Osetia del Sur.

El enviado ruso a la OTAN, Dmitry Rogozin, ha dado la bienvenida al discurso de Rasmussen: "Ha sido muy positivo, muy constructivo y tenemos que analizarlo juntos para compartir propósitos para el comienzo de una nueva cooperación entre la OTAN y Rusia".

Decisión valiente para Rusia.

Un día después del anuncio de EE UU de que suspende sus planes para instalar un escudo antimisiles en el Este de Europa, que era percibido como una amenaza por Moscú, han llegado las declaraciones del primer ministro ruso, Vladímir Putin, quien ha declarado que espera nuevas decisiones "acertadas y valientes" de Obama.

"La última decisión del presidente Obama, que anuló los planes de emplazar un tercer escalón de defensa antimisiles en Europa, nos anima y tengo una gran esperanza en que tras esta decisión tan acertada y valiente se produzcan otras", ha dicho Putin durante un foro de inversiones en Sochi, según informa la agencia Interfax.

El jefe del Gobierno ruso ha indicado que Moscú en particular espera "la derogación total de todas las restricciones para la colaboración con Rusia y para la transferencia de altas tecnologías a Rusia". Tambíen confía en que se eliminen las barreras que todavía impiden el ingreso de su país, Bielorrusia y Kazajistán en la Organización Mundial del Comercio.

Putin ha indicado que los "rudimentos de la vieja época" entorpecen la cooperación entre Rusia y EE UU. Tras el anuncio de la administración estadounidense, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, propuso incluir a otros países europeos en un nuevo sistema contra la proliferación de misiles y armas de destrucción masiva.

Congelación de medidas militares.

De esta forma, Rusia ha recogido el guante de Obama y ha decidido congelar las medidas de respuesta que incluían el emplazamiento de cohetes Iskander en Kaliningrado, enclave ruso en el Báltico, según ha afirmado hoy una fuente diplomático-militar rusa, citada por la agencia Interfax.

"En Moscú estudian las nuevas iniciativas estadounidenses en materia de defensa antimisiles (...) El conjunto de medidas que se planeaba adoptar en respuesta al despliegue en Europa de elementos del escudo antimisiles será congelado y, posiblemente, descartado totalmente", ha explicado la fuente.

En noviembre del año pasado, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, advirtió que desplegaría cohetes tácticos en respuesta a la instalación del escudo antimisiles de EE UU en Europa del Este. Los sistemas móviles Iskander (SS-26 Stone, según la clasificación de la OTAN) están dotados de cohetes tácticos con un alcance de entre 50 y 300 kilómetros y pueden portar distintas cargas de hasta 480 kilogramos.

EE UU renuncia al escudo antimisiles de Bush en Europa

El presidente Obama asumirá otra estrategia de defensa con nuevas tecnologías probadas y efectivas y con el respaldo de Rusia.

Medvédev alaba el cambio de planes y pide la colaboración de otros países.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dado un paso más para alejarse de la política de su predecesor en la Casa Blanca y ha anunciado que abandonará el proyecto de construir en Europa un escudo antimisiles para contener la amenaza de países como Irán o Corea del Norte. Obama ha anunciado que habrá una nueva estrategia basada en el desarrollo de otra tecnología, probada y efectiva, que será mucho mejor para afrontar posibles amenazas de Teherán.

"Nuestra nueva arquitectura de defensa antimisiles en Europa aportará defensas más fuertes, más inteligentes y más rápidas a las fuerzas estadouidenses y sus aliados" de la OTAN, ha dicho Obama durante una comparecencia, en la que afirmó que el objetivo es involucrar a Rusia en un sistema global de defensa.

Moscú ha celebrado el cambio de planes y ha manifestado que está dispuesto a profundizar el diálogo con Washington. "Espero que encomendemos a las correspondientes estructuras de ambos países (Rusia y EE UU) que activen la cooperación para atraer a los europeos y otros países interesados" a sumarse al plan global de defensa, ha dicho el presidente ruso, Dmitri Medvédev, citado por las agencias rusas.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, también ha aplaudido en Bruselas la decisión del presidente estadounidense, la cual ha considerado "extraordinariamente sabia". "Es una excelente decisión, desde todos los puntos de vista", dijo Sarkozy en la rueda de prensa celebrada al término del Consejo informal de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Bruselas.

Según han desvelado este jueves los Gobiernos de Praga y Varsovia, Obama les ha comunicado que no va a instalar una batería de misiles interceptores en Polonia ni una estación de radar en la República Checa. El Pentágono ha confirmado la información y ha explicado que se está negociando con ambos países para que puedan participar en un sistema alternativo.

Posteriormente a la comparecencia del presidente, el secretario de Defensa, Robert Gates, ha dado detalles de los nuevos planes, y ha anunciado que dispondrá de barcos Aegis equipados con interceptores y sensores para defender a sus aliados europeos y las fuerzas estadounidenses contra amenazas más inmediatas y que los sistemas de defensa terrestre serán desarrollados en una segunda fase, que comenzaría en 2015.

"Ahora tenemos la oportunidad de desplegar nuevos sensores e interceptores en el norte y sur de Europa que en el corto plazo pueden suministrar una cobertura de defensa de misiles contra amenazas más inmediatas procedentes de Irán u otros países", ha afirmado Gates a la prensa tras el anuncio que ha realizado Obama esta tarde en Washington.

