Mostrando entradas con la etiqueta Unión bancaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Unión bancaria. Mostrar todas las entradas

Draghi pide más poder para sancionar

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998



El presidente del BCE, Mario Draghi, el pasado febrero en Bruselas.

  • El BCE quiere que la UE refuerce sus competencias para multar en su nueva etapa como supervisor del sector
  • El organismo decidirá la idoneidad de los directivos

Plagada de matices y rebajada respecto a las aspiraciones iniciales, la unión bancaria europea empieza a tomar forma y a confirmar el poder del Banco Central Europeo (BCE) sobre las entidades financieras y frente a las autoridades nacionales. El reglamento del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), que el organismo con sede en Fráncfort acaba de aprobar y hacer público para entrar en vigor el próximo noviembre, refleja este nuevo papel. La normativa establece que será el BCE el que evalúe la “idoneidad” de los directivos de entidades supervisadas, a los que someterá a revisiones periódicas. Además, los hombres de negro del órgano europeo podrán llevar a cabo inspecciones “sorpresa” in situ,sin que obviamente los bancos afectados por este examen tengan aviso, entre otras medidas. Pero el presidente, Mario Draghi, ha pedido también a Bruselas más poder para sancionar.

Draghi reclama al Consejo Europeo la modificación del reglamento sobre las competencias del BCE para imponer sanciones. Las recomendaciones para este cambio, publicadas el viernes, persiguen dar una mejor cobertura jurídica a sus sanciones, pero además elevan enormemente los límites para imponer multas diarias coercitivas a los bancos “para obligarlos a cumplir los reglamentos o decisiones del BCE en materia de supervisión o para poner fin a las infracciones continuadas”. Hasta ahora el límite era de 10.000 euros al día y el BCE quiere que se eleve al 5% del volumen de negocio diario

Además, advierte de que los límites de las multas a imponer por el BCE por incumplir una decisión o reglamento del propio supervisor deben ser los mismos a los de las multas que puede imponer por violar el derecho comunitario. Y pide, por tanto, que se igualen al alza, desde 500.000 euros hasta el 10% del volumen de negocios anual o el doble del beneficio obtenido con la infracción.

El BCE también quiere más plazo para decidir castigos. “Puesto que las investigaciones de supuestas infracciones en materia supervisora son más complejas, la facultad de imponer y ejecutar sanciones administrativas en esa materia debe someterse a plazos más largos que los establecidos respecto de (...) funciones distintas de la supervisión”, apunta.

Por otra parte, con la entrada en vigor del MUS, el BCE también podrá vetar las operaciones de compra. La autoridad nacional evaluará que dicha “participación cualificada en una entidad de crédito” cumple con las condiciones de la legislación del país y presentará al BCE “el proyecto de decisión para que se oponga o no se oponga a la adquisición al menos 15 días hábiles antes de que expire el plazo de evaluación”.

En cuanto a los responsables de los bancos, la normativa deja en manos del BCE su visto bueno. "Para evaluar la idoneidad de los directivos de entidades supervisadas significativas, el BCE gozará de las competencias de supervisión atribuidas a las autoridades competentes con arreglo a la legislación nacional y de la Unión aplicable", señala el reglamento.Además, habrá una "revisión continua".

Aunque las entidades consideradas “significativas” —por volumen de activos, importancia para la economía del país miembros o sus operaciones transfronterizas— quedarán bajo supervisión más estrecha del BCE, los países también tendrán la obligación de informar al banco que preside Mario Draghi “cuando la situación de una entidad supervisada menos significativa se deteriore de forma rápida y significativa, especialmente si dicho deterioro pudiera traducirse en una solicitud de asistencia financiera directa o indirecta” del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

El BCE también organizará una unidad de investigación independiente con miembros designados por este que no podrán participar ni haber participado en los dos años anteriores a esta actividad en la supervisión de la entidad que se ha empezado a investigar. Este equipo podrá convocar a los responsables del banco en estudio a una audiencia oral de carácter privado.

