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Juncker anuncia un adelanto del plan de inversión por miedo a la recesión

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Jean-Claude Juncker se dirige a los eurodiputados. Al fondo, la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini. / CHRISTIAN HARTMANN (REUTERS)

  • La nueva Comisión Europea recibe el respaldo mayoritario del Parlamento

Lucía Abellán / Claudi Pérez Bruselas 22 OCT 2014

El Parlamento Europeo ha otorgado este miércoles el aval político a la Comisión Europea "de la última oportunidad". La expresión no procede de ningún euroescéptico con instintos alarmistas; la acuñó el propio presidente del nuevo Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, al pedir el voto de la Eurocámara para su equipo. Juncker expuso con crudeza los retos que tiene por delante en los próximos cinco años: "O logramos acercar a los ciudadanos a la UE o fracasamos; o logramos reducir el paro de manera draconiana o todo se irá al traste". La eurozona encara un largo periodo de estancamiento o, a lo peor, una tercera recesión. Para evitar ese escenario cuando van ya más de siete años de crisis, Juncker tiene que salir airoso de dos desafíos: anunciar un plan de inversiones creíble, que materialice los gaseosos 300.000 millones de euros —en tres años— que ha prometido, y permitir una aplicación "inteligente" de las reglas fiscales para no ahogar la marchita e incipiente recuperación con una dosis adicional de austeridad en Estados como Francia o Italia, dos países del corazón del euro.

A falta de los detalles, Juncker anunció un adelanto de su paquete inversor, que estará listo antes de fin de año. Ese y el resto de los planes que esbozó para revertir esa situación le valieron el apoyo mayoritario de los eurodiputados. El brazo político de la UE recibió 423 votos a favor (de los populares, de la gran mayoría de socialdemócratas y liberales y de una parte de los euroescépticos), 209 en contra y 67 abstenciones, entre ellas la de los socialistas españoles, que habían amagado con votar en contra. Ese apoyo, aún así, es inferior al cosechado por su predecesor, el conservador portugués José Manuel Barroso.

Los socialdemócratas, claves para que Juncker haya podido sacar adelante su equipo, confían en que el número dos de la Comisión, el holandés de centroizquierda Frans Timmermans, aleje las políticas comunitarias de la austeridad y favorezca el crecimiento. La principal palanca de ese giro será el plan de inversiones prometido para sacar a la UE del estancamiento, reclamado por todo tipo de organismos internacionales ante la caída a plomo de la inversión, en torno a un 20% en lo que va de crisis. Consciente de que la marchita recuperación atenaza al continente, el nuevo mandatario se comprometió a adelantar el plan inversor, que se conocerá antes de Navidad.

El Ejecutivo comunitario persigue un difícil equilibrio entre impulsar la aletargada economía y mantener las reglas de disciplina fiscal. Para granjearse el apoyo de todos, Juncker promete ambas cosas, de momento sin concreción. "La inversión es fundamental. Los intentos para apartarme de este camino han sido en vano. Acometeré este plan. Y no será en los tres primeros meses, como anuncié, sino antes de Navidad. Hay que actuar cuanto antes", proclamó el socialcristiano.

Ni en la cámara ni ante la prensa quiso Juncker desgranar los detalles, que siguen siendo una incógnita; especialmente el dinero fresco incluido en ese paquete. Sí aclaró que esa inversión millonaria no se hará a costa de más deuda pública: "No puede financiarse con más endeudamiento. Tenemos que procurar un uso inteligente de fondos públicos para movilizar la economía privada. No solo los Estados están llamados a crear empleo. Me dirijo a los dirigentes privados para que asuman su papel, para salir de este empantanamiento".

Esas pinceladas dan a entender que el paquete consiste en movilizar fondos de los vehículos inversores con los que cuenta Europa (el Banco Europeo de Inversiones) y recolocar otros fondos para involucrar el crédito del sector privado y multiplicar esos recursos. Juncker conoce las dudas que esta propuesta genera entre los socialdemócratas. El presidente de ese grupo, Gianni Pittella, ya le advirtió en el debate de que el plan "no puede ser una simple operación cosmética". Por eso Juncker quiso resaltar el otro propósito que se ha marcado el nuevo equipo para los próximos cinco años: aplicar las reglas con más flexibilidad.

