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El FMI pide un plan coordinado para la retirada de los estímulos monetarios

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  • La crisis en EEUU y el freno de los emergentes marcan la asamblea de Fondo.

AMANDA MARS (ENVIADA ESPECIAL) Washington 7 OCT 2013 - 17:49 CET



La directora del FMI, Christine Lagarde, el pasado jueves. / JIM WATSON (AFP)

Los efectos de la retirada de un programa de estímulos monetarios por parte de los mayores bancos centrales, que no tiene precedente histórico, continúa ocupando al Fondo Monetario Internacional (FMI). Este lunes, el día previo a que arranque su asamblea de otoño, el organismo que dirige Christine Lagarde ha planteado la necesidad de una acción coordinada por parte de estas instituciones y una mejor política de comunicación para evitar sobresaltos en el mercado.

Sigue preocupando el día de después, pero el Fondo tiene claro que el problema urgente sigue siendo el hoy: la reactivación global está aún llena de lagunas, las potencias emergentes pierden fuelle y la crisis política en EE UU está a punto de poner la economía mundial en el alero. Esa es la preocupación que marca esta cita de octubre cuando los bancos centrales han puesto toda la artillería en la mesa.

En un informe sobre el impacto global y los retos de estas políticas, el FMI apunta que la “colaboración internacional” en estas políticas puede ayudar a los países a reaccionar a los cambios de otro, por ejemplo, cuando los países sin estrategias tan expansivas reciben volúmenes de capital excesivos de otros en los que el precio del dinero ha bajado.

El FMI se postula, además, como un agente idóneo para pilotar el proceso -“puede engrasar las ruedas de esa cooperación económica”, dice-, gracias a sus análisis independientes y al seguimiento que hace de cada país. El Fondo puede ayudar con sus líneas de crédito para prevenir o aliviar esos riesgos. Y aun así, la retirada es un campo de minas. “La salida de las política no convencionales llevará a algunos ajustes de los mercados, pero podría haber una volatilidad adicional por reacciones de los mercados más allá del control de los bancos centrales”, señala Karl Habermeier, desde el departamento de mercados monetarios y de capitales. “Esta volatilidad puede tener efectos colaterales significativos para el resto del mundo, con riesgos para la estabilidad macroeconómica y financiera”, añade.

El Fondo también propone acompañar el proceso con ”compras tácticas” de activos para evitar golpes bruscos en determinados momentos y algunas reservas de liquidez, si bien el pilar de que el repliegue funcione sin colapsos es que el proceso se base en una guía conocida y previsible. Es una idea similar a la expuesta en junio por propio el órgano coordinador de estas instituciones, el Banco de Pagos Internacionales (BIS, en sus siglas en inglés).

Los grandes bancos centrales han engordado su balance a lo largo de esta crisis a un ritmo que no tiene precedentes, la Reserva Federal lo ha triplicado, el Banco de Inglaterra también y el Banco Central Europeo (BCE), el más conservador —o más atrevido— de los grandes, lo ha duplicado. También el Banco de Japón tiene un plan para inyectar masa monetaria en dos años por valor de un tercio de su economía.

En conjunto, han duplicado sus activos desde 2007, hasta rozar los 20 billones de dólares, un volumen que inquieta al mismo BIS, que en junio aprovechó la presentación de su memoria anual para alertar de que estos organismos ya habían asumido muchos riesgos y los países y los inversores deberían ir preparándose para afrontar la salida de las masas monetarias. El BIS recomendó a los bancos centrales que consideraran más los efectos secundarios de sus medidas, más allá de sus fronteras, y que mejoraran la “comunicación” de sus políticas para no provocar vuelcos en los mercados.

Da miedo persistir en los estímulos y también lo da no hacerlo. La Fed sorprendió a los analistas el pasado septiembre al anunciar que mantendría intacto su ritmo de compra de deuda -85.000 millones de dólares mensuales (62.500 millones de euros)-, al considerar que el crecimiento económico era aún demasiado débil. No obstante, el freno de la Fed puede comenzar a finales de este año. El primer aviso, el pasado mayo, sacudió los mercados.

Los primeros signos de freno a esta política monetaria expansiva están moderando el flujo de capitales que llegaba a los países emergentes y estas nuevas potencias, a las que el FMI les reconoce el logro de haber mantenido la economía global a flote desde 2008, empiezan a moderar su crecimiento.

El FMI ve a la primera economía del mundo jugando con cerillas cuando con la reactivación global aún está llena de baches. La Administración estadounidense lleva una semana de cierre por falta de presupuesto y si antes del día 17 no se llega a un pacto político entre republicanos y demócratas para elevar el límite de endeudamiento, el país podría acabar en una suspensión pagos. Para Lagarde, el bloqueo actual de la vida pública ya es de por sí un escenario “suficientemente malo” y puede provocar “un daño muy serio a la economía de todo el planeta”.

