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La Eurocámara pide que la Unión Europea paralice las negociaciones de adhesión con Turquía

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  • Condena "las desproporcionadas medidas represivas" del Gobierno turco.

El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves por mayoría abrumadora una moción que insta a una "suspensión temporal" del proceso de adhesión turca a la Unión Europea. La resolución no es vinculante, pero es sintomática del tenso impasse entre Bruselas y Ankara. Los europarlamentarios justifican su decisión mencionando las "desproporcionadas medidas represivas" emprendidas por el Ejecutivo turco durante el estado de emergencia vigente tras el golpe de Estado fallido del pasado junio.

El texto se ha aprobado con 479 votos a favor, 37 en contra y 107 abstenciones. Subraya que "Turquía es un socio importante de la UE", pero matiza que en una asociación "debe existir voluntad política de cooperar por ambas partes (...) Turquía no está demostrando esta voluntad política, dado que la actuación del Gobierno no hace más que alejar a Turquía aún más de la vía europea". No obstante, su mensaje final es la convicción de que Turquía debe continuar "vinculada" a la Unión.

El resultado no tendrá repercusión directa en los mecanismos de integración, ya que la Eurocámara no tiene poder para activarlos. El Ministerio de Relaciones de Turquía - UE ha difundido un comunicado poco antes de aprobarse la resolución. Se ha referido al Parlamento Europeo como una "plataforma democrática" donde "naturalmente hay diferentes opiniones" y ha recordado que "la decisión de suspender temporalmente las negociaciones sólo puede ser emitida por el Consejo de Europa".

El apartado cinco del marco negociador para Turquía estipula que "en caso de violación grave y persistente por parte de Turquía de los principios de libertad, democracia, Estado de derecho y respeto de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales en los que se funda la Unión, la Comisión recomendará, por propia iniciativa o a petición de un tercio de los Estados miembros, la suspensión de las negociaciones y propondrá las condiciones para su eventual reanudación".

La resolución se refiere al encarcelamiento de políticos -la cúpula del partido izquierdista HDP sigue en prisión preventiva por "terrorismo"-, la detención de unos 150 periodistas, lasuspensión masiva de funcionarios acusados de apoyar el golpe o el PKK y el cierre de numerosos medios de comunicación. Incide, además, en el trato a detenidos y prisioneros, denunciado por ONG, y pone como línea roja para acabar el proceso la reintroducción de la pena de muerte, solicitada por el presidente Erdogan.
Violación de derechos y libertades

Más de 110.000 profesionales, entre los que se cuentan soldados, académicos, jueces, periodistas y políticos, han sido suspendidos o expulsados de sus cargos desde julio. Cerca de 36.000 personas han sido arrestadas bajo acusación de "terrorismo". A juicio de los eurodiputados, todas estas medidas y decisiones "violan derechos básicos y libertades protegidos por la Constitución turca". La misma que ahora Recep Tayyip Erdogan quiere reformar para instaurar una Presidencia ejecutiva y asumir el control del Gobierno.

Personalidades como la responsable de política exterior comunitaria, Federica Mogherini, han alertado de que detener el proceso sería una jugada "en la que todos pierden". Aun así, países como Austria y Luxemburgo han pedido abiertamente suspender la negociación. La mayoría de socios aboga por no ir más lejos de las llamadas de atención a Ankara. Con todo, muchos expertos son escépticos ante la posibilidad de que estos mensajes influyan en el rumbo autoritario de la Turquía de Erdogan.
La votación no tiene valor para Turquía

El jefe de Estado da muestras de arredrarse poco con las llamadas de Bruselas. Ya este miércoles, antes de la votación, advirtió: "Lo digo por adelantado: esta votación no tiene valor para nosotros sea cual sea el resultado". "Es imposible para mí aceptar el mensaje que se quiere dar. La votación en sí es una prueba de apoyo al terrorismo", enfatizó.

Erdogan reincidió así en una acusación, últimamente recurrente, de que la UE ampara a terroristas. Ankara denuncia que se han hallado armas occidentales en manos de milicianos de la guerrilla PKK, terrorista según Turquía y la misma UE. Critica que no se actúe contra grupos que exhiben simbología del PKK en manifestaciones en Europa y que Alemania apenas responda a los dossieres sobre actividades del PKK que se han enviado a lo largo del tiempo.

En última instancia, el presidente turco ha propuesto someter a referéndum la continuidad o no del proceso de integración. Erdogan se siente en una posición fuerte para negociar con la UE desde que, hace un año, se aprobara el pacto sobre los refugiados. Turquía aceptó recibir a todo migrante que llegue a Europa de forma irregular a cambio de financiación, liberalizar visados Schengen para los turcos y acelerar del proceso de ingreso. El mismo que ahora la Eurocámara quiere enviar al frigorífico.

FUENTE: El Mundo

Bruselas y el FMI se resisten a aceptar la oferta de Grecia

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  • Tsipras se reúne este miércoles con Merkel y Hollande

Claudi Pérez Bruselas 9 JUN 2015 - 22:11 CEST

El cruce de ultimátums entre Berlín y Atenas de la semana pasada estuvo a punto de hacer descarrilar la negociación para alcanzar una solución temporal a la crisis de Grecia. La tensión no ha acabado: los socios europeos despacharon este martes con una negativa tajante la última propuesta del Gobierno de Alexis Tsipras, que se resiste a recortar pensiones pero ha traspasado algunas de sus líneas rojas en aras del acuerdo. Tsipras, la canciller Angela Merkel y el presidente francés François Hollande tratarán de dar este miércoles un impulso político casi definitivo a la saga griega.