Ese será el equilibrio más complejo del arranque de la legislatura; de no lograrlo, el choque político está asegurado. Berlín insiste en la necesidad de mantener la senda de reducción del déficit, pero París y Roma claman por una relajación en las pautas que alumbre la recuperación. "No habrá cambio de reglas, pero se usarán con flexibilidad. La austeridad a ultranza no lleva al crecimiento. Tampoco el endeudamiento excesivo en pos del crecimiento. Necesitamos las dos cosas", dijo Juncker tratando de aunar dos estrategias que en muchos casos resultarán antagónicas. Uno de los últimos movimientos de la Comisión saliente da a entender que nada ha cambiado demasiado: Bruselas anunció este miércoles "consultas" con varios países por los presupuestos enviados a Bruselas. En el caso de Francia e Italia, la Comisión pide abiertamente más recortes. París, en boca de su primer ministro, Manuel Valls, se negó este miércoles en redondo a usar más la tijera. Nueva bronca a la vista: la Comisión dio a entender que esas consultas, el paso previo a devolver los presupuestos a los países, se han hecho con el plácet de Juncker.

El populismo apunta al núcleo de la UE
La atrofia económica no es la única amenaza para la Comisión Juncker. El discurso de los populistas de diversa índole puede complicar las cosas por su capacidad de movilización ciudadana. Una buena muestra la ofreció ayer el euroescéptico líder de la formación británica UKIP, Nigel Farage. El político exhibió su conocido mensaje de la falta de legitimidad de la Comisión Europea, un argumento que pasaría desapercibido si no fuera porque lleva aparejado un riesgo de fragmentación en la UE, con la salida de Reino Unido en 2017 si triunfa esa opción en el referéndum previsto. "Esta será la última Comisión que gobierne Reino Unido. Dentro de cinco años nos habremos ido de aquí", clamó Farage, que suscitó abucheos, pero también algunos aplausos. 
 
FUENTE: El País. 
 
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Alemania y Francia empujan a la zona euro fuera de la recesión

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  • El PIB francés avanzó un inesperado 0,5% el segundo trimestre gracias al tirón del consumo
  • Alemania vuelve a encabezar el crecimiento europeo, con un incremento del 0,7%

Alejandro Bolaños / Agencias Madrid 14 AGO 2013 - 08:24 CET

El eje francoalemán ha vuelto a ser el corazón del crecimiento europeo. Los expertos daban por hecho que la zona euro salió de la recesión en el segundo trimestre, tras año y medio en retroceso, pero no esperaban un repunte del PIB trimestral tan intenso como el que anticipan las estimaciones de los institutos de estadística de las dos grandes economías de la zona euro.

Según revelaron a primera hora del miércoles, el PIB francés creció un 0,5% entre abril y junio, lo que ha sido celebrado por el ministro de Economía, Pierre Moscovici, como una “nueva señal de recuperación”. Por su parte, la economía alemana avanzó un 0,7% en el mismo periodo, también más de lo que esperaban sus autoridades.

La salida oficial de la recesión, la segunda desde que estalló la crisis financiera en 2008, será ratificada este miércoles por los datos de la agencia estadística de Bruselas, Eurostat. Pero ya hay estimaciones oficiales de los cuatro grandes de la zona euro. Si Alemania y Francia registran un crecimiento trimestral superior a lo previsto, los datos de Italia y España, mucho más golpeadas por la crisis financiera, anticipan una pronta recuperación. El PIB italiano retrocedió un 0,2% en el segundo trimestre, la caída más suave desde 2011, mientras que la economía española apenas bajó un 0,1%.

Los expertos consultados por grandes agencias de información financiera, como Bloomberg, anticipaban un avance trimestral del PIB de la zona euro del 0,2%, una previsión que también puede verse rebasada a la vista de los datos de las dos grandes economías europeas. En Alemania, además de la habitual aportación positiva de la balanza comercial, destacaron la aportación del consumo final por parte de los hogares y del Gobierno. Además, también una notable recuperación de la inversión, tras un primer trimestre condicionado por un invierno muy frío que retrasó todo tipo de obras.

La demanda interna también tuvo un papel destacado en el sorprendente resultado de la economía francesa, que duplica las previsiones del propio instituto de estadística. El consumo de los hogares, la fuerza motriz de la economía francesa, avanzó un 0,4%, cuando en el arranque del año retrocedió un 0,1%. Los datos desafían las últimas previsiones de los bancos centrales de Francia y Alemania, que acaban de rebajar su pronóstico para lo que queda de año.
 
Fuente: El País. 