Fuente: El País.

25 millones de europeos ante el abismo de la pobreza

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  • Intermón Oxfam alerta de que las políticas de austeridad podrían retrasar 25 años la recuperación del nivel de vida previo a la crisis

Alejandra Agudo Madrid 12 SEP 2013 - 01:27 CET


La clase media agoniza en Europa. Mientras los ricos se hacen más ricos, 25 millones de europeos están en el abismo de la pobreza. Que caigan o no en ese pozo en el que ya están 120 millones de ciudadanos de la UE, según datos de Eurostat de 2011, depende de que las políticas de austeridad que países como España, Portugal, Grecia o Reino Unido están aplicando con dureza, cesen. Es la conclusión del informe La trampa de la austeridad publicado este jueves por Intermón Oxfam en el que además se advierte que de producirse el peor de los escenarios, “podría llevar 25 años recuperar el nivel de vida de 2008”.

La crisis ha hecho mella en las economías domésticas de los ciudadanos de la UE. El último dato disponible, de 2011, elevaba el número de pobres en Europa a 120 millones. Esto significa que viven con menos del 60% de la renta media disponible de su país –en España, 15.445 euros para una familia de dos adultos y dos menores, cálculo del INE--; o bien tienen varias carencias materiales como no poder mantener la casa caliente, pagar la vivienda a tiempo o comer carne dos veces a la semana, entre otras. “Este dato ya debería cuestionar lo que se está haciendo”, defiende Teresa Cavero, responsable de investigaciones de Intermón Oxfam y coautora del informe. La organización calcula que entre 15 y 25 millones de personas que todavía no están en esa situación podrían estarlo en 2025 si se mantienen las políticas de austeridad. “Que 145 millones de personas fueran pobres en Europa en el siglo XXI es una barbaridad y pensamos que se puede evitar”, añade Cavero.

Para obtener estos datos y llegar a estas conclusiones, Intermón Oxfam se ha basado en el crecimiento de la pobreza en Europa desde que comenzó la crisis. Pero también en los resultados que las políticas de austeridad tuvieron en América Latina, África y el Este asiático en la década de los 80 y 90. “Ya estuvimos ahí y no funcionó”, afirma Cavero. Y aunque Europa parte de una situación distinta, las consecuencias están siendo las mismas, dice el documento, lo que debería ser “una lección para los países europeos”.

Pese a las nefastas previsiones, la situación económica no es adversa para todos. “En muchos países, las personas más ricas han aumentado su participación en la renta nacional, mientras la participación de las personas más pobres ha disminuido”, apunta el informe. En 2011, el 10% más rico se llevó el 24% de los ingresos en la UE, mientras que el 10% más pobre se llevó el 3%. En España, el número de individuos con grandes patrimonios se incrementó un 5,4% hasta alcanzar las 144.600 personas en 2012, según el Informe Anual sobre la Riqueza en el Mundo, elaborado por Capgemini y RBC. El país, sin embargo, se encuentra a la cabeza de Europa en licenciados en riesgo de pobreza, con un 10%. Un dato muy por encima de la media de la UE (7,3%). Si no se cambia el rumbo de las políticas económicas, “la brecha entre ricos y pobres en Reino Unido y España podría equipararse a la de Sudán del Sur o Paraguay”, ejemplifica Cavero.

En este sentido, el informe de Intermón Oxfam subraya que la creciente desigualdad podría provocar un “aumento de la delincuencia, el empeoramiento de la salud y los resultados académicos”. Por eso, la entidad llama “a los responsables europeos a aparcar la austeridad que no están consiguiendo reducir los niveles de deuda, como era su objetivo”. Para Consuelo López, portavoz de Intermón Oxfam España, “lo más desalentador es que percibimos que está en riesgo es el modelo europeo de derechos, el paradigma de integración y sociedades equitativas”.

El informe señala a las políticas de recortes como causantes del aumento de la pobreza, entre ellas destaca la subida del IVA –“medida fiscal regresiva que afecta de forma desproporcionada a las personas con menor nivel de ingresos”--, la reducción del gasto público, desde los sueldos de los funcionarios, hasta la sanidad, educación y políticas sociales, así como el debilitamiento de los mecanismos en la negociación colectiva, la privatización de servicios públicos (agua, transporte, energía) o la liberación de los mercados laborales.