Oferta, negativa airada, contraoferta, que a su vez es rechazada, y vuelta a empezar. Esa es la secuencia actual de las interminables negociaciones sobre Grecia, que se acercan a su recta final con infinidad de dudas y apenas una certeza: la partida no está cerrada y cada una de las partes apurará hasta el último día para sacar el máximo partido de la tensión. Tanto los griegos como los acreedores pretenden sacar tajada del temor a un posible impago que nunca acaba de llegar (y que difícilmente llegará). Grecia presentó la enésima propuesta a los socios europeos, que a renglón seguido la tumbaron por enésima vez. Atenas trabajaba en la noche del martes en una nueva revisión de esa oferta, de cara a la reunión que mantendrán este miércoles en Bruselas el primer ministro Alexis Tsipras, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande.

“Las dos partes ya no están tan lejos”, apuntaban fuentes de Atenas y de la Comisión Europea; el vicepresidente comunitario Valdis Dombrovskis auguró un pacto “en los próximos días”. Pero Alemania y el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, diluyeron ese amago de optimismo. Dijsselbloem añadió que el acuerdo es “imposible” sin que Grecia cambie el sistema de pensiones y eleve la edad de jubilación.

Ese es el nudo gordiano de la negociación: las pensiones, que han sufrido duros recortes a lo largo del último lustro. Los socios europeos quieren un tijeretazo adicional que provocaría una crisis política en Atenas. Tsipras rechaza abiertamente ese recorte —que incluiría un revés incluso para las pensiones más bajas, según la última oferta europea—, pero se aviene a otras medidas: el Ejecutivo heleno está dispuesto a endurecer las prejubilaciones, e incluso a aceptar alguna imposición más por ese flanco.

El resto de supuestas líneas rojas se han ido difuminando. Grecia y los socios están ya muy cerca en lo relativo al superávit primario (antes del pago de intereses): Atenas ofrece el 0,75% del PIB para este año y Bruselas quiere el 1%. Y ambas partes saben que esas cifras son inalcanzables: el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, lo ha reconocido explícitamente durante los últimos días.

Ampliar el rescate

Grecia y sus acreedores se encaminan a una nueva patada hacia adelante: discuten ampliar el segundo rescate actual hasta final de año o incluso más allá, hasta marzo de 2016, según informó The Wall Street Journal. Habrá, ya es seguro, metas fiscales más suaves. Y habrá subidas del IVA y algún recorte adicional. Atenas no seguirá adelante con sus planes de revocar las últimas reformas laborales. Y se llegará a un punto de entendimiento, con cesiones de ambas partes, en el capítulo de pensiones. Eso permitiría a Grecia pagar sus próximos vencimientos al FMI y al BCE; no suspender pagos. Y evitará a los socios un jaleo mayúsculo para el que siguen sin estar preparados: una crisis del euro rediviva. A cambio, todo el mundo es consciente de que ese escenario simplemente aplaza el problema. Los acreedores se resisten a debatir una reestructuración de deuda, pese a que todo el mundo sabe que eso llegará tarde o temprano. “Prorrogar y fingir, ese sigue siendo el leit motiv con Grecia”, cerró una fuente europea.

FUENTE: El País.

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Grecia pide al FMI retrasar sus pagos y prepara una contraoferta

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Grecia 
Alexis Tsipras, este jueves en Atenas. / Kostas Tsironis (Bloomberg)
 
  • Atenas gana tiempo para el desembolso de 300 millones de euros
 
Claudi Pérez Bruselas 5 JUN 2015 - 10:30 CEST

Más tensión, más drama, más teatro. La propuesta final de los socios europeos a Grecia no gusta en Atenas, que flirtea desde hace semanas con la suspensión de pagos y trata de negociar alguna concesión de última hora para no tener que traspasar muchas de sus líneas rojas. El Gobierno de Alexis Tsipras pidió este jueves agrupar y retrasar sus pagos al Fondo Monetario Internacional, que suman unos 1.500 millones a lo largo de este mes. Grecia tenía que satisfacer este viernes un primer vencimiento de 300 millones, pero ante sus dificultades de tesorería finalmente lo hará el 30 de junio.




Grecia se acogió este jueves a un tecnicismo que casi nunca se usa y ganó casi dos meses de un plumazo. El Ejecutivo de Tsipras pagará finalmente al FMI a finales de junio: si finalmente no lo hiciera, la cúpula del Fondo no declararía el impago hasta finales de julio, lo que le otorga mayor margen para negociar y, sobre todo, relaja las formidables tensiones financieras a las que están sometidas las arcas de la Hacienda griega. Atenas prepara este jueves un contraataque ante la propuesta final de los acreedores, que ha sentado como un jarro de agua fría en Grecia.

Los socios y el FMI quieren obligar a incumplir muchas de sus promesas: la propuesta, detallada en un documento de siete páginas, ofrece algunas mejoras a Atenas —básicamente, superávits fiscales menos exigentes—, pero supondría otra vuelta de tuerca a la austeridad, acelerar las privatizaciones u obligaría al Gobierno griego a aprobar por la vía de urgencia dolorosos recortes de pensiones. Esas son, básicamente, las medidas que Tsipras se comprometió a evitar antes de ganar las elecciones, hace ya cinco meses.

Desde entonces la vida no ha sido fácil para el carismático primer ministro heleno. Tiene problemas dentro de su partido, con el ala izquierda dispuesta a romper con la eurozona. Tiene dificultades con su electorado, que le apoya masivamente pero quiere un acuerdo que permita a Grecia seguir dentro del euro. Tiene líos con los socios, que le reprochan malas artes en una negociación que ha acabado en un todos contra Grecia. Y tiene las arcas vacías: la economía se ha parado, los ingresos caen y la banca sufre por la fuga de depósitos.