El BCE advierte una mejora que permite vaticinar el fin de la recesión

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  • El organismo presidido por Mario Draghi no reduce el mínimo histórico fijado en mayo
  • Sobre la publicación de actas, Draghi advierte de la importancia de mantener la independencia

Enrique Müller Berlín 1 AGO 2013 - 22:14 CET





El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, poco amigo de crear falsas esperanzas entre los Gobiernos de los países de la zona euro, ha cambiado este jueves su discurso y ha anunciado que el largo periodo de recesión económica podría estar llegando a su fin. En el marco de la rueda de prensa mensual, que tiene lugar después de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, Draghi ha señalado que existe una lenta mejora desde niveles bajos y que se abre una seria expectativa de estabilización en la actividad económica.

El anuncio de esa lenta, pero sostenible, mejoría en la actividad económica de la zona euro ha sido el plato fuerte de la comparecencia de Draghi. “Después de una contracción económica de seis trimestres, los indicadores de confianza recientes, basados en datos de las encuestas, señalan cierto progreso y, tentativamente, confirman las expectativas de una estabilización de la actividad económica a niveles bajos”, ha dicho. “Los riesgos que rodean el panorama económico para el área euro continúan siendo a la baja”, ha añadido.

Con vistas a lo que resta del año y para 2014, el crecimiento de las exportaciones de la zona euro debería beneficiarse de una recuperación gradual de la demanda global, según el banquero. Al respecto, Draghi ha señalado que la demanda interna será apoyada por una política monetaria “acomodaticia”. “En general, la actividad económica de la zona euro debería estabilizarse y recuperarse a un ritmo lento”, ha insistido.

El consejo del banco, tal como esperaban los mercados financieros, ha decidido mantener los tipos de interés en el 0,5%, vigentes desde mayo, y ha hecho saber, a través de su presidente, que se mantendrían en ese nivel por un periodo prolongado de tiempo. Una decisión que no supone ninguna novedad, ya que había sido anunciada por el propio Draghi en su rueda de prensa de comienzos de julio.

En aquella ocasión, el banquero, además de anunciar que los tipos se mantendrían en su actual mínimo histórico, también confesó que no descartaba nuevas rebajas, algo insólito en el banco central. Ayer, Draghi dio a entender que la política monetaria del BCE no sería endurecida hasta bien entrado el próximo año, pero se negó a mencionar plazos para un posible cambio.

“En el futuro próximo, vamos a observar toda la información recibida sobre la evolución económica y monetaria y evaluar cualquier impacto en las perspectivas de estabilidad de precios”, ha dicho Draghi, para resaltar después que las expectativas de inflación para la zona euro siguen firmemente ancladas en línea con el objetivo de mantener la inflación en tasas inferiores al 2%, aunque próximas, a medio plazo.

Draghi también ha ofrecido un panorama optimista sobre la situación financiera de los bancos. Según el banquero, desde el verano de 2012 se han logrado importantes avances en la mejora de la situación financiera de la banca y, en particular, en el fortalecimiento de la base de depósitos nacionales.

Por último, el presidente del BCE ha conminado a los países de la zona euro que no disminuyeran sus esfuerzos para reducir el déficit presupuestario y ha recordado que el énfasis debía centrarse en estrategias fiscales favorables al crecimiento. “Los Estados miembros deben intensificar la aplicación de las reformas estructurales necesarias para fomentar la creación de competitividad, crecimiento y empleo”, ha subrayado.

Con respecto a la hipotética posibilidad de que el BCE introduzca cambios en su política de comunicación, tal como lo sugirieron dos consejeros del banco que pidieron que se hagan publiquen las actas de las reuniones mensuales del Consejo de Gobierno, Draghi ha señalado que el máximo organismo del banco tomaría una decisión a más tardar en el otoño.

Pero el presidente ha adelantado un aspecto que tendrá en cuenta el citado consejo al aprobar un cambio en su política de comunicaciones. “Cualquier cambio en las comunicaciones no debe poner en peligro la independencia de los miembros del consejo del BCE”, ha dicho. Luego ha recordado que los miembros actúan en interés de euro y no como representantes de sus respectivos países.

En cambio, su antecesor en el cargo, Jean-Claude Trichet, se ha mostrado, desde las páginas del periódico Die Zeit, en contra de la inédita ofensiva de transparencia. Según el expresidente, el BCE había renunciado a dar a conocer las deliberaciones del consejo para hacer posible que el banco pudiera hablar con una sola voz. Según las reglas internas del BCE las actas solo pueden ser dadas a conocer después de 30 años.