También habrá equipos de inspección del BCE in situ, como los hay actualmente por parte de las autoridades nacionales. Habitualmente el órgano con sede en Fráncfort informará de estas inspecciones a las autoridades al menos una semana antes de que se produzca la visita a la entidad financiera. Sin embargo, “cuando así lo requieran la correcta ejecución y la eficacia de la inspección”, se producirán esas visitas por sorpresa, “sin notificación previa a la entidad supervisada”. Y en estos casos, el BCE se cura en salud para evitar fugas de información y deja claro que la autoridad nacional “será informada tan pronto como sea posible antes de que comience la inspección”.

Fuente: El País.

El pacto de unión bancaria consagra la hegemonía alemana en la UE

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998


Merkel, junto al primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel. / FRANCOIS LENOIR (REUTERS)

  • Francia y Reino Unido chocan por el proyecto de integración militar europea

Luis Doncel / Lucía Abellán Bruselas 19 DIC 2013 - 21:04 CET


La que empezó siendo conocida en la política local como Das Mädchen (la muchacha) ha acabado por convertirse en la figura que más poder ha acumulado en el continente en las últimas décadas. Nada más revalidar su cargo en Berlín, Angela Merkel llegó este jueves a una cumbre de líderes en la que no se tomaron decisiones trascendentales, porque lo realmente importante, el mecanismo para liquidar bancos que ha de convertirse en la segunda pata de la unión bancaria, ya lo habían decidido la noche anterior los ministros de Economía. Y en este caso, como ha pasado en tantas ocasiones desde el inicio de la crisis del euro, el acuerdo final se moldeó, casi punto por punto, a los deseos de la superpotencia del continente y de la mujer que acaba de recibir la legitimidad para gobernar cuatro años más.

Las crisis bancarias del futuro no se resolverán con un mecanismo ágil encabezado por la Comisión Europea en la que un gran fondo europeo tape los agujeros y aleje el fantasma del contagio como quería el propio Ejecutivo comunitario, el Banco Central Europeo, el Parlamento, Francia, Italia y casi todo el mundo. Las largas semanas de discusiones entre ministros se saldaron con una victoria del Gobierno alemán, que se negaba en redondo a dejar tanto poder en otras manos. El sí se logró a costa de descafeinar el proyecto inicial hasta el punto de que algunos expertos se preguntan si lo finalmente logrado merece el nombre de unión bancaria.

A los ministros de Finanzas les tocaron las negociaciones maratonianas a cara de perro; y los jefes de Estado y de Gobierno se quedaron con la foto y la bendición política al pacto económico. Pese a las críticas que había vertido en los últimos días, el presidente del BCE, Mario Draghi, también alabó el acuerdo alcanzado horas antes. “El BCE acoge con gran satisfacción el acuerdo. Es un paso importante para completar nuestra unión bancaria”, dijo.

Para que lo acordado por los ministros entre en vigor aún hace falta el visto bueno del Parlamento Europeo, previsto para antes de las elecciones del próximo mes de mayo. Y, a tenor de las palabras de su presidente, esta tarea parece difícil. “Vamos en la mala dirección si en lugar de optar por un órgano de decisión independiente y rápido, dejamos que los Estados retengan su poder de decisión”, dijo el socialdemócrata Martin Schulz, que además de máxima autoridad de la Eurocámara está en campaña para convertirse en el próximo presidente de la Comisión.

Más allá del bloque económico, la cumbre abordó el primer intento desde 2008 de reforzar una política común de defensa. La iniciativa provocó un choque de posturas entre las dos grandes potencias militares europeas. Francia pidió a sus socios más cooperación en misiones como la que ellos desarrollan en solitario en la República Centroafricana. Tanto Reino Unido, el país más reticente a la cooperación militar, como los nórdicos rechazaron una mayor cooperación. Lo único que pudo acordarse fue que la alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, presente una propuesta de financiación de este tipo de operaciones militares que ahora sufragan solo los países que participan en ellas. La idea es buscar algún tipo de apoyo comunitario que alivie a los Estados que se enrolan en operaciones militares.

Más importante que ese futuro marco resultó la decisión de que los fondos comunitarios destinados a investigación (Horizonte 2020) puedan emplearse, por primera vez, para innovación militar.