El impacto de todas estas medidas, que bien podrían ser una fotocopia de las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy, se han traducido (y lo seguirán haciendo) según el estudio, en el aumento del paro, sobre todo juvenil “que está en su nivel más alto desde el año 2000” con Grecia (59%) y España (56%) a la cabeza. “Toda una generación se enfrenta a muchos años de desempleo”, alerta. Pero la tijera también ha provocado el empobrecimiento de los trabajadores. “Una de cada diez familias en las que se desempeña alguna actividad vive en la pobreza. Es cada vez más habitual que los únicos empleos que se generan no ofrezcan seguridad, y en muchos casos se contrata por menos horas de las que se necesitan”, afirman los autores del texto.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y ex economista jefe del Banco Mundial, que ha contribuido en la introducción del informe afirma: “La austeridad solo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa, con decepcionantes mejoras en las balanzas fiscales en todos los casos. Y lo que es peor, la austeridad contribuye al aumento de las desigualdades que harán que esta situación de fragilidad económica perdure, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas en situación de desempleo y pobreza durante muchos años”.

La alternativa de Intermón Oxfam

La organización ha elaborado una serie de propuestas alternativas a las políticas de austeridad. Consuelo López, portavoz de Intermón Oxfam España reconoce que la capacidad de influencia de las organizaciones es limitada, sobre todo en España “por el aislamiento del Gobierno que no atiende a las demandas de la opinión pública”.

Pero frente al “mensaje de la austeridad, seguimos insistiendo”, dice López. Por eso la organización no solo ha querido denunciar las consecuencias de estas medidas, sino poner sobre el tablero, aquellas que creen podrían revertir la tendencia alcista de la pobreza y salvar el modelo social y de bienestar europeo.

1. Invertir en las personas y el crecimiento económico: priorizar programas de estímulo, centrarse en la creación de empleo y proteger la Ayuda Oficial al Desarrollo. Estos eran objetivos del Plan Europeo de Recuperación Económica, cuyo coste total era de 200.000 millones de euros para toda la UE. En 2010, muchos gobiernos pusieron fin a sus programas de estímulo. En ese tiempo, sin embargo, las ayudas al sector financiero ascendían a 4,5 billones de euros.

2. Invertir en servicios públicos que garanticen una educación y atención sanitaria públicas, universales y de calidad para todas las personas. Intermón Oxfam también propone que se garantice el acceso a viviendas dignas, seguras y asequibles mediante el aumento de inversión pública en la construcción de viviendas que además, generaría empleo.

3. Fortalecer la democracia institucional mediante la rendición de cuentas y favoreciendo la participación ciudadana. En este punto, la organización también cree necesario mejorar el diálogo social entre la patronal, los trabajadores y las autoridades públicas con el fin de luchar contra la reducción de salarios.

4. Sistemas fiscales justos. Para ello, proponen gravar la acumulación de riqueza, aplicar una tasa a las transacciones financieras y “combatir eficazmente” el fraude fiscal.

“Se trata de alternativas políticas viables. Por ejemplo en España, la puesta en marcha de un sistema universal de garantía de ingresos mínimos supondría 1.8000 millones de euros (además de los 843 que ya se destinan a este fin), y podría garantizar los ingresos mínimos de otros 407.000 hogares, beneficiando a 1.178.000 personas, actualmente fuera del sistema. Esos 1.800 millones suponen solo el 36% de los ingresos anuales que se estima que recaudaría el país por la tasa de transacciones financieras”, apunta el estudio.
Fuente: El País.

La cumbre europea consagra la alianza de Rajoy con Hollande

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España y Francia buscan mejorar la financiación de la política agraria
Claudi Pérez / Miguel González Bruselas 24 NOV 2012 - 17:41 CET

Mariano Rajoy y François Hollande, durante una reunión bilateral que en Bruselas. / Bernal Revert (EFE)

Mariano Rajoy durmió cinco horas el jueves por la noche. Se lo dijo, en su incipiente inglés, a los primeros ministros británico y holandés, David Cameron y Mark Rutte, con quienes se reunió antes del plenario del Consejo Europeo que concluyó el viernes sin lograr un acuerdo sobre los presupuestos de la Unión para el periodo 2014-2020.

A las once de la noche del jueves la delegación española recibió por escrito la propuesta Van Rompuy II, que modificaba la presentada por el propio presidente del Consejo diez días antes, y que Rajoy tachó de “inaceptable”. Se mantenía el techo de gasto —inferior en 80.000 millones al proyecto de la Comisión y en 20.000 al presupuesto vigente para el septenio 2007-2013—, pero se mejoraban los dos capítulos que más preocupaban a España: las ayudas a la agricultura y los fondos de cohesión.