Fuente: El País.

El FMI prevé que la recesión se agrave en España y el paro se dispare hasta el 27%

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  •  El Fondo prevé una caída del PIB del 1,6% este año y un crecimiento de solo el 0,7% en 2014

Amanda Mars (ENVIADA ESPECIAL) Washington 16 ABR 2013 - 15:00 CET

 
La directora del FMI, Christine Lagarde. / EMMANUEL DUNAND (AFP)

España es una economía rota. Los informes que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado este martes en Washington dibujan un panorama desolador para los próximos años, y eso después de ya casi un lustro de crisis a la espalda: calcula que la recesión será más aguda este año y que el paro batirá nuevos récords.

Todas las previsiones del FMI han empeorado. El cóctel de los recortes, combinados con la sequía crediticia y falta de un yacimiento de empleo que releve al malogrado sector inmobiliario mantienen a la cuarta economía de Eurozona entre las peores del grupo. Solo para Grecia, Portugal –países rescatados- y Eslovenia –sobre el que se teme otro auxilio- se esperan caídas más agudas este año.

Una previsión económica es eso que se revisa al alza y a la baja constantemente y que acierta cuanto más se acerca al final del ejercicio, y aun así a veces fallan, incluso las del FMI. Pero con España hay cierto consenso: el Fondo calcula que la caída de la economía será del 1,6% este año, tres décimas por encima de lo estimado en la asamblea anual, celebrada el pasado otoño en Japón, que ya fue revisada en enero a un retroceso del 1,5%, y no muy lejos de lo previsto por Bruselas (-1,4%). Supone el tiro de gracia al pronóstico del Gobierno, que lo mantiene en un valor de negativo del 0,5%, aunque lo modificará en breve.

Lo peor es que la reactivación que se vislumbra es muy débil. Para el próximo año, el FMI calcula un tímido avance del 0,7%, insuficiente para contener el castigo del paro. La tasa de desempleo, que se preveía del 25,1% de la población activa para 2013, subirá al 27%, y en 2014 tan solo menguará hasta el 26,5%.

¿Cuánto tiempo puede soportar un país ese nivel de paro? “España ha podido hacerlo por su sistema de subsidios y por esas ayudas familiares, pero ha pasado ya tanto tiempo que esos recursos se empiezan a agotar”, explica el cargo de un banco central en los aledaños del cuartel general del FMI, más reforzado aun si cabe por la policía tras la alerta por las bombas de Boston.

La situación ha mejorado para España en los mercados desde el golpe en la mesa que dio el pasado verano el Banco Central Europeo (BCE), pero la llamada economía real —la de consumir, invertir, crear empleo— sigue deprimida. Por eso, la mirada desde el otro lado del Atlántico también ha cambiado. “España ha dejado de ser un problema sistémico en este momento, no hay miedo al contagio financiero, pero dentro del país, todo sigue mal, nadie puede dar por hecho se vaya a recuperar el nivel previo a la crisis, la fragilidad es extrema”, añade.

También la escalada de la deuda es un factor preocupante. Solo este año, cuando el pasivo alcanzará alrededor del 90% del PIB, el gasto presupuestado para pagar los intereses roza los 39.000 millones de euros, un 33% más que el año pasado, y sin un crecimiento sólido al Estado le cuesta cada vez más pagar sus deudas. España sigue en el alambre.

En su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, señala respecto a España y a Italia que “el proceso de devaluación interna se produce lentamente, y están ganado competitividad de forma lenta”, mientras que la demanda externa “no es lo bastante fuerte como para compensar la débil demanda interna”. Además, se produce una retroalimentación adversa entre bancos débiles, deuda soberana débil y baja actividad”.

La década perdida para la economía española puede alargarse, según se desprende del informe. El Gobierno España ha negociado a dentelladas con Bruselas con el fin de arañar algo de tiempo para cuadrar sus cuentas públicas, algo que se da casi por hecho. El Gobierno presentará un nuevo plan de estabilidad el 26 de abril y publicará sus nuevas proyecciones. Con estas, se prevén más reformas.

Fuente: El País.