El líder británico, David Cameron, ya dejó claro antes de entrar en la cumbre sus recelos hacia esa mayor coordinación militar en la UE. Aunque el documento presentado a los Veintiocho nada decía de crear ejércitos comunes, Cameron advirtió de que vetaría cualquier intento de crearlos. “No es apropiado que la UE tenga capacidades, ejércitos o fuerzas aéreas”, aseguró. El presidente francés, François Hollande, aspiraba a mucho más con la creación de una “Europa de la defensa”.

Uno de los principales argumentos de Reino Unido para oponerse a una mayor coordinación militar europea es que ya existe la OTAN y que cualquier otra cooperación es contraproducente. Pero el secretario general de la Alianza Atlántica, invitado al debate de ayer, dejó sin argumentos a Cameron. “Reforzar la defensa europea es reforzar la OTAN”, aseguró en conferencia de prensa. Rasmussen pidió a los Estados que no incurran en duplicidades ni malgasten en activos militares.

Fuente: El País.

La UE alcanza un acuerdo sobre el mecanismo de cierre de bancos

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998


  • Alemania impone sus condiciones y rebaja la ambición de la unión bancaria
  • La Eurocámara pide que sea la Comisión quien cierre bancos
     
Claudi Pérez / Miguel Mora Bruselas / París 19 DIC 2013 - 01:13 CET

Segundo paso hacia la unión bancaria. Con Alemania como clara ganadora, a trancas y barrancas y después de 13 horas de intensas negociaciones. Pero acuerdo al fin y al cabo: los ministros de Economía de la UE alcanzaron a medianoche un pacto de mínimos sobre el mecanismo de resolución bancaria (en plata: de cierre de bancos) y sobre los fondos para sufragar las liquidaciones de entidades cuando se produzcan, que pagará el propio sector financiero.

Finalmente, serán los Estados miembros quienes aprieten ese botón nuclear —con la Comisión en un papel secundario—, tal como quería Berlín; los ministros, además, consiguieron simplificar el proceso de toma de decisiones para asegurarse de que un banco se pueda cerrar en un fin de semana: en un máximo de 24 horas. Habrá también un fondo de resolución común, si bien compartimentado durante un periodo de 10 años, de 55.000 millones de euros y con una mutualización muy limitada. De nuevo, tal como quería Alemania. Durante ese periodo se forjará el fondo común definitivo, que aún no está esbozado:

Berlín deja claro, una vez más, que el contribuyente alemán no pagará —en principio— por los desmanes que provocaron esta crisis. Alemania forcejeó hasta el último minuto para imponer su punto de vista, aunque finalmente ha cedido en algunos flecos menores. Si un país tiene que cerrar un banco y necesita acudir al fondo de resolución, primero tirará del fondo nacional (8.500 millones, en el caso de España). Ese fondo podrá pedir prestado en los mercados, y podrá también pedir prestado al resto de fondos nacionales. Y finalmente, si no hay más remedio, podrá acudir al mecanismo de rescate europeo (Mede), con las condiciones de rigor. Una vez transcurran esos 10 años, aún hay que definir cómo será el fondo de resolución común, pero la intención de los Veintiocho es que además de su potencia total de fuego (los 55.000 millones) pueda pedir prestado en los mercados con aval público. Se trata de una mutualización muy limitada, y de un cortafuegos con un acceso muy restringido al dinero público. El objetivo, en teoría, es que sea el propio sistema financiero quien pague por sus errores.

Alemania y sus satélites a un lado; el BCE, la Comisión, la Eurocámara, Francia e Italia al otro. La unión bancaria, la reforma más ambiciosa de la UE desde la creación del euro, venció finalmente esas diferencias, si bien terminó con una versión descafeinada —muy del gusto de Berlín— respecto al proyecto inicial, mucho más ambicioso.

El pacto tiene que pasar aún por el examen de los mercados, y a partir de enero por el del Parlamento Europeo, que en las últimas horas se ha manifestado con claridad —al igual que el BCE— en favor de un acuerdo menos germánico. Los ministros prefirieron un acuerdo de mínimos ante la constatación de que el tiempo se acaba: ese pacto debe ser ratificado por la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que empieza hoy, para que la Eurocámara dé su visto bueno antes de las elecciones europeas de mayo. El pacto permite seguir avanzando y deja los asuntos polémicos para más adelante, en el más puro estilo de los compromisos europeos.