Cuando Rajoy le dijo a Angela Merkel que España era uno de los países más perjudicados por la propuesta inicial de Van Rompuy, la canciller alemana le interrumpió: “Ya lo sé”. La mayoría de los socios hacen simulaciones sobre cómo les afectan las propuestas que se van poniendo sobre la mesa, pero Alemania realiza dicho ejercicio para todos los demás, así que Rajoy no tenía que convencerla. Pese a ello, se esforzó: “Mi país atraviesa una situación muy difícil, con medidas de ajuste muy duras, y el pueblo español no entendería esta bofetada”.

La propuesta Van Rompuy II corregía el drástico recorte de los fondos de cohesión y las subvenciones agrícolas —en torno al 13% cada una— con un incremento de 11.000 y 7.700 millones, respectivamente. España recibía un regalo especial: un sobre de 2.750 millones, para que la pérdida de las ayudas europeas por parte de aquellas regiones que han superado el 75% por ciento de la renta media comunitaria no sea brusca sino gradual.

Su montante se desglosa en 200 millones para Extremadura, la única que sigue siendo prioritaria; 1.500 para las regiones en transición (Andalucia, galicia, Castilla-La Mancha y Murcia) y 1.000 millones para las desarrolladas, pero que no llegan aún a la media europea (Ceuta, Valencia y Castilla y León). Además, se mejoraba el trato a Canarias (30 euros por habitante, cinco menos que ahora, pero diez más que en la propuesta inicial) y se mantenía una asignación específica de 50 millones para las dos plazas norteafricanas.

Durante toda la noche, un equipo de la Dirección General de Fondos Comunitarios del Ministerio de Hacienda estuvo de guardia en Madrid analizando las consecuencias para España de la última propuesta de Van Rompuy. A los ocho de la mañana, el director general, José María Piñeiro, que se había desplazado a Bruselas con Rajoy, le entregó sus conclusiones.Días antes de la cumbre, la representación española ente la UE había estimado que el recorte de los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) supondría para España la pérdida de hasta 20.000 millones en siete años. En cambio, Rajoy apeló el viernes a la prudencia para no revelar el saldo para España de los últimos ajustes. No obstante, se mostró “razonablemente satisfecho” con el resultado del capítulo de cohesión y mucho menos con el agrícola.

De los dos bloques que se formaron ante la cumbre europea —los Amigos de la Cohesión y los de Gastar Mejor; es decir, gastar menos—, España se encuadraba en el primero, junto a Portugal, Grecia y los países del Este de Europa. Pese a ello, Rajoy no se reunió en Bruselas, como estaba previsto, con Donald Tusk, primer ministro de Polonia, el país que ha sucedido a España como principal receptor de fondos estructurales, y delegó en el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, para que lo representara ante los mandatarios de los países de la cohesión.

De manera casi imperceptible, España empieza a cambiar de amigos. Y no por voluntad política, sino porque la realidad se impone. En 2014 (si no en 2013), España se convertirá, por vez primera, en contribuyente neto y empezará a mirar más lo que aporta que lo que recibe.

Además, con unos fondos de cohesión menguantes, el compromiso de que las regiones españolas en transición reciban el 60% de lo que percibían hasta ahora solo puede lograrse en detrimento de otros países.

Respecto a las subvenciones agrícolas, el Gobierno estima que los 7.700 millones agregados a última hora por Van Rompuy supondrán 975 millones para España a lo largo del septenio. Muy poco comparado con los mil millones anuales de pérdidas que estimaron los sindicatos agrarios con su primera propuesta.

Por eso, François Hollande fue el único mandatario con quien Rajoy se reunió dos veces en Bruselas. “¿Crees que habrá acuerdo?”, le preguntó el viernes por la mañana. “La política agrícola es lo más importante. Todos debemos estar unidos”, le respondió el presidente francés. Rajoy respaldó sin reservas su petición de que se incrementen en 6.000 millones las ayudas directas a los agricultores. Y a la demanda se sumó un tercer y valioso aliado: el primer ministro irlandés, Enda Kenny, que a partir del 1 de enero será presidente de turno de la UE y dirigirá la fase final de la negociación.

La reunión con Cameron y Rutte, los dos adalides de entrar con la tijera en el presupuesto comunitario, se preveía la más dura, pero resultó la más plácida. Cameron aseguró a Rajoy que no es en los fondos de cohesión o las ayudas al campo donde pretende recortar, sino en otras partidas que a él le preocupan menos, como la política exterior o la burocracia europea. Rutte no daba crédito a su olfato. “Alguien ha fumado aquí”, exclamó. Rajoy ya podía fumarse un puro.

Fuente: El País.