Europa y el FMI saben que Grecia no tiene armas de negociación: apenas la posibilidad de amagar con un impago que podría reeditar la crisis del euro. Y no han cedido apenas nada desde el pasado febrero: la propuesta de los acreedores incluye medidas de una enorme carga simbólica, como eliminar las ayudas sociales a los jubilados con los ingresos más bajos para ahorrar apenas 100 millones de euros. Tsipras se dio este jueves algo de tiempo extra con un ardid para retrasar su calendario de pagos. Pero la hora de la verdad se acerca. Y con la propuesta europea en la mano, no le va a ser fácil firmar el acuerdo sin desatar una tormenta política en Atenas.

FUENTE: El País. 

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Tsipras dice que Grecia ha propuesto “un plan realista” de reformas

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  • El primer ministro griego asegura que el documento incluye concesiones

Reuters Atenas 2 JUN 2015 - 12:28 CEST

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha informado este martes de que su Gobierno ha enviado a los acreedores internacionales un "plan completo y realista" de reformas el lunes por la noche y ha pedido a los líderes europeos que lo acepten para que pueda cerrarse el esperado acuerdo.

"Hemos presentado un plan realista para que Grecia salga de la crisis. Un plan realista, cuya aceptación por las instituciones, nuestros prestamistas y nuestros socios en Europa marcará el fin del escenario de divisiones en Europa", ha declarado Tsipras a la prensa. Según el primer ministro, el plan incluye "concesiones", a pesar de que admite que serán difíciles, si bien no especifica cuáles serán.

"No estamos esperando a que ellos presenten una propuesta, Grecia está presentando un plan", ha añadido el primer ministro griego, incidiendo en que "la decisión sobre si quieren ajustarse al realismo (...) corresponde a los líderes políticos en Europa".

Las declaraciones de Tsipras se producen después de que la canciller alemana, Angela Merkel, presidiera el lunes por la noche en Berlín una reunión sobre Grecia a la que asistieron el presidente francés, François Hollande, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Tsipras advirtió que los ciudadanos tienen que prepararse para tiempos difíciles una vez concluya la negociación. "El día siguiente, tras el final de la negociación, habrá dificultades, pero lo que pide el pueblo al Gobierno es que hagamos frente a las dificultades en condiciones de justicia y de igualdad", ha señalado el primer ministro griego. Y enfatizó: "Los griegos deben sentirse orgullosos, independientemente del partido al que pertenezcan".
 
FUENTE: El País.
 
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Grecia se atrinchera contra el resto del Eurogrupo

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, con el ministro Yanis Varoufakis en una reunión de la semana pasada en Bruselas. / YVES HERMAN (REUTERS)

  • Juncker habló con Tsipras tras el fracaso de los primeros contactos técnicos en Atenas
   Claudi Pérez Bruselas 16 FEB 2015 - 00:05 CET


Dieciocho contra uno. Los primeros contactos técnicos entre las instituciones anteriormente conocidas como troika y Grecia, desarrollados durante el fin de semana, no dieron un solo fruto reseñable y anticipan un nuevo Eurogrupo (la reunión de ministros de Finanzas del euro) espinoso para Atenas, según las fuentes consultadas en Bruselas. El primer ministro heleno, Alexis Tsipras, adelantó el domingo que habrá “negociaciones difíciles” en la capital europea, pero se declaró “lleno de confianza” y reiteró que no aceptará medidas de austeridad rigurosas en ningún pacto sobre su deuda. Pero las fuentes consultadas en el Eurogrupo se expresan con mucho menos optimismo. “El Gobierno griego sigue en otra galaxia, la misión técnica ha sido algo parecido a un desastre y no hay esperanzas para un acuerdo mañana: serán otra vez todos contra Grecia en la reunión de ministros, se acaba el tiempo y Atenas no parece consciente de que el BCE puede cortar el grifo a final de mes si el Gobierno no cambia”, explicaron fuentes diplomáticas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamó el domingo por la tarde a Tsipras en un esfuerzo por buscar una solución que sea aceptable para los griegos y también para los europeos. “Juncker está inmerso en la negociación”, confirmaron fuentes diplomáticas, aunque de momento no ha logrado que Grecia se acomode a los deseos de Berlín, que son también los de los países rescatados de la periferia, como España.

Grecia quiere un acuerdo-puente de seis meses para negociar un tercer rescate en toda regla. Y ofrece cumplir un 70 % de las reformas incluidas en el segundo rescate, más 10 reformas adicionales pactadas con la OCDE. Quiere rebajar la austeridad y poder aprobar medidas destinadas a solucionar la “emergencia social”. No quiere privatizar. Exige cierta flexibilidad: reducir el superávit primario para este año (sin contar el pago de intereses), del 3 % al 1,5 %. Y rechaza el último tramo del rescate, pero a cambio reclama que los bancos centrales den a Grecia los beneficios de las operaciones con deuda griega (1.900 millones), que el dinero para la banca no gastado se quede en Atenas (algo más de 11.000 millones) y pide que sus entidades financieras puedan comprar más volumen de la deuda pública a corto plazo que emite el Estado heleno, para después colocar esos bonos en el banco central. El problema es que, a ojos del resto del Eurogrupo, nada de eso es posible si las condiciones del actual rescate no se cumplen a rajatabla.

Una misión de la Comisión Europea, el FMI y el BCE ha estado en Atenas desde el viernes para ver qué parte de la propuesta griega se corresponde con las condiciones del rescate actual, con resultados nefastos. “Necesitamos cuantificar ahora las propuestas, necesitamos identificar las medidas que propone Grecia y cotejarlas con el programa. Y en la reunión del lunes se verán las diferencias”, explicaron fuentes del Eurogrupo el pasado viernes. “El programa puede tener cierta flexibilidad en función de cómo evoluciona la situación económica y fiscal, pero el contenido de fondo va a ser el mismo”, según la misma fuente.