La zona euro agudiza su recesión en el cuarto trimestre al contraerse un 0,6%

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  • Las economías de Alemania y Francia se contraen en el cuarto trimestre del año pasado
  • Es la mayor caída en la actividad alemana desde el fin de la Gran Recesión de 2009
  • El PIB francés solo creció durante un trimestre en 2012
  • Italia retrocedió un 0,9% en los tres últimos meses del año pasado
  • Francia reconoce que no podrá cumplir el déficit del 3% este año

Agencias Bruselas 14 FEB 2013 - 11:46 CET




En términos interanuales, el PIB de la eurozona retrocedió un 0,9%, acelerando la caída del 0,6% de los tres meses anteriores, del 0,5% en el segundo trimestre y del 0,1% del primer trimestre. De este modo, en el conjunto de 2012 la actividad económica de la zona euro registró una contracción de medio punto porcentual, frente a la expansión del 1,5% en el ejercicio 2011.

En el conjunto de la UE, el PIB del cuarto trimestre retrocedió un 0,5% respecto a los tres meses anteriores, cuando había crecido un 0,1%, mientras que bajó un 0,6% en términos interanuales. En el conjunto de 2012, la actividad económica de los Veintisiete registró una contracción del 0,3%.

Las dos mayores economías de Europa, Alemania y Francia, sufrieron caídas del PIB en el último trimestre del año, lo que indica que la recesión en la zona euro se agrava y pone en duda la recuperación esperada en los primeros tres meses de 2013. Italia, la número tres del euro, registró una contracción del 0,9% en el mismo periodo.

El PIB de Alemania, que hasta ahora había sido capaz de mantener un tenue crecimiento pese a la entrada de la zona euro en recesión, se contrajo un 0,6%, según los datos de la oficina estadística germana, su peor registro desde 2009, en pleno apogeo de la crisis financiera. La crisis de la zona del euro y la debilidad de la coyuntura mundial fueron las causas principales del retroceso de la economía alemana, que en 2012 creció pese a todo un 0,7%. La caída del 0,3% del PIB francés también es peor de lo previsto y, para todo el año, el crecimiento resulta nulo.

Lo más preocupante para Berlín es que la caída del PIB se debe principalmente al mal comportamiento de las exportaciones, el motor de su economía. "En el último trimestre de 2012, la exportación de bienes ha retrocedido significativamente más que la importación", ha explicado en un comunicado la oficina estadística alemana (Destatis), cuyo cálculo provisional para ese trimestre publicado en enero apuntaba a una caída del 0,5%.

Entre los países de la eurozona cuyos datos estaban disponibles, solo Estonia (+0,9%) y Eslovaquia (+0,2%) lograron mantener una cierta expansión de su actividad, aunque a menor ritmo que en el tercer trimestre, mientras las caídas más notables se observaron en Portugal (-1,8%), Italia (-0,9%) y España (-0,7%).

De este modo, seis de los diecisiete miembros de la eurozona (España, Italia, Chipre, Países Bajos, Portugal y Finlandia) se encontraban en recesión en el cuarto trimestre, además de Grecia y Eslovenia, cuyos datos no han sido actualizados, mientras Luxemburgo, que ya registró una contracción de la actividad en el tercer trimestre, aún no ha presentado sus datos del cuarto trimestre, por lo que hasta un total de nueve países del euro podrían haber cerrado 2012 en recesión.

Mientras el compromiso del Banco Central Europeo (BCE) para hacer lo que sea con tal de salvar el euro ha enfriado ligeramente la crisis de deuda de la zona euro, lo cierto es que hasta las economías más fuertes del área están atrapadas por una enfermedad económica que podría frustrar los intentos de los países por recortar sus déficits públicos.

En Francia, en el tercer trimestre de 2012, el incremento del PIB fue del 0,1%, el único que acabó en positivo de todo el año. En el último trimestre de 2012 se produjo una bajada del 1% de la inversión, tanto la privada (1,2%) como la pública (0,9%), resultado de las políticas de ajuste del Ejecutivo, y de los particulares (0,8%). También bajaron las exportaciones (un 0,6%), una tendencia negativa que no fue compensada por el incremento del 0,2% del consumo interno.

El Gobierno francés reconoció este miércoles por primera vez que no cumplirá el objetivo de déficit que se había marcado para este año, ya que la estimación inicial se realizó teniendo en cuenta unos datos de crecimiento demasiado optimistas.

Francia se había marcado una reducción del déficit del 3% para 2013, pero el primer ministro, Jean Marc Ayrult, ha advertido este miércoles en una entrevista a France 3 que el dato final no será "exactamente" el contemplado en las previsiones del Gobierno.