El mecanismo de resolución único empezará a funcionar en 2016, y viene a completar el mecanismo de supervisión bancaria, reservado al BCE. Los países participantes (en un principio, los miembros de la zona del euro y aquellos que se unan voluntariamente) se comprometen a firmar un tratado internacional sobre el que se asentará el fondo de resolución, similar al que fue necesario para crear el fondo de rescate permanente de la zona del euro (Mede). El fondo de liquidación se nutrirá de aportaciones anuales de 5.500 millones de euros procedentes de la banca durante 10 años, y estará dividido en compartimentos estancos nacionales, hasta que en 2026 se haya alcanzado el total de 55.000 millones de euros.

Pese al acuerdo final, varios ministros acusaron a Alemania de torpedear con ese pacto la cumbre de junio de 2012, en la que se acordó poner en marcha la unión bancaria para eliminar el bucle diabólico entre los problemas financieros y los de deuda soberana y para acabar con la fragmentación bancaria. Los mercados hablarán en los próximos días, y la Eurocámara tomará la palabra en enero. Pero ni el BCE ni la Comisión se mostraban en las horas previas al Ecofin muy conforme con el acuerdo que se iba forjando.

Los expertos también son críticos al respecto: “No hay una verdadera unión bancaria con los elementos que están sobre la mesa”, resumió Paul de Grauwe, de la London School of Economics. “La toma de decisiones es un desastre, y la falta de un fondo común revela una vez más la desconfianza de Alemania respecto a los países del Sur. Nada termina de funcionar. Si esta unión bancaria hubiera existido antes de la erupción de la crisis, nadie hubiera notado la diferencia: los problemas serían los mismos”, cerró.

Fuente: El País.

La UE retrasa a 2026 la creación de una auténtica Unión Bancaria

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio
Becas para la formación en Unión Europea, Oposiciones Europeas y Gestión de Proyectos. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998

El ministro de Economía, Luis de Guindos, junto al ministro alemán...
El ministro de Economía, Luis de Guindos, junto al ministro alemán de finanzas Wolfgan Schaeuble Afp


  • En el periodo transitorio de 10 años, cada país pagará sus propias reestructuraciones.
  • Decidirá sobre el destino de los 130 mayores bancos de la zona euro.
  • El Econofin acuerda la Autoridad única y el fondo que pagará los costes asociados.
JAVIER G. GALLEGO Corresponsal Bruselas

Los ministros de Finanzas de la UE han conseguido acercar posturas sobre los principales puntos sobre los que se levantará el Mecanismo Único de Resolución, el nuevo organismo de la Unión Bancaria que se encargará de reestructurar y liquidar bancos en problemas. No puede decirse que haya un acuerdo, ya que tendrá que haber una nueva reunión el próximo 18 de diciembre, pero sí que hay un texto de compromiso que casi todos los Estados miembros aceptan, especialmente Alemania, que ha logrado imponer todas las condiciones que exigía.

La autoridad encargada de decidir cuándo y cómo se reestructura un banco estará compuesta por un Consejo Ejecutivo en el que participarán los Estados miembros y donde la Comisión Europea sólo tendrá un papel de observador. Bruselas sólo podrá presentar objeciones a posteriori y, llegado ese caso, será el Consejo de la UE (de nuevo los estados miembros) los que tengan la última palabra.

Esta autoridad de resolución a nivel europeo decidirá sobre el destino de los 130 mayores bancos de la eurozona, aquellos que estarán bajo la supervisión directa del Supervisor Bancario Único (el BCE). El texto señala que las autoridades de resolución nacionales (lo que en España sería el Frob) serán responsables de las decisiones que afecten a los bancos más pequeños. Otro tanto para Alemania, que consigue que queden en sus manos la decisión sobre sus cajas de ahorros.

Este principio de acuerdo, que ha logrado "consenso en varios puntos y amplia mayoría en el resto", según fuentes del Consejo Europeo, empezó a gestarse en la reunión del viernes pasado en Berlín. Según el ministro español, Luis de Guindos, hay un "acuerdo total" entre cinco países que se interpreta que son lo que participaron en aquella reunión: Alemania, Francia, España, Italia y Holanda.