Nadie espera un accidente en Bruselas. Pero todo el mundo deja abierta una posibilidad de lío si el tiempo sigue pasando y Atenas no cede a las fuertes presiones del Eurogrupo. “La UE es especialista en encontrar soluciones de compromiso de última hora”, recordó Tsipras en su primera visita a Bruselas, hace unos días. Su Gobierno ya ha cedido en algunas cosas: Grecia ha dejado de hablar de quitas y apuesta ahora por un canje de deuda, y siempre ha descartado una salida del euro. Algunos de los problemas son simplemente semánticos: Bruselas busca los eufemismos adecuados para que las concesiones de ambas partes permitan la citada solución de compromiso. Pero en lo esencial, Tsipras sigue en sus trece: “El Gobierno griego está decidido a mantener el compromiso con la gente y no continuará con un programa que tenga las características del rescate previo”, dijo el primer ministro a la televisión griega Skai.

Lo que dice Angela Merkel y repiten todos y cada uno de los ministros del Eurogrupo, salvo el griego Yanis Varoufakis, suena bien distinto: “Grecia debe respetar las reglas”. Esas son las condiciones de Europa, que al cabo tiene la sartén por el mango: a Grecia se le puede hacer de noche si el BCE le corta el grifo a sus bancos o si llegan los vencimientos de deuda y no hay atisbo de acuerdo.

FUENTE: El País. 

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Cuba y la Unión Europea inician el diálogo para normalizar sus relaciones

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El servicio europeo de Exteriores llega a la Habana para iniciar conversaciones con la isla. / YAMIL LAGE (AFP)


  • Culmina en La Habana la primera ronda de negociaciones para la aprobación de un nuevo acuerdo

Maye Primera Miami 30 ABR 2014 - 02:21 CET

Cuba y la Unión Europea han iniciado este lunes la primera ronda de negociaciones que conducirá a la aprobación de un nuevo acuerdo de diálogo político y cooperación, y a la normalización de sus relaciones bilaterales. Estas conversaciones también supondrán el levantamiento definitivo del veto impuesto en 1996 por el bloque comunitario contra La Habana conocido como la posición común: un instrumento diplomático que condicionaba el diálogo de cualquier índole al avance democrático y al respeto de los derechos humanos dentro de la isla. Hasta el momento, Cuba es el único país de la región con el que la Unión Europea no han suscrito ningún tipo de acuerdo bilateral, aún a pesar de que 14 países del bloque mantienen lazos de cooperación y intercambio político con La Habana.

El primer ciclo de conversaciones ha comenzado a las tres de la tarde de este martes (hora local) en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y culminará este miércoles por la tarde. Allí, ambas partes establecerán las condiciones bajo las cuales se construirá el nuevo acuerdo. El director para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Christian Leffler, ha dicho en la antesala de la reunión que Bruselas se incorpora el proceso “con mucha confianza”; el miércoles él será el encargado de informar a los medios sobre los resultados de este encuentro. Hasta el momento está prevista la convocatoria a rondas de negociación cada dos meses, según adelantó Leffler en marzo pasado.

La reunión ha sido posible después de que La Habana aceptara, el pasado 3 de marzo, la propuesta de la Unión Europea de discutir un acuerdo de diálogo político y de cooperación, aprobada un mes antes en Bruselas. “Cuba acoge con satisfacción esta propuesta del 10 de febrero de la alta representante (Catherine Aston), que significa el fin de las políticas unilaterales de la Unión Europea sobre Cuba y acepta el inicio de negociaciones al respecto”, anunció en aquella oportunidad el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una conferencia de prensa en la que aseguró que su Gobierno estaba dispuesto a discutir “cualquier tema”, incluyendo el del respeto a los derechos humanos. El bloque celebró la respuesta de la isla e informó que las discusiones se desarrollarían “con espíritu constructivo y de respeto mutuo”, sin revelar cuáles serían las directrices que guiarían la elaboración del acuerdo de diálogo político y de cooperación que el Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea estuvo considerando durante el último año.

El avance hacia el deshielo de las relaciones bilaterales ocurre en el contexto de un lento de apertura económica puesto en marcha por el Gobierno de Raúl Castro para actualizar el vetusto modelo socialista y atraer inversiones extranjeras que levanten las deprimidas finanzas de Cuba. La Habana y Bruselas entablaron relaciones diplomáticas el 29 de septiembre de 1998 y desde entonces el intercambio político ha sido interrumpido en dos oportunidades.

La primera vez, en 1996, después de que la Fuerza Aérea de Cuba derribara dos avionetas de la organización de exiliados cubanos Hermanos al rescate, afincada en Miami. A solicitud del presidente del Gobierno español, José María Aznar, el 2 de diciembre de ese año la Unión Europea aprobó la posición común, que condicionaba la cooperación con Cuba a su apertura democrática. Siete años más tarde, La Habana se incorporó como observador formal en las negociaciones comerciales entre la UE y el grupo de países ACP (de África, el Caribe y el Pacífico), y el 10 de marzo de 2003, el bloque inauguró una oficina en La Habana; pero el diálogo volvió a suspenderse después de que la Unión Europea anunciara sanciones contra la isla, el 5 de junio de 2003, tras el fusilamiento de tres disidentes y la imposición de severas condenas de prisión contra otros 75, en el periodo conocido como “la primavera negra”.