Fuente: El País. 

Bruselas deja a España fuera de un nuevo plan para activar el crecimiento

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  • Los países con sus cuentas en orden no tendrán que computar la inversión como déficit
  • La medida solo beneficiará a siete Estados de la Unión Europea
 
Lucía Abellán Bruselas 21 ENE 2013 - 00:48 CET
 
 
De izquierda a derecha, Luis de Guindos, Jean-Claude Juncker y Olli Rehn, durante una reunión en Luxemburgo en octubre. / yves herman (reuters)

Los países atrapados en la combinación fatal que crean el retroceso económico y el desequilibrio de las cuentas públicas reclaman a Bruselas medidas para aliviar su asfixia. Sin querer renunciar a la ortodoxia fiscal, la Comisión Europea busca fórmulas que aplaquen las críticas sobre su falta de voluntad para promover el crecimiento. Los responsables de Economía trabajan en una excepción al déficit que excluya del cómputo las inversiones destinadas a promover el crecimiento, un bien escaso en estos momentos, con la eurozona metida ya en una recesión. Pero la bondad del proyecto queda prácticamente anulada al definir qué Estados podrán beneficiarse de esa posibilidad: solo los que tengan sus cuentas públicas encauzadas. Es decir, un minúsculo grupo de siete dentro de los 27 que conforman la Unión Europea, entre los que no está España.

Cuestionada por mantener una defensa de la austeridad más entusiasta aún que la del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión planteó a finales del año pasado un gesto para promover el crecimiento sostenible. En la estrategia para el largo plazo dada a conocer en noviembre, incluyó la posibilidad de que algunos países se saltaran temporalmente las reglas del déficit para promover programas de inversión, una medida que ha defendido desde hace tiempo Italia y que nunca se había aceptado hasta ahora. El problema reside en que ese guiño va solo dirigido a los países cuyo déficit público esté por debajo del 3% que marcan las reglas del pacto de estabilidad; es decir, precisamente a los que menos necesitan ese balón de oxígeno. Con las cifras actuales, solo Alemania, Luxemburgo, Suecia, Finlandia, Estonia, Bulgaria y Malta podrían beneficiarse. Apenas cuatro países de los 17 del euro y uno exclusivamente —Alemania— entre los grandes Estados.

El proyecto verá la luz en primavera para aplicarse inmediatamente, según los cálculos de la Comisión Europea. El objetivo es que se aplique como un marco permanente, no limitado a esta situación de crisis, por lo que la lista de beneficiarios aumentaría a medida que los Estados recondujeran sus cuentas. “Esa posibilidad no debe confundirse con una regla de oro”, advirtió el vicepresidente y comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en la entrevista mantenida con este diario y otros cinco periódicos europeos la semana pasada. Rehn alerta así contra la tentación de ver en este instrumento una excepción permanente para todo tipo de inversiones.

Con ese marco, que se definirá técnicamente en primavera, los países con las cuentas saneadas podrán desviarse temporalmente de los objetivos anuales de déficit “siempre que respeten el objetivo global a medio plazo”, puntualiza el comisario. Un caso tipo de lo que el Ejecutivo comunitario tiene en mente puede ser una inversión de las que vienen cofinanciadas por la Unión (por ejemplo, en infraestructuras medioambientales o en políticas activas de empleo). Esos proyectos gozarían de un cierto margen para poder aplicarse durante uno o varios años.

A la espera de las condiciones que defina Bruselas, la principal deficiencia del plan es que excluye precisamente a quien más necesita la manga ancha con el déficit. Porque los países que tienen las cuentas públicas más equilibradas suelen generar un crecimiento económico, si no robusto, sí al menos suficiente para mantener a raya ese equilibrio entre ingresos y gastos públicos. En el caso de los siete que de momento podrían acogerse, Eurostat, la agencia estadística de la UE, les atribuye un avance interanual para 2013 que va desde el 0,7% del PIB de Luxemburgo al 3,1% de Estonia.