Alemania pospone el fondo único europeo
El texto resuelve otro de los principales puntos de enfrentamiento entre los Estados miembros durante los últimos meses: el de la creación de un Fondo de Resolución que estará dotado con aportaciones de los bancos y que serviría para costear las reestructuraciones futuras de los bancos. El principio de acuerdo alcanzado anoche pospone a 2026 la creación de una auténtica hucha común entre todos los países que formarán la Unión Bancaria.

De momento, desde la entrada en vigor de este Mecanismo Único de Resolución, prevista para 2016, habrá un periodo transitorio de 10 años en el que cada país tendrá su propio fondo y pagará sus propias reestructuraciones. Es lo que pedían Alemania y Holanda: compartimentos estancos entre los que irá habiendo una progresiva mutualización año a año hasta llegar al décimo, cuando deberá entrar en funcionamiento el único fondo común para todos.

A modo de ejemplo, si un banco español necesitara dinero para su reestructuración o liquidación se deberá recurrir al 100% del fondo del país afectado y sólo un 10% del resto de fondos nacionales. Este mismo caso en el año siguiente sería con una proporción del 90% / 20%; el tercer año, del 80% / 30% y así sucesivamente. "Es un tema extremadamente complicado, desde el punto de vista técnico", ha reconocido Luis de Guindos, que ha insistido en que "la resolución es mucho más complicada que la supervisión bancaria".

En este periodo transitorio y hasta que los bancos concluyan sus aportaciones a cada fondo nacional serán los Tesoros de cada país los que respondan en última instancia en caso de que sea necesario utilizar dinero.

Fuente: El Mundo.

El drama del paro juvenil entra (por fin) en la agenda de los líderes europeos

Instituto Europeo Campus Stellae
Área Europa
Formación y Becas de Estudio

Becas de 1.800€ en Unión Europea, Oposiciones y Gestión de Proyectos
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com
+0034 981 52 27 88 / 630 327 998


Pinche en el gráfico para más información
    

  • La cumbre discutirá una batería de medidas para luchar contra el desempleo   
  • Hay más de 26 millones de parados en la UE y casi 6 son menores de 25 años
  • La financiación a las pymes y la Unión Bancaria, otros temas de debate

Javier G. Gallego (corresponsal) | Bruselas

Más de 26 millones de ciudadanos europeos carecen de un trabajo y de ellos casi seis millones son jóvenes menores de 25 años. Las cifras de Eurostat del pasado mes de abril (último dato disponible) confirman que el paro es uno de los grandes dramas de la UE. En realidad no es un fenómeno nuevo -hace un año la tasa media de paro en los jóvenes era del 24%, sólo dos décimas por debajo al dato actual- pero los líderes europeos han decidido ahora, y no antes, tratar este asunto como "prioridad inmediata" en sus políticas económicas.

Así aparecerá en las conclusiones que van a salir de esta nueva cumbre europea, donde los jefes de Estado y de Gobierno discutirán qué estímulos deben ponerse en marcha para fomentar el crecimiento y el empleo. No hay que esperar grandes decisiones, ya que casi todas las herramientas que van a anunciarse ya están en marcha o han sido presentadas con anterioridad. A saber: reasignar los fondos estructurales europeos para destinarlos a la creación de empleo; permitir que los estados miembros con tasas de desempleo juvenil por encima del 25% puedan utilizar los fondos previstos para el próximo presupuesto plurianual (6.000 millones en total) en los próximos dos años; mejorar los programas de movilidad como Erasmus; e involucrar a los actores sociales en este empeño a través de un "marco de acciones contra el desempleo juvenil".

El presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, también va a tener un papel importante en esta cumbre, ya que está presionando para que se aumente este fondo de 6.000 millones de euros. "¿Qué repercusiones puede tener esta cantidad repartida entre 27 países en siete años? Pocas", dijo ayer en un artículo. Hoy, ante los líderes europeos, les preguntará si son tan importantes los jóvenes como los bancos, recordando una frase que le dijo un joven español en su visita a Madrid: "Ustedes han encontrado 700.000 millones para salvar a los bancos. ¿Y para nosotros, ni siquiera un euro?".