El 19 de junio de 2008, el Consejo de Ministros de Exteriores del grupo aprobó por unanimidad el levantamiento de las sanciones impuestas en 2003 contra La Habana y el inicio de un proceso de diálogo que condujo al restablecimiento de la cooperación. Aún a pesar de la vigencia de la posición común, 14 países comunitarios han suscrito acuerdos bilaterales y memorandos de entendimiento para el intercambio político con Cuba y, según datos de la Comisión Europea, la UE es en la práctica uno de los socios comerciales más importantes de La Habana, pues maneja casi la mitad de las inversiones extranjeras directas en la isla.

Fuente: El País.

El viceprimer ministro ucraniano promete que firmarán el acuerdo con la UE

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El viceprimer ministro de Ucrania, Serhiy Arbuzov (d), se da la mano con el comisario de la UE Stefan Fule (i)durante su encuentro en Bruselas.
El viceprimer ministro de Ucrania, Serhiy Arbuzov (d), se da la mano con el comisario de la UE Stefan Fule (i)durante su encuentro en Bruselas.- REUTERS

  • Serhiy Arbuzov afirma que no pude establecer una fecha para la adhesión de su país al tratado de libre comercio con la Unión Europea, pero asegura que se está negociando que llegará "pronto"
EUROPA PRESS Bruselas 12/12/2013 20:48

El viceprimer ministro ucraniano, Serhiy Arbuzov, ha prometido este jueves en Bruselas que el Gobierno de Kiev firmará "pronto" el acuerdo de asociación y de libre comercio con la Unión Europea.

"Ucrania firmará pronto este acuerdo de asociación (...) teniendo en cuenta los intereses nacionales estratégicos" del país, ha explicado el viceprimer ministro ucraniano en rueda de prensa conjunta con el comisario de Ampliación, Stefan Füle, tras cerca de cuatro horas de discusiones.

"Tenemos voluntad política. Hemos venido aquí con un gran equipo. Queremos discutir todas las cuestiones abiertas. Hemos hecho eso hoy", ha recalcado. "¿Cuándo lo vamos a hacer? Cuando trabajemos y acordemos todas las cuestiones que hemos fijado hoy", ha explicado.

"No podemos decir la fecha pero tenemos que trabajar en ello. Tenemos que explicar a la gente cada paso que estamos haciendo y luego podemos prometer algo", ha recalcado, si bien ha confiado en que "en el futuro próximo" ambas partes fijarán la fecha y los plazos para la aplicación del acuerdo.

"No podemos decir la fecha pero tenemos que trabajar en ello" Füle ha reiterado que el acuerdo sigue sobre la mesa para Ucrania y ha explicado que con el objetivo de firmar "rápidamente" el acuerdo y "en base de un compromiso claro de Ucrania de firmar el acuerdo de asociación", ambas partes han acordado "preparar una hoja de ruta para la implementación del acuerdo".

En segundo lugar, facilitar y seguir apoyando a Ucrania a "crear las condiciones necesarias" para que alcance un acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional y, en tercer lugar, utilizar un mecanismo de consultas bilaterales "que examinará rápidamente y en profundidad todas las cuestiones relativas a la implementación" del mismo y ello incluirá llegar a "un entendimiento común sobre los beneficios esperados e inversiones".

Ucrania reclama entre 5.000 y 160.000 millones en ayudas

El comisario de Ampliación ha dejado claro que no han hablado de cifras "concretas" en esta cita pero ha apuntado que las cifras de ayuda reclamada por Ucrania, que van desde los 5.000 millones de euros hasta los 160.000 millones y están relacionadas presuntamente con el coste de la modernización del país, son "burdamente exageradas". "Ni se basan en hechos ni están justificadas", ha zanjado el comisario.

"No hemos discutido cifras concretas. Primero necesitamos discutir lo que son las necesidades de la parte ucraniana y, por otro lado, cuál es el compromiso y plazo para aplicar el acuerdo de asociación y luego podríamos vincular nuestro apoyo en este proceso", ha explicado Füle, insistiendo en que han centrado sus discusiones en abordar las cuestiones "esenciales" como el acuerdo con el FMI y "cómo podíamos tener más claridad, con qué medios, estaríamos dispuestos a apoyar la implementación del acuerdo de asociación".

Füle ha recalcado que en el marco del acuerdo de asociación la ayuda europea va a "aumentar y aumentar", tras recordar que la UE ya ha sido el principal donante para apoyar la modernización de Ucrania. "Hemos hecho un compromiso claro de equiparar nuestro apoyo financiero al nivel de ambición de nuestros socios ucranianos", pero dejando claro que es dentro del principio de "más a cambio de más", es decir, a más reformas más ayudas.

El comisario ha vuelto a defender que la UE está dispuesta a "aumentar" el préstamo del Fondo Monetario Internacional con Ucrania con asistencia macrofinanciera y a "aumentar el programa de asistencia financiera para ayudar a implementar el acuerdo, una vez firmado" pero ha insistido en la importancia de avanzar en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya directora gerente Christine Lagarde, se ha mostrado abierta a reanudar las negociaciones.

El viceprimer ministro ucraniano ha admitido algunos problemas de índole "comercial" del país para firmar el acuerdo y ha admitido que la cifra es "una cuestión a negociar", al tiempo que ha dejado claro que pueden "mostrar el cálculo de la evaluación transparente" de sus necesidades financieras.

Parte de la solución a la crisis política ucraniana

Füle también ha dejado claro que la firma y el proceso que lleve a la firma del acuerdo con la UE "debe ser también parte de la solución política a la crisis política" que vive el país, insistiendo en que debe ser un proceso incluyentes, que también implique a la sociedad civil que ha salido a la calle a protestar pacíficamente a favor del acercamiento a Europa.