En cambio, los que registran fuertes desequilibrios fiscales acusan, como en el caso español, una fuerte caída de los ingresos públicos y, por tanto, requerirían de inversiones que estimularan la actividad y, por extensión, las arcas públicas. En conjunto, la eurozona sufre una recesión que, en el mejor de los casos, evolucionará hasta un estancamiento a lo largo del año. Bajo ese planteamiento bruselense de limitar tanto la excepción al déficit subyace esa convicción tan alemana de que el deterioro de las arcas públicas obedece en buena medida a las políticas de despilfarro en que han incurrido muchos Estados (especialmente los del sur) durante la época de bonanza. En el caso español, sin embargo, el elevado déficit público responde mucho más al desplome de los ingresos que al aumento del gasto público.

La Comisión Europea lo ve de otro modo. Fuentes de este organismo argumentan que los países con déficit excesivo tienen menos margen de maniobra presupuestaria y, por tanto, tienen que concentrarse en sanear sus cuentas públicas antes de acometer nuevas inversiones. Pese a todo, el Ejecutivo comunitario defiende que los recortes deben evitar lo más posible centrarse en áreas esenciales para el crecimiento. La eurozona baraja crear un fondo de solidaridad para los países que estén aplicando reformas. Pero ahí Alemania no permite alegrías.

Lo más probable es que esta iniciativa genere debate en el Eurogrupo, la reunión de ministros de Finanzas del euro, que la discutirá una vez esté aprobada por la Comisión. La excepción del déficit se aplica en principio sobre el marco comunitario pero afecta especialmente a los países del euro, pues son los que afrontan sanciones económicas si incumplen las recomendaciones de Bruselas para reconducir las cuentas, según explica Olli Rehn. En su reunión de este lunes, los responsables de Economía de los 17 aprobarán previsiblemente su visto bueno al segundo tramo del rescate de la banca española y que asciende a 1.865 millones.

Fuente: El País.

Durao Barroso contradice a Lagarde y descarta una nueva recesión en Europa

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Efe | Sidney (Australia)
Actualizado lunes 05/09/2011 09:40 horas

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha admitido que el crecimiento económico de la Eurozona será modesto, pero descartó que esté próxima una recesión.

Barroso contradice de esta forma a Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Lagard advierte sobre el riesgo de que la economía mundial vuelva a entrar en recesión de forma "inminente", en una entrevista publicada el domingo la revista alemana 'Der Spiegel'.

"Nosotros no anticipamos una recesión en Europa", dijo Barroso en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Australia, Julia Gillard, en la ciudad de Canberra.

"Los últimos pronósticos de la Comisión Europea muestran que habrá crecimiento -es cierto que será modesto- en toda la Unión Europea", agregó Barroso al inicio de una gira oficial con escalas en Australia y Nueva Zelanda.

El líder europeo, que concluirá su gira por Oceanía el próximo 9 de septiembre también subrayó que la Unión Europea (UE) y el euro son fuertes y resistentes.

"Estamos haciendo todo lo posible: afrontar desde los problemas presupuestarios subyacentes hasta el fortalecimiento del manejo de la eurozona con el endurecimiento de las regulaciones financieras y mejoras en nuestra competitividad en general", apuntó el líder europeo.

Respecto a los problemas de la deuda en Grecia, Durao Barroso explicó que una misión de la llamada 'troika', formada por funcionarios de la Comunidad Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional analiza actualmente los esfuerzos del Gobierno de Atenas para cumplir las medidas de ajuste.

En ese sentido, el líder europeo enfatizó que aún es "prematuro" emitir una valoración en torno a los esfuerzos de Grecia respecto a sus obligaciones como parte de las ayudas de rescate, en un contexto en que un organismo parlamentario griego ha señalado que es probable que en 2011 no se cumplan los objetivos de consolidación fiscal.

Barroso indicó que se siente satisfecho de ver que la Unión Europea y Australia trabajan juntos para resistir a cualquier forma de proteccionismo y profundizar la liberalización de sus mercados, tras elogiar al gobierno de Canberra por haber sido Australia el "único país desarrollado" que evitó los efectos de la pasada crisis financiera.

Barroso indicó que un impuesto como el que se ha propuesto por la Comunidad Europea para las transacciones financieras hubiera aliviado la carga del sector hace tres años.

"Creemos que la industria financiera debería hacer una contribución más importante a la comunidad", acotó Barroso ante Gillard, quien expresó que su Gobierno no comparte este tipo de medidas.

Sin embargo, Gillard reconoció los pasos adoptados por las autoridades europeas para hacer frente a la deuda soberana y presionar hacia una reforma. La Bolsa ha recibido las nuevas advertencias del FMI con caídas superiores al 2% en la apertura de la sesión

Fuente: El Mundo.