España, con más de seis millones de parados, tiene un especial interés en que se apruebe toda esta declaración de intenciones y por ello estrena una inusual alianza entre la mayoría de grupos parlamentarios a nivel nacional. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viene con la intención de obtener un acuerdo lo más concreto posible sobre medidas específicas para combatir el paro y mejorar la financiación de las pymes, el otro gran tema de esta cumbre.

España gana influencia

No hay que restar méritos a la influencia que España está comenzando a ejercer en la alta política comunitaria. Hace justo un año, en una dramática cumbre que se alargó durante toda la noche, Mariano Rajoy y su colega italiano, Mario Monti, bloquearon las negociaciones hasta lograr que las conclusiones reflejaran un claro compromiso de la UE con la Unión Bancaria y la "necesidad de romper el círculo vicioso entre deuda soberana y deuda bancaria".

A lo largo de los últimos 12 meses se han hecho avances significativos y, aunque más descafeinada de lo que se esperaba, la Unión Bancaria -o los cimientos de lo que será algún día- empieza a ser una realidad. En este periodo la UE ha logrado crear un Supervisor Bancario Único (cuya tarea de control sobre los bancos europeos más grandes recaerá en el BCE), ha llegado a un acuerdo para la recapitalización directa de la banca a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) y, anoche, in ex tremis y con la nocturnidad de las grandes citas, el Ecofín dio luz verde a la Directiva sobre Recuperación y Resolución Bancaria, que fijará los criterios de actuación en los próximos rescates de entidades financieras. En otras palabras, establece quién y en qué orden pagará los desaguisados de la banca.

El texto que se difundirá el viernes con las conclusiones de este Consejo Europeo menciona todos estos logros y señala expresamente cuáles deben ser los siguientes pasos: "Un supervisor europeo plenamente efectivo requiere de una mecanismo de resolución de bancos único en toda la UE, capaz de tomar decisiones centralizadas". Ahí está la pista de cuál será la próxima gran negociación de los ministros de Finanzas (Ecofin).

Más financiación para las pymes

En lo que respecta al apoyo a las pymes, los líderes europeos van a debatir la propuesta conjunta que ha hecho la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para movilizar hasta 100.000 millones para financiar a las pequeñas y medianas empresas europeas. La propuesta, muy técnica y que deberá ser detallada más adelante, no deja de ser un ejercicio de ingeniería financiera puesto que en realidad propone la 'multiplicación' mediante avales y garantías de sólo 10.400 millones de euros. El borrador de las conclusiones señala que "estos instrumentos deberían empezar a funcionar en enero de 2014".

El 'Pacto Europeo' que han firmado los principales grupos parlamentarios españoles es más ambicioso en este capítulo ya que pide "instar al conjunto de instituciones europeas, incluido el Banco Central Europeo (BCE), a adoptar medidas para acabar con la fragmentación de los mercados, que se traduce en muy diferentes condiciones de financiación para las empresas".

Hoy estará en la reunión el presidente del BCE, Mario Draghi, por lo que Rajoy en persona podrá instarle a que tome las medidas necesarias. No obstante, fuentes europeas creen que no se incluirá ninguna mención a la institución monetaria en las conclusiones porque se daría una señala de que está habiendo una injerencia política en la sacrosanta independencia del Eurobanco.

El Gobierno español, respaldado por PSOE, CiU, PNV y UPyD, también pedirá que las bonificaciones sociales para la ayuda al empleo juvenil no computen como déficit en el procedimiento de la Comisión Europea, del mismo modo que este año no se han tenido en cuenta las ayudas a la banca.

Junto a los temas mencionados, el Consejo Europeo tratará además las recomendaciones específicas por país -en las que se pide a España que revise su sistema impositivo en marzo de 2014 y complete la reforma del factor de sostenibilidad antes de fin de año- y el próximo inicio de las negociaciones con Serbia para el Tratado de Adhesión. Por cierto que ésta será la última cumbre europea de los Veintisiete. La semana que viene se incorporará al club comunitario Croacia.

Fuente: El Mundo.