Pendientes de Irán.

El Ministerio de Defensa considera que una de las razones para renunciar al escudo en Europa es que el programa armamentístico iraní, en especial sus misiles de largo alcance -que no se han desarrollado tan rápido como se temía-, no representa una amenaza inminente para Estados Unidos o las principales capitales europeas. No obstante, Obama dejaría abierta la posibilidad de recuperar este proyecto si Irán progresa en la construcción de misiles hasta el punto de suponer un riesgo evidente.

El controvertido sistema defensivo fue ideado por la anterior administración estadounidense de George W. Bush para contrarrestar la posible amenaza de Estados que, como Corea del Norte o Irán, tienen ambiciones atómicas y una tensa relación con Occidente. La marcha atrás de Obama a este proyecto ha sentado bien en Rusia, que consideraba una amenaza directa tener misiles estadounidenses a las puertas de su territorio. Obama ha reiterado que su deseo es "reiniciar" las relaciones con Moscú y olvidar la tensión que presidió los vínculos en la época de Bush para trabajar juntos en asuntos como la amenaza iraní o norcoreana, la guerra de Afganistán o la no proliferación nuclear.

"Después de la medianoche, Barack Obama me llamó para notificarme que EE UU retira su plan de construir una base de radar", ha dicho el primer ministro checo, Jan Fischer, confirmando una información difundida esta mañana por The Wall Street Journal . Poco después, una fuente polaca cercana a las negociaciones ratificaba que "por ahora", tampoco habrá misiles en Polonia.

Aunque la decisión puede contentar a Rusia, no caerá tan positivamente sobre Polonia o la República Checa, que veían la instalación del escudo como símbolo del compromiso de EE UU con su seguridad. Ahora, puede surgir el temor de que Rusia interprete la renuncia como un síntoma de debilidad de EE UU e intente recuperar su órbita de influencia en Europa del Este. "Sin el escudo, perdemos de facto una alianza estratégica con Washington", ha dicho a Reuters Witold Waszczykowski, número dos de la Oficina Polaca de Seguridad Nacional, que asesora al Gobierno

La popularidad de Obama sigue por las nubes en Europa

Los europeos apoyan abrumadoramente la política exterior del presidente de EE.UU, pero Barack Obama no ha satisfecho todas sus esperanzas, según la encuesta "Transatlantic Trends", realizada el pasado junio en 12 países europeos. En ella se observa, no obstante, que los estados del centro y el este europeo son menos entusiastas en su apoyo al presidente demócrata que los del oeste.

También apunta que muchos europeos quieren que sus gobiernos retiren las tropas de Afganistán, a pesar del incremento del esfuerzo militar que la administración Obama tiene previsto pedir a sus socios europeos. La mayoría de los encuestados se opondría a cualquier agresíon armada contra Irán si la diplomacia fracasa y la nación persa consigue hacerse con la bomba nuclear.

Las buenas noticias para Obama, cuyo índice de popularidad en su propio pais ha caído en picado desde que asumió la presidencia en enero, es que más de 3 de cada 4 europeos (un 77%) apoyan su política internacional. Un resultado espectacular comparado con el escaso 19% que el presidente George W. Bush conseguía el año pasado.

"Vemos un cambio reseñable en la opinión translántica respecto a la anterior administración" ha declarado Craig Kennedy, presidente del German Marshall Fund of the United States, un think-thank que financió la investigación junto a la fundación italiana Compagnia di San Paolo.

Las encuestas del 2008 reflejaron que los europeos tenían grandes esperanzas depositadas en Obama: recibió una calurosísima bienvenida cuando visitó Alemania en 2008 aún siendo candidato presidencial y sus índices de popularidad fueron particularmente buenos ahí.

Pero la encuesta de este año ha señalado que solo un 60% de los europeos del centro y del este apoyan sus políticas internacionales, un porcentaje sensiblemente inferior al 86% de Europa occidental.

Sólo un 25% de los habitantes del corazón de Europa piensan que la relación de sus países con EE.UU. han mejorado, comparado con el 43% de los ciudadanos franceses o británicos.

"En resumen, la presidencia de Obama aún no ha colmado las expectativas de una América post-Bush que piden los europeos" declaran los autores del estudio.

Desacuerdos en política exterior.

Los investigadores afirman que aún hay diferencias importantes en asuntos exteriores entre Europa y Estados y que "si esos desacuerdos no se solucionan, la popularidad de Obama caerá. Su «luna de miel» con los europeos posiblemente sea efímera".

Que la popularidad de Obama sea más baja en el centro y el este europeos posiblemente se deba a los temores de las intenciones rusas y que estas naciones disfrutaron de una relación relativamente buena con los Estados Unidos mientras Bush estaba en el poder.

La encuesta determinó que el 63% de los europeos son pesimistas respecto a la estabilización de Afganistán, donde fuerzas del viejo continente luchan encuadradas en las tropas de la OTAN. Un 55% de los europeos del oeste y un 69% de europeos del este quieren una reducción significativa de las tropas o una retira completa del país centroasiático.

El 43% de los europeos dijeron que apoyarían una creciente presión diplomática sobre Irán si finalmente adquiere armas nucleares, pero sin recurrir a agresiones militares. Un porcentaje similar al 47% de los americanos que sí apoyarían tal acción.


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