Respecto a si la UE se equivocó al no dar una perspectiva de adhesión clara a Ucrania, el comisario ha dejado claro que si se quiere ayudar a los países del Este de Europa a transformarse es mejor "estar preparados para usar no sólo algunos sino todos los instrumentos que tenemos". "Aunque el acuerdo de asociación, aunque es un instrumento poderoso de transformación en sí, es sólo secundario para la perspectiva europea", ha explicado.

El comisario ha confirmado que no ha recibido una petición de la oposición para mediar sobre el terreno y ha explicado que "si llega" la considerará junto con la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, "garantizado que ayudaremos al pueblo ucraniano de la mejor manera". Ashton mantuvo en Kiev reuniones con el presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, la oposición y la sociedad civil el martes y miércoles para tratar de facilitar un diálogo entre las partes que ponga fin a la crisis en el país y este jueves ha pedido al ministro de Exteriores lituano, Linas Linkevicius, que vuelva este jueves a Ucrania en "su nombre" para tratar de facilitar un diálogo entre las partes, según ha explicado el lituano, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la UE.

Fuente: Público.

Bruselas retoma las negociaciones para abrir las puertas de Europa a las multinacionales de EEUU

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  • La Comisión hace oídos sordos a la petición de varios líderes europeos y negocia el Tratado de Libre Comercio con EEUU sin esclarecer el escándalo de espionaje.

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL Madrid 11/11/2013 07:24 Actualizado: 11/11/2013 08:30

Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE
Obamma y Merkel, durante una visita del presidente de EEUU a Alemania. EFE


A pesar de que la Administración Obama no ha despejado una sola incógnita sobre el presunto espionaje a la UE, EEUU y Europa retoman este lunes en Bruselas las conversaciones sobre el Tratado de Libre Comercio que servirá para facilitar las transacciones comerciales entre ambos lados del Atlántico, aunque también podría subordinar aún más la economía de los 28 a la de las empresas norteamericanas.

La UE inicia así la segunda semana de encuentros, inicialmente previstos para mediados de octubre, y pospuestos por la paralización del Gobierno estadounidense, sin que hayan transcendido más que unos pocos datos sobre el Tratado de Libre Comercio que, según fuentes oficiales, supondrá un aumento de 110.000 millones de euros en el PIB de la UE, y de cerca de 95.000 millones en el caso de Estados Unidos.

Un tratado de libre comercio es un acuerdo comercial para eliminar o reducir barreras arancelarias (económicas) y no arancelarias (normativas). Este contrato entre dos o más partes, que pueden ser países o agrupaciones de naciones, se rige por las normas de la Organización Mundial del Comercio o por mutuo acuerdo entre las partes, y teóricamente sirve para favorecer las relaciones comerciales, pero también supone la pérdida del poder de intervención de los estados, el laissez faire económico que podría favorecer a las empresas más grandes en detrimento de las pequeñas y medianas organizaciones.

Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea ya generan cerca de 700.000 millones de euros al año -la balanza está a favor del Viejo Continente, con un excedente comercial de 86.000 millones de euros-, pero de cerrarse este acuerdo esta cifra podría aumentar en más de 200.000 millones, constituyéndose la mayor zona de libre comercio global, concentrando casi el 50% de la actividad económica mundial. La Comisión Europea asegura que puede suponer un incremento de entre el 0,5% y el 1% del PIB, que en las familias repercutiría en una subida del poder adquisitivo de 550 euros anuales.

La trampa, explicó a este diario el eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, es que no "todos saldremos beneficiados", como aseguró el presidente de EEUU, Barack Obama, en el último G-8. "Las zonas de libre comercio sólo benefician a las multinacionales y al sector financiero. Van a acumular capital a una velocidad de vértigo", afirmó el eurodiputado, defendiendo la celebración de un referéndum entre los ciudadanos europeos, como sí se ha hecho en varios países antes de contraer este acuerdo.

Con todo, la firma de tratados de libre comercio comenzó hace más de ciento cincuenta años y es una práctica habitual-la UE ha ratificado cerca de 200-, pero evidentemente no todos tienen la misma repercusión. Por ejemplo, los acuerdos firmados entre EEUU y Chile o Colombia tienen distintas particularidades y limitaciones, como los que hoy negocian México y Panamá, o el contraído por Honduras y Canadá el pasado martes, que aún debe ser ratificado por ambos países, y que regula el intercambio de productos alimentarios o textiles, entre otros.

Escasa información

De momento, apenas ha transcendido información sobre el estado de las negociaciones y los puntos abordados durante las primeras reuniones. En principio, los sectores audiovisual y cultural están fuera de las negociaciones, en las que tampoco se esperan grandes avances en materia bancaria o agricultura.

Si todo marcha según lo previsto, el país norteamericano y los 28 firmarán este acuerdo en un plazo de dos años. Después, el texto deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y por las respectivas cámaras de los Estados miembros, y deberán retomarse las negociaciones si parte de los 28 lo rechazan.

A día de hoy, este es el calendario de reuniones (pasadas, presentes y futuras)

Primera ronda (julio de este año): Curiosamente, la primera semana de negociaciones se celebró entre el 8 y el 12 de julio de este año, durante el estallido de las primeras revelaciones sobre el espionaje de la NSA. En Washington, Europa y EEUU hablaron de la normativa sanitaria y fitosanitaria, el acceso a los mercados y bienes industriales, las adquisiciones públicas de bienes y servicios, el sector automovilístico-según el secretario de Estado de Comercio español, un área clave- los servicios financieros, el comercio electrónico y los productos agrícolas

Segunda ronda (noviembre): Marcada originariamente entre el 7 y el 11 de octubre, pospuesta hasta la semana del 11 al 15 de noviembre por la paralización del Gobierno de EEUU. En Bruselas, los distintos equipos de negociadores de ambas partes discutirán sobre servicios, inversión, energía, materias primas y temas regulatorios, entre otros.

Tercera ronda (diciembre): Washington volverá a ser el escenario de estas reuniones, que se celebrarán entre el 16 y el 20 de diciembre.

En lo que respecta a nuestro país, y según la fundación alemana Bertelsmann, España sería el cuarto país que más puestos de trabajo generaría de concretarse el acuerdo -entre 36.000 y 143.000- y también sería el cuarto de la lista en el que más se incrementaría el PIB a largo plazo.

La CE ignora el espionaje

A pesar del presunto espionaje de EEUU a millones de ciudadanos europeos y a los líderes de decenas de países, la Comisión Europea ha rechazado incluir un capítulo sobre la protección de datos en la negociación comercial, recordando que existe un grupo de expertos estadounidenses y europeos creado en julio, que sólo se ha reunido tres veces y sin que hayan transcendido resultados de sus encuentros.

Del mismo modo, ha decidido hacer oídos sordos a la petición del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y de varios grupos de esta cámara, que abogaban por la paralización del acuerdo hasta recabar más datos sobre las escuchas de la NSA espionaje de la NSA.

Consultados por este diario, los europarlamentarios Willy Meyer (IU) y Juan Fernando López Aguilar se mostraron favorables a la paralización de las negociaciones, en la línea marcada por el presidente del Parlamento Europeo y candidato socialista para las elecciones europeas de 2014.

Por su parte, el presidente François Hollande aseguró en julio que era mejor contar con una evaluación precisa sobre el presunto espionaje antes de seguir con las negociaciones y la propia canciller Angela Merkel, que hoy descarta rotundamente pedir una pausa en estas reuniones, amenazó con que la cuestión del espionaje tendría un "importante papel" en las negociaciones con EEUU.

Al otro lado del ring, el Partido Popular Europeo, los gobiernos de los 28, el Ministerio de José Manuel García-Margallo -por la "importancia vital" de las relaciones con Estados Unidos- y el propio secretario de Estado de EEUU, John Kerry, "Esta es una alianza comercial, algo completamente separado de los otros temas que la gente puede tener en mente. No debería confundirse con las preguntas legítimas que existen respecto a la NSA", defendió en un reciente viaje a Polonia.

Y en vista de los últimos acontecimientos, Kerry se saldrá con la suya: Washington y Bruselas seguirán adelante con la negociación, las reivindicaciones de Schulz caerán en saco roto, y la verdad sobre las escuchas seguirá sin salir a la luz.

Fuente: Público.

La UE retoma el diálogo de adhesión con Turquía tras años de bloqueo

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Los ministros turcos de Desarrollo y Exteriores, el ministro de Exteriores lituano y el comisario europeo de Ampliación. / JULIEN WARNAND (EFE)

  • Ankara anuncia nuevos intentos de promover la reunificación de Chipre
 
Lucía Abellán Bruselas 5 NOV 2013 - 18:24 CET


Bruselas ha dado este martes el primer paso en tres años y medio para integrar a Turquía en el seno comunitario. Representantes de la Unión Europea y del Gobierno turco abrieron un nuevo capítulo en las negociaciones que mantienen desde 2005, con avances muy limitados. La Comisión Europea ha pedido un compromiso adicional a Turquía y, a cambio, asegura que no habrá más interrupciones del diálogo. La primera consecuencia del deshielo se percibirá en las próximas semanas, con la firma de un acuerdo entre las dos partes para repatriar a Turquía a los inmigrantes que lleguen a suelo europeo por la frontera de ese país.

Aunque el contenido del nuevo capítulo sobre la mesa —política regional— es poco conflictivo, el regreso de los representantes turcos a la capital europea tiene el gran valor político de desatascar el proceso de adhesión. Pero se trata solo del primer paso. El verdadero reto vendrá al abrir los próximos dossieres, relativos a la libertad y los derechos humanos. Chipre los bloquea (por el conflicto histórico que mantienen los dos territorios sobre la isla, dividida en dos), mientras otros países —y la propia Comisión Europea— vetan también diferentes capítulos. "Espero ahora encontrar consenso para abrir las negociaciones sobre derechos fundamentales", confió el comisario para la Ampliación Europea, Stefan Füle, tras el encuentro celebrado en Bruselas.

El ministro turco de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, dijo encontrar una mayor receptividad en Chipre con el nuevo primer ministro, el conservador Nicos Anastasiades, pues en su día fue el único político favorable a la reunificación de la isla. Bagis aseguró que la ONU, promotora de aquel proyecto, ha retomado la iniciativa y que se están produciendo contactos entre autoridades turcas y chipriotas. El ministro responsable de la negociación con la UE incluso vaticinó que el nuevo plan podría estar redactado antes de final de año para ser votado en 2014. Un horizonte demasiado optimista teniendo en cuenta las enormes reticencias que puede encontrar.

La meta más concreta en el tortuoso camino de adhesión turca se espera, no obstante, para dentro de pocas semanas. Ankara y la UE firmarán un acuerdo para que los extranjeros que accedan a Europa por Turquía, y que no cumplan las condiciones para quedarse, puedan ser repatriados a ese país. La frontera turca constituye hoy un importante foco de tensión, pues casi 600.000 sirios han emigrado por la crudeza de la guerra, según cifras del Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan. Ese acuerdo es la condición que exige Bruselas para empezar a negociar la contrapartida para Ankara: la eliminación de visado para viajar a la UE.

El ingreso de Turquía en el club comunitario tiene aún que superar numerosos obstáculos. Alemania, el país más influyente, tiene serias dudas sobre las reformas de las que presume Erdogan. Fueron precisamente las reticencias germanas las que frenaron en seco las expectativas de avance este verano, cuando el diálogo estaba a punto de retomarse. Las violentas imágenes de policías turcos reprimiendo las manifestaciones contra el Gobierno que recorrieron el país disgustaron a toda la UE y dilataron el proceso. También Francia ha mantenido siempre reservas, aunque la llegada al poder de François Hollande las alivió.

Frente a los reproches europeos, el ministro turco también se permitió lanzar dos críticas a los representantes comunitarios. La primera, su tibia actitud ante el conflicto sirio. La segunda, la falta de condena al golpe de Estado en Egipto que desalojó del poder a Mohamed Morsi, elegido en las urnas. "Ambas cosas me hacen más difícil mi trabajo de defender la integración en la UE", se sinceró Bagis.

Fuente: El País.

La UE desbloquea el proceso de negociación con Turquía

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  • Alemania acepta abrir un nuevo capítulo en el diálogo, aunque más tarde de lo previsto

Lucía Abellán Bruselas 25 JUN 2013 - 13:10 CET

Alemania ha levantado el veto que lanzó la semana pasada a las negociaciones de adhesión entre la Unión Europea y Turquía. Los representantes de los Veintisiete acaban de alcanzar un acuerdo para seguir adelante con el diálogo –que implicaba abrir un nuevo capítulo en la negociación, el relativo a la política regional-, aunque algo más tarde lo de previsto, según confirma la presidencia irlandesa de la UE.

De esa forma, la opinión mayoritaria de los Estados miembros ha logrado superar las reticencias que planteó la semana pasada Alemania –y con menos énfasis Holanda- hacia la apertura de un nuevo capítulo en ese proceso, el primero que se iba a abrir en tres años. El rechazo de Alemania a seguir adelante con los planes suponía un importante gesto político hacia las turbulencias que vive Turquía y el modo como el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, está sofocando las protestas.

Pero la mayoría de los Estados miembros (y la propia Comisión Europea) opinaban que Turquía había dado importantes pasos hacia adelante y que el mejor camino para consolidarlos no era bloquear el proceso de negociación, sino continuar con él. Finalmente, la decisión de compromiso alcanzada consiste en abrir el capítulo 22 de ese diálogo, pero no mañana, como estaba previsto, sino a final de año, confirman esas fuentes.

"Creo que el proceso de entrada en la Unión Europea es la herramienta más eficaz que tenemos para influir en la agenda de reformas de Turquía. Las reformas inspiradas por la UE han facilitado el creciente espacio para las protestas pacíficas y voces disidentes", declaró Eamon Gilmore, viceprimer ministro de Irlanda, país que ostenta la presidencia de la UE en la primera mitad de este año.

Fuente: El País.

Alemania frena dar un nuevo impulso a la negociación de adhesión de Turquía

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Javier G. Gallego (corresponsal) | Efe | Bruselas

Alemania se ha opuesto a que la Unión Europea retome las negociaciones de adhesión con Turquía, que iban a comenzar la próxima semana después de tres años paralizadas. Este bloqueo es la primera reacción de los estados miembros a la represión violenta del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, a las protestas de miles de manifestantes.

Junto al voto en contra de Alemania, Holanda se ha abstenido en la votación de hoy, frente a la opinión favorable de retomar las negociaciones de los otros 25 socios europeos. En este caso se requiere unanimidad de todos los países para continuar con el proceso.

A nadie se le escapa el hecho de que Alemania celebra elecciones el próximo mes de septiembre y que la población turca en el país es muy numerosa. De hecho, el negociador turco con la UE, Egemen Bagis, ha reaccionando advirtiendo a la canciller, Angela Merkel, que si sigue los pasos de Nicolas Sarkozy (que se opuso firmemente a la adhesión de Turquía) sufrirá el mismo castigo en los comicios. "Aquellos que critican las prácticas en Turquía deberían echar un vistazo a lo que está pasando en sus propios países", ha dicho en declaraciones recogidas por Bloomberg.

Hace un mes el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, se posicionó a favor de que la UE retomara las negociaciones con Turquía. Lo mismo opina el comisario de ampliación, Stefan Fule, que pidió la semana pasada ante el pleno del Parlamento Europeo que el bloque comunitario esté ahora más cerca que nunca de Turquía. Desde que comenzaron las discusiones en 2005, la UE y Turquía sólo han tratado 13 de los 35 puntos de negociación.

El asunto podría volver a abordarse en otra reunión que mantendrán el lunes los embajadores.
 
'No es el momento'

El objetivo es que si se obtiene la luz verde, las negociaciones con Ankara puedan comenzar el 26 de junio, tal y como estaba previsto.

Berlín considera que no es el momento adecuado para avanzar, mientras que otros países y la Comisión Europea creen que precisamente la ocasión es idónea para tender la mano a Turquía y ofrecer más diálogo con Europa.

El capítulo que la UE y Turquía preveían abrir este mes era el de Política Regional, importante principalmente como símbolo tras años en los que las negociaciones (iniciadas en 2005) apenas han avanzado por las reticencias de países como Francia y Alemania y el conflicto de Ankara con Chipre.

En los últimos meses, el Gobierno turco ha urgido a los Veintisiete a acelerar la adhesión y ha advertido de que podría buscar otras alianzas ante la falta de progresos.

En su última visita a Bruselas, el pasado mes de mayo, el ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu, reclamó a la UE el fin al bloqueo "político" de su proceso de adhesión y consideró necesario dar un nuevo enfoque a las relaciones entre las dos partes.

Fuente: El Mundo.